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México: Aumenta el número de niñas migrantes

Gladis Torres Ruiz. México, DF (CIMAC).- En 2009 más de la mitad de la población infantil en México se encontraba en situación de pobreza patrimonial (62.2 por ciento), y uno de cada cuatro niñas y niños (28 por ciento) no tenía los ingresos suficientes para cubrir sus requerimientos alimenticios, según reportes de la oficina en México del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

En ese año, de acuerdo con el INEGI, 30.9 millones de niñas y niños entre 0 y 14 años residían en el país, lo que significa que más de 19 millones de menores de edad vivían en pobreza patrimonial, es decir, sin un ingreso per cápita suficiente para satisfacer necesidades de vivienda, vestido, calzado y transporte.

En el caso de las niñas indígenas, estos problemas se agudizan, toda vez que persiste la triple discriminación por ser menor de edad, pertenecer a una etnia y ser pobre. Esta situación las deja en “mayor vulnerabilidad que a los niños”, advierte el organismo de la ONU.

En su investigación “Pobreza infantil en América Latina y el Caribe 2010”, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe señala que de los 15.8 millones de niñas y niños que sobreviven en pobreza en la región, México concentra el 18 por ciento, es decir 2.8 millones de menores de edad en condiciones precarias.

“La mala nutrición, el rezago y el abandono escolar, la falta de expectativas y la discriminación que sufren por ser pobres, no sólo afectan sus derechos en el presente sino que los dejarán en los estratos más bajos de la escala social, haciendo que en la adultez reproduzcan la precariedad”, agrega la Cepal.

HUIR DE LA PESADILLA… Y LLEGAR A OTRA

Es por eso que el número de niñas y adolescentes que deciden migrar a EU va en aumento, afirma la organización civil Sin Fronteras. La agrupación especialista en el tema de migración explica que la pobreza en la que viven millones de familias en nuestro país es el detonante para que viajen a EU.

La Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) apunta que la pobreza incide en el desarrollo de la infancia y limita su acceso a servicios de salud, educativos, de protección, afecta su sano desarrollo y los posiciona en una situación de desigualdad frente a otras poblaciones.

Lo anterior, destaca Redim, orilla a la infancia a buscar alternativas que subsanen su condición, insertándose en espacios donde experimentan violencia y explotación. Uno de ellos es la migración.

Sin Fronteras ha reportado que la mayoría de los niños migrantes de entre 12 y 18 años lo hace acompañado de sus familias, lo que no los protege de ser víctimas de abusos de las autoridades o de caer en las redes de tratantes, narcotraficantes y explotadores sexuales.

Las y los niños migrantes, sostiene, no tienen una buena alimentación por lo que sufren de desnutrición, no tienen derecho al juego, a la salud, a la vivienda y educación, y están muy expuestos a la trata de menores y explotación laboral.

El Instituto Nacional de Migración (INM) reporta que de enero a septiembre de 2009 fueron repatriadas desde EU 4 mil 668 niñas y adolescentes de 0 a 17 años de edad. De ese total, alrededor de 2 mil regresó a México sin compañía.

En 2011 unas 13 mil mexicanas y mexicanos que vivían sin documentos en EU fueron deportados por la frontera de Nuevo Laredo. Tres mil eran menores de edad y de éstos 900 eran mujeres, de acuerdo con la delegación del INM en esa ciudad.

LA AMENAZA DE LA EXPLOTACIÓN SEXUAL

Organizaciones de Derechos Humanos indican que en materia de pobreza las niñas son las más afectadas, ya que son las primeras en ser obligadas a salir de la escuela e ingresar al trabajo en el hogar o fuera de el.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas asienta en su informe Estado de la Población Mundial 2006 que en los últimos 50 años el número de mujeres migrantes ha aumentado más rápido que la población masculina en esa condición en países industrializados y en vías de desarrollo. Para 2005, de los 191 millones de migrantes casi la mitad eran mujeres.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, las mujeres ahora constituyen más de la mitad de la migración mundial y alrededor del 70 y 80 por ciento de la migración en algunos países.

Teresa Ulloa, directora regional de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas para América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés), observa que es difícil que las niñas decidan migrar solas y que por lo regular lo hacen con algún familiar. Alerta, no obstante, que su condición de género las hace más vulnerables.

Las niñas migrantes pueden caer en manos de tratantes de personas, explotadores y ser usadas como “mulas” para transportar droga o para el narcomenudeo, detalla la activista.

Ulloa aclara que muchas niñas migran contra su voluntad y pone como ejemplo el caso de las que fueron traídas al DF bajo engaños por tratantes que les ofrecieron trabajo bien remunerado, o fueron “seducidas” por estas mismas redes de explotación sexual infantil.

Entre otros riesgos que corre la infancia migrante están los accidentes (asfixia, deshidratación, heridas), ser enganchados a redes criminales, ser sometidos a explotación sexual o laboral, sufrir maltrato institucional en el momento de la repatriación, o morir durante el tránsito y cruce de la frontera hacia EU.

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