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Irak: la selección de fútbol que representará en el Mundial a dos pueblos

Por Fernando Bajo* – La emoción por lo que acaban de conseguir los invade. Celebran sin vergüenza, como si fueran niños sumergidos en su propia inocencia. Es 31 de marzo y los jugadores de Irak acaban de vencer a Bolivia por 2 a 1 en el repechaje para llevar al país al segundo Mundial de su historia. Ellos aún no lo saben, pero cuando regresen a su tierra serán recibidos como héroes. En parte, lo son: harán que el conjunto asiático regrese a la Copa del Mundo cuarenta años después de su única participación, que fue en 1986.

Ese día también el mundo se enterará que Irak no es el único pueblo que celebró el logro, y el encargado de contarlo será el lateral derecho Merchas Doski, nacido en 1999 en Hannover, Alemania, quien desplegará en los festejos la bandera de Kurdistán, su pueblo desplazado y perseguido que no puede competir en ningún torneo de FIFA porque no es un Estado soberano ni reconocido. Pese a eso, estará presente en la cita máxima a través de algunos futbolistas que juegan para Irak y no le dan la espalda a sus orígenes.

Rebin Sulaka, Youssef Amyn y Aimar Sher son los otros kurdos que disputarán la Copa del Mundo, lo que la convierte en la selección con más representantes de Kurdistán. Fuera de los 26 se quedó Dario Naamo, hijo de padre kurdo, que había sido citado por el australiano Graham Arnold para los amistosos, pero no superó el corte.

Los kurdos son el pueblo sin Estado más grande del mundo, con alrededor de 35 millones de personas que habitan cuatro países: el sureste de Turquía, noreste de Siria, norte de Irak y noroeste de Irán. A pesar de su dispersión, mantienen un idioma propio y una fuerte cultura milenaria. También tienen una bandera que los identifica y que, además de haber aparecido tras la clasificación al Mundial, tomó notoriedad cuando estuvo presente en la visita del Papa Francisco a Erbil, la ciudad más importante de la región.

La franja roja simboliza los mártires y la historia de lucha; el blanco, la paz y el verde los paisajes, porque es una zona montañosa rica en agua, petróleo y metales. El sol del medio está compuesto por 21 rayos, número importante para las tradiciones religiosas de esa área, como el yazidismo.

Para entender la historia de Kurdistán hay que remontarse a la Primera Guerra Mundial. Las potencias le prometieron un Estado propio a cambio de colaborar en la caída del Imperio otomano, cuyo territorio abarcaba gran parte de lo que hoy es Turquía y otras regiones de Medio Oriente. Luego de cumplir el objetivo, la causa kurda se dejó de lado y nunca pudieron conformar su propio país. El pueblo continuó luchando por su independencia y provocó que fueran desplazados o asesinados durante el mandato de Sadam Husein, quien fue derrocado durante la invasión de Estados Unidos en 2003 tras 24 años en el poder. Durante ese proceso, varios kurdos huyeron, aunque años más tarde en ese país se logró un avance trascendente para ellos si se compara la situación con la de las otras naciones, ya que fueron reconocidos como una región autónoma por la Constitución en 2005. Es la única tierra habitada por kurdos con esa conquista, más allá de que las relaciones con el gobierno iraquí aún son tensas. De hecho, en 2017 Kurdistán celebró un referéndum por la independencia que ganó con el 93% de los votos; sin embargo, la falta de apoyo internacional y la intervención federal del gobierno irakí provocaron que se esfumara el deseo de un Estado propio.

Ese sentir del pueblo se trasladó al fútbol ya que conformó su propia selección nacional, que participó de algunas Copas del Mundo que organizó la CONIFA, un organismo creado en 2013 que nuclea a selecciones no reconocidas por la entidad que preside Gianni Infantino. Algunos de los futbolistas que defendieron la camiseta de ese seleccionado habían tenido experiencias en el conjunto nacional de Irak.

También existen varios equipos kurdos que juegan en la liga iraquí, pero el más popular es Erbil Sport Club, que se fundó en 1968, periodo de mucha conflictividad armada entre el Partido Democrático de Kurdistán y el gobierno. La institución vivió su época dorada entre 2007 y 2012, etapa en la que ganó cuatro títulos locales. A su vez, se convirtió en el primer club de Irak en disputar la final de la Copa AFC, es decir, la Champions de Asia, torneo en el que fue subcampeón en 2012 y 2014.

En este Mundial, Irak integrará el grupo I junto a Noruega, Francia y Senegal. El capitán Jalal Hassan, el goleador Aymen Hussein y jóvenes promesas como el carrilero Jussef Nasrawe, quien juega en Austria pero su pase pertenece a Bayern Munich; y el mediocampista ofensivo de Nashville SC, Ahmed Qasem, serán las figuras que intentarán la hazaña.

No obstante, más allá de lo deportivo, en esta Copa del Mundo el pueblo kurdo buscará estar presente en la selección que representa a un país que los persiguió. Lo harán mediante los futbolistas como Doski, Sulaka, Amyn y Sher, que no olvidan su origen y se enorgullecen de ello, sin importar las tensiones o críticas que puedan despertar. Seguramente saben que serán vitales para decirle al mundo que los kurdos siguen ahí, resistiendo, como manda su historia y aunque los mapas intenten ocultarlos.

*Publicado el 3 de junio de 2026 en TyC Sport / 

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