Ir al contenido principal

Desahucios, un drama humano

OPINI脫N de Javier Madrazo Lav铆n.-

Una vez m谩s, queda constatado que el poder pol铆tico y el poder econ贸mico s贸lo modifican sus posiciones cuando se encuentran abocados a un callej贸n sin salida, que les obliga a ceder ante las demandas y la presi贸n social como mal menor.

El suicidio de varias personas, la 煤ltima, una mujer en Barakaldo (Bizkaia), v铆ctima de un desahucio ordenado por La Caixa, ha sido el detonante que ha obligado a PP y PSOE a reunirse, por primera vez, para estudiar propuestas que posibiliten la demora por impago, mientras entidades financieras como Kutxabank ha decidido ordenar la paralizaci贸n de todos los expedientes en curso que pudieran provocar la obligaci贸n de abandono del hogar a personas sin recursos para hacer frente al pr茅stamo contratado.

Nos encontramos, sin duda alguna, ante gestos forzados por las circunstancias, pero alejados de la voluntad real y sincera de sus promotores. PP y PSOE se han opuesto en el Congreso de los Diputados hasta en tres ocasiones a suspender las ejecuciones hipotecarias, conscientes de las consecuencias de su decisi贸n. La banca, por su parte, no ha dudado en ning煤n momento en acorralar a personas indefensas, v铆ctimas del paro y la impotencia, que se han visto forzadas no s贸lo a dejar su hogar, sino tambi茅n a perpetuar una deuda, que les deja sin futuro ni capacidad para retomar sus vidas. Y todo ello promovido por quienes reciben, sin pudor, m谩s de 100.000 millones de euros para recapitalizar sus propias instituciones financieras.

Los desahucios atentan contra la dignidad humana y constituyen un acto de prepotencia e insolidaridad que debiera, cuando menos, avergonzar a sus promotores. Lamentablemente, nunca ha sido as铆 y los datos son la mejor prueba para demostrarlo: desde el inicio de la crisis econ贸mica se han ejecutado aproximadamente 172.000 贸rdenes de expulsi贸n de la vivienda, sin que a sus autores les haya temblado el pulso.

Es cierto que la justicia, desbordada por la situaci贸n, ha exigido una reforma de la ley hipotecaria, pero ning煤n estamento ha sido hasta la fecha lo suficientemente beligerante contra un atropello democr谩tico como el que est谩n viviendo miles de de familias en el Estado espa帽ol.

Una mujer ha tenido que poner punto final a su vida para que ahora, por fin, se den pasos en pro de una legislaci贸n m谩s justa en esta materia. Sin embargo, en honor a la verdad, debo admitir que no me siento optimista.

Leeremos declaraciones grandilocuentes en los medios de comunicaci贸n, PP y PSOE repetir谩n machaconamente discursos escritos para calmar el malestar ciudadano y la banca tratar谩 de presentar un rostro m谩s amable, consciente del descr茅dito y el rechazo que provoca, incluso entre sus clientes. Habr谩 propuestas sobre la mesa, qu茅 duda cabe, y se lanzar谩n gui帽os a una sociedad cada vez m谩s hastiada y frustrada, pero mientras no haya una convicci贸n plena sobre la urgencia de superar definitivamente las injusticias que el capitalismo genera seguiremos naufragando hasta tocar fondo. Tiempo al tiempo.


*Art铆culo publicado en Noticias Obreras, Diciembre 2012. 

ARCHIVOS

Mostrar m谩s


OTRA INFORMACI脫N ES POSIBLE

Informaci贸n internacional, derechos humanos, cultura, minor铆as, mujer, infancia, ecolog铆a, ciencia y comunicaci贸n

ElMercurioDigital.es, editado por mercurioPress/El Mercurio de Espa帽a bajo licencia de Creative Commons. Medio independiente propiedad de mercurioPress
©Desde 2002 en internet
Otra informaci贸n es posible


--