Ilka Oliva-Corado Lena abre la bolsa y toma el que piensa que es el 煤ltimo pedazo de champurrada pero, para su sorpresa un pu帽ado de pedazos m谩s peque帽os se revuelve con el pozolero. Asombrada cierra los ojos y vuelve a mirar dentro de la bolsa, aquello parece un gran guindo. Con urgencia otra vez cierra los ojos deseando que al abrirlos no encuentre de nuevo la gran hondonada, pero ah铆 est谩, inamovible, para entonces Lena ha entrado en un estado de estupor como la primera vez que vio la tierra roja de Salam谩. Algo la sacude, su respiraci贸n cambia de ritmo y siente como ahogarse con su propia saliva, desesperada hace el esfuerzo de tragar, pero hay un nudo de sal atrancado que se desmorona cuando siente el le帽azo en la nuca y de sopet贸n comienza a rodar en los barrancos de la memoria. Cae a culumbr贸n en el sabor de las ma帽anas de su infancia. Ah铆 est谩 de nuevo la imperdible, tan puntual e insobornable nostalgia que la lleva a lugares que est谩n refundidos en saber qu茅 recovecos de ...
