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16/2/17

La Gran Estafa

OPINIÓN de Mauricio Castaño H., Colombia.- De pagaré en pagaré los pillos de cuello blanco llenaron sus bolsillos. Alistados, sus cabezas, en una de las mejores claustros del país la Universidad de los Andes, ver revista Semana 2017/01/29, César Fernando Mondragón, Juan Carlos Bastidas, socio fundador; Rosalba Fonseca, representante legal; Ángela Marina Daza, gerente comercial; José Iván Castiblanco Fúquene, alto directivo; Pedro Harold Carvajal, director y representante legal de Tecfinsa, filial de Estraval; y Fernando Joya Rodríguez, gerente operativo, echaron vuelo en la empresa criminal. Es crimen, es conducta delictiva el engaño. Montaron la empresa Estraval y fundaron cooperativas fachadas que ayudaron a simular negocio grande y sólido. El gran atractivo eran las llamadas libranzas de supuestas personas jubiladas o empleadas. 



En Colombia como en la mayoría de los países del mundo, las personas hacen préstamos, se endeudan para suplir alguna necesidad del mercado que exige el dinero contante y sonante, en sumas no tenidas por el necesitado, en esencia son ellos jubilados del ejército, del magisterio entre otros. El determinado monto de dinero requerido, ese préstamo se denominaré un pagaré, y es ese papel contrato que se convertirá en mercancía pagadera al portador. Ese mismo es el que se ofreció como negocio a las personas inversionistas bajo promesa de obtener altas rentabilidades en el tiempo. El capital invertido se podía duplicar, triplicar de acuerdo al tiempo pactado.


La imagen más perfecta del despiadado e inescrupuloso estafador la puede dar la película El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2013), un ambicioso corredor de bolsa, observa la dinámica de los movimientos financieros en el mercado y concluye que todo es una ilusión, puros sueños de riqueza son los que bastan para tener contento al inversor. Todo se basa en la creencia en que se tiene fortuna en un futuro pero que en el presente es irreal. Y como el presente es lo tangible, es lo único real, el personaje reflexiona que mientras unos viven con la ilusión, ellos vivirán el presente, esto es, mientras unos sienten placer guardando dinero, ellos, los empresarios de la bolsa, lo tomarán y lo disfrutarán, lo gastarán en sus bacanales, excesos en drogas, lujos y sexo. Unos vivirán de los sueños de que tienen fortuna, los otros viven en el presente valiéndose del sueño de aquellos, entonces toman el dinero ajeno y lo gastan como si fuera propio, dándose la gran vida de cualquier multimillonario, hasta el punto de la iliquidez, de agotarlo.

Esta misma lógica es con la que procedieron los reos de Estraval. Se propusieron captar la mayor cantidad de recursos vendiendo un mismo pagaré dos o tres veces al inversor. Amasaron gran fortuna al punto que la estafa puede ascender a tres mil millones de pesos, a 4.602 víctimas reconocidas les adeudan cerca de quinientos mil millones de pesos, y sólo se tiene en respaldo para reparar alrededor de $65 mil millones pero no en pesos sino en cartera, quiere decir esto que todo está por hacerse efectivo. Bien vale resaltar la metodología usada para engañar incautos por parte de los corredores o brokers quienes se cree recibieron comisiones por encima del 10%, fueron entrenados para llevar en su portafolio títulos que ellos mismos figuraban como compradores para generar confianza y así hacer caer más fácil en la engañifa. Hoy estos mismos personajes victimarios o estafadores se hacen pasar por víctimas, con ello distraen la atención en la justicia y tratan de evitar la acción penal que se merecen. Algo similar pasa con los delincuentes de cuello blanco, con la plata hurtada compraron bienes a peso y ahora quieren venderlos a las víctimas a cien pesos. Citemos un ejemplo del abogado José Alberto Zambrano: “Un ladrón le roba cien pesos. El ladrón compra un reloj en 500 y da como cuota inicial los $100 que le robó. El ladrón viene hacia ud. Y le dice: – Te pago los 100 con este reloj que me costó 500, pero debes de recibirmelo en $1.500, por tanto devuélveme $1000 o abona este valor a mi favor a otra deuda que tengo con Ud.”

Esta jugarreta maliciosa es la que intentan hacer, como buenos criminales quieren revitimizar a quienes de buena fe invirtieron. Esta jugarreta se llama Plan Desmonte, palabras más, palabras menos quiere decir que los victimarios y las víctimas llegaron a un acuerdo en cómo reparar el daño, y entonces se llega a plena satisfacción. Ciertos abogados cercanos a los estafadores están vendiendo esa idea, con el pretexto de evitar desgastes en tribunales y la dilación en el tiempo, juegan con la presión sicológica de su desesperado apoderado. Y un agravante: también quiere decir ello que este acuerdo los exonera de penas, o al menos se las mitiga, y entonces en unos años los veremos con las mismas pero de seguro con técnicas más sofisticadas y de seguro en el exterior disfrutando de los dineros robados que lograron ocultar.

Sabemos de las dimensiones de la corrupción en el país, el gobierno prometió guerra frontal. El camino que mejor se vislumbra en esta gran estafa es la de la acción de la justicia penal, pues en concreto la Fiscalía aprieta al reo bajo cárcel y hace que declare todos los bienes escondidos producto del ilícito para reparar al máximo porcentaje a los afectados. Mientras que en un acuerdo, denominado Plan Desmonte es una jugarreta para entregar poco dinero y luego salirse con facilidad de la justicia, eso sí, salir a disfrutar de los dineros robados. Esperemos haya justicia!

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