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El mayor acuerdo petrolero o el mayor engaño en la historia petrolera venezolana?

Carlos Luna Arvelo




Lo que para unos hoy luce el mayor acuerdo petrolero de la historia del país que posee las mayores reservas de petróleo del planeta, para otros no es más que el mayor engaño tramado por Donald Trump y su gobierno, después del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, el 3E de 2026.

No han sido pocos los que comparan los alcances del acuerdo con lo que comenzó en Venezuela en el gobierno de Juan Vicente Gómez con las concesiones a las empresas petroleras y el boom económico que esto significó para un país rural y agrario que junto a Haití y Guatemala registraba los índices más bajos de crecimiento económico en América Latina para la época.

Conociendo a uno de los personajes principales de esta historia, Donal John Trump, el actual Presidente de los EE UU, no cuesta mucho ponerse del lado de quienes sospechan del engaño que hay detrás de este acuerdo petrolero.

Todos sabemos que evento político ocurrirá en EE UU en el mes de noviembre y las terribles consecuencias que para el Presidente y su gobierno significaría una derrota, porque no entender la urgencia de hacer hasta lo imposible para evitar la derrota electoral que se le avecina, porque no apelar al comodín de Venezuela y de cómo seguir cosechando frutos de lo que hizo el 3E en Venezuela, recibiendo magnificaos resultados para un país que necesita petróleo con la misma urgencia que un buzo en las profundades marinas requiere oxigeno para sobrevivir.

Mientras en Venezuela la mayor parte de los defensores del “acuerdo petrolero” practican un olímpico ejercicio de amnesia selectiva sobre lo que pasa en Venezuela después del 3E y sobre asuntos respectivos a la legalidad y legitimidad de un gobierno para subscribir acuerdos internacionales comprometiendo la soberanía y el presente y futuro de los venezolanos, no son pocos los que insisten en que sin un nuevo gobierno en Venezuela no hay acuerdo petrolero válido.

Llama la atención como parte de una “élite intelectual” afecta al mariacorinismo, buena parte de ella fuera del país, no duda en oponerse al acuerdo petrolero sólo porque por Venezuela lo suscribe el gobierno interino de Delcy Rodríguez, pero son los mismo que no se opondrían, con el tesón que lo hacen, si dicho acuerdo lo estuviese firmando María Corina Machado o alguien de la tendencia política extremista de quienes la apoyan.

Pero mientras la basta mayoría, los venezolanos de a pie, la mayor parte de ellos “desafectos” a unos y a otros, después de que se llevaron al narcotraficante Nicolás Maduro, perdón que a pocos días de su secuestro ya le imputaron otros cargos y el juicio se pospone, sigue igual de jodidos que antes, algunos sostienen que más ahora con un dólar que en enero estaba en 300 Bs. hoy se cotiza sobre 800 y los ingresos de los trabajadores siguen en picada y las pensiones y jubilaciones en niveles de sobrevivencia.

En lo particular, me sorprenden ver a Ricardo Haussman, afirmar que está sospechando que EE UU vino a Venezuela fue a extraer sus recursos y no a liberarla, como el suponía que lo haría.

Claro que también me sorprende ver a muchos, desde Venezuela, intentar defender al acuerdo petrolero, afirmando que el mismo Chávez vendía petróleo a los EE UU y que el petróleo venezolano en el subsuelo no tiene ningún valor. Muchos de los que hoy defiende el mayor entramado de engaño de Trump y su gobierno son los mismos que estando junto a Chávez fueron capaces de jurar que defenderían la soberanía venezolana a cualquier costo y el derecho de los venezolanos a disfrutar de la riqueza petrolera.



Carlos Luna Arvelo.

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