OPINI脫N de Jos茅 Enrique Cent茅n Mart铆n
La diferencia entre honestidad e hipocres铆a queda reflejada en ciertos personajes y antiguos l铆deres, aquellas promesas electorales como: «estar茅 siempre con vosotros», eran esputos de pol铆ticos sin escr煤pulos. Pero el cinismo de sus partidos pol铆ticos es a煤n mayor sabiendo que utilizaron su permanencia en el poder en beneficio propio y llevarlos a convenciones o congresos como ejemplo a seguir, y sus seguidores callan, votando bien seg煤n un N贸bel defraudador, o como dice una iglesia tan cercana a esos partidos: «como dios manda».
Esto no es nuevo, lo dijo Marco Tulio Cicer贸n (-106 - 43 a.n.e.) hace m谩s de dos mil a帽os: «la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio», o la sentencia de Dem贸crito (- 460 a.n.e.) al decir: «todo est谩 perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla».
Est谩 ocurriendo en Espa帽a unos pol铆ticos se enriquecen, otros dan ejemplo de honestidad volviendo al origen de donde salieron.
