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El viaje de Simona

OPINI脫N de Ilka Oliva-Corado

A las doce en punto del medio d铆a suena la alarma, es hora del almuerzo, los trabajadores tienen media hora para comer y regresar a sus labores. Simona lleva veinte a帽os trabajando en ese lugar, entr贸 como personal de mantenimiento y despu茅s de cuatro a帽os ascendi贸 a ayudante de cocina, desde cortar cebolla por costaladas al principio hasta 煤ltimamente preparar comidas gourmet que reparten en supermercados de zonas exclusivas.

Originaria del cant贸n Los Apantes, Juay煤a, Sonsonate, El Salvador, Simona emigr贸 a Estados Unidos para escapar del estigma, s贸lo quer铆a vivir en un lugar en el que no fuera insultada por su condici贸n f铆sica. La poliomielitis en la pierna derecha la hace caminar renqueando, no recuerda un solo d铆a sin que los ni帽os de la escuela y del cant贸n se burlaran de ella. En cuarto primaria decidi贸 dejar de estudiar y dej贸 el a帽o a medias, no soport贸 m谩s las burlas y el silencio de los docentes y hasta las risas de unos al escuchar los apodos con los que la llamaban los ni帽os. Sus pap谩s aceptaron su decisi贸n complacidos, ninguno de los dos quer铆a ponerla en la escuela precisamente para evitar la verg眉enza de que m谩s gente se enterara de la condici贸n f铆sica de su hija.

Un 煤nico afecto rescat贸 Simona de la escuela y se abraz贸 a este con todas sus fuerzas: un libro. Cada vez que se sent铆a atrapada, enojada y triste le铆a. Le铆a cada vez que quer铆a escapar de su realidad, de ese lugar. Un libro que tuvo que rescatar de la basura varias veces, cuando su mam谩 se lo tiraba. Un libro que ley贸 a escondidas de su pap谩 que lo ve铆a como una enorme p茅rdida de tiempo. As铆 le baj贸 la primera sangre y se le comenzaron a marcar los pechos, entre burlas de propios y extra帽os.

Cuando su t铆o la comenz贸 a abusar sexualmente ten铆a nueve reci茅n cumplidos, amenazada con que si denunciaba 茅l lo negar铆a todo y dir铆a que ella lo provoc贸, Simona lo denunci贸 con su mam谩, pero su t铆o, le dijo 茅sta, ten铆a el permiso de su pap谩 para abusarla y no pod铆an hacer nada.

Le dijo que as铆 era la vida de las mujeres y que ten铆a que acostumbrarse, que a ella la abus贸 su abuelo desde ni帽a hasta el d铆a en que se cas贸. Que as铆 son los hombres, como animales que no se pueden contener y es mejor dejarse. Simona entonces decidi贸 nunca m谩s mencionarlo con nadie.

Para ayudar en la econom铆a de su casa, porque no hab铆a d铆a en que su familia no la hiciera sentir que estorbaba, Simona compr贸 una gallina y al poco tiempo ya se hab铆a quedado calentando el nido y veinti煤n d铆as despu茅s ten铆a pollitos para crianza. El d铆a que iba camino a la feria a venderlos y los llevaba en un canasto sobre una carreta que jalaba, unos cuatreros se los robaron. En su casa no le creyeron, le dijeron que seguramente los vendi贸 en el camino y se agarr贸 el dinero para no colaborar en la casa.

En la feria, Simona conoci贸 a un ayudante de panadero que en esos d铆as iba a armar y a desarmar la galera para el chinique que pon铆an. No lo pens贸 dos veces y fue a vivir con 茅l, alquilaban un cuarto en las cercan铆as del mercado, pero al poco tiempo 茅l comenz贸 a agredirla f铆sicamente y a insultarla por la poliomielitis. Una vecina la fue a sacar del cuarto la 煤ltima vez que 茅l le peg贸, aprovech贸 que se fue a trabajar para sacarla y llevarla a casa de otra amiga que era amante de un trailero, el trailero al enterarse de la situaci贸n acept贸 ayudarla y por su recomendaci贸n fue de tr谩iler en tr谩iler hasta llegar a San Diego, California, con veintid贸s a帽os.

Suena la alarma y Simona con el cansancio acumulado durante a帽os en los tobillos y en la espalda baja, se quita la gabacha, el gorro y los guantes. Comienza a caminar hacia la librer铆a p煤blica que queda en la siguiente cuadra cruzando la calle, entra, pide un libro y se acuesta sobre la grama bajo la sombra de un arce. Saca un recipiente con su almuerzo y comienza su viaje, como viajaba de ni帽a cuando quer铆a escapar de Los Apantes.

https://cronicasdeunainquilina.com

Ilka Oliva-Corado @ilkaolivacorado

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