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Hay gente a la que le molesta que me pida el café sin leche de vaca

OPINIÓN de Diego Nevado Martínez


En la cafetería de debajo de mi casa me he pedido un café con bebida vegetal de soja y otra mujer se ha pedido el mismo, diciéndole por mi parte simplemente que yo me había pedido la misma. 




Esa persona me ha respondido que la leche de vaca no le sienta bien y le he dicho que así se la dejamos a los terneros, provocando que otra persona ya se pusiera nerviosa, metiéndose en una conversación privada y diciendo que la soja tiene mayor impacto que la leche de vaca, a lo que le he dicho que la mayoría de soja va para la ganadería y los piensos. 

La mujer obcecada en su idea ya ha empezado a meterse hostilmente con los veganos diciendo que llamamos queso o hamburguesa a los productos de origen animal, cuando si tuviéramos que llamar a las cosas por su nombre la gente se sorprendería.

Le he recordado aquello del brazo de gitano o cabello de ángel…

También le he pedido saber los datos que tenía y simplemente lo que tiene es odio hacia las personas que no financiamos la explotación animal, la mayor causa de la emergencia climática, problemas de salud, daños a las poblaciones indígenas y hambre en el mundo. 

Cuando le pido datos o pruebas de lo que predica, me dice “no voy a discutir”, cuando es ella la que ha iniciado una conversación hostil de la nada.

La persona que está en el horno se ha sumado a la hostilidad diciendo que conoce a veganos que luego tienen unas botas de cuero, a lo que le he dicho que las personas veganas no financian la explotación animal, diciéndome ella que conoce a una persona que no sé qué, que no sé cuántos, como si fuera mi responsabilidad responder por gente que no es vegana.

Cada año, la industria del cuero se carga más de mil millones de animales y curte sus pieles y cueros. Estos animales soportan todos los horrores de la cría, incluido el hacinamiento y el confinamiento extremos, la privación y la castración sin anestesia, el marcado y el corte de cola, así como el trato sádico durante el transporte y la ejecución.

Desde nuestra infancia, la mayoría hemos visto publicidad que muestra a ganaderos atentos que ordeñan con cariño a sus vacas, casi siempre teniendo como telón de fondo idílicos paisajes bucólicos. El propósito: hacernos suponer que la leche es producida para el consumo humano de forma natural, que es saludable, y que ordeñar a las vacas es casi un acto de amabilidad, claro, al aliviarlas del peso que cargan en sus ubres hinchadas. Sin embargo, lo que nos han contado sobre los lácteos es una mentira, una táctica mercadotécnica, un engaño deliberado.  



HOSTILIDAD E IGNORANCIA 

Es curioso que genere tanta hostilidad el hecho de que personas decidamos no financiar la esclavitud de los animales. En la industria láctea, terneros y vacas son asesinados después de una miserable vida.

Luego han hablado de que hay que respetar todo cuando son ellas las que han sacado de la nada una conversación y se han metido donde no les llaman para atacar a los veganos sin datos y por puro odio.

La persona que se ha pedido el café con bebida de soja ha reconocido que cuando era pequeña, pese a que le daba angustia, le obligaban forzosamente a acabarse el vaso de leche animal.

No os imagináis las barbaridades fruto de la ignorancia que he tenido que escuchar allí. Ahora bien, si les preguntas por una corrida de toros te dirán que es lo más horrible del mundo y lo prohibirían ya, pero a las vacas se les puede hacer lo que queramos.

A ese horno no voy a volver más por su hostilidad hacia los veganos, además de que el café era espuma pura y las tostadas con tomate diminutas.

¿Para que venden pan, rosquilletas, agua y tienen bebida de soja para los cafés si les genera tanta hostilidad lo que no venga de la esclavitud animal? 

La persona que estaba despachando en el horno decía que le gustaban estos climas tan fríos para usar su gorro de lana, cuya industria también se caracteriza por mutilaciones dolorosas, horror sistemático y un impacto ambiental devastador. La lana no es simplemente un regalo de la naturaleza, sino el producto de intervención genética, química e industrial a gran escala que genera sufrimiento animal y contribuye significativamente a la crisis climática.



EXPLOTACIÓN ANIMAL DE LA INDUSTRIA LÁCTEA 


Las vacas nodrizas o vacas mal llamadas lecheras se mantienen confinadas en naves durante toda su vida, incluso en las granjas denominadas orgánicas. Allí son inseminadas de forma cíclica para asegurar la producción continuada de leche porque las vacas, como todos los mamíferos, sólo producen leche al estar embarazadas y dar a luz.

La inseminación es siempre artificial, pues la industria ya no utiliza machos porque no resultan rentables. Este tipo de inseminación consiste en la introducción mecánica mediante un aparato genital del semen del macho, también recogido de forma artificial, en el aparato reproductivo de la hembra.

60 días después se realiza una palpación rectal, es decir, se introduce la totalidad del brazo en el recto del animal para buscar síntomas de embarazo. Si el resultado es negativo se procede a volver a inseminar a la hembra.

El ciclo de embarazos al que están sujetos estos animales está optimizado para conseguir la mayor cantidad de leche. De hecho, tan sólo tras entre 60 y 90 días después del parto, las vacas volverán a ser inseminadas, un período demasiado corto para que el animal pueda recuperarse física o mentalmente del proceso.

Los terneros son separados de las madres al nacer, lo que supone un profundo trauma para la madre y el bebé que pasarán los siguientes días entre sollozos y tratando de reencontrarse.

Si el bebé es hembra sufrirá el mismo destino que su madre; entrará a ser una pieza más del engranaje de las vacas explotadas por la industria láctea y a partir de los 12 meses de vida se la embarazará continuamente para obtener leche hasta que su cuerpo muestre signos de cansancio, enfermedad o fatiga, momento en el cual se la cargarán para consumo de carne.

Cuando la producción de leche decaiga y no sea considerada la adecuada por la industria, su cuerpo sea vendido como carne de poca calidad. Así pues, una vaca que en libertad tendría una esperanza de vida de 20-25 años, vivirá en unas condiciones de explotación tan terribles que reducirán su vida a los 4-6 años.

Pero mucho menor es la esperanza de vida de un bebé macho, el ternero. Dado que los machos no tienen ninguna función en la industria láctea y que se consideran poco más que un subproducto, se venden al poco de nacer (entorno a los 15-20 días) para acabar convertidos en carne de ternera siendo aún bebés, siempre antes de cumplir los 12 meses de edad.


TOZUDAS REALIDADES 


Durante su corta “vida“, el ternero es alimentado con un lactoremplazante, un sustituto lácteo artificial, más barato que la leche y deficiente en hierro, lo que le causará una severa anemia. Esta alimentación asegura que la carne del ternero sea más blanca y valiosa en el mercado pero, a su vez, es responsable de que algunas crías mueran incluso antes de su ejecución.

De este modo, toda la leche producida por la madre podrá ser usada para consumo humano. Para obtenerla, la vaca es ordeñada con máquinas eléctricas unas tres veces al día, incluidos 7 de los 9 meses de embarazo.

El estrés y las lesiones físicas que se derivan, así como la presencia de microorganismos patógenos en el ambiente, pueden causar mastitis, inflamación o infección de las glándulas mamarias de las vacas, lo que conlleva mucho dolor para el animal.

A todo este dolor, debemos sumar el hecho de que las vacas son marcadas con hierro caliente, lo que les ocasiona quemaduras y heridas expuestas a infecciones. También son descornadas usando un descornador eléctrico o un hilo de acero para evitar que en tales condiciones de estrés se puedan herir.

Ninguno de estos procedimientos conlleva el uso de anestésicos a pesar de que se sabe que los cuernos de la vaca tienen un nivel de sensibilidad parecido al de nuestros dientes.

Además, entorno al 25% de las vacas de una explotación son enviadas al matadero debido a su bajo rendimiento. Las causas más comunes son la baja productividad de leche, mastitis crónica, edad avanzada del animal, accidentes, problemas de fertilidad o cualquier enfermedad cuyo coste de tratamiento exceda al de producción.

La industria láctea tiene poder y subvenciones más que de sobra para contarte las trolas que quieran, así como aprovecharse de la inocencia de la infancia con quesitos como “la vaca que ríe“. Nada justifica toda esta perversa realidad a la que se condena a los animales...

Por desgracia, la mayoría de medios de comunicación siguen desinformando y fieles al sistema que les beneficia, no a contar la verdad de lo que sucede.

¿Si la leche fuera nutricionalmente necesaria en la vida adulta de los humanos, no sería mejor consumirla de nuestra misma especie? ¿En base a qué se decidió que los humanos consumiéramos leche de vaca, oveja o cabra pero no de otras especies? Basta con imaginarnos bebiendo leche de perro o gato para darnos cuenta de que se trata de una conducta aprendida en base a ninguna lógica.


LA GANADERÍA SUPONE UNA DE LAS MAYORES CAUSAS DE LA CRISIS CLIMÁTICA


Rebeldes Indignadas es un colectivo ecosocial-antiespecista, creado a partir de ex-integrantes del colectivo ecologista Rebelión Científica España, a raíz de la controversia en dicho colectivo sobre ganadería en julio de 2024.

Rebeldes Indignadas es un movimiento que combate el negacionismo, fragmentación y autoritarismo dentro y fuera de de los propios movimientos ecosociales que silencian las principales respuestas ante la mayor crisis climática y ecológica de la historia.

Como afirman un centenar de informes del más alto nivel, la Industria Alimentaria de Explotación Animal es la primera causa de superación de límites planetarios, cambio climático, extinciones masivas, destrucción de bosques y océanos que regulan el clima terrestre, así como de contaminación global, agotamiento del agua, problemas de salud y desigualdad humana, inseguridad alimentaria y abuso extremo de animales.

Dicha industria consume el 80% de la agricultura mundial, más de un tercio de la superficie habitable, y es la principal fuente de deforestación, así como de la devastación más del 55% de los océanos, de los que solo está protegido un 0,5 a 3% y aun en las zonas protegidas de la propia UE, con muy pocas excepciones, se permite la actividad humana más destructiva: la pesca de arrastre.

Según el propio ministerio de consumo la carne tiene 4 veces más impactos que la aviación comercial y la transición de dietas seria entre 4 y 40 veces más eficaz que la eficiencia energética y la economía circular.

El tipo de ganadería con más impactos en Cambio Climático y biodiversidad es la extensiva, como figura claramente en la literatura científica de consenso, pero que no obstante es sistemáticamente defendida por el grueso de movimientos ecologistas, que actúan al servicio del lobby ganadero y su desinformación científica.

En el Informe “Oculto a Primera Vista”, sobre el Lobby ganadero-alimentario en los movimientos ecosociales, se desgrana la gravedad y complejidad de este problema y de sus motivaciones, que tienen que ver tanto con la fatal alianza de dichos movimientos con el “campo”, que ha llevado al movimiento a defender la más tóxica de las industrias, la ganadería extensiva, como al miedo a tocar el tabú de la dieta para no perder afiliados y subvenciones, así como al supremacismo humano y especismo, y la falta de voluntad de activistas acomodados en países ricos a cuestionarse sus privilegios, actitudes que campan a sus anchas en casi todos los sectores de movimientos ecosociales, en los que urge una nueva interseccionalidad profunda que atraviese las luchas sociales, ecológicas y antiespecistas, manifestando que son inseparables.

Además, si bien los ganaderos de extensiva han copado con su discurso al movimento ecologista, no puede decirse que haya reciprocidad en cuanto a que el campo, salvo raras excepciones, suele rechazar cualquier ecologismo serio.

Rebeldes Indignadas exige al conjunto de grandes y pequeñas organizaciones ecologistas, climáticas, y sociales, así como a los divulgadores científicos, y medios de comunicación que abandonen este criminal negacionaismo y silenciamiento, y que dejen de ocultar o de hablar con la boca pequeña de estas cuestiones, que son las medidas clave ante la mayor crisis de la historia, y no pueden ser silenciadas ni un minuto más.

Respecto a lo que con hostilidad me decía una mujer en la cafetería de que la bebida vegetal de soja tenía más impacto que la de vaca, la mayor parte de la soja mundial (mínimo 80%) se destina a alimentar a lo que la industria llama ganado, no al consumo humano directo de productos veganos como tofu o bebida vegetal de soja. 

La responsabilidad principal sobre la deforestación en la soja radica en la industria ganadera, haciendo la alimentación 100% vegetal mucho más ecológica. Igualmente, importante es consumir de proximidad, así como seguir investigando diariamente para hacer un consumo lo más responsable posible.

Igualmente, también tienes de avena, arroz, avellanas, almendras, coco y un largo etcétera.


LECHE DE VACA Y SALUD


La leche de vaca se asocia a toda una serie de problemas de salud, desde afecciones cutáneas a fracturas óseas o cáncer. La gastroenteróloga Dra. Angie Sadeghi la califica de «veneno para el intestino» y el Comité de Médicos por una Medicina Responsable cita una investigación según la cual consumir lácteos está relacionado con una muerte prematura. 

La industrialización ha provocado que la leche contenga antibióticos, hormonas y otros medicamentos que son administrados a los animales para mantenerlos con “salud“. 

Las historias asociadas al calcio y al consumo de leche son un mito creado por la industria láctea. En áreas del mundo donde no se consume leche, las enfermedades asociadas con la falta de calcio son casi inexistentes. 

La osteoporosis y ateroesclerosis son muy raras en culturas donde el consumo de leche es limitado. 

Hasta la ONU afirma que una alimentación completamente vegetal es necesaria para salvar al mundo del hambre, escasez de combustible y crisis climática, pues el hecho de todos los recursos que hay que destinar a millones de animales más que humanos que se traen para explotar daría para hablar largo y tendido. Por otro lado, la expansión de la ganadería, especialmente en la Amazonia, constituye una de las principales amenazas para los pueblos indígenas, provocando la deforestación del 90% de áreas protegidas para crear pastizales. 


CONCLUSIONES: LA INDUSTRIA LÁCTEA ESTÁ BASADA EN LA CRUELDAD, ES INSOSTENIBLE Y DAÑINA 


Aunque hay gente que jamás abrirá los ojos por más evidencia científica que le pongas delante, lógico es que cuando explotas animales y los matas, sufren. También innegable es la vinculación de la industria con la emergencia climática, los problemas de salud, el hambre en el mundo y los daños a las poblaciones indígenas.

Ese horno hostil con las personas que no queremos explotar animales usa la marca Central Lechera Asturiana, que, tras sus constantes mentiras sobre la leche de vaca, tuvo hace unos años una masiva campaña viral en redes desmontando sus constantes mentiras.

Las vacas son seres sumamente inteligentes, profundamente sensibles y emocionales, con personalidades individuales distintivas. Cada individuo tiene una personalidad única, y es justo decir que ninguna vaca ni ningún animal disfruta de ser explotado para beneficio humano, por mucho poder que tenga una industria para colarte todo tipo de trolas.

Atacar a las personas veganas sin saber ni por qué es una buena prueba de que hay gente que en la vida va a ser capaz de cuestionarse las cosas para que nuestra sociedad avance a mejor.

El odio irracional o sin causa aparente (conocido a menudo como odio gratuito) suele originarse en mecanismos psicológicos profundos como el miedo a lo diferente, inseguridades personales, frustración acumulada o la proyección de conflictos propios no resueltos.

Después de este artículo, sería importante reflexionar si realmente te gustaría estar en la piel de las vacas o terneros víctimas de la industria láctea.

Desde luego, aún me he quedado muy corto sobre todas las realidades de la criminal industria láctea y, en general, sobre la explotación animal, pero está claro que no la necesitamos. 

Cualquier receta de toda la vida la puedes hacer igual e incluso mejor con productos vegetales de proximidad. En el caso de los productos lácteos, los quesos veganos, yogures, repostería o bebidas vegetales son hasta mejores.

La infancia crece rodeada de muñecos, figuras y libros de animales, y ven series, dibujos o películas en los que peces, cerdos, vacas o abejas son los protagonistas, pero nadie les explica que esos mismos animales son los que sin que lo sepan han sufrido un infierno para productos que nadie necesita.

Cuestionarse es esencial para el crecimiento personal, el aprendizaje continuo y el progreso, actuando como el inicio del pensamiento crítico y la sabiduría.

Para seguir conociendo estas realidades, es importante que veas el documental Cowspiracy, así como es tremendamente urgente y sencillo dejar de financiar todo lo que provenga de los animales.

“Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho” (Isaac Asimov).

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