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RD Congo: el miedo al ébola deja sin atención a las supervivientes de violencia de género

ActionAid

Desde que se declaró el brote el pasado 15 de mayo en Ituri, la epidemia no ha dejado de crecer: a fecha de finales de julio de 2026, la República Democrática del Congo supera ya los 3 200 casos confirmados y los 1 400 fallecidos, con una tasa de letalidad cercana al 44%, según el último boletín del Ministerio congoleño de Comunicación y Medios. Ituri sigue siendo el epicentro del brote, y las consecuencias van más allá de la enfermedad. contener el virus significa también combatir el miedo y la desconfianza que crecen tan rápido como el propio contagio. En ese terreno hay una consecuencia que rara vez se cuenta: las mujeres que sufren violencia de género dejan de pedir ayuda.

Sin atención a las supervivientes de violencia de género por el ébola

Hélène Kahambu Tsongo es Agente de Promoción de la Salud (APS) en un centro sanitario local desde mayo de 2026. «Desde que apareció la epidemia de ébola en nuestra zona sanitaria, muchas cosas han cambiado, porque las pacientes tienen miedo de acudir al centro de salud; se esconden en casa», explica. El temor no distingue entre dolencias: una mujer golpeada por su marido puede evitar el hospital por miedo a que confundan su fiebre con un síntoma de ébola. «Si voy allí con fiebre, dirán que tengo ébola», resume Hélène.

Hélène, agente de salud que atiende mujeres en medio de la crisis del ébola

A ese miedo se suma la desinformación en redes sociales, con mensajes que aseguran que en los centros de salud «no curan a los enfermos, los matan». El resultado es silencio: muchos casos de violencia sexual y de género se están quedando sin denunciar, ocultos tras el doble estigma del ébola y de la propia violencia.

Continuar la respuesta a la emergencia

Mientras el mundo mira al ébola, hay mujeres que siguen sufriendo en silencio. Por eso pide que sigamos apoyando la respuesta a la emergencia, para que ninguna mujer tenga que elegir entre el miedo a una epidemia y el miedo a hablar.

«Lo que más me toca de lo que veo en nuestra comunidad es que sigue habiendo casos de violencia de género»

Hélène. 

Aun así, las mujeres de la comunidad no se quedan quietas: siguen las recomendaciones de prevención, evitan desplazarse solas de noche y se organizan en espacios de diálogo comunitario para apoyarse unas a otras.

Espacios seguros cuando todo lo demás falla

Ahí entramos nosotras, y las compañeras de ActionAid en Ituri, acompañando a Hélène y a sus compañeras APS con el material que hace posible que esos encuentros sigan existiendo pese a la epidemia. «Nos apoyamos en la asociación que tenemos con ActionAid, porque nos ayuda mucho en lo que necesitamos», reconoce Hélène. Los medios, sin embargo, siguen siendo insuficientes: hacen falta puntos de lavado de manos, desinfectante y mascarillas, lo básico para que las mujeres sigan acudiendo sin miedo a contagiarse.

Espacios seguros para atender a mujeres supervivientes de violencia en la crisis del ébola en RD del Congo

Desde ActionAid mantenemos ese respaldo, para que la sensibilización sobre violencia de género no se detenga justo cuando más falta hace. Cada aportación ayuda a que espacios como el de Hélène sigan abiertos: con jabón, mascarillas y desinfectante, pero también con la escucha y el apoyo a las mujeres en las peores circunstancias; para que esta emergencia no silencie, además, la violencia que ya sufren.

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