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Iliá Ehrenburg, el hombre que lo vio todo

Al proclamarse la Segunda República Española en 1931 viajó con frecuencia a España como corresponsal y escribió España, república de trabajadores (1932)

Fue testigo de la revolución rusa, la guerra civil española y denunció al mundo los horrores del Holocausto

Foto: Wikipedia – Dominio Público

Fuente: Grupo de Facebook Personalidades judías de todos los tiempos. Compilado por Raúl Voskoboinik.

Escritor y periodista soviético. Publicó poemas, cuentos, libros de viaje, ensayos y varias novelas. Ehrenburg nació en Kiev, entonces Imperio ruso, en el seno de una familia judía secular de clase media. Aunque sus padres no estaban religiosamente comprometidos, el pequeño Iliá entró en contacto con las costumbres religiosas del judaísmo a través de su abuelo materno. Iliá Ehrenburg nunca se unió a una comunidad religiosa, así como tampoco aprendió idish. Toda su producción literaria la escribió en ruso, incluso durante sus muchos años de exilio. Pero daba gran importancia a su origen y nunca negó su condición de judío. Incluso en un discurso de radio en su 70 cumpleaños, dijo: “Yo soy un escritor ruso. Y mientras en el mundo exista un solo antisemita, responderé con orgullo a la cuestión de la nacionalidad: judío”.

Iliá Ehrenburg estudió en el Gymnasium de Moscú, donde conoció a Nikolái Bujarin, que estaba dos grados por encima de él. Mantuvieron su amistad hasta que Bujarin fue ejecutado durante la Gran Purga de 1938.

Durante la Revolución rusa de 1905, Ehrenburg y Bujarin, entonces estudiantes secundarios, participaron en manifestaciones masivas que fueron violentamente reprimidas. Al año siguiente se unió a un grupo clandestino bolchevique. Ehrenburg distribuía ilegalmente los periódicos del partido y pronunciaba discursos en las fábricas y en los cuarteles.

En 1907 fue expulsado de la escuela y, unos meses después, en 1908, fue arrestado por la policía secreta zarista, la Ojrana, cuando Ehrenburg tenía diecisiete años. Pasó cinco meses en prisión, donde fue golpeado (algunos de sus dientes fueron rotos). Fue puesto en libertad en espera de juicio, pero en diciembre se exilió en Francia. Ehrenburg eligió París como lugar de exilio, ya que Lenin estaba allí en ese momento.

En París empezó a escribir poemas, bajo la influencia de las obras de Paul Verlaine, Francis James y Konstantín Balmont, y además se hizo amigo de Picasso, Apollinaire y Fernand Léger.

Durante la Primera Guerra Mundial Ehrenburg fue corresponsal en el frente. Su poema “Rezo para Rusia”, fue publicado en 1917. Después de volver a su país de origen, vivió en Kiev (donde trabajó como profesor). Ehrenburg criticaría la famosa novela de Pasternak “Doctor Zhivago” por considerarla falsa.

Aunque simpatizaba con la revolución, no se sintió a gusto con lo que ocurría en la Unión Soviética y se marchó en 1921. Ese año escribió la que los críticos han juzgado su mejor novela, “Julio Jurenito”, que ridiculiza al Occidente capitalista y al sistema soviético. Vivió en Berlín y Bruselas y desde 1925 en París.

Ante el ascenso del fascismo y el triunfo de Hitler, contribuye activamente, impulsado por las autoridades soviéticas, a unir a los antifascistas europeos. Será el alma del Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, en el que, junto a Gide, Aragón o Malraux, intervendrán Borís Pasternak e Isaac Bábel, y contribuirá activamente a la realización del II Congreso Internacional de Escritores, en Valencia, ya en plena guerra civil española.

Al proclamarse la Segunda República Española en 1931 viajó con frecuencia a España como corresponsal y escribió “España, república de trabajadores” (1932). En el I Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos en Moscú, en 1934, se opuso a las tesis de Máximo Gorki que abogaba por la doctrina del realismo socialista. Durante la guerra civil española fue corresponsal de Izvestia y escribió los libros “No pasarán” (1936) y “Guadalajara: una derrota del fascismo” (1937). Estos escritos lo reconciliaron con los comunistas.

Pocos días después de la invasión nazi a la Unión Soviética, Ehrenburg se incorporó al departamento editorial del periódico del ejército soviético, Krásnaya Zvezdá (Estrella Roja) como corresponsal de guerra. Sus textos también fueron publicados en gran cantidad de otros medios soviéticos. En los casi cuatro años de guerra, escribió cerca de 1500 artículos, de los que casi 450 fueron en el Krásnaya Zvezdá. También escribió para la United Press, La Marseillaise (el órgano de la Francia Libre), así como en medios británicos, suecos y muchos otros medios de comunicación impresos. En reiteradas oportunidades hizo visitas a los frentes de guerra, algunas junto a corresponsales de guerra estadounidenses, como Leland Stowe.

Los artículos de Ehrenburg disfrutaron de gran popularidad, especialmente entre los soldados soviéticos, así como también entre los aliados de la Unión Soviética. Charles de Gaulle lo felicitó por la Orden de Lenin recibida en 1944 por sus artículos de guerra, y le concedió en 1945 la medalla de Caballero de la Legión de Honor.

Ehrenburg jugó un papel especial durante la Segunda Guerra Mundial en la documentación del Holocausto. En agosto de 1941, se celebró un encuentro de prominentes ciudadanos judíos soviéticos en Moscú. Solomón Mijóels, Peretz Markish, Solomón Lozovski, Shakne Epshtein e Iliá Ehrenburg entre otros, se reunieron para incentivar a la comunidad internacional a incrementar el apoyo político occidental a la Unión Soviética contra la Alemania Nazi durante la Gran Guerra Patria. Estos fueron los inicios del Comité Judío Antifascista, que fue establecido en Kúibyshev, actual Samara, Rusia, en abril de 1942 con el apoyo de las autoridades soviéticas.

Junto con otros escritores soviéticos, como Vasily Grossman, fue de los primeros en contemplar los recién liberados campos de concentración nazis y en denunciar el Holocausto. Comenzó a reunir informes sobre la masacre alemana de los judíos, en lo que sería la primera documentación completa del mundo sobre la Shoá: el “Libro Negro” sobre el genocidio de los judíos soviéticos, con una participación sustancial y con el apoyo de las organizaciones y personalidades judías estadounidenses (incluyendo a Albert Einstein), fue diseñado y fue programado para un lanzamiento simultáneo en los Estados Unidos y la Unión Soviética. Ehrenburg y Grossman se desempeñaron como editores, aportando sus informes. Ehrenburg consideraba especialmente importante una publicación en la Unión Soviética porque conocía muy bien el antisemitismo de sus connacionales.

Los informes recopilados estaban en Znamya y la edición en idish, pero había cada vez más problemas con la censura soviética ya que los informes sobre las víctimas y los combatientes judíos estaban considerados como una aberración nacionalista. Por último, en 1947 el jefe de propaganda de Stalin, Andréi Zhdánov, prohibió la publicación del “Libro negro”, en el que recogían documentación y testimonios.

En el curso del avance soviético frente al Tercer Reich, Ehrenburg también se hizo célebre por su apología de la violencia más extrema en respuesta a la de los alemanes durante la operación Barbarroja: “a partir de este momento hemos entendido que los alemanes no son humanos” escribió en 1942. “¡Maten! ¡Maten! En la raza alemana no hay nada aparte de mal. ¡Acaben con la bestia fascista de una vez para siempre en su guarida!”

Posteriormente escribió “La caída de París” (1941), “La tempestad” (1949), “La novena ola” (1952) y “El deshielo” (1954). Ese año viajó a Chile y visitó a Pablo Neruda, a quien había conocido en París en 1937. Fue además por ese entonces un miembro prominente del Comité Judío Anti-Fascista. El nombre de su última novela dio pie a denominar la época posterior al fallecimiento de Stalin como el deshielo de Krushchev.

Ehrenburg se convirtió desde 1950 y hasta su muerte en una de las figuras soviéticas más visibles, en un diputado del Soviet Supremo y mensajero respetado del Estado soviético. En 1952 recibió el Premio Lenin de la Paz. Sin ser nunca miembro del Partido Comunista, se movió libremente y visitó distintos países extranjeros, llevando a cabo misiones culturales importantes en pleno período de la Guerra Fría.

Aurora Israel

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