TDT excluyendo a CNNPLUS convirtiendo a nuestro querido Antonio San Jos茅 en rey negro de una gloriosa pantalla. Canal mitrado, chorreado de agua bendita, bendecido urbi et orbi. Sobre las maldades de la p铆ldora del d铆a despu茅s trataban. Y maldec铆an. Y condenaban. Y despotricaban. Dijo una tertuliana: He o铆do que los m茅dicos aseguran que es una inoculaci贸n disparata de hormonas con consecuencias terribles, muerte incluida.
No aportaba datos concluyentes por investigados. Lo hab铆a o铆do. As铆 surgen los asertos cient铆ficos de muchas tertulias: tomando caf茅 en la puerta de casa, recibiendo el fresco de la brisa una noche cualquiera de verano. Y lleg贸 entonces el v贸mito de una vida mal digerida: Si esas son las secuelas, me alegro de que sean muchas las j贸venes que tomen esa p铆ldora, para que por lo menos se jodan. Lo escup铆a Francisco Jos茅 Fern谩ndez de la Cigo帽a, laico, encantado con su Iglesia y cabreado con algunos individuos de su Iglesia, seg煤n dice su nota biogr谩fica. Y despu茅s de semejante estertor estomacal, nos predic贸 la santa doctrina de aquellos condisc铆pulos con los que est谩 identificado: Hace unos d铆as un hombre mat贸 a su hijo de cuatro a帽os. Hay quienes maltratan y asesinan a sus mujeres. Hay criminales, ladrones, violadores. Existen porque no viven como Dios manda. Nada de esto ocurre dentro de la Iglesia cat贸lica, Apost贸lica y Romana. Tras semejante regurgitaci贸n, repos贸 del esfuerzo apost贸lico, evangelizador, misionero y disfrut贸 de la destrucci贸n de hermosas muchachas, jodidas de muerte, que hab铆an so帽ado que ten铆an palomas blancas dormidas bajo la blusa.
Fue cuando la Educaci贸n para la Ciudadan铆a, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo, cuando el aborto. Se llen贸 Cibeles de Obispos, de familias atacadas y a punto de ser heridas de amor homosexual. El Obispo Gasc贸 nos advirti贸 que se estaba destruyendo la democracia, democracia que el episcopado amaba y defend铆a como lo hab铆a hecho en tiempos de dictadura. Y Mart铆nez Camino excomulgaba a los diputados que votaran leyes que van contra la voluntad de Dios y contra el derecho natural. Y coreaban unidos a Benedicto XVI contra el laicismo agresivo de un gobierno presidido por un anticristo. Y abominaban de la educaci贸n para la ciudadan铆a porque encarnaba un adoctrinamiento mientras no se arrepent铆an de haber siso presentados para el episcopado por un caudillo que les exig铆a fidelidad a las leyes fundamentales del movimiento. Obispos que ante la proximidad de una ley que acerque la muerte a la dignidad humana aseguran que debemos morir con sufrimiento, como Cristo, que no disfrut贸 de medicaci贸n alguna para enmascarar su dolor.
A veces los Obispos tienen prisa y aparecen como legionarios de paso alegre y r谩pido. Y se sienten perseguidos si su doctrina no es fuente 煤nica de inspiraci贸n para la promulgaci贸n de leyes que dimanan del Congreso de los Diputados, de la voz del pueblo, de la conciencia din谩mica de una sociedad que tiene que construir su futuro en consonancia con sus aspiraciones humanas y humanizantes. Entonces condenan, excomulgan, excluyen. Y aseguran que la homosexualidad se corresponde con enfermedades cerebrales, que el amor s贸lo es digno si incluye la voluntad expresa de la procreaci贸n, que el sexo no puede ser disfrutado como el supremo escalofr铆o del alma, sino como pecado, frustraci贸n e infierno anunciado.
Francisco Jos茅 Fern谩ndez de la Cigo帽a expectora su odio compagin谩ndolo con su ferviente defensa del mensaje cat贸lico y no aparece un Obispo clarificando que es condenable el disfrute de este predicador con su deseo de muerte para una juventud que necesita sentir el 茅xtasis, el v茅rtigo, el estremecimiento del beso compartido bajo una luna enamorada.
Se busca un Obispo decente: Urgente.
