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Mostrando las entradas etiquetadas como ILKA OLIVA

Kamala, ¿luz para las mujeres migrantes?

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Hoy, 20 de enero de 2021 ha sido un día histórico en Estados Unidos y en el que millones de mujeres se sienten orgullosas y emocionadas de ver a una mujer llegar a la vicepresidencia del país. Una mujer negra y asiática, además. Se sienten orgullosas claro que sí porque las luchas de género no tienen ideología. Que Kamala esté en el lugar que está hoy es por la lucha de miles de mujeres en la historia del país, ancestras negras, blancas, asiáticas, latinas, europeas, de los pueblos originarios. Algo que ella sabe muy bien y lo reconoce públicamente y de lo cual se siente sumamente orgullosa. El sistema y sus enredos es algo contra lo que ella sola no podrá luchar, ni ella ni ninguna otra mujer, tenga la ideología que tenga, pero se espera que haga lo propio para que abrir espacios para más mujeres y que tengan acceso a derechos, es ésa la enseñanza y el ejemplo que ha tenido de las ancestras como Rosa Parks, Ángela Davis, Toni Morrison, Dolores Huerta y

La mujer de ternura en los ojos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Estoy concentrada leyendo mi libro cuando de pronto la veo aparecer, una mujer asiática, alta, esbelta, con un abrigo de invierno majestuoso. Regreso a mi lectura pero no puedo concentrarme y vuelvo a verla, tanta hermosura en una sola persona. Pero cómo es posible, me pregunto, intentando leer mi libro de nuevo, que tanta belleza además tenga la sutilidad de la ternura, porque en sus ojos vi ternura.  Regreso a mi libro, solo por bajar la cabeza y fingir que leo porque perdí la concentración. La mujer esbelta va a recoger a su hija de cinco años que se encuentra entrenando baloncesto, la toma de la mano y sale del recinto, yo la sigo con la mirada y la veo subirse a un Mercedes-Benz de lujo. Se marchan. ¡Qué especie de aparición fue esa! Suspiro.  No es común ver a una mujer asiática alta, existen claro que sí pero no es común verlas. Además, ese abrigo típico de invierno, a cuadros, larguísimo. Que son mis favoritos, pero no tengo la altura para usarlos y

El año de la pandemia

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Muchos han definido este 2020 como el año maldito, por lo del virus. Pero es tan solo uno de los miles que existen, no es el único que mata, mata más personas por ejemplo; la insensibilidad. Voltear a otro lugar y fingir ignorar lo que nos golpea de frente: el racismo, el clasismo y el olvido. Meternos en nuestras burbujas y cerrarlas bajo siete llaves porque todo lo que suceda afuera, lo que vivan otros no nos interesa. Por eso es que vemos tantos niños viviendo en las calles y morir ahí mismo y no nos causa ni espanto ni pena alguna mucho menos la indignación que nos haga actuar.  De pronto este virus vino a arañar un poco las puertas de nuestras burbujas, por ahí se llevó a alguno de nuestros seres queridos, tal vez personas que como nosotros voltearon a otro lugar cuando debieron actuar para ayudar a otros, morir o morir a causa del virus no los hace más nobles después de muertos. Pero nosotros los santificamos porque ese virus maldito se los llevó. ¿Pe

El ímpetu del padre Pedro Pantoja Arreola

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Oriundo de Durango, el padre Pedro Pantoja Arreola nació en El Ejido San Pedro del Gallo, un sacerdote que formó parte de la corriente católica de la Teología de la Liberación. Fundador de la Casa del Migrante de Saltillo, el padre Pedro como era conocido por la comunidad migrante, por obreros y campesinos fue más allá del ritual de la sotana y la investidura sacerdotal y se entregó a la lucha por la defensa de los derechos humanos de los más explotados del sistema sin detenerse a pensar en nacionalidades, colores de piel o credos; acción que muchas veces puso su vida en riesgo. Un mil usos en los asuntos de la defensa de derechos humanos, así como oficiaba misa, iba a visitar enfermos a los hospitales, visitaba las cárceles, participaba en conferencias sobre derechos humanos, denunciaba injusticias ante la ley y brindaba refugio físico y espiritual en la Casa del Migrante a los miles de indocumentados que cruzan México en su búsqueda de sustento en Estado

Clarice Lispector, fiel a su esencia salvaje

La gran Clarice Lispector cumple 100 años.  OPINIÓN de Ilka Oliva Corado La escritora extraordinaria que nunca se lo  creyó, demasiada pureza en su alma  como para caminar por la vida con el ego de la intelectualidad. Sus textos se abrían paso entre la vida diaria, con la máquina de escribir sobre sus piernas en lo que cuidaba a sus hijos pequeños. La habitación propia de la que habla Virginia Woolf fue para Clarice esa máquina de escribir que la salvó del vacío.    Clarice, que creció en la pobreza, emigrante desde niña que hablaba el portugués con un acento raro, luego pudo viajar por el mundo y probar las mieles de la holgura económica nunca olvidó su origen.  Pero, ¿cómo alguien que conoció lugares espectaculares, que se codeaba con personas de alto abolengo en el mundo de la política, la cultura y las artes, le escribió un texto a una gallina? Sí, al sentimiento de una gallina que huía para no convertirse en el caldo del día para una familia.    Que pudo escribir de rascacielos, d

A Maradona lo que es de Maradona

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado El balompié es del pueblo, del arrabal. Como lo son las flores silvestres, la hiedra, los zacatales y las calles enlodadas. Las casitas de adobe, de champas de lámina, el hambre, los sueños inalcanzables, el lomo macizo y curtido, la frente en alto, la mano amiga, el hombro que apoya, la mirada que lleva el alma en las pupilas. Los turnos de trabajo a deshoras, el sol  y el frío pegados en la piel.   Y los pueblos no tienen fronteras, ni idiomas, religión, ni nacionalidad, se compactan en uno solo, todos los pueblos son uno solo cuando se trata del fútbol.  Porque el fútbol es como el oxígeno, como el agua de lluvia que embellece las plantas y los campos baldíos donde juegan chamuscas los cipotes,  en el arrabal es el sustento, porque el fútbol nutre el alma. El balompié es el catalizador por excelencia de la periferia, el que provoca la mayor de las alegrías y el  mayor de los dolores compartidos cuando pierde o gana un equipo. Y no es por lo que han hecho

Guatemala: la mayor de las afrentas

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado El proceder y la pasividad de la población guatemalteca es interesante a nivel de análisis, ve que manifestar porque una turba de cuatreros se embolsó millonadas de quetzales desde el gobierno pero voltear a ver a otro lado cuando asesinan y despojan de sus tierras a los pueblos originarios. Los gobiernos pueden imponer estados de sitio en lugares clave donde aterrizan las avionetas con droga y dejar a esas comunidades indígenas incomunicadas durante meses, que desde la capital la intelectualidad mestiza no dice ni pío. También estos gobiernos llevan décadas destruyendo el hábitat de estas comunidades con las mineras, tampoco la dignidad capitalina se ha sentido aludida. Allá en el oriente, colindando con Honduras y El Salvador, la gente se está muriendo de hambre, la hambruna hizo mella, no de ahora, de años, pero que se mueran solos por analfabetas, por pobres, por campesinos,  que los capitalinos para allá no voltean a ver. ¡Jodás vos! No han salido a ma

Tres turnos al día

OPINIÓN de Illlka Oliva Corado Intento abrir la puerta de la panadería y el viento que está en contra lo hace más difícil pero además es una puerta antigua, con bisagras antiguas sin mantenimiento que vuelven a la puerta una fortaleza, cuando por fin lo logro se deja ir con aviada y me da en la  espalda, salgo revirada hacia el frente y apenas logro mantener el equilibro. La muchacha que está en caja sonríe y también el señor maestro panadero. A usted no la quiere la puerta, me dice el maestro panadero, un señor como de unos 75 años de edad. Cállese, que en la mera espalda me dio la bandida, le digo, a manera de contestación del saludo.  Busco pan francés, quiero comer frijoles colados con pan francés, pero el pan francés, francés de Guatemala lo encuentro solo yendo a la ciudad, al centro, digamos, en los alrededores solo encuentro panaderías mexicanas, rusas, polacas e indias, por ahí que logro comprar en el supermercado el baguette francés pero el pan francés de Guatemala solo que a

Guatemala herida de muerte

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Puede ser una pandemia, una tormenta, un ventarral, una sequía, no importa, todo se utiliza como pretexto por el Estado para saquear y vulnerar aún más a los excluidos. Tampoco importa el gobierno que esté de turno, no hay gran diferencia entre una y otra marioneta, estos pícaros que logran sentarse en la poltrona llegan solo para robar a manos llenas y jactarse de los privilegios del poder y la impunidad. Guatemala es un país herido de muerte por hijos tiranos, mediocres y traidores.  En Guatemala el colmo no tiene tope, el lazo jamás termina de reventarse, el cuerpo siempre aguanta, el cuero sigue sacando más correas, es una población a la que las cuadrillas de bandoleros de las oligarquías han dejado en los puros huesos y en hambruna perenne los exprimen contando las gotas de sangre, mientras ellos jampones se hinchan de lo robado y explotado.  Es una población herida de muerte. No es posible que el Estado no tenga los recursos para afrontar la emergenci

La alegría de los pueblos dignos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado   Llega un momento en el que el abuso y la injusticia cansan a los pueblos y los hacen despertar en indignación, así es como salen a buscar la libertad y la democracia. Unos tardan más que otros, cada uno con sus procesos y su historia pero logran si se unen, vencer la impunidad y toda forma de dictadura. Son rarezas eso sí, pero por eso son hermosas estas alboradas que como campos florecidos llenan de ilusión y contagian la alegría de la gran fiesta popular.    Para unirse hay que tener sentido común y una sed inmensa por vivir en un territorio libre de neoliberalismo: sin abuso gubernamental, sin saqueos de los recursos naturales, sin censura, sin estados de sitio y con  la plena libertad de la emisión del pensamiento.  Para luchar hay que tener agallas, porque no es solo cosa de despotricar cualquier palabrería en redes sociales o manifestar en las plazas los sábados de ir a broncearse e ir  por la tarde a tomarse las cervezas con los amigos para celebra

A Comapa, mi nuevo poemario

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Cuando cumplí 15 años fui a conocer Comapa, el pueblo donde nací. Me enamoré a primera vista, de los niños de panzas cundidas de amebas saltando descalzos en los charcos de agua, ¡la felicidad de los inocentes! De las sombras de los encinos rojos que daban vida a los barrancos. Y en los senderos la compañía de los guayabos silvestres, los palos de jiote, los nances, las manzanas rosas, los chaparrones y los palos de jocote de corona. Las milpas que se atrevían a dar flor en aquella tierra árida de pedrerío por doquier, porque así es Comapa, allá hay más piedras que tierra y el agua potable llega a cuenta gotas a las cercanías del pueblo, pero nada más. Las aldeas siguen saciando su sed con el agua de los escasos nacimientos, eso en invierno pero, ¿y en verano? VIII Caritas de lozanía manitas de barro fresco las niñas de Las Crucitas son robles, encinos en la floresta. Y yo me enamoré perdidamente del color chiltoto de las tejas quebradas que tapaban lo

La Guatemala del eterno abuso a los pueblos originarios

 OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Guatemala, país de desigualdades eternas y racismo enraizado hasta en el azúcar del café. País de clasistas muertos de hambre. En esa Guatemala que se desborda de poesía y memoria en los huipiles de las mujeres indígenas y; de sacrificio y trabajo milenario en sus manos y espaldas, la exclusión la ponen los mestizos que desde siempre se han creído superiores por etnia y clase social.  En esa Guatemala de indígenas masacrados y desaparecidos en masa, en la Guatemala de la desmemoria colectiva, del abuso gubernamental, de la deforestación, de  los ecocidios, de la migración forzada, de las parvadas de clicas criminales saqueando el Estado. Esa Guatemala de mestizos jactándose de tener niñas indígenas de empleadas domésticas en sus casas. De indígenas rajándose el lomo cargando los bultos de los mestizos en el mercado La Terminal. De mestizos muertos de hambre.  Guatemala, donde se vivió uno de los genocidios más atroces de la historia latinoamericana que bus

Los hombrecitos de lomo duro

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado No tienen contratos, les dan trabajo de palabra y les pagan lo que el empleador quiera. Son los que más trabajan y los que menos dinero generan. Son los latinoamericanos que trabajan en construcción en Estados Unidos. Sus cuerpos como de niños, como de adolescentes recién en desarrollo, la piel pegada a los huesos, bajos de estatura y hasta un poco enclenques si se les mira bien. Llegan en parvadas a trabajar en los techos de las casas en construcción, como puntos finos se miran a la distancia de las alturas. Ponen y quitan, ponen y quitan; martillan, pegan, levantan, todo esto de rodillas. Todo el día de rodillas, toda la semana, todo el año, décadas de rodillas. Como los que ponen las alfombras sobre el piso, metros y metros de alfombras. Estos hombres que en su mayoría son indígenas salidos del campo latinoamericano cambiaron el trabajo de la tierra por el de la albañilería pesada. Porque en Estados Unidos quedó atrás el cernidor, el cincel, la cuchara

La mujer silvestre y su bicicleta

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Vamos bebé, le dice la mujer silvestre a su bicicleta mientras la sube  a su carro y va camino hacia el bosque.  Tiene la suerte de vivir en un lugar en donde abundan los arboledas con senderos para pasear en bicicleta, a caballo, salir a correr o a caminar. Esas florestas como pequeños pulmones que dan respiro a las ciudades que forman la gran urbe en donde vive.  Su bicicleta es uno de sus grandes amores, la cuida tanto, como a un bebé. Quiere a su bicicleta no como algo material, no como un objeto, la quiere porque esa bicicleta tiene alma,  dice que como los árboles, los ríos, las aves y  el viento. Y solo los seres con alma la atraen.  La mañana está fría, la mujer silvestre se ha vestido con la ropa para practicar deportes en otoño aunque todavía sea verano. Le fascina la bruma del amanecer y entre más temprano sea más disfruta de la alborada. Cuerpo, mente, alma y espíritu,  repite mientras baja su bicicleta del carro. Estira un poco los  músculos  m

La realización de los sueños

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Recuerdo patente ese instante, las palabras atragantándose en mi garganta si poder salir se arremolinaban, el corazón me latía a mil y el encantamiento  apenas me dejaba dar el paso. Salí de aquel lugar atolondrada a encontrarme con la luz pálida de la tarde abrazando la noche, miré a mi alrededor, tomé aire y caminé con dirección a la parada de autobuses, estaba en la zona 1 de la capital guatemalteca y tenía 17 años.   El magisterio de Educación Física se estudia todo el día de lunes a viernes, para que los alumnos descansáramos un poco nos daban una tarde libre a la semana, a mi sección le tocaba los miércoles. Entonces yo a veces agarraba a volar pata por la zona 1, sola porque me gustaba observar y detenerme donde quisiera, así fue como entré a varias iglesias por el puro afán de respirar el aroma del incienso ese que me gusta, ver las formas de  los cirios y sus colores y el lucerío de las candelas agonizantes quemándose lentamente llevando consigo mi

Los que se fueron yendo

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado Hace  un mes que no lo veo en su puesto de trabajo, es  el encargado de colocar en las estanterías las zanahorias, hongos, ocras, en esa larga estantería del supermercado donde siempre hay dos trabajadores colocando las verduras. ¿Se habrá enfermado? ¿Le habrá dado el virus? Me pregunto mientras observo detenidamente  las otras estanterías a ver si lo encuentro, pero no, no está, solo hay jóvenes haciendo el trabajo. La nueva camada, los del cambio de estafeta, los que tienen toda la leche para trabajar, los recién emigrados: sus caritas lo dicen todo. Los recién emigrados indocumentados es como si llevaran un gran cartel donde anunciaran que acaban de llegar y que no tienen papeles, el miedo  propio de las circunstancias a ellos les aflora el doble. Esas miradas, esas formas de caminar, la ropa, sus acentos tan de sus lugares de origen que es como si los remarcara.  Todo eso se va diluyendo con los años como una pintura a témpera que recibe el sol todos lo





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