La guerra de Ucrania entra ya en su quinto año dejando a más de un tercio de los niños y niñas —2.589.900— desplazados. De ellos, más de 791.000 permanecen dentro del país y casi 1,8 millones viven como refugiados fuera de Ucrania. Las familias se han visto obligadas a huir de sus hogares en busca de una seguridad que no siempre han podido encontrar.
Este autobús lleva a Kira, de 11 años, junto a su perrito, Kim. La vemos con un abrigo de invierno, gorro y bufanda para protegerse de las bajísimas temperaturas en este momento. Sale de Kramatorsk, en la región de Donetsk, Ucrania, la familia se ve obligada a abandonar su vivienda tras el bombardeo de los edificios cercanos a su casa. © UNICEF/UNI942774/Filippov
Familias como la de Kira, de once años, que con su madre, Alona, se vieron obligadas a salir de Kramatorsk después de que un bombardeo impactara en un edificio cerca de su casa, lo que hizo que ya no fuera seguro quedarse. Dejar su ciudad natal fue muy doloroso para ellas, pero su prioridad es la seguridad y un futuro sin miedo constante. En la imagen la vemos viajando en el autobús de evacuación que las llevó a Vinnytsia, donde se reunieron con el resto de su familia.
“Las ventanas de mi habitación estallaron. Tenía mucho miedo, y Kim se ponía a temblar cada vez que había una explosión”, dice Kira. Aunque se siente feliz y triste a la vez por dejar su ciudad, está deseando ver a su hermana mayor en Vinnytsia.
"Para la infancia en Ucrania la seguridad es cada vez más difícil de encontrar ya que los ataques contra zonas civiles continúan en todo el país. En muchos sentidos, la guerra les está persiguiendo”, cuenta Regina De Dominicis, directora regional de UNICEF.
Muchos de estos niños y niñas han tenido que abandonar sus casas en más de una ocasión, según el avance de esta guerra implacable. La búsqueda de un mejor acceso a la educación y al desarrollo de habilidades también son factores clave que empujan al desplazamiento.
Más de dos niñas o niños muertos o heridos al día
Los bombardeos han matado o herido a más de 3.200 niños y niñas desde el 24 de febrero de 2022, es decir, más de 2 niños muertos o heridos cada día. El año pasado se registró un aumento del 10% en las víctimas infantiles en comparación con 2024, lo que supone el tercer año consecutivo en que se incrementan las víctimas infantiles verificadas por Naciones Unidas.
Los ataques que afectan a las zonas civiles continúan en todo el país, destruyendo las vidas de los niños y niñas, sus hogares, escuelas, hospitales y las infraestructuras de las que dependen.
En este contexto, más allá de los peligros físicos, la salud mental de la infancia está cada vez más afectada. El miedo constante a los ataques, las interminables horas refugiados en sótanos y el aislamiento en casa con escasas conexiones sociales han dejado a muchos adolescentes al límite, muchos de ellos afirman estar perdiendo la esperanza en un futuro en Ucrania, lo que subraya la necesidad urgente de seguridad, estabilidad e inversión en los servicios y oportunidades esenciales que necesitan los niños, niñas y jóvenes.
Niños y niñas sin servicios básicos
Los servicios de los que depende la infancia han quedado devastados en los últimos cuatro años y soportan una presión creciente. Más de 1.700 escuelas y otros centros educativos están dañados o destruidos, lo que provoca que 1 de cada 3 niños y niñas no pueda asistir a clases presenciales a tiempo completo. Hoy los niños aprenden, juegan y duermen en sótanos solo para mantenerse a salvo.
A su vez, los recientes ataques contra infraestructuras energéticas han dejado a millones de niños y niñas luchando por sobrevivir en temperaturas extremas bajo cero, obligados a soportar días sin calefacción, electricidad ni agua en sus hogares. Los bebés y los niños más pequeños corren el mayor riesgo de sufrir enfermedades respiratorias e hipotermia en estas condiciones, mientras los centros médicos intentan seguir funcionando con suministro energético reducido.
“Las obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario se deben cumplir y se deben adoptar también todas las medidas posibles para proteger a la infancia y las infraestructuras civiles de las que depende. Cada niño y cada niña tiene derecho a crecer con seguridad y, sin excepción, ese derecho debe ser respetado”, afirma De Dominicis.
2025: ayuda para 7 millones de personas
UNICEF trabaja en toda Ucrania y en los países vecinos de acogida para apoyar a los niños y niñas afectados por el desplazamiento y la violencia.
Facilitamos el acceso a agua potable, atención sanitaria, nutrición, educación, protección infantil y apoyo psicosocial y de salud mental, mientras contribuimos a la reparación y rehabilitación de infraestructuras críticas como escuelas, centros de salud y sistemas de agua dañados por los ataques.
En 2025, llegamos a 7 millones de personas, incluidos 2,5 millones de niños y niñas, con apoyo humanitario. Los programas de recuperación de UNICEF, en colaboración con las autoridades nacionales y locales, reforzaron los servicios sociales que ayudan a cerca de 9,8 millones de personas en todo el país.
Concretamente, la respuesta de UNICEF benefició a:
- 425.900 niños, niñas y cuidadores con acceso a atención primaria de salud.
- 546.900 niños, adolescentes y cuidadores con acceso a salud mental y apoyo psicosocial.
- 311.100 niños y niñas con oportunidades de educación formal o no formal.
- 4,3 millones de personas con acceso a agua potable.
- 216.600 personas de 66.554 hogares con transferencias de dinero en efectivo.
Esperanza para los niños de Ucrania
Desde UNICEF continuamos con nuestra respuesta humanitaria a gran escala para salvar vidas, al tiempo que impulsamos la recuperación y las reformas más necesarias. Esta labor es urgente e innegociable para proteger y mejorar la vida de la infancia, por su futuro y por el del país.
Lo que todos los niños y niñas necesitan ahora es una paz duradera, para que puedan crecer con seguridad y estabilidad.
La infancia de toda Ucrania ha sufrido durante demasiado tiempo. Siguen aspirando a hacer realidad sus sueños y nosotros no renunciamos a conseguirlo. Depende de todos que eso sea posible. ¡Ayúdalos!

