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Jaime Chávarri presenta en Praga su película de culto El desencanto: "Pensé que sería el fin de mi carrera"

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El director español Jaime Chávarri presenta este martes a las 18h en el cine Ponrepo de Praga su película El desencanto, de 1976, dentro del Día del Cine Español. En entrevista para RPI, reconoce que no quería rodar aquella película, que no sabía lo que estaban haciendo, que con las críticas que recibió, pensó que sería el final de su carrera… y que 50 años después, sigue encontrando más y más cosas en un película única e irrepetible en la que diseccionó a la familia de Leopoldo Panero, el poeta “oficial” del franquismo, cuando el régimen, igual que la propia familia, se derrumbaba.


Radio Praga.- En El desencanto, los hijos y la viuda de Leopoldo Panero, a menudo considerado el "poeta oficial" del franquismo, hacen un desgarrador y sorprendente relato de su infancia con su padre, alcohólico y violento, y de las secuelas psicológicas que les provocaron. La cinta no fue solo un gran escándalo cuando fue proyectada en su día, sino que sigue causando sensación en el 50 aniversario de su estreno.

Por eso ha sido elegida, en su 50 aniversario, como la película que ponen los Instituto Cervantes del mundo entero para el Día del Cine Español. Pero solo el Instituto Cervantes de Praga cuenta con su director Jaime Chávarri, para presentarla en persona.

Chávarri es famoso por películas como Las cosas del querer, A un dios desconocido, Camarón o Las bicicletas son para el verano, que se llevó el premio a Mejor Actor para Agustín González en Karlovy Vary en 1984, recuerda el director.

“Me encanta volver a Praga, donde no venía hacía muchísimos años, y veo que sigue realmente bella, es una de las ciudades que más me han gustado en mi vida, una ciudad completamente fuera de serie. Hace 40 años, con Las bicicletas son para el verano ganó el premio al primer al mejor actor Agustín González, pero él no vino. El festival se hacía un año en Moscú y otro en Karlovy Vary, quiero recordar. Para mí fue una experiencia, yo no había no había cruzado nunca el Telón de Acero. Y Praga era una ciudad que, a pesar de todo, no conseguía ser triste. Era una ciudad muy viva, era, y es, tan bonita”.

“Es un documental no documental, es un melodrama no melodrama”

Ahora vuelve a Chequia por otra película anterior, un proyecto muy distinto a todos desde sus propios inicios, dice.

“El desencanto por una canción de Ferlosio, Gallo negro, gallo rojo, que decía, "Ay, qué desencanto si se llevará el viento lo que yo canto." Entonces yo decía, "Como esta película se la va a llevar el viento, porque es una película muy rara que no va a funcionar, porque nadie la va a ver ni le va a hacer caso, pues vamos a llamarla al desencanto". Pero resulta que de la película, de alguna manera u otra, se ha seguido hablando siempre. Yo, que he estado más de 40 años dando clase, me encontraba en las clases con alumnos de 20 años que les gustaba, año tras año”.

“Es un es un documental no documental, es un melodrama no melodrama… O sea, es una película que la gracia que tiene, yo creo, es que cuando la hicimos no sabíamos qué queríamos hacer. Yo no había hecho nunca un documental, no me apetecía nada hacer un documental, es un encargo del productor, Elías Querejeta. Me parecía que era meterme en un terreno que no me pertenecía, con una familia que no conocía y que de alguna manera se estaban poniendo en mis manos de una manera muy rara, era todo muy extraño”.

El drama inmortalizado para siempre de los Panero

La familia es la de Leopoldo Panero, conocido a menudo como el “poeta oficial” del franquismo, muerto de repente en 1962, pero diez años después ya estaba más bien olvidado, dice Jaime Chávarri.

“Para una generación seguramente era importante, pero para la mía no. De mi generación no lo conocía casi nadie. Conocía a Leopoldo María, (su hijo, representante del movimiento literario de “los novísimos”) que estaba funcionando en aquel momento”.

“Leopoldo Panero (padre) era un poeta discreto, como decía uno de sus hijos, era un poeta de antología. O sea, hay unas cuantas cosas que se pueden sacar que están bien, pero se hizo famoso por lo peor, que fue lo que contestó al poema de Neruda que hizo contra Franco, y eso era lo peor que había hecho en su vida, porque poéticamente es malo”.

“Él había sido republicano, había estado en la cárcel, había estado condenado a muerte, pero por un parentesco lejano con doña Carmen Polo (la mujer de Franco), lo habían sacado de ese territorio y él había hecho, pues lo que hicieron muchos, cambiarse de chaqueta, de bando, y de absolutamente todo, fue censor... Pero yo creo que con cierto convencimiento. Porque también había mucha gente en ambos bandos que se quedaron decepcionados de lo que su propio bando hizo durante la guerra. O sea, la guerra debió ser algo que realmente a mucha gente inteligente le dio la sensación de que no la había ganado nadie. No había habido ninguna victoria, sino una catástrofe tremebunda, dolor, y unas heridas muy difíciles de curar. Y, además, había sido una oportunidad perdida de tener una República que retrasó el país 40 años”.

“De repente, delante de cámara, ocurre algo que hace que la película se dé la vuelta completamente”

El desencanto es un documental en el que los Panero cuentan lo que ellos consideran que ha sido su vida. Sorprendentemente, todos los temas prohibidos del régimen franquista empiezan a salir en pantalla: drogadicción, homosexualidad, cárcel por problemas políticos con el régimen, sexo… y tabúes como los problemas de salud mental que llevan a Leopoldo María a pasar gran parte de su vida en sanatorios psiquiátricos. Todo, en una sociedad reprimida por el franquismo y el catolicismo que intentaba ocultar en el seno familiar cualquier cuestión que pudiera afectar a la reputación.

“Leopoldo María no iba a salir en la película, pero teníamos un interés común en la psiquiatría y ahí se produjo inmediatamente una conexión fantástica. Y puede que por eso de repente dijera: "Quiero salir en la película". Y esa decisión de salir en la película cambió la película de arriba y abajo. No cambió el concepto, porque el concepto no había. O sea, yo no sabía lo que estaba haciendo”.

“Hay una cosa muy rara en el documental, que es que de repente delante de cámara ocurre algo que hace que la película se dé la vuelta completamente: las declaraciones de Leopoldo María de que su madre la ha metido en un manicomio. Entonces se cae toda esa especie de leyenda épica, como él dice, la de la familia burguesa, de provincias, del padre poeta, con más o menos problemillas”.

Jaime Chávarri | Foto: Jana Přistoupilová, Radio Prague InternationalJaime Chávarri | Foto: Jana Přistoupilová, Radio Prague InternationalJaime Chávarri | Foto: Jana Přistoupilová, Radio Prague International

“Ten en cuenta que no existían los reality shows. La gente decía "Los trapos Los trapos sucios se lavan en casa." Y en eso tienen razón, porque yo he oído de gente que no le gusta El desencanto. Aquí hay un problema que no se va a poder resolver nunca, que es por un lado el derecho a la gente, a la buena fama y el derecho a la gente a hablar de sus heridas. Son cosas que no es que se complementen, sino que están en contradicción. O sea, no puedes negar ninguna de las dos, pero a mí eso me gusta. En los primeros años, cada vez que se ponía la película, había problemas. Había llamadas indignadas, había protestas, y a mí me parecía divinamente, porque creo que las cosas se hacen para eso.

“Pero la crítica del de la derecha fue tan feroz que hizo que se retirara del Festival de San Sebastián. Se iba a estrenar en tres cines y la quitaron de dos a la primera semana. Yo decía: "Esto es el fin de mi carrera, después de esto no voy a levantar cabeza".

Las tres manos de Leopoldo Panero

Chávarri destaca uno de los elementos cinematográficos más recordados de la película.

“A mí la gente me dice que le gusta el plano de la mano (La mano de Leopoldo Panero muerto, cuando lo bajan por las escaleras). Y no existe el plano de la mano, pero todos lo hemos visibilizado. Y al mismo tiempo hay otras manos en la película.

La primera es la de la que habla Luis Rosales como amigo, que es muy bonito, que habla de la mano cuando ha muerto Leopoldo padre, la mano que le ha guiado en la vida, que es completamente positivo. La segunda es la mano que rechaza Michi cuando le va a contar que le ha picado una abeja, y la tercera es esa mano del poder que ha perdido el poder, que va golpeando los escalones de la escalera de la casa”.

“La película se prohibió entera”

“Algo absolutamente fantástico que refleja la época del filme es la reacción brutal que hubo. La película fue recibida con una agresividad que es muy difícil de entender, porque lo que peor sentó fue que su viuda, Felicidad, inconsciente o conscientemente, aparece como diciendo: “yo no estoy aquí para absolver a nadie. Yo estoy aquí para ser”. Y eso molestó, o sea, que se negara a ser el lavavajillas de los pecados de su marido. Que él fuera borrachuzo, violento, pues podía pasar en 45.000 matrimonios de la época, pero con ella se metieron de una manera absolutamente salvaje.

“La película se prohibió entera. Pero Elías (Querejeta), que era muy inteligente, y un poco con la disculpa de que era una película muy pequeña a la que nadie le iba a hacer caso, pues fue ganando frase por frase permitiendo que la película saliera. Como por otro lado, Franco se había muerto, porque nosotros no sabíamos que se iba a morir, pero se murió en ese momento, pues había una conciencia de que las cosas tenían que ir cambiando”.

El desencanto tuvo una secuela en los 90 en la que también participó como guionista Jaime Chávarri, Después de tantos años, dirigida por Ricardo Franco.

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