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UNESCO: El jazz une a las personas y apoya a las comunidades en tiempos de crisis


El jazz no es solo m煤sica, sino una forma de «terapia social» que ayuda a reducir tensiones, superar barreras y restaurar el sentido de conexi贸n entre las personas. Este es el mensaje del D铆a Internacional del Jazz, que se celebra cada 30 de abril y es promovido por la UNESCO para fomentar los valores de paz, di谩logo y comprensi贸n mutua.

 

En una entrevista con Noticias ONU, Maria Semushkina, emprendedora cultural, productora y fundadora del festival Usadba Jazz, explic贸 por qu茅 el jazz sigue siendo una herramienta importante para el progreso social.  

Por Evgeniya Kleshcheva

Hoy, el jazz resuena m谩s all谩 de las salas de conciertos como un lenguaje universal capaz de unir a las personas incluso en medio de conflictos y divisiones pol铆ticas. Sus or铆genes se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX, y est谩n estrechamente vinculados a la cultura afroamericana y a la experiencia de la opresi贸n. 

Las ra铆ces del jazz se encuentran en los ritmos y canciones de las personas que trabajaban en plantaciones de Luisiana, para quienes la m煤sica se convirti贸 en una forma de expresar dolor, esperanza y anhelo de libertad.

De la discriminaci贸n al di谩logo

«Es una m煤sica que naci贸 en condiciones muy dif铆ciles y transmit铆a un mensaje a la sociedad», afirma Semushkina.

Seg煤n ella, el jazz se desarroll贸 junto a grandes procesos sociales y pol铆ticos, como la segregaci贸n racial en Estados Unidos, cuando a los m煤sicos negros no se les permit铆a actuar en los mismos escenarios que los blancos. Sin embargo, el jazz se convirti贸 en uno de los primeros espacios culturales donde comenzaron a romperse esas barreras.

«Se formaban bandas en las que ya no importaba qui茅n eras: lo que importaba era estar en sinton铆a con los dem谩s y saber escuchar», se帽ala.

La improvisaci贸n, una caracter铆stica definitoria del jazz, requiere tanto libertad como una comprensi贸n profunda entre los m煤sicos. Esto convierte al jazz en una met谩fora del di谩logo y, en un sentido m谩s amplio, en un modelo de sociedad donde diferentes voces pueden coexistir e interactuar.

El Vintskevich-Kershaw Trio se presenta en vivo en el escenario de Londres durante el evento 'Music Saves the World' en 2024. El tr铆o consta de un tecladista, un bajista y un saxofonista, todos comprometidos en su actuaci贸n.
© Por cortes铆a de Mar铆a Semushkina Tr铆o Vintskevich-Kershaw (Rusia-Reino Unido), M煤sica salva el mundo, Londres, 2024.

M煤sica que une

Hoy, el jazz sigue desempe帽ando un papel unificador, a veces a pesar de las realidades pol铆ticas.

«Puede unir a personas de pa铆ses en guerra o de distintos trasfondos religiosos», dice Semushkina. Los int茅rpretes, a帽ade, sirven a la m煤sica en s铆, no a la pol铆tica, y eso crea un espacio para el di谩logo.

Lo ha comprobado en la pr谩ctica en el festival Usadba Jazz, donde artistas de 脕frica, Europa y Estados Unidos han actuado juntos en un entorno libre de barreras culturales. Los festivales y las iniciativas musicales se ven cada vez m谩s como herramientas de diplomacia cultural y cohesi贸n social.

Un ejemplo es el proyecto «Music Saves the World», lanzado por Semushkina, que ha reunido a m谩s de 100 m煤sicos de diferentes pa铆ses, incluidos aquellos que han vivido desplazamientos forzados. Destaca que artistas de Rusia y Ucrania han compartido el mismo escenario.

Ahora planea ampliar la iniciativa para incluir a m煤sicos de otros pa铆ses en conflicto.

«S茅 que los m煤sicos no dir谩n: ‘No tocar茅 con ellos porque son de otro pa铆s’. Sirven a la m煤sica y entienden el valor de la construcci贸n de paz», afirma.

El jazz como «terapia» tras las crisis

La tradici贸n de los festivales de jazz tambi茅n est谩 estrechamente ligada a convulsiones globales. Los primeros grandes festivales en Europa aparecieron poco despu茅s de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, en Francia ya en 1948. Seg煤n Semushkina, en el per铆odo de posguerra, el jazz se convirti贸 en una forma de terapia colectiva.

«No era solo entretenimiento, sino un espacio donde las personas pod铆an recuperarse y sentir una sensaci贸n de unidad», explica.

Esa funci贸n sigue siendo relevante hoy. El jazz, dice, puede «cambiar la temperatura de la sala», reduciendo la ansiedad y la agresi贸n, reconfigurando las conexiones neuronales y ayudando a las personas a entenderse mejor a s铆 mismas y a los dem谩s.

Incluso desconocidos en un concierto de jazz pueden encontrar f谩cilmente un terreno com煤n. «Es un tipo especial de comunidad: puede que no conozcas a esas personas, pero sabes que puedes hablar con ellas», comenta. Esta red global informal conecta a las personas m谩s all谩 de las fronteras y ofrece una forma alternativa de conexi贸n m谩s all谩 de las instituciones formales y las alianzas pol铆ticas.

Su papel es especialmente importante para las personas que viven en condiciones sociales dif铆ciles, incluidos los j贸venes de comunidades marginadas. Para algunos, asistir a un concierto o festival puede convertirse en un punto de inflexi贸n, m谩s que en una simple experiencia cultural.

«Es importante que esto no se limite a festivales caros: las personas corrientes tambi茅n deber铆an tener acceso», a帽ade.

Maria Semushkina y Soweto Kinch (Reino Unido) posan juntos en Usadba Jazz en 2019, con Soweto Kinch sosteniendo un saxof贸n y Maria Semushkina haciendo un gesto de pulgar hacia arriba.
© Cortes铆a de Mar铆a Semushkina Maria Semushkina y Soweto Kinch (Reino Unido), Usadba Jazz, 2019.

Una m煤sica global sin fronteras

A lo largo de las d茅cadas, el jazz se ha convertido en un fen贸meno verdaderamente global, incorporando elementos de diferentes culturas, desde ritmos africanos hasta influencias de Oriente Medio y Latinoam茅rica.

«El jazz parece no tener fronteras: cualquier cultura puede fluir en 茅l», dice Semushkina.

Destaca que el jazz existe como un espacio m谩s all谩 de las divisiones pol铆ticas y geogr谩ficas.

«El jazz es una especie de superestructura que no trata sobre pol铆tica o divisi贸n, sino sobre unidad», explica. Incluso en tiempos de tensi贸n, los m煤sicos siguen colaborando, guiados no por su nacionalidad, sino por un lenguaje musical compartido.

Las voces de las mujeres en el jazz

Semushkina tambi茅n resalta el papel de las mujeres en la industria. A pesar de los avances, siguen siendo uno de los grupos m谩s vulnerables, especialmente debido a la inestabilidad de las carreras art铆sticas.

Para apoyar a las artistas, ha creado una plataforma destinada a conectarlas con audiencias y comunidades de mujeres l铆deres. Seg煤n ella, las mujeres en la m煤sica suelen enfrentar inestabilidad, dependencia de productores masculinos y el desaf铆o de equilibrar sus carreras con la maternidad.

Sin apoyo sist茅mico, que incluya subvenciones, oportunidades de producci贸n y pol铆ticas culturales, muchas luchan por realizar su potencial.

«Es importante que las mujeres puedan expresar su voz y su visi贸n, no solo interpretar, sino ser autoras y creadoras», subraya.

La cultura no es «secundaria»

Los m煤sicos, especialmente aquellos fuera de la corriente m谩s comercial, necesitan subvenciones, respaldo institucional y oportunidades para desarrollarse. A pesar del reconocimiento global, muchos artistas de jazz siguen en una posici贸n vulnerable.

En opini贸n de Semushkina, el apoyo a la cultura debe tratarse como una prioridad, incluso por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas. La cultura no debe verse como algo secundario, especialmente en tiempos de crisis.

«La gente dice que ahora no es el momento para la cultura. Pero la cultura no es secundaria: va primero», afirma.

En el D铆a Internacional del Jazz, ofrece un mensaje sencillo a los l铆deres mundiales y al p煤blico en general: «Para seguir siendo humanos, para escuchar el coraz贸n, para escuchar buena m煤sica y para apoyar a quienes aportan luz y unidad al mundo».

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