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El Estado

OPINI脫N de Samuel Schmidt

El Estado soy yo (L'脡tat, c'est moi) frase atribuida a Luis XIV de Francia y que al parecer es ap贸crifa.

Muchos se espantan con esa expresi贸n que identifica al rey con el Estado, o viceversa al Estado con el rey, porque les parece que eso es extrapolable a cualquier sistema pol铆tico, independientemente de sus circunstancias.

Pero si consideramos el an谩lisis del poder, vemos que este tiende a la concentraci贸n, aunque hay argumentos filos贸ficos y pol铆ticos, que abogan por sus l铆mites o lo que actualmente se considera como contra pesos.

Ernest Fraenkel (The dual State, 1941, Oxford 2017) y Franz Neuman (Behemot 1942, Ivan R. Dee 2009) construyen la argumentaci贸n jur铆dica y filos贸fica sobre las que se construy贸 la filosof铆a del poder (dictadura) de los nazis, que llega al grado de considerar que el contrato social (Rousseau) es anti democr谩tico, porque los individuos al firmar el contrato social, est谩n cediendo la libertad.

Al igual que el absolutismo mon谩rquico de Luis XIV, los nazis consideraban que el poder supremo deb铆a ser absoluto y las libertades, a煤n las jur铆dicas, se le deb铆an someter. Es por eso, por ejemplo, que las determinaciones del partido, se impon铆an sobre los derechos de los individuos y las opiniones de las cortes. El poder se abroga la prerrogativa de determinar la vida y la muerte.

El caso de los nazis es extremo, no solo porque la noci贸n absolutista justific贸 la expansi贸n, la guerra, sino tambi茅n el asesinato industrial de los que consideraba sus enemigos y aquellos que eran distintos.

Pero el poder por naturaleza tiende a concentrarse y la noci贸n de democracia se vuelve muy relativa.

Fuera de las definiciones cl谩sicas, basadas en la sem谩ntica, la democracia como doctrina de la igualdad y la justicia, es pr谩cticamente inexistente. El demos = pueblo, no pasa la prueba de la determinaci贸n de qui茅n es pueblo, categor铆a din谩mica que cambia con el tiempo. Si lo completamos con la frase de ser: del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, entonces el an谩lisis se complica todav铆a m谩s.

Hitler fue electo “por el pueblo” pero muy pronto excluy贸 de la categor铆a a muchos. Trump fue electo por el pueblo, y hoy el pa铆s vive protestas, revueltas y represi贸n. L贸pez Obrador y Sheinbaum fueron electos por el pueblo y sufren una guerra sucia prolongada.

Un factor central en la democracia es la libertad, pero esta tampoco es un valor absoluto. Bakunin dec铆a que la libertad no puede partirse, existe o no, un poco de libertad implica no libertad. Y es que, si el poder puede limitar las libertades caprichosamente, entonces la posibilidad democr谩tica se difumina.

Fraenkel en un escrito de 1941 concluye que las medidas arbitrarias ejercidas por los funcionarios dominantes son prerrogativas discrecionales, lo que da lugar al Estado prerrogativo. ¿Podemos acaso considerar que en todo sistema pol铆tico hay prerrogativas que se ejercen discrecionalmente? Para Fraenkel los nazis construyeron un estado dual, el prerrogativo y el normativo, basado en las leyes, que para Neuman el prerrogativo termina eliminando en la pr谩ctica al normativo. O sea que el Estado de derecho se anula, aunque los dictadores aprueben leyes discriminatorias (Nuremberg 1935).

Aunque es muy tentador extrapolar este an谩lisis a la actualidad, es dif铆cil considerar una similitud con los sistemas “democr谩ticos” actuales.

Los contrapesos formales no existen para Fraenkel o Neuman, aunque el peso de ciertos actores influye para orientar decisiones, porque a final de cuentas, ning煤n aut贸crata o dictador se aisla totalmente del mundo y de la realidad, y tiene confidentes o asesores que influyen en las decisiones, y dudo que 茅stos tengan la capacidad de frenar decisiones tomadas o ejercidas y las burocracias tienden a someterse a las mismas y ejecutarlas con eficiencia.

Eichmann se defendi贸 en su juicio, diciendo que 茅l era un simple bur贸crata que se encargaba de que los trenes corrieran a tiempo. Hanah Arendt defini贸 esa postura como la banalidad del mal, o sea, un c贸mplice del holocausto justificando su violencia sanguinaria en la obediencia burocr谩tica.

Para los defensores reales y honestos del ideal democr谩tico, la clave est谩 en delimitar los espacios del poder, tanto en su extensi贸n como en su efecto, pero conviene revisar la psicolog铆a de la dominaci贸n, para entender porque el individuo se deja dominar y si acaso la dominaci贸n es aceptable por todos, o sea, sin coerci贸n.

Plantear cambios legales, por ejemplo, constitucionales, para limitar al poder, puede ser un camino, aunque se requiere escribir una constituci贸n que no solamente garantice el respeto a las libertades y la igualdad, lo que nunca ha existido, sino que dise帽e un sistema, que facilite crear una sociedad y un mundo nuevo, que optimistamente, de lugar al “nuevo hombre”. Esto ni los sovi茅ticos, ni los chinos lo lograron.

En M茅xico ni que decir, la historia parece ser seguir parchando la constituci贸n para reformar todo y que no cambie nada.

@shmil50

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