Carlos Luna Arvelo

El Ministro aparece presentando datos y haciendo afirmaciones que aunque para algunos pueden parecer razonables y convincentes para quienes conocemos las realidades del día a día en las escuelas y los liceos no son nada convincentes.
Entre otros datos luce sospechoso ese “promedio” del ingreso de los docentes al día de $506 que el ministro ofrece. La realidad de quienes hacen vida en las escuelas y liceos no confirma que la media de los docentes tengan esos ingresos. Pero lo que el ministro obvia, en su comparación con lo que cobraban los maestros es que ya no reciben salarios, apenas reciben “ingresos mensuales”. Por esta razón los maestros perdieron importantes beneficios derivados de los salarios tales como: bono navideño, bono vacacional y quizás uno de los más importantes como lo son las prestaciones sociales acumulables.
La afirmación que hace sobre el Programa Alimentario, y la cobertura que el afirma que alcanza, es otro de los datos que no se corresponde con lo que los docentes y trabajadores observamos en el día a día de las instituciones.
También afirma que solo faltan especialistas en las instituciones y da una cifra bastante modesta, pero la realidad que conocemos de los liceos es que hay carencia de docentes y por ésta razón muchos de nuestros jóvenes terminan siendo promovidos sin cursar lo que han sido materias esenciales (matemática, física y química) en una formación científica sólida.
Dice que uno de los logros de su gestión es que aprobó que los “docentes jubilados” puedan ser contratados, en caso de desearlos, por el ministerio para prestar sus servicios nuevamente. Pretendiendo dar por sentado que ésta es una opción que muchos docentes jubilados están interesados en tomar, cuando la realidad no indica nada de esto.
Hay afirmaciones del ministro que son falsas de toda falsedad. Afirma que el derecho a los 60 días de vacaciones para él es sagrado. Es tan falso que precisamente en estos días ha convocado a los docentes a las labores, interrumpiendo sus vacaciones, incluso hace un llamado a inicio de actividades escolares dos días antes de lo que corresponde. Pero el Ministro de manera descarada, por segundo año consecutivo, irrespeta las vacaciones de los docentes y tiene la desfachatez de afirmar que considera sagrado este derecho de los docentes.
Ha sido público y notorio que en los dos años que lleva el Ministro en Salas ha emprendido “campañas” que más que para atender y resolver verdaderos problemas educativos, han sido elementos distractores de cambios y transformaciones verdaderamente sustantivas, de ellas la que más resonó fue la de la eliminación de las tareas escolares.
Hay temas que el ministro no menciona ni por equivocación. La dura realidad que hoy viven los docentes jubilados del ministerio de educación es uno de estos temas.
Si hoy puede tomarse como una verdad relativa, esa de que los “docentes activos” han mejorado sus ingresos, la situación de los docentes jubilados más dramática no puede ser hoy. Sin riesgo de equivocaciones no atrevemos a afirmar que los docentes jubilados del Ministerio de Educación actualmente están en el peor eslabón de la precariedad, solamente superados por los pensionados.
Carlos Luna Arvelo
El Ministro aparece presentando datos y haciendo afirmaciones que aunque para algunos pueden parecer razonables y convincentes para quienes conocemos las realidades del día a día en las escuelas y los liceos no son nada convincentes.
Entre otros datos luce sospechoso ese “promedio” del ingreso de los docentes al día de $506 que el ministro ofrece. La realidad de quienes hacen vida en las escuelas y liceos no confirma que la media de los docentes tengan esos ingresos. Pero lo que el ministro obvia, en su comparación con lo que cobraban los maestros es que ya no reciben salarios, apenas reciben “ingresos mensuales”. Por esta razón los maestros perdieron importantes beneficios derivados de los salarios tales como: bono navideño, bono vacacional y quizás uno de los más importantes como lo son las prestaciones sociales acumulables.
La afirmación que hace sobre el Programa Alimentario, y la cobertura que el afirma que alcanza, es otro de los datos que no se corresponde con lo que los docentes y trabajadores observamos en el día a día de las instituciones.
También afirma que solo faltan especialistas en las instituciones y da una cifra bastante modesta, pero la realidad que conocemos de los liceos es que hay carencia de docentes y por ésta razón muchos de nuestros jóvenes terminan siendo promovidos sin cursar lo que han sido materias esenciales (matemática, física y química) en una formación científica sólida.
Dice que uno de los logros de su gestión es que aprobó que los “docentes jubilados” puedan ser contratados, en caso de desearlos, por el ministerio para prestar sus servicios nuevamente. Pretendiendo dar por sentado que ésta es una opción que muchos docentes jubilados están interesados en tomar, cuando la realidad no indica nada de esto.
Hay afirmaciones del ministro que son falsas de toda falsedad. Afirma que el derecho a los 60 días de vacaciones para él es sagrado. Es tan falso que precisamente en estos días ha convocado a los docentes a las labores, interrumpiendo sus vacaciones, incluso hace un llamado a inicio de actividades escolares dos días antes de lo que corresponde. Pero el Ministro de manera descarada, por segundo año consecutivo, irrespeta las vacaciones de los docentes y tiene la desfachatez de afirmar que considera sagrado este derecho de los docentes.
Ha sido público y notorio que en los dos años que lleva el Ministro en Salas ha emprendido “campañas” que más que para atender y resolver verdaderos problemas educativos, han sido elementos distractores de cambios y transformaciones verdaderamente sustantivas, de ellas la que más resonó fue la de la eliminación de las tareas escolares.
Hay temas que el ministro no menciona ni por equivocación. La dura realidad que hoy viven los docentes jubilados del ministerio de educación es uno de estos temas.
Si hoy puede tomarse como una verdad relativa, esa de que los “docentes activos” han mejorado sus ingresos, la situación de los docentes jubilados más dramática no puede ser hoy. Sin riesgo de equivocaciones no atrevemos a afirmar que los docentes jubilados del Ministerio de Educación actualmente están en el peor eslabón de la precariedad, solamente superados por los pensionados.
Carlos Luna Arvelo
