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Enrique Santiago: "La República es el único modelo que permite mantener unido al pueblo trabajador del Estado español"

“Mi presencia en las candidaturas de UNIDAS es un reconocimiento al papel histórico del PCE en los proyectos de unidad popular”.

"Nunca en la historia de nuestro país, desde la II República ha existido un bloque alternativo con 70 diputados y diputadas".
Foto: José Camó





José Manuel Mariscal Cifuentes. Mundo Obrero
M.O.: Un Secretario General del Partido Comunista de España vuelve a ser candidato a un escaño en el Congreso de los Diputados, en este caso, formando parte de las candidatura de UNIDAS PODEMOS IZQUIERDA UNIDA con el tercer puesto por Madrid. ¿Qué relevancia política tiene tu presencia en las candidaturas de confluencia?
E.S.: Es una apuesta clara y muy firme del Partido Comunista de España por la política de unidad popular y de confluencia electoral en el marco de UNIDAS, con Podemos, Izquierda Unida, Equo, las confluencias de las distintas comunidades y nacionalidades históricas. Es la expresión del compromiso del PCE, debatido y marcado en sus órganos, en concreción y desarrollo de los acuerdos del XX Congreso. También es un reconocimiento del conjunto de Izquierda Unida al papel que juega nuestro partido, tanto en el trabajo político concreto para hacer de IU un movimiento político y social, como en nuestro papel activo en la conformación de la unidad popular y la confluencia electoral. Por último, pero no menos importante, es un reconocimiento de nuestros aliados al papel histórico del Partido Comunista de España en la articulación de la unidad de la izquierda de este país, en la lucha contra las injusticias en el combate contra el capitalismo.
“Mi presencia en las candidaturas de UNIDAS es un reconocimiento al papel histórico del PCE en los proyectos de unidad popular”


M.O.: ¿Qué valor le da el PCE a la confluencia electoral en esta fase?
E.S.: La unidad de las fuerzas que se revindican alternativas y transformadoras es la mayor, por no decir la única arma de la clase obrera de este país para combatir eficazmente al capitalismo y a las injusticias del sistema. Es el arma más poderosa para disputar el poder en este momento histórico, en plena crisis del marco constitucional del 78, en el cual jugamos. El Partido Comunista de España entiende la construcción de la Unidad Popular y de la convergencia electoral en torno a UNIDAS como el único camino en estos momentos para reorganizar eficazmente a la izquierda, que necesita una reorganización, para fortalecerse en el próximo ciclo político. En tan solo dos meses vamos a disputar el poder político en todas las instituciones del Estado que se someten a elección democrática, no como la jefatura del Estado. Esto nos ha obligado a hacer un esfuerzo donde se antepone lo principal, lo fundamental, a lo secundario. Y lo principal es construir una unidad electoral y programática coherente que sea perfectamente identificada por nuestro pueblo, que no lleve a confusiones en un momento en el que hay un avance importante del discurso político, que puede convertirse en hegemónico, de la derecha en este país, acompañado de una eclosión de organizaciones de ultraderecha, directamente franquistas, fascistas, machistas, supremacistas y negacionistas, como se comprueba en los resultados de las elecciones en Andalucía, en los medios de comunicación y en las encuestas electorales.
M.O.: Sin embargo es muy posible que muchos de nuestros lectores se encuentren con distintas papeletas para las distintas citas electorales.
E.S.: Hay vicisitudes diversas que se pueden resumir en dos: aquellos lugares donde por intereses personales o falta de visión política nuestros aliados son los que se niegan a confluir y aquellos otros donde las dificultades preceden de desencuentros que se hayan podido producir en estos años: en esta situación todo militante comunista debería anteponer en cada uno de los ámbitos lo principal, concretando la estrategia aprobada por el XX Congreso y los sucesivos Comités Centrales del PCE para todo el Estado ¿Somos más útiles para la clase trabajadora desde fuera de las instituciones o debilitando la convergencia? Yo creo que no, somos más útiles para la clase trabajadora si somos capaces de fortalecer opciones de izquierdas que confronten con las políticas neoliberales, que confronten con el fascismo. El Partido Comunista tiene una posición claramente ideológica e Izquierda Unida tiene una posición definida, fundamentalmente por su programa, de claro compromiso con las políticas de transformación y de confrontación con el capitalismo neoliberal. Somos nosotras quienes tenemos que dar esa coherencia política e ideológica a las alianzas, y no esperar que las alianzas vengan ya con esa coherencia dada. Si no creamos amplias alianzas, no conseguiremos darle coherencia a la unidad popular, si nos quedamos fuera de amplias alianzas, puede que construyamos proyectos sobrados de ideología pero probablemente con muy poca influencia política entre las masas, entre la clase trabajadora.

M.O.: Has hablado de reorganización de la izquierda, parece un asunto pendiente que puede cobrar protagonismo a partir del 26 de mayo.
E.S.: Hubiera o no elecciones, eso es algo que forma parte de las reflexiones y los acuerdos estratégicos del XX Congreso del PCE. En el último ciclo político se han manifestado las debilidades derivadas de la falta de experiencia organizativa y de madurez política. Organizaciones como Izquierda Unida y nuestro partido, con una larga trayectoria política y capacidad de análisis de la realidad, estamos en condiciones de contribuir a consolidar y reorganizar ese espacio. Nunca en la historia de nuestro país, desde la II República ha existido un bloque alternativo con 70 diputados y diputadas. En los últimos años han surgido nuevas fuerzas de izquierda, conformadas por personas sin experiencia política previa que han ido adquiriéndola en los últimos años, muchas veces sin capacidad de analizar políticamente la realidad con precisión. Esto ha dado lugar a unas realidades organizativas de gran complejidad, que se debilitan con facilidad. Esa debilidad organizativa del bloque de la izquierda alternativa es lo que Izquierda Unida y el PCE pueden contribuir a superar, fortaleciendo la organización popular. Pero para eso hay que participar en las nuevas realidades de convergencia electoral y unidad popular, en las que realmente existen, y no intentar construirnos modelos a nuestra imagen y semejanza. Lo lógico es que aportemos nuestra experiencia, no para dar lecciones a nadie diciendo a otros lo que tienen que hacer, sino para ayudar a que se consolide el nuevo espacio de la izquierda, esa es nuestra responsabilidad. No podemos quedarnos a contemplar si se consolidan o se debilitan organizativamente, sin intervenir, para luego emitir una opinión de cátedra. Nuestra actitud tiene que ser activa. No hay ninguna razón para creer que un debilitamiento de los nuevos espacios de confluencia política y electoral surgidos en los últimos años provocarían automáticamente un fortalecimiento de Izquierda Unida, sino más bien lo contrario. La debilidad de las nuevas expresiones de confluencia política también debilitan a Izquierda Unida y a nuestro Partido y nos alejan de las victorias populares.

M.O.: ¿Qué lugar ocupa el proyecto republicano en nuestra propuesta de país?
E.S.: Ocupa un lugar central, que es el único modelo de Estado que permite que España tenga un proyecto de progreso y de transformación, que permite mantener unido al pueblo trabajador de todo el país. La monarquía es una forma de gobierno y de Estado no democrático, con una concepción centralista y casi divina que impide la cohesión de los distintos pueblos que conforman España en un proyecto común. La viabilidad y fortalecimiento de la unidad del Estado exige avanzar en un modelo de República Federal. En segundo lugar, la República representa programas de garantía de derechos para toda la clase trabajadora y para todos los pueblos. Sólo desde los valores de la igualdad republicana, es posible construir un modelo donde los derechos, civiles y políticos, pero también los económicos y sociales, estén garantizados por norma constitucional y ley. El Partido Comunista, en el momento del pacto constitucional, exigió al resto de fuerzas políticas que se comprometieran a ir avanzando progresivamente hasta garantizar plenamente todos los derechos. Sin embargo lo que hemos visto, sobre todo a partir de la constitucionalización de las políticas neoliberales con la reforma del artículo 135 de la Constitución, es que el pacto constitucional de garantía de derechos ha sido roto por parte de la oligarquía y de las fuerzas políticas neoliberales.

“El programa de IU es lo que va a guiar la acción política de nuestros cargos públicos”


M.O.: Comentabas antes que el programa es lo que da sentido a IU, lo que la une y la proyecta en la sociedad y en la unidad popular. El programa para el próximo ciclo electoral se ha aprobado recientemente en la Asamblea Política y Social de IU, ¿cuál es el papel del programa de IU en una confluencia electoral?
E.S.: El programa de IU es lo que va a guiar la actuación de nuestros cargos públicos y es la base para una síntesis con el programa del resto de actores de la confluencia, demostrando que es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa.
M.O.: ¿Qué destacarías del mismo?
E.S.: La elaboración programática en IU es permanente y es también la expresión de la participación de los comunistas en el mismo. La elaboración programática está viva en la medida en que tenemos presencia activa en el conflicto social y en los distintos movimientos sociales y sindicales que confrontan directamente con las injusticias de este sistema capitalista. El programa recoge reivindicaciones derivadas de nuestra presencia directa en el conflicto, busca agudizar las contradicciones del sistema y resolver problemas de la gente. Es un programa de confrontación con el con el sistema, que parte de las reivindicaciones de todos aquellos que luchan y de los que padecen condiciones de vida indigna. Del programa, si tengo que elegir algo, destacaría la necesidad de aprobar un nuevo Estatuto del Trabajo. La mejora de las condiciones de vida materiales de las personas de este país tiene que ver con el fin de la precarización y de la desregulación del trabajo, acabar con el trabajo indigno y con los trabajadores y trabajadoras empobrecidas. Gracias a la lucha de la clase trabajadora se consiguió un marco protector de los derechos laborales, que ha sido dinamitado en estos últimos años a golpe de reformas laborales de la derecha y de la socialdemocracia connivente con las políticas neoliberales. Se ha producido una sustitución del derecho laboral por el derecho mercantil: los trabajadores son considerados ficticiamente como una pequeña empresa, que estarían acordando contratos de servicios en un mercado supuestamente libre con empresas más poderosas.

“La soberanía del Estado español no es posible sin un polo energético público”


M.O.: El programa liga perfectamente la precariedad laboral al modelo productivo impuesto, nosotras apostamos por un nuevo modelo productivo donde el papel del Estado y de lo público es crucial.
E.S.: Efectivamente, España tiene que dejar de ser un país dependiente, con su soberanía secuestrada por las instituciones y grupos económicos de la Unión Europea. Las oligarquías europeas decidieron que la clase trabajadora de este país se empleara en el sector servicios, lo que ha propiciado una desindustrialización sistemática y estructural. Defendemos una política energética que nos garantice el ejercicio de la soberanía nacional, basada en una revolución verde y energías sostenibles y en un mantenimiento de sectores estratégicos para garantizar todos los servicios básicos y las necesidades estructurales. Por ejemplo, el sector de la minería, cuyo empleo se puede conservar y mantener como reserva estratégica energética. Defendemos que todos los puestos de trabajo que se han ido perdiendo en sectores energéticos o industriales se reconviertan creando una industria de producción de equipamientos para nuevas formas de generación de energías alternativas. Este proceso no se puede realizar sin un control por parte del Estado del sector eléctrico y energético en general. Ya hemos visto las consecuencias de la liberalización del sector energético, con la conformación de oligopolios que se han enriquecido a costa de convertir servicios básicos como son los energéticos, en productos de lujo para los trabajadores y trabajadoras y para iniciativas industriales productivos. Ninguna política industrial que garantice la soberanía productiva en nuestro país es viable si no hay una intervención del sector energético por el sector público. No puede ser que la siderurgia española, como por ejemplo Alcoa, no pueda competir por los altos costes de la energía eléctrica, costes desproporcionados, que no son los costes de producción sino que son costes derivados de la necesidad de generar beneficios para empresas privadas. Eso es absolutamente incompatible con la soberanía del Estado.
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