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La deuda externa más grande de la historia o la patraña de la banca internacional contra Venezuela

 


Carlos Luna Arvelo 


“la cifra, entre $150.000 y $170.000 millones, que se maneja como stock de referencia para la estructuración de la deuda venezolana no representa lo que Venezuela en realidad debe, representa lo que Venezuela tendría que depurar clasificar y auditar antes de saber cuánto debe realmente. Una fracción significativa de esa deuda es jurídicamente ilegitima y negociar sobre ella sin corrección previa no es una decisión neutral es introducir en el corazón del proceso el producto de los mismos esquemas de corrupción que lo hacen tan complejo”.

Rosana Sosa García, economista Partner Consultant en RISCOF, España.


Anteriormente, y no encontrando referentes ideológicos más afines, nos dimos a la tarea de difundir la denuncia que sobre el tema de la deuda externa venezolana hiciera pública al exministro Miguel Rodríguez.

La denuncia de quien fuera ministro de Carlos Andrés Pérez, a principios de los años 90, dirigida fundamentalmente contra la firma estadounidense Centerview Partners la cual, según noticias difundidas, fue presentada como “firma asesora” para la reestructuración de la deuda venezolana, cobrando el monto de $150 millones de dólares, por dicha asesoría. Expone el economista que ésta propuesta de asesoría, por parte de la firma estadounidense, es otro robo más al país, ya que la verdadera deuda de Venezuela no llega ni al 10% de la cifra de 160 billones de dólares que los economistas vienen diciendo. “La deuda de Venezuela no vale nada” asevera quien asegura haber sido el único venezolano que, durante el segundo mandato de CAP, realizó la mejor reestructuración de la deuda venezolana en toda su historia.

Pero precisamente el mismo día que la naturaleza traería a Venezuela la terrible desgracia del “doblete sísmico”, que al día de hoy contabiliza, en cifras oficiales, más de 6.000 muertos y un número indeterminado aún de desaparecidos, 190 edificios desplomados, más de 800 edificios severamente afectados, especialmente en el estado La Guaira, el medio noticioso británico Financial Times vino más temprano a echarnos el balde de agua fría anunciado que “Venezuela tiene previsto dar a conocer una deuda acumulada de $240.000 millones de dólares”.

La magnitud del terremoto que el 24j, enlutó a Venezuela, pasó por debajo de la mesa la espantosa noticia del medio británico, según la cual mágicamente el país acrecentó la deuda en cuestión de días en no menos de $ 70.000 millones de dólares.

¿Y esto por qué ocurre y cómo se explica que de la noche a la mañana, en cuestión de semanas, se comienza a hablar que Venezuela debe 240 billones de dólares? 

Al respecto citamos algunas ideas del economista Tony Boza que ayudan a comprender lo que ocurre con la deuda venezolana, al día de hoy.

Boza explica que la deuda externa venezolana tiene tres componentes: los bonos que emitió la República (se dividen en dos partes: bonos soberanos que fueron emitidos por el gobierno y los bonos de PDVSA, estos están regados por el mundo y prácticamente no se sabe quienes los poseen porque son títulos que se compran y se venden en los mercados secundarios y según las cifras existentes, y que hay que someterlos a análisis, porque no son oficiales, deben rondar unos 60 mil millones de dólares, por lo menos hasta el año 2017, los expertos consideraban este monto); el otro componente de la deuda tiene que ver con las deudas bilaterales, deudas que se adquirieron con el Fondo chino, con Rusia, con Irán, son deudas bilaterales y son más fáciles de monitorear porque son convenios con gobiernos directamente, no están en manos de particulares; y el tercer componente de la deuda es el que se deriva de las expectativas de algunas empresas que fueron nacionalizadas, y que aspiran tener una especie de retribución una especie de reparación que está basada solamente en sus expectativas y que se han contabilizado alrededor de unos 25.000 millones de dólares. Todo esto junto al resto no debe sumar más de unos 120.000 millones de dólares.

Boza denuncia que el Financial Times, diario ultraconservador del Reino Unido, sin ningún tipo de explicación tasó la deuda venezolana en 240.000 millones de dólares. Afirma que ésta sería la deuda más grande que ningún país ha tenido en la historia, afirma que la deuda griega que ha sido denominada la más grande la humanidad corresponde a la mitad del monto que FT le atribuye a Venezuela, al día de hoy.

Afirma el economista venezolano que los mismos que hoy pretenden cobrar a Venezuela una cantidad exorbitante, por concepto de deuda, son los mismos que abultaron la deuda con sus sanciones económicas. Explica como el JP Morgan creó un indicador de riesgo país, al cierre del año 2025 Venezuela tenía una clasificación negativa de 7.098 puntos, lo que significa que si el país emite un bono que paga el 11% de interés, a ese 11% tienen que sumarle 70 % porque por cada 100 puntos de los 7.000 son un punto de interés, si tienes 7000 puntos negativos, son 70 puntos, entonces en este caso, Venezuela termina pagando 78, 80%, de los 11% originales, eso es de los bonos emitidos y si hubiese la posibilidad de emitir nuevos bonos el castigo es mucho mayor es de 37.000 puntos, lo que significa que por cada $100 que Venezuela pida en préstamo, el país tiene que pagar $370, solo por concepto de intereses, sin amortizar deudas. Esto es algo diseñado para esclavizar a los pueblos.

Estamos frente a uno de los mayores peligros, como lo es el manejo de la renegociación y de la reestructuración de la deuda externa. Son dos procesos, renegociar significa poner plazos y formas de pagos y reestructurar significa cambiar los componentes y los montos internos de la deuda.   

Tenemos que organizarnos, como pueblo, para exigir que estos procesos se hagan trasparentes. Hacerlos visibles, crear medios de que se conozcan y se divulgue sobre cada dólar que vaya a ser pagado, porque ello significa empeñar el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos y de todas las generaciones venideras, porque lo que se pretende hacer contra el país es un crimen. La deuda venezolana ha sido inflada a través de manejos especulativos de la propia banca y de sus mecanismos implementados a través de calificadoras de riesgos. Esas clasificadoras de riesgos que han clasificado a Venezuela como mala paga, cuando se sabe que Venezuela no pudo pagar, a partir de 2017, por el bloqueo a las cuentas internacionales, porque no le permitieron al país, aun teniendo los recursos, acceder a sus propios recursos para pagar oportunamente manejo de intereses, servicios de la deuda y amortización deuda.

Con estas contundentes aseveraciones Tony Boza nos invita a permanecer alertas ante la gravedad del problema que con la deuda se presenta al país y del peligro que ello supone para las generaciones que nos sucederán.  


Carlos Luna Arvelo.

   

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