Los y las trabajadoras llevamos décadas sufriendo un empobrecimiento constante. El empleo, que es la base para el sustento de las familias trabajadoras, es cada vez menor y de peor calidad. Las sucesivas reformas laborales han promovido cada vez más la precariedad laboral y la temporalidad. El paro en la juventud es del 24% y del total de los y las trabajadoras (jóvenes y no jóvenes), solo el 19% tienen contratos indefinidos y a tiempo completo. A esto hay que sumarle los efectos de la inflación: mientras el precio de la vida no para de subir, los salarios llevan estancados 30 años. Por: Núcleo Vivienda Sabadell Hoy en día, la mayoría de las familias trabajadoras no solo no puede permitirse tener una casa, sino que muchas de ellas tienen dificultades para llegar a fin de mes. No pensemos ya en tener un coche o irse de vacaciones. En esta situación no es de extrañar que cada vez más los jóvenes tengan dificultades para independizarse y que piensen dos veces antes de tener hijos. ...
