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Mostrando las entradas etiquetadas como ILKA OLIVA

Somos lo mismo que juzgamos

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- En las manifestaciones en Colombia en días pasados, varios migrantes venezolanos fueron vapuleados por gente que los acusó de robar y crear disturbios, esa misma gente que exigía derechos humanos a Duque, mientras otros ensalzados por el amor patrio denunciaban en redes sociales que esos migrantes tales por cuales atentaban contra la seguridad nacional; actuando con esto de la misma forma en que lo hacen los caucásicos racistas en Estados Unidos contra los migrantes indocumentados latinoamericanos y los mismos caucásicos europeos contra los afros en Europa. ¿Habrían vapuleado a los migrantes de haber sido estos caucásicos, estadounidenses o europeos? Ajá, eso mismo.

El silencio ante el oprobio

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Existen muchas formas para ser cobardes, canallas y ruines, existen muchas formas para matar sin apretar el gatillo, de violar sin tocar un cuerpo y todas se compactan en el silencio; guardando silencio ante el oprobio violentamos y asesinamos doblemente: nos convertimos en cómplices de los delitos más crueles. Cuando nos escudamos en ideologías y religiones como pretexto para esconder nuestra mediocridad y miseria de ingratos deshumanizados, alevosos y altaneros. O peor aún cuando decimos que no tenemos ninguna ideología y ninguna postura política por ende no nos involucramos creyendo que eso nos salva de problemas y nos permite estar en paz con todos: porque lo importante es no incomodar a nadie.

Mi primer amor en las artes

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Mi cama no tiene cabecera, reparé en eso hace dos días cuando quise leer en la noche y me dolió el lomo repesado en la pared, si le pongo una ya no cabe la silla en la que me siento a escribir frente a mi escritorio y prefiero escribir.

Las insurrectas: Alice Munro

Por Ilka  Oliva Corado.- “Escribí mi primera novela porque quería leerla”. –Toni Morrison.

La agudeza de la escritura de Alice Munro está marcada por la simplicidad y la naturalidad con la que conversaría cualquier ama de casa con sus amigas en la cocina mientras prepara el almuerzo de sus hijos.

La envidia entre mujeres

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Al dominio patriarcal le es afín que las mujeres sintamos envidia entre nosotras, le es grato cuando nos odiamos, nos señalamos, cuando nos dispersamos en lugar de unirnos. Cuando estamos metiéndonos zancadilla para ver caer a quien creemos nuestra rival. La rivalidad entre mujeres es producto de los patrones patriarcales con los que crecemos y que están en todo ámbito de la sociedad. Romper con eso es nuestra misión de género.

El faro

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Náufraga, yendo de tormenta en tormenta, después de haberlo intentado todo para llegar a la orilla y sin poder mantenerme a flote por mí misma, me di por vencida pensando que serían las olas las que arrastrarían mi cuerpo inerte, pero de pronto, no sé cómo, no sé por qué razón, porque es algo que me he preguntado mil veces y no logro obtener respuesta, pero apareció frente a mí en la noche más oscura, un hermoso faro que me tomó en sus brazos, me abrigó con su calor y desde entonces ha curado mis heridas más profundas con su ternura y ha guiado mi camino con su luz resplandeciente.

Las Insurrectas: Doña Julia

Por Ilka Oliva Corado.- Tendría como 8 u 9 años cuando la conocí, ella alrededor de 70, su lugar de trabajo era la parada de buses de Ciudad Peronia, doña Julia tenía ojos azules de cielo desnudo de verano y vestía ropa de segunda mano que compraba en las pacas, siempre limpia, su garbo natural la hacía lucir como una prenda fina recién comprada; sus vestidos largos de muselina y gamuza que combinaba con bufandas y pañoletas de seda.

Escribir, como resistencia al patriarcado

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- A Manuela Sáenz la siguen recordando por su relación sentimental con Simón Bolívar y no por su hazaña revolucionaria. Relegarla a ser la “Libertadora del Libertador”, y rendirle honores por esto, es una terrible falta de respeto a su legado de rebelión y feminismo, pero también es un ejemplo muy claro de lo que hace el patriarcado con las mujeres, en donde la ideología no tiene nada que ver.

La inmortalidad de Teodoro Palacios Flores

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Vimos entrar a un hombre alto, negro, que vestía pantalón de tela gris y camisa a cuadros, al que le hacían rueda varios periodistas que le tomaban fotos y entrevistaban, nuestro profesor de atletismo que en ese momento estaba sentado en las gradas del estadio Dorotero Guamuch Flores (Mateo Flores en ese entonces) observando el desarrollo de los eventos de atletismo de los Juegos Enefistas, se quitó la gorra emocionado y gritó enardecido, como un niño, inmensamente feliz: ¡Teodoro Palacios Flores! Todos salimos en manada corriendo a encontrar a don Teodoro y a abrazarlo. Era 1998 y yo estudiaba el sexto magisterio de Educación Física.

La magdalena

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Desde hace mucho estoy con antojo de una magdalena, de una magdalena que tenga el sabor de las magdalenas de Guatemala en la década del 90, pero han pasado 29 años y vivo en Estados Unidos, a largas leguas de distancia y para mi dolor tengo la certeza que el sabor de aquellas magdalenas de antaño no existe más; eso aviva aún más mi deseo de comprar una magdalena, sí, una magdalena de ésas, de aquellas magdalenas que eran un manjar, un manjar quiero comprar con sabor a magdalena de la década del 90 en Ciudad Peronia.

Atreverse a curar la herida

Por Ilka Oliva Corado.- No importa si la primera expresión emerge con miedo, enojo, ira, impotencia o frustración y que por eso retumbe y lance llamas o queme como la brasa; si rasguña, si grita, si llora quejumbrosamente o si lanza puñetazos al vacío; realmente eso no es lo importante, lo importante es que ha comenzado a curarse la herida.

Zdravo

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Llevo mi bote lleno de monedas, estoy esperando en la cola para que uno de los cajeros me atienda y me los pueda cambiar por dólares. Esas monedas que uno va guardando del sencillo que se acumula en el monedero. Solo hay dos cajeros atendiendo y que también se turnan para ir a atender la ventanilla de los que van en automóvil: uno hindú que es nuevo y aun está aprendiendo y que por lo regular todo el tiempo se equivoca y nunca pide disculpas por las metidas de pata, aparte que es la lentitud andando; y otro latinoamericano muy amable pero que se mantiene como trompo porque los clientes latinos que no hablan español solo lo buscan a él.

Y sobre todo amor

Por Ilka Oliva Corado.- De pronto aparece un nubarrón y lo que es una mañana soleada de primavera se convierte en un típico día de lluvia de invierno, las personas corren despavoridas desde el estacionamiento hacia el supermercado; la precipitación es de tormenta, en segundos el cielo se oscurece y los goterones caen con fuerza como granizo.

En días de lluvia, como hoy…

Por Ilka Oliva Corado.- Sí, sí, sí, con regularidad humo mi habitación, como en esta mañana de lluvia de chipi chipi. El aroma de la hoja de Sage me hace recordar el olor de los poyetones encendidos en la Guatemala pueblerina.

El genocidio migrante del que no se habla

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Es curioso cómo funciona la doble moral del ser humano, docenas de periodistas se amontonan para fotografiar a quienes sin esperanza alguna abandonan Honduras, para buscar techo y comida en Estados Unidos, emprendiendo las famosas caravanas de una perenne crisis humanitaria. Pueblos que son objeto de las más turbias inspiraciones políticas de propios y extraños, pues son utilizados para que muchos allá digan que los van a invadir y muchos acá digan que se van por haraganes. O al revés, que unos acá digan que criminales buscan cruzar la frontera y otros allá digan que se van porque son delincuentes que huyen de la ley.

Las mujeres malas siempre son otras

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Hemos crecido en sociedades en donde los patrones patriarcales están enraizados de tal manera que nos amarran los pies y sin nuestro esfuerzo por soltarnos será imposible avanzar. Esos patrones nos dictan normas, una pauta a seguir que somos incapaces de cuestionar, este modelo viene con: estereotipos, racismo, homofobia, clasismo y misoginia de los cuales nos nutrimos muy bien todos los días desde el momento en que nacemos: en casa, en la escuela, en la comunidad, en el trabajo y; en la edad adulta inculcamos a nuestros hijos también y a todo ser humano que esté a nuestro alrededor. Estamos en el centro de una madeja de patrones patriarcales que no nos permiten ser, ni respetarnos ni respetar a los demás especialmente a las mujeres.

Más allá del folclore

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Si tan solo tuviéramos dos dedos de frente y con esto la capacidad básica de raciocinio, entenderíamos que los Pueblos Originarios lo son todo y que nos debemos a ellos, así hayamos llegado a la cúspide de la educación superior o de la falsificación: pues somos seres plásticos y de apariencias. Prioridades para muchos de nosotros que creemos que somos otro paisaje que está muy lejano de la raíz de la cepa de donde venimos.

City of Joy: mujeres sanando mujeres

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- En ningún tiempo de la historia de la humanidad ha sido fácil ser mujer, el patriarcado se encarga de hacernos la vida insoportable con su misoginia y machismo; desde el inicio de los tiempos se emprendió una guerra contra las mujeres que conforme pasan los siglos crece en lugar de desaparecer; porque somos el peor enemigo de los cobardes que temen a nuestra fuerza, capacidad, inteligencia, entereza y resistencia. A lo que somos capaces de hacer si llegáramos a gobernar el mundo en lugar de los hombres, si estuviéramos en las posiciones de poder que nos niegan.

Alitas que migran

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Llegan con sus ojitos tristes, perdidos en la zozobra, desesperanzados, con la urgencia de conseguir trabajo porque a eso vinieron: a trabajar. Son los niños-hombres y las niñas-mujeres a quienes les robaron la infancia, a quienes hicieron crecer de golpe como a sus padres y abuelos.

Guatemala de todos los dolores

OPINIÓN de Ilka Oliva Corado.- Es un país hermoso del que se uno enamora a primera vista, rotundamente bello; de musgos blancos como enredaderas en los pinales, de musgos verdes como alfombras aterciopeladas a la orilla de los riachuelos; riachuelos que busca secar la mano asesina de quien no ama, de quien irrespeta y odia, odia, odia, odia lo bello por natural.

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