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31/7/12

Se consolida el Huapango como Patrimonio Inmaterial de Veracruz

Realizan en la zona norte encuentro con 35 tríos 

Livia Diaz.- El huapango, patrimonio inmaterial de la huasteca, se llevó a cabo en Tantoyuca. Sin dudas fue bueno el huapango, a decir de los intérpretes de la danza y del canto porque llegaron 35 grupos. En realidad, para la una de la mañana, el que fueran tantos tríos ya nos parecía una locura, pero no fue así para la gente que no se movió de la plaza Hidalgo de la ciudad, para escuchar, ver, sentir y compartir.

En la tarima bailaron principalmente los jóvenes, no sería justo negarlo, provenían de todos lados, podría decirse, porque no solo se dieron cita mexicanos, sino también de otras nacionalidades. Pero especialmente tantoyuquenses que trabajan y estudian en otros páramos y que acudieron a la cita en su ciudad. De lejos, sus padres, abuelas y abuelos y tías, el montón de primos correteando por la plaza y de cerca los compañeros de oficio.

Bailarines evidentemente profesionales, músicos de conservatorios, cantantes con mucha trayectoria, convivieron con los mantenedores de la tradición que heredaron de los abuelos.

Hermandados por la música, en el Teatro del Pueblo llegó el momento en el que ya no se distinguió qué tocaba quién, ni sus méritos nobiliarios o comerciales, académicos o musicales, todos interpretaron el son huasteco, o mejor dicho las dos piezas de son huasteco que se les permitió interpretar porque como ya se dijo, fueron tantos grupos que estaba apretado el programa.


El primer festival de la cultura huasteca en Tantoyuca, que comenzó después de que dejó de llover, tuvo muestra gastronómica, venta de artesanías, talleres de versería, zapateado e instrumentos. Además la presentación de libro de literatura por indígenas en varias lenguas, reconocimientos a distinguidos intérpretes de la música y promotores culturales de Tantoyuca y la región.

Pero también tuvo muchas cosas que no están nunca en los programas y se dan, espontáneamente.

Sin dudas la interpretación del son huasteco tras bambalinas, es inapreciable, el momento en el que se reúnen los músicos y cantantes para medirse los violines y las cuerdas que se fueron rompiendo y reponiendo antes de subir al escenario; la versería picante y la reproducción de los versos, el caballito, el gustito, el cielito lindo, las flores, el querreque; todos los que dan contexto a la tradición.

Pero es este un huapango irrepetible. El único que tiene testigo de todo es un investigador que vino de Estados Unidos y Antonio Hernández Meza, quien con su grabadora de mano, permaneció todo el festival, a un lado de las bocinas grabando todos los sones.

El verso de cada uno de los sones huastecos, le pertenece a cada grupo de son huasteco. Cada trío trae o improvisa la letra de su propio cantar, y en esta ocasión estuvo lleno de versos dedicados a Tantoyuca, al santo Santiago Apóstol y a los promotores culturales de La Huasteca para la Huasteca, que organizaron este evento, que son Eloisa Hernández y Jesús Medina, no se llevaron aplausos ni reunieron a los huastecos de la noche a la mañana, el que hayan acudido a su encuentro 35 grupos es la respuesta a un trabajo de muchos años, apoyando y realizando este tipo de eventos en los 6 estados que oficialmente comprenden la huasteca y los otros estados que desearían ser parte de la huasteca.

Así, desde San Luis Potosí, Querétaro, Puebla, el Estado de México, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas, Tlaxcala, Distrito Federal, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo y Michoacán, llegaron al huapango cientos de personas.

La cena, a la una de la mañana, seguía sirviéndose para los participantes.

La noche estaba húmeda, la luna estaba menguante y testigo de lo que estaba pasando en la plaza, la gente estaba contenta, la mayoría de los que nos retiramos fue por cansancio, porque ya no se podía más, pero quienes aguantaron, se amanecieron, y la música cesó con las primeras campanadas del llamado a la primera misa, en la iglesia de Tantoyuca.

Hubo quienes quisieron polemizar este evento diciendo que iba a darse la presentación del que quiere ser alcalde por parte del PAN, y otros enrareciendo el ambiente echando habladas de que venía de la alcaldía este evento como compromiso con ellos, pero la presencia de los grupos y lo que ocurrió después dejó claro que, si bien muchos funcionarios no habían hecho nunca algo cultural, al menos de esta envergadura, y con apoyo de la iglesia, ya desde meses atrás la Secretaría de Turismo había anunciado por twitter este evento, el gobierno de Veracruz, dio difusión al evento en medios electrónicos, las autoridades y tuvo el apoyo de la Academia de las Lenguas Indígenas del estado.

Así que todo esto dará qué hablar, y mucho, por mucho tiempo.

La promotora cultural Eloísa Hernández Mateos dijo que de ahora en más se debe decir la huasteca, que es una sola, y que no es ni un estado huasteco ni hay huastecas diferentes, además contó que muchos hablan de la huasteca hidalguense o veracruzana, pero que sobre esto hay mucho qué decir, y le pidió a la gente reunida en la plaza que anoten la identidad huasteca como huastecos, al vivir en esta región, que si bien, tiene fronteras estatales, su
cultura es una sola.

Así el huapango. Explicó al respecto Román Güemes en el Taller de versería que ofreció a cantantes y compositores, y también a nuevos aprendices de la tradición, que con estos talleres hereda la forma, explica la técnica, comenta el contexto, pero que lo más importante ha de venir de quienes lo conservan, porque reproducen su cultura y que esta es perfecta, no le hace falta nada, no así al pueblo huasteco, al que le hace falta de todo.

Es posible que a èl no le parezca que se comente algo que hizo cuando lo llevaron al comedor a tomar sus alimentos, porque como dice en la Biblia no hay que contar con la izquierda lo que se hace con la derecha, pero él se quitó el plato de la boca para dárselo a un grupo de vendedoras de artesanías que pasaban ofreciendo escobillas y abanicos de zapupe.

Luego dijo que ya había comido, pero lo cierto es que mandó a hacer más comida para la nieta de una de ellas y para otra mujer, todas descalzas y evidentemente indígenas huastecas o téenek, como se les dice aquí, 'hablantes de dialecto', y se le vio ofendido cuando en el restaurante no las querían atender. El vate se dedicó a sus invitadas especiales, y luego se fue a seguir trabajando con los de su taller en una fonda cerca de la plaza. En donde después

se armó la intepretación del huapango espontánea con él, con el investigador Antonio Hernández Meza, con otros ocho que se fueron acercando, unos del DF, otros de Tepetzintla, Poza Rica, Pánuco, Naranjos, Puebla y Tamalín.

El único gran ausente fue Son Zonteño, antes Tlen Huicani, por cuestiones de salud.

Entre los homenajeados de la velada se cuenta a Luis Maqueda, quien produce Sones de Xantolo, Ponciando Fajarlo llamado 'El Patriarca' por los tríos de son huasteco, Evencio Zavala y el profesor Héctor González Ostos.

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