OPINI脫N de Miguel Galindo S谩nchez*
A Katal铆n Karik贸, una de las cient铆ficas que m谩s ha investigado el llamado “Mensajero ARN” para la fabricaci贸n de vacunas que evitaron la muerte (est谩 constatado) de 20 millones de personas en el primer a帽o del m谩s da帽ino C贸vid, declara alarmada: “me llueven mensajes de que me quieren colgar, que he hecho una vida miserable de su existencia, y que hay millones de personas sufriendo por el efecto secundario de las vacunas”… No dicen nada, claro, de los cientos de millones que han salvado el pellejo sin efectos secundarios, ni terciarios, ni cuaternarios… aunque cuaternarios sean los que, nimbados de una ciencia infusa y armados de inventados datos, a煤n describen horrorosas mutaciones del ADN, o inserci贸n de microchips en nuestros ya de por s铆 reblandecidos cerebros.
Cuando, a decir verdad, lo 煤nico que podemos achacar a tales investigadores, es no haber desarrollado una bola de cristal que les permitiera leer entonces el inmediato futuro: una avalancha de – 茅stas s铆 – mutaciones seguidas del propio virus, que hace que se sucedan en oleadas tan r谩pidas, si bien cada vez menos da帽inas y letales, gracias a Dios… Pero confundimos muy a menudo el conocimiento con la omnipotencia, y la negligencia con la imposibilidad del milagro. A los m茅dicos no les permitimos errores, pero a los burros y burras de las redes les permitimos sus horrores; los agredimos convertidos en inapelables “Jueces de la Horca” (ver pel铆cula de John Houston) despu茅s de estar siendo maltratados tambi茅n por el propio sistema en sus carencias y condiciones precarias de trabajo… Me parece injusto por nuestra parte, e inmoral.
El problema reside, y ah铆 mismo apunta esta investigadora acosada, en que la suprema ignorancia sobre el conocimiento cient铆fico (esto s铆 que es veneno inoculado en incautos) nos conduce a someternos a la medicina basada en creencias supersticiosas y milagreras. De ah铆 a, luego, depositar la confianza – o quiz谩 la fe– en productos alternativos y sin constatar, que luego se venden a trav茅s de la propia red, y que prometen lo que la gente quiere creer… Yo me pregunto ahora, y no deja de ser una opini贸n personal, si aqu铆 funciona mejor o peor el efecto placebo. Pero ah铆 est谩. La cuesti贸n es si ese alud de bulos, disparatados y malintencionados, no guardar谩 alg煤n tipo de relaci贸n con el subsiguiente mercado de supuestos medicamentos, e incluso supuestos chamanes param茅dicos, que se hacen con la voluntad del personal, al que, previamente, han hecho sembrado pasto de mentiras y embustes adobados. La incultura es patente y potente: Todo el mundo conoce a ese medi谩tico deportista o artista que se ha erigido en ap贸stol del negacionismo, pero nadie sabe de ning煤n prestigioso doctor que est谩 salvando vidas con su abnegada labor… Es tan solo que un 煤nico ejemplo entre otros muchos.
Los fetiches que proporciona el mediatismo es la moderna inquisici贸n para la ciencia actual. Y el linchamiento a trav茅s de las redes y los oscuros y ciegos seguidores que lo ejecutan, su inmediata sentencia… Newton, Darwin, Galileo, fueron considerados herejes por los brujos de la tribu (entonces la Iglesia) a la que se debe una amplia lista de m谩rtires: Hypatia, Giordano Bruno, Miguel Servet… Ernest G眉ibbius, el entom贸logo, fue asesinado acusado de brujer铆a; Dian Fossey fue muerta a golpe de machete… en fin, la n贸mina sangrienta ser铆a demasiado larga para este corto espacio. Hoy no se les quema, ni se les liquida a golpe de tiro en la nuca, pero se les despacha y se les fusila a golpe de tuit, en las redes, por otros an贸nimos, o no, asesinos de nueva, pero igual, baja cala帽a, mientras abrazamos a echadores de cartas, telepredicadores, falsos profetas, alucinados visionarios, y consumimos fake news como aut茅nticos posesos.
Es como creer a pies juntillas que la culpa de todo lo malo que nos est谩 viniendo encima siempre es de Putin… Leo – en L.O.11-7 – que “Los precios de frutas y hortalizas se cuadriplican del campo al s煤per”, y lo denuncia una asociaci贸n agraria de j贸venes agricultores, que habla de “especulaci贸n y de imposici贸n de m谩rgenes abusivos”. Y es cierto. Pero han sido comedidos y no han se帽alado la aut茅ntica causa y raz贸n. Se han quedado cortos porque hay productos, como las ineludibles patatas, o los limones, cuyo precio se multiplica por seis; y otros por ocho veces su valor; y los hay que les imponen un margen del mil por cien. Calificarlo de abuso y especulaci贸n es quedarse corto. Eso es latrocinio declarado en lo que son productos p煤blicos de primer铆sima necesidad: la alimentaci贸n de la ciudadan铆a. Pero ellos mismos y la propia Administraci贸n, que tambi茅n lo saben, callan la verdadera causa y prefieren ofrecernos el motivo de la guerra de Ucrania.
Y no es esa guerra, ni ninguna otra, precisamente… Es que vivimos unos tiempos de auges populistas en que pol铆ticos modelo Trump (hay much铆simos a izquierda y derecha) partidos, corporaciones y oligarqu铆as, est谩n muy interesados en castrar de pensamiento l贸gico a los ciudadanos. Y para eso tienen que secuestrar el sentido com煤n y poner en solfa todas sus disparatadas soflamas… De momento, la ciencia, la medicina, la investigaci贸n, la filosof铆a o las humanidades, son sus enemigos m谩s directos, y el librepensamiento en el ser humano les produce genuino terror. As铆 que lo mejor es convertirnos, de nuevo, en una subespecie humana a su servicio, cap谩ndonos la capacidad de pensar por nosotros mismos…Y a煤n y as铆: “Eppur si muove…”
*Miguel Galindo S谩nchez fu茅 juez de paz, fundador de varias ong´s y presidente de organizaciones empresariales y otras, durante mucho tiempo. Hoy es mediador profesional, diplomado en RSC y patr贸n de la fundaci贸n Entorno Slow. Tiene publicados cinco libros.
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