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Mostrando las entradas etiquetadas como ILKA OLIVA

Pequeñas lecturas

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado
A dos cosas me acostumbré a buena mañana, a leer y a ver plantas. No hay rocío de la alborada sin lectura y sin plantas. La lectura me quedó como un hábito de mis días de infancia vendiendo helados en el mercado en mi Gran Amor, Ciudad Peronia. Las plantas más que un hábito son una necesidad, es como una especie de oxígeno, como lo es la tierra. Necesito tocar la tierra.  Decía mi Tatoj al alba: levántense, caminen, estiren los músculos, respiren el aire fresco del día, no hay nada como eso, como ver las plantas. Mientras nos acariciaba para despertarnos.  Nosotros, las cuatro crías nos enrollábamos debajo del poncho y  la sábana floreada  en la cama de metal con la pata coja.  Las dos mayores nos levantábamos con la espalda mojada del orín de la noche de los comunes. Tocaba sacar el colchón a orear todo el día. Hasta el sol de hoy, el alba es la mejor parte del día para mí. 

Leí pocos libros en realidad, en el arrabal no había acceso a estos, si costaba un …

La papa partida por la mitad

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado
Este texto pertenece a la serie Las Insurrectas 
Salimos de la cantina Las Galaxias con los patojos alrededor de las 9 de la noche, los fines de semana tenía la libertad de un tiempo libre después de vender helados y dejar alimentados a los animalitos, entonces me iba a jugar pelota,  a aplanar calles con los patojos o sola a virinbundear  y en el camino me encontraba con algunas amigas y nos íbamos a  darle la vuelta a la colonia. Eran los tiempos de mi adolescencia y Ciudad Peronia crecía cada día, en el asentamiento comenzaban a verse pequeñas construcciones de casas, poco a poco iban desapareciendo las pequeñas chozas improvisadas con lepas y nailon. Y la gente que años antes había invadido terrenos abandonados comenzaba a tener los papeles legales y podía comenzar a pagar mensualmente en el famoso banco Banvi. 
El sueño del parque con su área verde y las canchas deportivas seguía siendo una ilusión, un dibujo en un papel que ayudó a enganchar a miles de …

Brazos de tortillera

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

En la calle siempre me decían “brazos de tortillera”.

Pero, ¿qué tiene de malo que una mujer tenga el cuerpo rollizo? Me preguntaba yo en la edad del desarrollo. Me lo sigo preguntando ahora. Nunca fui delgada, al contrario, siempre fui rolliza. Pero cómo no serlo con el trabajo físico de todos los días en la casa y con la hielera de helados. Subir y bajar el bulevar principal de Ciudad Peronia, después su subidona de la calle donde vivíamos y todo esto siempre cargando algo, ya fuera la hielera, los costales de afrecho, los costales de comida que me iba a recoger al mercado para los cochitos, todas lo que tiraban quienes vendían frutas y verduras. Pero la hielera, esa hielera que pesaba más que yo misma. Rajar leña, acarrar agua. ¿Por qué no iba a tener el cuerpo rollizo? Si los músculos del cuerpo que se utilizan crecen, si se ejercitan crecen y el trabajo físico es una forma de ejercicio.

Raras veces usé vestido porque en realidad no me gusta usar vestido…

Rábanos tiernos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado
Ayer por la mañana coseché los primeros rábanos tiernos. Parecían jocotes tronadores al morderlos. Me tocó sacarlos antes de tiempo porque los animalitos ya se los estaban empezando a comer. El primer año que coseché, no hombre yo bien feliz de la vida viendo crecer aquellas grandes hojotas, para cuando según yo era tiempo de cosecharlos no había nada abajo, no sé cómo se pudieron sostener las hojas y los tallos durante tanto tiempo si los animalitos se habían comido los rábanos, apenas pude cosechar uno, eso sí, galanón. Ese día lloré de la risa con mis hojas y mi rábano en la mano, porque los animalitos me habían dado vuelta y media. 

Y así es todos los años, una especie de  juego de  ver si unos se comen los frutos primero o la otra los cosecha antes. Mi parcelita rentada es pequeña, más que todo la sigo cultivando por la necedad de mantener la raíz campesina de mis abuelos, maternos y paternos. Siembro al estilo de Jutiapa, en surcos. Está el surco de ch…

La calle y el mural

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado
En un día a día donde el odio se reproduce como polvareda, cuando las armas son lo común, encontrarse a personas que eligen crear en lugar de cortar, estancar, arrancar y estorbar es algo maravilloso. Porque crear es sembrar una semilla que germinará es como reforestar. 
Quien crea a veces pasa desapercibido como todas las cosas simples de la vida que por hermosas ya se han asimilado como algo habitual. Como el oxigeno que respiramos, ya es algo habitual que no se percibe,  pero si un día nos falta entonces ahí se va a valorar su importancia. Es deslumbrante un atardecer de cielo rojizo, pero deslumbrante son también los pétalos de las flores silvestres que crecen a la orilla del asfalto, entre los zacatales o como monte maligno en los jardines de decoración con flores importadas.  
A veces es así, se ven lindas las manos de un oficinista con su manicura y lo tomamos como señal de limpieza y señalamos las manos de los campesinos que trabajan todos los días la…

Las vendedoras de la aldea

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

Siempre vienen a mi mente cuando las flores de las diez comienzan a abrir sus pétalos en las mañanas tibias del verano. Y con la brisa tenue de los días de sol y canícula, aparecen las panadas de agua regando el patio empolvado de aquella casita fue el nido que abrigó la inocencia de mi niñez. Y  el olor a tierra  mojada llega hasta la ventana de mi habitación, aquí en esta tierra lejana donde hoy planto ajos, semillas de tomates y acomodo las ramas de las parras de hierbabuena que se expanden galantes como enredaderas entre las flores de chiliguas, los tiestos y  mi pequeña parcela en mi pueblo rentado.

Aparecen entre la bruma fina de los últimos minutos del rocío de la alborada, cuando el calor comienza a despuntar para darle paso al medio día. Las veo bajar por la calle principal de la aldea, con sus caites empolvados de tanto caminar, con sus canastos en la cabeza llenos de hierbas, verduras y flores. Con queso, crema y huevos de pato, chumpe y gallina…

El vacío que deja un trabajador esencial

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

¿Se recuerda del señor que trabajaba ahí? Me dice el hombre que coloca lechugas y hierbas sobre la estantería, montado sobre una tarima de cajas con hielo en una mano sostiene una pequeña pala y con la otra señala el lugar donde están las semillas y los chocolates. Llevamos unos minutos conversando, ayer fui a comprar mi comida de la semana y no me sorprendió para nada encontrar a varias personas que andan ya por la vida sin su mascarilla, aunque el estado no está activo aún completamente y hay orden gubernamental de usar mascarilla al entrar a cualquier tienda. Pareciera que son los jóvenes los irresponsables, pero no, he visto personas de todas las edades rompiendo las normas de salubridad y no son personas empobrecidas como para decir que no tienen los medios económicos para comprar una mascarilla de 99 centavos de dólar.



El ambiente en el supermercado cambió, cambió la dinámica. Hoy frente a las cajas de pago hay una ventanilla de plástico que seguram…

Isabel, Isabel, qué desdicha haber nacido en Guatemala

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

Que la poeta guatemalteca Isabel de los Ángeles Ruano vive en la miseria y necesita ayuda, ¡bah!, ya se sabía desde hace décadas. Pero en Guatemala nos encantan las llamaradas de tusa. Nos encanta también aparentar, vivimos de las apariencias y del qué dirán y regimos nuestras vidas alrededor de lo que puedan decir los demás de nosotros. Entonces por eso vamos con la corriente, de ahí que se formen las grandes revoluciones de redes sociales: bocanadas nada más.

Por eso es que hoy el nombre de la poeta más grande que ha tenido Guatemala resuena en las redes sociales, no porque nos importe ni como poeta ni como adulto mayor, mucho menos sus circunstancias de vida. Porque la gran Isabel lleva décadas caminando ida, como idos caminan los que se suben a los buses al pedalazo a ofrecer sus productos, productos que nadie quiere comprar, personas a las que no quieren escuchar, porque en la modorra del cansancio, del desvelo o de la madrugada también está la angust…

¿Qué cambiará el mundo?, puros cuentos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

Estamos viendo la calamidad y el descaro como lo hemos visto otras tantas veces. ¿Qué nos ha enseñado este tiempo de pandemia? Nada. De las tantas lecciones por aprender no hemos querido aprender ninguna. ¿Que cambiará el mundo después de esto? Puros cuentos. ¿Qué más humanos no sé qué? Tampoco. Somos la especie depredadora. Nos comemos los unos a los otros, sin remilgos, sin respiro, la ley del más poderoso, del más ruin, del más canalla. Es decir, como siempre, como el día a día.  No se nos crispa un nervio ante el dolor del otro y solapamos el desdén de estas cuadrillas de criminales que escogimos como gobernantes.



¿De qué nos sirven las lecturas, las perchas de libros en las bibliotecas de nuestras casas, las perchas de títulos universitarios, si los que hacen siempre son los que menos han tenido oportunidades de desarrollo? Con y sin pandemia son los que siguen poniendo el pecho. Son los que se quitan el bocado de la boca y se lo dan a otro. Son los q…

Loor a los migrantes indocumentados de todos los tiempos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

¿Era lo que se imaginaban? Les pregunto a los migrantes indocumentados que voy conociendo en el camino. No. Me contestan seguros. Pero ya estamos aquí y hay que hacerle gancho porque allá no hay nada. Terminan reafirmando desolados. La angustia, el miedo, la ira, la tristeza son emociones que acompañan a los migrantes indocumentados en su día a día. Todo aflora en sus miradas de orfandad, en sus voces quebradas. Con los años de estadía en el país de llegada el migrante indocumentado va aprendiendo a respirar, acoplándose a  ese resuello de agonía perenne porque vive en un limbo emocional debido a su constante nostalgia por los que se quedaron,  a su situación legal , al cansancio del trabajo de hasta tres turnos por día y a  la falta de derechos laborales.  Su condición de peón no cambia. Pero peor es allá porque no hay nada. Ese allá de la patria, de la tierra de uno, del nido, donde está la raíz, los lazos emocionales y afectivos, duro que allá no haya n…
OPINIÓN de Ilka Oliva Corado


Mientras  muchos publican el lujo con el que están pasando la cuarentena, otros la están pasando muy mal en la miseria. ¿Quién por ellos? ¿Alguien pensará en ellos en los momentos de cuarentena?

El cambio debe ser de raíz

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado

Siempre son los más vulnerables los que pagan el pato. Esta pandemia una vez más da la oportunidad para que los pueblos abran los ojos y anoten una a una las puñaladas que les están dando los gobiernos neoliberales de sus países. Salvar a las oligarquías siempre ha sido su finalidad además de saquear el Estado que, es decir; el bolsillo del pueblo. Nada se soluciona orando, es la ciencia junto a los recursos humanos y materiales los que deben estar a disposición de la sociedad en este momento, cualquier mandatario que le diga a la población que como solución   se encomiende a Dios, además de ser un cretino y de estar jugando con las vidas de las personas, se está burlando de la inteligencia natural de todo ser humano.



En Latinoamérica tenemos muchos de estos esperpentos, horrorosos por traidores y descarados, por gritones y patanes.  Por ver a los pueblos en necesidad y voltearles la espalda para ponerse a disposición de la corrupción y las mafias. Esta pa…

Entre el bullicio y la serenidad

Ilka Oliva Corado
Hay días en los que quiero escribir y no puedo y por más que lo intento no fluye, las palabras se esconden. Las ideas se hacen nudos ciegos en mi cabeza y no las puedo desenredar. Enciendo incienso, humo mi habitación, me preparo un té, realizo algunos ejercicios para estirar los músculos, respiro profunda y lentamente. Lo vuelvo a intentar.  Y pasan los minutos y las tres líneas en la hoja en blanco no avanzan, entonces sé que no es día para escribir. El vaso está vacío, no debo escribir cuando el bullicio no me permite expresarme. Necesito el silencio. 
Por esa razón mis textos los publico un día cualquiera a cualquier hora, porque es escribiéndolos y publicándolos, si guardo un texto lo más probable es que no lo publique. Tampoco puedo releerlos, si los vuelvo a leer después de escritos ya no me gusta lo que escribí y pierdo el interés por completo, que ni tocarlo quiero. Yo misma no puedo decidir sobre qué escribir, nunca sé lo que escribiré hasta que fluye en e…

Pandemia de cinismo

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado
No queremos ver ninguna injusticia de ningún tipo no porque nos duela sino porque nos importa un comino el dolor de los otros y lo que vivan. Y si se nos atraviesa una por el camino nos cambiamos del otro lado de la banqueta o retrocedemos o le saltamos encima como si fuera charco de agua, total que somos buenos esquivando. Históricamente hemos esquivado la memoria y la reconstrucción del tejido social. No hay virus tan fulminante como el del cinismo y ahí nos pintamos solos como humanidad. Virus van y virus vienen, cómo manejan la información los medios de comunicación y los gobiernos es lo que hace la enorme diferencia.



Para ejemplo el dengue, los países en desarrollo están cundidos y mueren millones de personas y seguirán muriendo, no se ve a gobiernos ni a medios de comunicación poniendo luces rojas de emergencia. El aborto clandestino, mueren millones de mujeres y no es emergencia mundial una ley de aborto legal, seguro y gratuito. Pobreza extrema, la…

Las Insurrectas: Doña Vicky, la primera fotógrafa de Ciudad Peronia

Por Ilka Oliva Corado

Apareció con su cámara colgada del cuello y comenzó a ofrecer sus fotografías, como quien ofrece queso fresco cuarteado, flores recién cortadas, escobas, limar cuchillos, comprar botellas y papel periódico; así simple en un día cualquiera de arrabal. Fue para la década del noventa cuando en Ciudad Peronia solo existía un fotógrafo que llegaba de la capital los domingos  a retratar y regresaba a las semanas a entregar las fotografías  que dejaba fiadas   y   que le iban pagando por pocos. 

Era importante retratar a los niños recién nacidos y al güiralito conforme iba creciendo y si se podía el retrato familiar, las fotografías eran inversiones grandes que se hacían en el arrabal en aquella época, porque se desajustaba el escaso dinero que se tenía para la sobrevivencia, pero era importante tener un recuerdo, uno solo, porque no es que se tomaran varias fotografías por familia, tal vez una o dos cada cinco años.

Doña Vicky vivía en la colonia, para ese entonces and…

Cuando la víctima es indígena

OPINIÓN de Ilka Oliva Colorado

Qué vamos a hacer el día que nos enteremos que el acosador es nuestro hermano, padre, abuelo, esposo, compañero, novio, amigo. Puede pasar en cualquier momento puesto que estamos inmersos en sociedades patriarcales, ¿los vamos a evidenciar como hacemos con los acosadores con los que no tenemos ningún lazo sanguíneo ni afectivo? ¿O vamos a acusar a la víctima re victimizándola, colocándonos del lado del acosador y del sistema patriarcal? ¿Vamos a santificar a ese hijo, hermano, abuelo, padre, esposo, compañero, novio y amigo? Porque creemos inocentemente que los malos son los otros, no los nuestros; con los que hemos compartido toda una vida, o a quienes hemos parido y hemos criado. Y la crudeza de esta realidad es que son también los nuestros, los que pertenecen a nuestro núcleo afectivo y sanguíneo, los clientes fijos en bares y casas de citas.

Las mujeres de mi pueblo siempre han dicho que los hombres son de uno de la casa para adentro, pero de la ca…

En el culo del guindo

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Somos una sociedad sin sentido que quiere tener la razón en todo, a cualquier precio, ególatras y yoistas, incapaces de ver lo que sucede a un metro de distancia del radio de su nuestro espacio corporal y si lo vemos volteamos a ver hacia otro lugar inmediatamente, para que la realidad no nos escupa a la cara, si de eso se trata mejor la escupimos nosotros; cada día más indiferentes y desmemoriados: insulsos.

GUATEMALA. El peor gobierno de la historia

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- En Guatemala cada vez que termina un gobierno decimos desahuciados después de la aporreada de cuatro años: que se va el peor de la historia del país, como si con eso les diéramos donde más les duele a los pícaros, pero a ellos ni cuillo. Y también decimos con el nuevo y sus primeras tranzas que ése es peor que el anterior y terminamos con la cola entre las patas casi canonizando criminales de gobiernos pasados con tal de darle en el ego al presidente de turno y, en ésas llevamos décadas acumulando rosarios de gobiernos malogrados y de patadas de ahogados, pero hasta ahí.

Somos lo mismo que juzgamos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- En las manifestaciones en Colombia en días pasados, varios migrantes venezolanos fueron vapuleados por gente que los acusó de robar y crear disturbios, esa misma gente que exigía derechos humanos a Duque, mientras otros ensalzados por el amor patrio denunciaban en redes sociales que esos migrantes tales por cuales atentaban contra la seguridad nacional; actuando con esto de la misma forma en que lo hacen los caucásicos racistas en Estados Unidos contra los migrantes indocumentados latinoamericanos y los mismos caucásicos europeos contra los afros en Europa. ¿Habrían vapuleado a los migrantes de haber sido estos caucásicos, estadounidenses o europeos? Ajá, eso mismo.

El silencio ante el oprobio

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Existen muchas formas para ser cobardes, canallas y ruines, existen muchas formas para matar sin apretar el gatillo, de violar sin tocar un cuerpo y todas se compactan en el silencio; guardando silencio ante el oprobio violentamos y asesinamos doblemente: nos convertimos en cómplices de los delitos más crueles. Cuando nos escudamos en ideologías y religiones como pretexto para esconder nuestra mediocridad y miseria de ingratos deshumanizados, alevosos y altaneros. O peor aún cuando decimos que no tenemos ninguna ideología y ninguna postura política por ende no nos involucramos creyendo que eso nos salva de problemas y nos permite estar en paz con todos: porque lo importante es no incomodar a nadie.
Justicia climática para África



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