Greenpeace sorprende a un pesquero español faenando ilegalmente en una potencial reserva de alta mar
Día Mundial de los Océanos
- El buque ‘Naboeiro’ fue captado capturando una especie de tiburón no permitida, cercenando sus aletas y vulnerando la normativa europea
- La organización ecologista pide formalmente a la Secretaría General de Pesca que estudie las imágenes y valore, de oficio, la denuncia del caso. Es necesario redoblar esfuerzos para que no sigan sucediendo estas prácticas
- Para garantizar una protección efectiva de los océanos, el Gobierno debe defender su compromiso con el objetivo 30×30 frente a los intereses del sector pesquero durante la celebración de la primera COP de Océanos en enero
En el marco del Día de los Océanos, que se celebra hoy en todo el mundo, Greenpeace quiere denunciar la impunidad de la destrucción en alta mar, donde menos del 1% del océano está protegido. Lo hace publicando una investigación que muestra cómo la pesca industrial opera en las aguas internacionales.
Greenpeace ha documentado las operaciones del palangrero de bandera española Naboeiro en la Zona de Convergencia de las corrientes de Canarias y Guinea, cuya actividad pesquera está regulada por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, por sus siglas en inglés). Esta zona de alta mar frente a la costa occidental de África, es una de las que la organización ecologista considera prioritario proteger bajo el Tratado Global de los Océanos.
Las imágenes obtenidas revelan cómo el pesquero español captura tres ejemplares de tiburón zorro ojón (Alopias superciliosus). La pesca dirigida de esta especie no está permitida al ser extremadamente vulnerable a la explotación. Cuando un buque captura un ejemplar, debe cumplir con ciertas obligaciones que establece la normativa europea y española. Sin embargo, en este caso hemos detectado varios incumplimientos:
- Los ejemplares de tiburón zorro ojón son subidos a bordo, contraviniendo lo que establece la legislación pesquera de la Unión Europea (UE), que recoge que, si estos animales son capturados accidentalmente, tienen que ser liberados inmediatamente sin causarles daño alguno.
- Además, existe normativa que prohíbe expresamente el cercenamiento o corte de aletas de tiburón para todos los barcos con bandera europea que operen dentro o fuera de sus aguas. El Naboeiro incumplió esta norma con los tres ejemplares de tiburón zorro ojón. Estos animales fueron cortados en piezas y parte de ellas fueron lanzadas por la borda. Entre las piezas descartadas, se encontraban zonas del cuerpo con las aletas cortadas, lo que indica que estas aletas habían sido cercenadas a bordo.
- Por otro lado, el Naboeiro tiene la obligación de reportar las capturas, incluyendo los descartes, a través de su cuaderno diario de pesca. La Secretaría General de Pesca (SGP) del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación tiene acceso a este cuaderno, por lo que Greenpeace ha solicitado esta información en virtud del Convenio de Aarhus. En el caso de que el Naboeiro no hubiera reportado los descartes de los tiburones identificados en las imágenes de Greenpeace, habría incumplido también la normativa europea de control pesquero.
Este hecho demuestra que las normas adoptadas por la UE para proteger a las especies vulnerables son insuficientes, que la gestión pesquera de las OROP, Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (en este caso la ICCAT), es ineficiente para asegurar la protección marina y que la Zona de Convergencia requiere protección adicional en virtud del Tratado Global de los Océanos.
“Este caso pone de manifiesto una vez más como algunos barcos usan la impunidad de las aguas internacionales para saltarse la ley. Esto pone en peligro la biodiversidad marina y la supervivencia de los stocks pesqueros y del propio sector. Este saqueo y el bloqueo que han ejercido en las negociaciones las Organizaciones Regionales de Pesca amenazan con herir de muerte al histórico Tratado Global de los Océanos en el mismo año de su entrada en vigor, convirtiéndolo en papel mojado antes de que sus santuarios puedan ser declarados”, ha declarado Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.
La zona de convergencia es de vital importancia para los océanos ya que la mezcla de las aguas frías ricas en nutrientes procedentes de la corriente de Canarias y las aguas calientes que llegan desde la corriente de Guinea genera una alta productividad marina, gracias a la cual se sustenta una compleja red trófica. El área contiene gran variedad de ecosistemas y especies de invertebrados, aves, mamíferos, tortugas marinas y peces, incluidas varias especies de tiburones amenazados.
Las denominadas OROP, encargadas de regular la pesca en alta mar, deben establecer medidas de conservación para garantizar una gestión sostenible de los recursos pesqueros. Sin embargo, más del 37% de los recursos pesqueros en todo el mundo están sobreexplotados. Greenpeace denuncia que estas opacas organizaciones están formadas principalmente por representantes gubernamentales que tienen intereses comerciales en la pesca.
“Desde la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, contamos por primera vez en la historia con una herramienta jurídica que se centra en la protección de la biodiversidad marina y no en la extracción de recursos. Por esta razón, la industria pesquera está intentando hacerse con el control en las negociaciones que han tenido lugar para la preparación de la implementación del Tratado Global de los Océanos, previas a la celebración de la primera Conferencia de las Partes (COP) de océanos, que tendrá lugar en Nueva York en enero”, ha concluido Pascual.
Greenpeace demanda:
- Creación de santuarios marinos: Demanda a España que mantenga el compromiso para proteger al menos el 30% de los océanos para 2030 mediante la designación de una red de áreas marinas totalmente protegidas que sean eficazmente gestionadas.
- Frenar el lobby industrial: Solicita que se bloquee la presión de las grandes corporaciones y las OROP durante las negociaciones para la implementación y cumplimiento del Tratado para evitar que la pesca industrial y destructiva domine la toma de decisiones en alta mar.
- Mayor transparencia: Pide mayor acceso del tercer sector y la ciencia a los datos de capturas y desembarques, tanto de especies objetivo como accesorias, para poder asegurar su papel como vigilantes del interés general reconocido por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH). Levantar el velo de opacidad es el único camino para garantizar una fiscalización real y asegurar la sostenibilidad futura de la flota.
- Transición hacia un modelo de pesca sostenible: Poner fin a la pesca y acuicultura industriales, por los impactos negativos que generan sobre el medio ambiente y las poblaciones de peces, la destrucción de los hábitats, la pérdida de biodiversidad y las elevadas emisiones de CO2, y generar una transición justa que no deje a nadie atrás y transforme el sector pesquero hacia una pesca sostenible.
- Vigilancia del cumplimiento de la normativa pesquera vigente: Hasta que desaparezca la pesca destructiva, Greenpeace exige que la Administración vigile de manera eficaz el cumplimiento de la normativa pesquera vigente y/o adopte un enfoque regulatorio más riguroso y restrictivo. Las sanciones a posteriori no previenen el daño que provoca el actual modelo de pesca industrial, por lo que se debe asegurar que ninguna especie marina se está abocando a la extinción. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más del 25% de las especies pelágicas de tiburón se encuentran amenazadas.
