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Ni puedo ni quiero

MUJRES SABIAS Y BRUJAS

Teresa Moll谩 Castells

No, ni puedo ni quiero que haya temas que “me resbalen”. Temas como la explotaci贸n sexual de mujeres, el de la explotaci贸n reproductiva, el de las violencias machistas con toda su crueldad y dureza, el de las violencias sexuales que se cometen en todos los conflictos del mundo con las mujeres, violaciones con objetivos poco claros como las limpiezas 茅tnicas de la guerra de los Balcanes o Ruanda en 1994, o la de Tigray (Etiop铆a) entre los a帽os 2020 y 2022. Por no hablar de la que continua “viva” hoy en d铆a en Darfur en Sud谩n en donde est谩n en guerra desde 2003. Y algunas otras que, seguramente no cabr铆an en este post.


Patronato de Protecci贸n a la Mujer


Y en todos conflictos, la mayor parte de ellos provocados por el post colonialismo y las disputas tribales, la peor parte se la llevan, siempre, las ni帽as y las mujeres cuyos cuerpos son utilizados como campos de batalla y como armas de guerra para humillar al adversario.

No hace falta irnos demasiado lejos para saber c贸mo se comportan los vencedores de cualquier contienda con las mujeres. ¿Acaso hemos perdido la memoria de c贸mo trabajaba el psiquiatra loco del r茅gimen fascista de Franco, Antonio Vallejo-N谩jera para encontrar el llamado “gen rojo” con experimentos incluidos? No voy a entrar en detalles porque se me revuelve el est贸mago. Solo quiero recordar que este fascista fue el que comenz贸 a robar beb茅s a las presas republicanas para negociar con ellos y venderlos a familias del r茅gimen que no pod铆an tener descendencia. Organizo la trama de los “beb茅s robados”.

Tampoco podemos olvidar las arengas del malnacido Queipo de Llano en sus arengas radiof贸nicas de Radio Sevilla en las que animaba a los legionarios y cuerpos regulares marroqu铆s de esta guisa: “Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabr谩n lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”. Violencia en estado puro por parte de un despreciable que nos consideraba a las mujeres como alg煤n objeto solo digno o v谩lido cuando es para su placer, aunque fuera a trav茅s de la fuerza.

Como dec铆a antes, no hace falta salir de nuestra “casa” para encontrar c贸mo se ceban los vencedores con las mujeres en cualquier conflicto.

Y eso que no hemos hablado del “Patronato para la protecci贸n de la mujer”, una instituci贸n creada durante la II Rep煤blica y cuya funci贸n inicial fue aplicar las medidas internacionales derivadas del inter茅s internacional para combatir el tr谩fico de mujeres.

El resto, lo conocemos, pero, por si acaso haremos un breve recordatorio. Cuando lleg贸 el r茅gimen fascista de Franco se convirti贸 en una instituci贸n represora de las mujeres j贸venes donde el patr贸n era repetido: responsabilizar y culpabilizar las mujeres, no solo por su propio comportamiento, sino tambi茅n por el de los hombres. Se buscaba “la dignificaci贸n moral de la mujer, especialmente de las j贸venes, para impedir la explotaci贸n, apartarlas del vicio y educarlas de acuerdo con la religi贸n cat贸lica”, pero al parecer se les fue la mano.

El Patronato, y esto hay mucha gente que no lo sabe, estuvo vigente hasta bien entrada nuestra reciente democracia, concretamente hasta 1985. Se cerr贸 porque una de las mujeres-ni帽a internada, Inmaculada Valderrama Morato se suicid贸 el 19 de septiembre de 1983 precipit谩ndose desde el tercer piso de uno de los reformatorios, concretamente el de San Fernando de Henares en Madrid.

El Patronato de Protecci贸n a la Mujer se disolvi贸 definitivamente el 1 de agosto de 1985 mediante el Real Decreto 1449/1985.

Con estos antecedentes patrios en c贸mo se nos trata a las mujeres tanto en conflictos b茅licos como en “tiempos de paz” incluso ya en la etapa democr谩tica, y con los 67 feminicidios que llevamos en el Estado Espa帽ol en lo que llevamos de a帽o y que ya parecen importar muy poco, ni quiero, ni puedo dejar de levantar mi voz para, en la medida de las posibilidades combatirlos.

Y una forma de combatirlos ser谩 frenar en las urnas a la derecha y a la ultraderecha que, entre otras lindezas, niegan la violencia espec铆fica que sufrimos las mujeres.

A muchas, por no decir a todas, nos va la vida en ello. Son los nietos del r茅gimen fascista i nos quieren llevar, de nuevo a aquellos a帽os de terror y violencias. A帽oran aquel r茅gimen feroz y por eso proponen volver. No podemos dejarles. Insisto, nos va la vida en ello.

Ben cordialment,

Teresa


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