Otra información es posible

Un embajador, un Yak-42 y 62 muertos

O los muertos al hoyo y el vivo al chollo

OPINIÓN de Julio Ortega.- En algunos accidentes aéreos se dictamina que la causa principal es por un factor humano y se le echa la culpa a la tripulación de vuelo. Saben que los pilotos, muertos, ya no podrá explicar qué ocurrió y de ese modo la poderosa industria aeronáutica -o sea, el fallo técnico, quedará libre de cargos y pagos-, aunque como ya ha pasado después se descubra, por ejemplo, que fue un mal funcionamiento de la Unidad de Control de Potencia del timón de profundidad (Vuelo de Silk Air).

Salid a matar gatos

Los consejos de un cazador en un foro cinegético

OPINIÓN de Julio Ortega Fraile.- “Id a cazar y gato que veais, gato que pelais. y en vez de ir de caza de perdices , pues a por los gatos, no te puedo decir nada mas porque no estoy familiarizado con este problema. PD: (tambien puedes ir por la noche y con la caravina del22. bajo el asiento del coche”. (M. López)

Violencia con animales e infantil

Las dos caras perversas de la tauromaquia

OPINIÓN de Julio Ortega.- Lo segundo que más asombra de la corrupción conductual y moral que significa la tauromaquia es su desfachatez. El que viola se oculta para violar. El que roba se esconde para robar. El que mata procura hacerlo sin testigos. Aquí se obliga a un herbívoro pacífico a entrar en un ruedo del que no tiene posibilidad de huir, se le causa un destrozo físico para menoscabar su fuerza y movilidad, se le tortura, despacito, y al final se le mata cuando hay “suerte” de un golpe de mano, que las más necesita repeticiones y carnicería añadida para acabar con su vida. Luego a menudo se le mutila, y se sabe que no pocas veces cuando todavía no está muerto.

¿Trepanación o Ibuprofeno?, pues depende

Con los pies en el Siglo XXI y el alma en el Siglo XII

OPINIÓN de Julio Ortega Fraile.- Decía el escritor Charles Bukowski que el conocimiento si no se sabe aplicar es peor que la ignorancia. Algo de eso tiene que haber porque sin duda añade responsabilidad, porque desaparece la eximente que podría constituir el no saber. Cuando el error deja de ser insuperable pasa a convertirse en conciencia del acto, de su grado de necesidad y de sus consecuencias y en ese momento si aún pudiendo prescindir de él, si aún sabiendo que fue parido por el oscurantismo, amamantado por la iniquidad y criado por la aberración y no teniendo la menor duda del precio que alguien habrá de pagar por su comisión se lleva a cabo igualmente, su autor ya no es un ignorante sino un tremendo egoísta, es un ser despiadado o un tarado emocional. Probablemente chapotee en los tres charcos a la vez.

Taurinos y cazadoresmuy nerviosos. O cómo el Caballo Cónsul de Calígula perdió el título del más ridículo

OPINIÓN de Julio Ortega Fraile.- Están nerviosos. Pero no un poco, no se trata de esa inquietud molesta aunque leve al fin por ejemplo antes de un examen sino de una ansiedad intensa y duradera, las canillas a lo San Vito en la puerta del director presintiendo expediente de expulsión. Ven que cada vez controlan menos la situación, se saben día a día más vulnerables y su incertidumbre es creciente, así que su pensamiento se ve asaltado por un estado de amenaza que les está sacando de sus casillas. Diría que les observo bastante histéricos. Hablo de taurinos y cazadores.

Pero realmente está mal llamarlo ansiedad ya que ésta se suele basar en asunciones falsas o razonamientos inadecuados acerca del daño potencial que se percibe y en este caso ese perjuicio (para ellos, porque es un bien colectivo) es absolutamente real y sus temores gozan de pleno fundamento. Creo que quedaría mejor decir miedo. Aún no se les acabó el chollo, ni el material ni el moral pero ambos les van menguando. Les crecen tanto las dificultades para seguir haciendo lo que hacen como el rechazo social, al tiempo que van encogiendo los lugares donde perpetrar sus crímenes de forma legal, el apoyo de la Administración y la continuidad en la afición a sus canalladas.

Y yo confieso que me lo estoy pasando bastante bien con su desazón.

Más que con ella con la cantidad de estulticias que dicen y hacen en un desesperado afán de que sobreviva su faceta sanguinaria, eso incluye fantochadas –algunas muy peligrosas-, más mentiras –todavía-, proselitismo infructuoso o amenazas, entre otras lindezas. Sí, habita en mí un puntito de maldad pero tiene buen fondo, no es un que te haga gracia cuando alguien resbala y se cae en la calle, es la risilla si el que se despatarra sobre la acera lo hace después de darle un tirón a una viejecita y al salir huyendo se estampa contra una farola.

Hay muchas maneras de hacer el ridículo pero las de esta gente van hasta el infinito y más allá. La mala noticia, el dolor que cercena la risa es que lo que hay más allá son animales sometidos al sufrimiento físico y psíquico, a la tortura hasta la muerte, a la agonía de minutos o días y también humanos, sobre todo esos que el Estado jura proteger con singular esfuerzo, una infancia especialmente vulnerable a los que por parte de estos gremios siniestros y de sus (pocos) palmeros en la ciudadanía, en los medios de comunicación o en los gobiernos se les traslada un mensaje de normalización de la violencia.

Porque a ver, miremos hacia atrás, como el caco justo antes de comerse el poste de la luz para comprobar si alguien le perseguía, ¿cuántas de esas cosas que ahora idean, dicen y realizan consideraban necesario idear, decir y realizar escopeteros o taurófilos hace unos cuantos años? En época de bonanza e impunidad para qué romper a martillazos los discos duros de la ciencia, para qué hacer campaña en las escuelas, para qué amenazar o demonizar al adversario si se cuenta con mayoría absoluta, para qué decirse entre ellos “seamos fuertes” si saben que lo son. Para qué ir a buscar en autobuses gente en las residencias de ancianos y regalarles bocadillo y papeleta, de entrada, conocedores de que sin necesidad de hacerlo iban a tener lleno.

Pero eso cambió, como tantas cosas terribles lo han ido haciendo a lo largo de la historia, al menos legalmente. Ya no se permite la esclavitud, no se queman brujas y herejes en las hogueras, no se encierra en una mazmorra a los epilépticos por endemoniados, se acabó el derecho de pernada o la supremacía de los derechos del macho humano sobre la hembra humana, ya no se queman gatos negros, las peleas de perros se prohibieron y un profesor no puede pegar a sus alumnos ni empalmar un cigarro tras otro mientras les imparte clase, o es posible sentar en el banquillo a un miembro de la familia real. Yo ya no puedo coger el coche después de tomarme tres copas de Somontano y un chupito de orujo de hierbas. Y si no fuese por eso, porque las cosas aunque de forma exasperadamente lenta se van transformando seguiríamos instalados en una ética y justicia medievales cuyas consecuencias creo que ninguno desearíamos para nosotros, ni siquiera Juan José Padilla o Santiago Iturmendi. Pero si los damnificados van a ser otros entonces esta gente la reclaman en su concepción piramidal, selectiva y especista del mundo. Digamos que les encantaba saberse sentados en la parte ancha del embudo y ahora que, despacito, el diámetro de ambas bocas comienza a igualarse les escuecen las posaderas como si les hubieran soltado en ellas un cartucho de postas o se les hubiese clavado una banderilla. Duele, ¿verdad? Pues imaginaos cuánto para quienes esas heridas no son morales sino físicas, de las que no liberan rabia sino sangre.

¿Ejemplos?, muchos, así que sólo repasaré unos pocos, no hacen falta más para que quede constancia de los síntomas que presentan: palpitaciones mediáticas, rigidez cognitiva, pérdida de control o irritabilidad entre otros.

Dirigiéndose a los animalistas: “Indocumentados, fanáticos morales, mediocres intelectuales, mamarrachos, indignos. ¡Hasta nunca, majaderos!” (Antonio Díaz Reyes, cazador, escritor y editor). ¿Verdad que antes no les hacía falta insultar? No estaba mal vista la caza y no se había empezado a prohibir en otros países como ahora.

Visitas organizadas de escolares a la plazas de toros, iniciativa “Toros para niños”, regalos a los más pequeños con motivos taurinos, capotes incluidos, importantes descuentos a los jóvenes en entradas para corridas. ¿Cómo dicen ellos?: “el segundo espectáculo de masas en España”. ¿Alguien entiende que los que aseguran que van justito detrás del fútbol en afición tengan casi que mendigar que los chavales les hagan caso? Sí, puede que hace sesenta años muchos críos soñasen con ser toreros pero eso, limosneros de luces, ya no es así afortunadamente.

Y si los taurinos se van de gira escolar con bolsas de gominolas entre sus archiperres de torturar y matar los cazadores no iban a ser menos:

“Cazador por un día”, iniciativa pagada con 300000 euros de los presupuestos por la Junta de Medio Ambiente de la Comunidad de Castilla y León y protagonizada por la Federación de Caza de esa Comunidad, que los llevó a pordiosear por las AMPAS de los colegios para hablarles a los niños de las bondades de la caza. Si muchos de estos gatilleros ya no convencen ni a sus propios hijos para salir con ellos al monte a matar, crudo lo llevan con los que no lo son pero claro, algo habrá que intentar cuando en unos pocos años el número de licencias de caza ha disminuido casi a la mitad. Y bajando, oiga.

Toreros que insultan al Defensor del Menor por ponerlos en manos de la fiscalía al torear con su hija bebé en brazos. Sí, antes también lo hacían pero en aquel entonces no había defensor del menor, las autoridades lo aplaudían y los ciudadanos los jaleaban, ahora ya no.

Cuesta mucho más ser un héroe en un pueblo donde la ignorancia va desapareciendo.

¿Y el partido político que intentaron fundar los cazadores? Eso es buenísimo. No sabemos si luego habría escisiones: por un lado los de caza menor, por otro los de mayor, los galgueros a su aire, los de caza con arco al suyo y los furtivos constituidos en rama dura. Eh, que no es coña, que lo montaron hace más de veinte años y en 1994 se presentaron a las elecciones con él. Partido para la Defensa de la Caza y Pesca (PDCYP) se llamaba. Obtuvieron 29025 votos en un momento en el que había más de un millón de licencias (sic). Pues a día de hoy se les ve más que nunca instando por las redes y por sus páginas a la creación de alguno para que “sepan lo que es bueno esos ecolojetas”.

Han pedido ayuda a Juan Carlos de Borbón cuando era rey (y se la dio, cómo no). Se han paseado por el Parlamento Europeo en Bruselas con estoques, capotes, pasodobles y muchos ¡Olé, señorías!, haciendo un ridículo importante ante una Europa que se asombra y duele de cómo Espaňa acoge todavía la crueldad en su habitación de las tradiciones, pero ya se sabe que la desesperación lleva a hacer estupideces.

Y del mismo modo que buscan con una sonrisa de oreja a oreja manos a las que agarrarse hacen lo contrario: proponer muy cabreados el boicot a quienes en un ejercicio admirable y necesario de evolución se niegan a seguir colaborando con ellos. Pueden ser los hosteleros de Sierra Espuňa por no desear la caza mayor en aquellos lares o Air Europa por no transportar ya más en sus aviones trofeos cinegéticos, pueden ser Cruz Roja o Cáritas por rechazar el dinero que proviene de matar o los nuevos partidos políticos de confluencia por terminar con las subvenciones a la tauromaquia. Acabarán siendo todos los negocios, hasta el suyo, porque no hay empresario por muy taurino que sea que desee perder dinero y la tauromaquia sin aporte de las arcas públicas lo hace, y eso no es futuro, hace tiempo que lo venimos viendo.

Termino con la frase pronunciada por Carlos Núñez, patrono de la Fundación del Toro de Lidia en pasado lunes 8, reunida ante el último capítulo de esa comprobación de paulatina e imparable evanescencia que antes que ellos ya sintieron esclavistas, antisufragistas u organizadores de peleas de perros: la aprobación de la proposición no de ley en el Parlament de Baleares para abolir los espectáculos taurinos en esas Islas. “¡Estamos en guerra!” —dijo el Sr. Núñez. Pues sí hijo, si, tienes razón. Lo que ocurre es que nosotros para luchar no usamos armas de fuego ni de acero, no torturamos ni matamos, a nadie, nuestra batalla pacífica pero encarnizada es por el fin de la violencia contra cualquiera y en nuestras mochilas de campaña encontraréis pancartas, firmas, megáfonos, denuncias, informes de médicos, veterinarios, servicios sociales o comités de derechos del niño de la ONU, razonamiento y sentimiento, conocimiento científico y empatía, progreso, educación y cantimploras llenas de decisión, fuerza y valentía pero a nuestros pies nunca veréis muertos. Vuestras chirucas y manoletillas van dejando huellas rojas de tanto pisar la sangre de vuestros cadáveres y eso nos diferencia ante unos ciudadanos que no siendo ni idiotas ni crueles se niegan a seguir callados frente a tanta brutalidad inútil e injustificable.

Entre la reducción o supresión de dinero público para vuestros desmanes, el cada vez más escaso apoyo social y las prohibiciones territoriales para seguir haciendo el cafre, os imagino a taurinos y cazadores agazapados detrás del sofá de Bertín Osborne, la última trinchera desde la que perderéis la última batalla.


Julio Ortega Fraile
@JOrtegaFr

Reinventar la tauromaquia

Rediseñar la violencia, redibujar la crueldad

OPINIÓN de Julio Ortega.Se oyen voces que desde ámbitos taurinos hablan de “reinventar el toreo”, sonidos de conceptos frescos para articular golpes de crímenes rancios pero al fin, por más que se empeñen en rediseñar sus vestuarios, el traje que mejor le sienta a la cobardía es el de la hipocresía, y el sadismo no calza más zapatos que los de la maldad. Mientras los crueles intentan modernizarse ocurre que su crueldad es siempre la misma, se mate por superstición o por dinero, se queme la carne en la hoguera o se atraviesen las vísceras en la arena, ayer como hoy y hoy como mañana, el rojo de la sangre de los inocentes en las manos de sus verdugos es idéntico. 



Ganaderos, toreros, empresarios, algún filósofo del sanguinarismo, escritores y cantantes venidos a más en la tauromaquia acaso por venidos a menos en la literatura y en la música, cronistas, un puñado de políticos que llorarán por Cayetana y dieciocho nombres más (que fue rejoneadora de toros, por cierto) y aficionados - ¿debería añadir envilecidos o ya se sobreentiende en este contexto? -, vomitan ideas tratando de rescatar a la tauromaquia de su innegable agonía. Sus propuestas pasan por vías alternativas – que no excluyentes - de financiación, por otorgar más decibelios, altavoces y auditorios a su difusión y hasta sugiriendo nuevos formatos para herir y matar al toro, configuraciones innovadoras que sin dejar de hacer una cosa ni otra aparentan que hieren y matan menos. Llegan al dislate de proponer limitar los descabellos a dos intentos y en caso de fallo de ambos devolver el toro a los corrales. ¿Se puede ser más imbécil y sañudo?, ¿en qué terrible estado, con qué sufrimiento infinito se mandaría a ese animal al establo después de los destrozos causados en su cuerpo por la pica, las banderillas, la espada y el par de puntillazos? Como Víctor Frankenstein juegan a resucitar, sólo que aquel regresaba a la vida a trozos de cadáveres y estos quieren revivir a quienes los causan. Y con la diferencia de que los muertos de la creación del doctor yacían sobre las páginas de una novela y estos otros muertos, los de la tauromaquia, son reales.

Pero no hay dinero, lo regale el estado, provenga de visitas a dehesas, del uso combinado – que tampoco excluyente - de los patíbulos de arena o de entradas para contemplar la tortura y asesinato de un toro, un novillo o un becerrito, a veces hay bola extra con el destripado de un caballo, que pueda rebajar los niveles de catecolaminas y betaendorfinas en la analítica de los animales ejecutados ni las mentiras ocultar el desmesurado sufrimiento de los martirizados que están a punto de morir. La violencia es violencia la apoye un profesor, un político, un cantante o un matador, y que el toreo encarna una de sus formas más absurdas y feroces es así defiendan sus bondades desde un aula, se subvencione desde un escaño, se exalte entre acordes o se practique en un ruedo. La crueldad, la tortura, no hay que modernizarlas, hay que prohibirlas. La crisis disminuyó los subsidios a la tauromaquia en los últimos años pero hace mucho que el progreso, los conocimientos y la ética le vienen diezmando afición, y aunque siempre habrá quien la dé buena, como sucede en tantos actos de brutalidad, el egoísmo y el oscurantismo de un puñado no han de amordazar la justicia que reclama la mayoría, y no es por el número, es por la razón.

Pudo tener lugar en ritos sagrados de la Edad del Bronce, ocurrir dentro de un circo en la Antigua Roma con gladiadores, que los atravesara con su lanza Carlomagno en la Alta Edad Media o los acribillasen con ballestas los espectadores en la Sevilla de la Baja Edad Media, pudo ser el que mató Carlos I para celebrar el nacimiento de Felipe II, acaso los que sirvieron para cobrarse el saldo de muertos en la rivalidad entre Juan Belmonte y José Gómez “Gallito”, los que mató Luis Miguel Dominguín todavía con banderillas de fuego o los que revienta Juan José Padilla ya sin ellas después de agredir a un policía, también los del torero Canales Rivera después de haber sido condenado por maltrato a su caballo. ¿Alguien me dice qué diferencia hay, a lo largo de los siglos y del espacio, en el miedo y el dolor del animal? ¿Alguien me explica cómo miles de años no han sido suficientes para que al hombre deje de disfrutar con ellos? Sólo cambian el discurso y las apariencias, nada más.

Se puede salir de la cloaca moral, ducharse, taparla y no volver a abrirla jamás. O se puede asomar medio cuerpo, una sonrisa entera, echarse colonia e invitar a entrar. Lo segundo es reinventar la podredumbre, es reinventar la tauromaquia.

Julio Ortega Fraile
Coordinador Plataforma “Manos Rojas”
@JOrtegaFr

¿Dónde ves tú la educación y la diversión?


15.10.13. OPINIÓN de Julio Ortega.-  ¿En un negocio miserable que explota a víctimas y lucra a canallas?

¿Cargos en su contra? Cero.

¿Argumentos preliminares? Ninguno, porque no hay delito.

¿Abogado? No tienen.

Foto: "Born Free"


¿Declaración de testigos? Fase probatoria de qué acusación ¿Testigos de qué crimen? ¿Testigos de nada?

¿Alegatos finales? ¿Y quién podrá proporcionarlos cuando no existe defensor y el reo no puede hablar? No, nunca hay alegatos finales.

¿Instrucciones del jurado? Cómo explicar un juez que no es juez sino empresario, a un jurado que no es jurado sino cómplices asalariados, conceptos como culpabilidad más allá de toda duda razonable.

¿Deliberación del jurado y veredicto? Los participantes no analizan, no reflexionan, no debaten y deciden. Sólo obedecen y cobran. El veredicto estaba escrito desde mucho antes. Desde antes incluso de nacer el acusado de nada.

¿Recursos? No ha lugar. ¿Ante quién presentarlos? ¿En base a qué fundamentos legales interpornelos? Porque los morales aquí no importan.

¿Sentencia? Cadena perpetua.

Convictos para los que no hubo juicio.

Prisioneros para los que no habrá revisión de condena ni libertad condicional.

Por carecer hasta carecerán de los derechos de los encarcelados...

No se preservará su intimidad y dignidad.

Para ellos no habrá revisión de condena ni libertad condicional.

Nadie velará por su salud física y mental más allá de lo que exija la cuenta de resultados del negocio. Cuando no resulten rentables podrán ser confinados en los sótanos de las instalaciones hasta su muerte, vendidos a un establecimiento de inferior categoría o sacrificados.

No podrán relacionarse con sus iguales en el exterior. Sólo podrán hacerlo con los visitantes que pagan para que todo, todo lo anterior, siga ocurriendo.

Probablemente no existe una definición más amplia y exacta de ausencia de justicia que los zoológicos.

Toro de La Vega 2013, una ofrenda al desequilibrio

La violencia como entretenimiento, negocio y devoción

13.09.13.  OPINIÓN de Julio Ortega.-

Cómo escribir con educación y con mesura, cómo conservar la calma y la mano izquierda cuando tiembla de rabia y dolor la derecha, cómo hacerlo cuando al final de este texto hay un muerto inocente?

Foto: Fran Jiménez

Un muerto todavía vivo, un muerto con la muerte anunciada. Un muerto que antes de estarlo será torturado. Un torturado que acabará siendo asesinado. Hablo de Vulcano, no el dios romano del fuego, no la raza ficticia de Star Trek ni el planeta hipotético entre Mercurio y el Sol. Vulcano es un toro, el próximo Toro de la Vega que alancearán hasta la muerte en Tordesillas el 17 de septiembre. Y el miedo y el dolor de Vulcano en la vega tordesillana no serán ficticios ni hipotéticos, sino tan reales como la demente autorización a esta mugrienta tradición, a este espectáculo pensado por y para desequilibrados, a este crimen cobarde perpetrado por cobardes. A la vergüenza que no cabe en estas líneas. Al asco que me declaro incapaz de reflejar en mis palabras. Porque hasta el diccionario se queda corto para expresar lo que semejante aberración enciende en cualquier ser humano de bien con un mínimo de inteligencia y sensibilidad.

Desde aquí, desde el espacio que encuentro en los diarios que anteponen la justicia a la cobardía, puede que no los de más tirada pero sí los de más ética. Desde la razón que sólo niega una excepción perversa a una ley justa. Desde la asunción plena y consciente de toda la responsabilidad por mis palabras os digo, lanceros y políticos de la Junta de Castilla y León y del Ayuntamiento de Tordesillas que hacéis posible cada año este ritual enfermizo que sois seres nocivos, sádicos, imprescindiblemente prescindibles en esa faceta por el bien de la sociedad. Y que no entiendo y no acepto - por eso no dejaré de luchar contra ello como el resto de mis compañeras y compañeros del movimiento por los derechos de los animales - que podáis hacer de la violencia diversión, negocio y asignatura. Y sobre todo que se os consienta.

Pero hay algo que escapa a mi comprensión todavía más que vuestros actos, pues éstos al fin responden a la frase de Honoré de Balzac: la ignorancia es la madre de todos los crímenes. Lo que más me asombra y repugna es que los españoles, los que saben y callan, los que saben y toleran, seguirán pensando que ellos nada tienen que ver con los pueblos que realizan sacrificios, que practican la esclavitud o que educan a los niños en la brutalidad. Que los políticos españoles sigan jurando defender la libertad cuando amparan la tortura y la ejeución de inocentes. Y que los políticos europeos vayan de políticos y de europeos cuando sufragan la violencia.

Y ahora ya podéis denunciarme, desde el Patronato del Toro de la Vega al departamento jurídico del Partido Popular por calumnias, que a ver qué juez tiene los redaños de decir que he hecho otra cosa que describiros.

Escrito por un antitaurino, o sea, por un nazi

OPINIÓN de Julio Ortega.-

O los delirios de Francisco López Barrios

Supongo que al final les falló Tony Cantó y tuvieron que recurrir a otro de su mismo (des)nivel. Eso, o el periodista y escritor Francisco López Barrios reflexionó: “A ver que piense yo. Resulta que me encargan que diga el pregón de la feria taurina de A Coruña, ciudad en la que voy a presentar a la vez mi último libro. Pues ya esta. Voy a generar polémica en el primer acto para llenar más en el segundo”. 



No lo sé. La verdad es que no sé qué hay detrás de esto pero si sé que yo, todos mis amigos menos dos, la mayoría de mi familia, mis hijos al completo, Marta Entrenómadas, Rafael Ávila, Eduardo Galeano, Rosa Montero, Inma Serrano y muchos, muchísimos más, somos unos neonazis. Todos colaboramos con el movimiento animalista y dice este inspirado voceador que el movimiento animalista es un movimiento con principios neonazis.

Justo, blanco y en botella Mirinda de naranja. Es un razonamiento sin fisuras el de López: nosotros, los abolicionistas de la tauromaquia, defendemos la violencia con seres vivos. Nosotros invitamos a los niños a ver cómo se perfora con armas de acero a un mamífero superior hasta matarlo. Y nosotros afirmamos que ha nacido para eso, que ha sido criado para eso y que eso (acribillarlo hasta que muere ahogado en su sangre) es arte y sacrosanta tradición.

Al principio todo apuntaba a que Iba a enfadarme con este mequetrefe moral, pero al seguir leyendo la noticia con sus declaraciones comprendí que no es ni tan siquiera perverso, sólo es bobo y suelta el discurso de apertura de una feria taurina como podría hacerlo en el cierre de una manifestación contra la homosexualidad. Mientras le paguen y lo lea desde la caverna le vale un tema u otro, y su ignorancia, como le ocurre a todos los ignorantes, no es obstáculo, al contrario, hace que se crezca, también como todos los ignorantes. Porque o es eso, su memez, o es algo peor: que se trata de un farsante sin sospecha de ética que lo mismo echa mano de la mentira que lo hace de la aberración.

La mentira (en su pregón): “ahora poco a poco se va recuperando la cultura taurina”. ¿Einnss? Por favor, que alguien le invite a un café para que salga de la fase REM. ¿Recuperandose lo que lleva tiempo reduciéndose a una vergüenza residual y menguante?

La aberración (en el pregón): “los coruñeses aunque sólo fuese por amor a la ciudad y no sean aficionados a los toros deberían ir al verlos”. Es un ruego, que alguien le dé un tranxilium porque este sujeto presenta síntomas de síndrome postraumático.

Querido lector coruñés que rechazando la tortura ama las calle que pisa.. Por si todavía sigue usted delante de este texto en vez de salir pitando a comprarse un abono para la feria, le dejo otra reflexión del este, del esto, sí de nuestro vicevérsico analista que además, se nos revela como mesías: “Yo, como periodista y como escritor estoy cumpliendo con una obligación de correr el telón y desvelar lo que hay detrás de los toros”.

¡Y sin reírse! ¡Lo dijo durante el pregón sin reírse!: “Mi obligación de correr el telón…”.

Se abre el telón y aparece Francisco López Barrios hablando. ¿Cómo se llama la película?...

Dos tontos muy tontos. Y es que Paco, eres tan tonto que vales por dos. Y ahora denunciame por llamarte majadero, que a lo mejor el juez aprovecha y ya me juzga también por nazi.

A los héroes del animalismo. Esos que nunca salen en las portadas

OPINIÓN de Julio Ortega.-
30.07.13. 

El movimiento... Puedes llamarlo como prefieras porque todas las denominaciones son variantes de una misma verdad incontestable, de una misma verdad asesinada por ellos cada día y resucitada, cada día, por nosotros. El movimiento animalista, decía, susurra, habla, grita minuto a minuto, hora tras hora, exigiendo políticos con sensibilidad también hacia los animales de otras especies, y el "también" lo escribo con un poco de sorna y un mucho de amargura, porque ni para los humanos tienen (la mayoría) miramientos los de los de esta casta. No todos, repito, no todos.

El movimiento por los derechos de los animales reclama periodistas capaces de ser voz y pluma para contar al mundo cuál es la terrible suerte de estas criaturas, esas que nunca comprarán un diario y ni puñetera idea tienen de cómo sintonizar una emisora. O cuerpos de seguridad del estado en cuya vocación de servicio público quepan los que jamás pagarán su sueldo. Perdón, sí que lo harán, tal vez no con billetes, pero saldarán su deuda de vida con una mirada tan limpia y sincera que es imposible que el que la cobre pueda olvidarla. El dinero, incluso el que sirve para comprar voluntades, deja de habitar en la memoria en cuanto le entregas la última moneda al comerciante de turno.

El movimiento por la consideración ética a los animales demanda, al fin, ciudadanos con moral universal, con empatía no especista, con valor, dignidad y afán de justicia escritos con mayúsculas, escritos en el esperanto de la solidaridad y no en aquel idioma pequeño y que atiende a las reglas de la gramática mezquina de aquellos cuya biblioteca finaliza en los confines inmediatos de su microcosmos particular.

Pero este movimiento, con tantos nombres, con tantos enemigos y con tantas víctimas, que a nadie más tienen, no sólo pide todo eso. Es también ejemplo. Un ejemplo escrito con sudor, firmado con lágrimas y lacrado con sangre.



El incendio de Vallirana en Barcelona, como el pasado año ocurrió con el de Girona, como en los de Mallorca, Galicia, Valencia... Como en tantos y tantos otros que causaron tragedias similares, tragedias ignoradas. Sí, ignoradas por la mayoría. ¿Cuántas veces escuchamos, entre la cifra de humanos muertos o heridos, la de familias desalojadas o la de hectáreas calcinadas, la de animales carbonizados o perdidos? Sólo las oiremos transformados en pérdidas económicas para los ganaderos. Jamás el locutor de turno dice: han muerto doce caballos, entre ellos tres potrillos, dieciocho perros, veinte gatos, no sé cuántos conejos, zorros, cervatillos o jabalíes. Jamás... La piel calcinada, la carne abrasada, los músculos achicharrados, los globos oculares reventados por el calor, todo ese dolor infinito, todo ese miedo pasa a ser setecientos mil, tres millones o una cantidad todavía por determinar de euros. Son el balance de una compañía de seguros. Sus dolor no duele, sólo cotiza en bolsa. Nunca hay peritos para el sufrimiento cuando de animales se trata, sólo hay tasadores para el lucro cesante humano.

A todas y todos los que habéis participado oliendo el humo, masticando cenizas y pisando la desolación, a todas y todos los que habéis difundido en vuestros muros, acogido en vuestras casas y apoyado desde la distancia... ¡¡Gracias!! Una vez más no hay palabras para describir la admiración que siento por vosotros y el orgullo que me entra al poder decir que soy vuestro compañero. Para siempre.



ANIMALES - La mutilación como método de conservación

TOT San Cugat recomienda lo que muchos países prohíben

Por Adriana Mármol y Julio Ortega.-

¿Que ya lleva usted comprados tres marcos para la foto de los abuelos porque su hijo de dos años se empeña en cogerla del sinfonier? Una visita al cirujano traumatólogo para que le seccione al crío los tendones flexores del antebrazo y le garantizamos que los yayos no volverán a precipitarse al suelo.

¿Que su pareja mira insistentemente y con un punto de lascivia a otras mujeres (u hombres) cuando pasean? El oftalmólogo puede llevar a cabo una doble enucleación en el rostro de su compañero ligero de cascos y de retina. Con las cuencas vacías, o rellenas con prótesis muy pintonas pero inútiles, se acabaron los escarceos visuales.



¿Que su gato araña la cómoda en la que guarda los calcetines de su marido? Métalo en un transportin (al gato, no a su marido), acuda al veterinario y mediante una operación denominada desungulación el animal regresará a casa sin las falanges distales, sin los ligamentos y tendones unidos a las mismas y sin sus uñas. Se acabaron para siempre las antiestéticas marcas en la cajonera del Ikea.

En España, en nuestra moderna España, lo que proponen los dos primeros párrafos son sendos crímenes, aberraciones que, además de penadas escandalizarían, y con razón, a cualquier ciudadano que las leyese en una revista. Lo que sugiere el tercero está prohibido en países como Escocia, Gales, Italia, Francia, Alemania, Austria, Suiza, Noruega, Suecia, Irlanda, Dinamarca, Finlandia, Portugal, Bélgica… EnEspaña, en nuestra moderna España, está permitido, y todo lo que existe al respecto es una recomendación a los veterinarios para que no la practiquen salvo casos extremos. Recomendación, sinónimo de consejo: le aconsejamos no mutilar a su hijo ni cegar a su pareja.

TOT Sant Cugat, una revista gratuita de gran tirada en ese municipio de Barcelona, bajo el título Les ungles dels gats, propone este mes a los dueños de gatos, junto con rascadores y cortaúñas, la desungulación como solución para impedir que les raspen el sofá. Hagamos un repaso de las posibles secuelas de no pensar a tiempo si conviene meter un gato en casa cuando se tiene sofá, o meter un sofá teniendo gato, así como no recordar que los gatos vienen con uñas incorporadas ni fijarse previamente en cuál es la escala de valores de cada uno.

La desungulación provoca en mayor o menor medida infecciones en las falanges, problemas articulares, esqueléticos, óseos y musculares, dificultades al andar, que el gato se vuelva mordedor compulsivo, agresivo, asustadizo, o que deje de utilizar el arenero por los dolores esqueléticos que padece al rascar en la arena entre otras consecuencias, todas ellas indeseables.

No, el asunto no tiene la menor gracia, de hecho es muy grave y con claras connotaciones de brutalidad. El tono irónico que empleamos en algunos pasajes de este texto sólo pretende utilizar el sarcasmo a modo de antiemético, porque realmente hemos sentido náuseas al leer semejante elogio a la ignorancia, al egoísmo, a la crueldad y a la imbecilidad, a grandes dosis de imbecilidad.

No hay desungulación de más nefastas y largas consecuencias que de la de la ética en el ser humano. Un artículo en una publicación de las características de TOT Sant Cugat necesita de un autor que lo escriba, de un redactor jefe que lo apruebe y de unos legisladores que no prohíban su contenido. Aquí tenemos de todo, incluso gatos que morirán en la calle porque los cambios en su conducta tras esa salvaje intervención pueden hacer que finalmente sus dueños los abandonen, y un gato casero y sin uñas, si carece de un hogar, está condenado a morir más pronto que tarde.

Pero no ocurre nada, los ciudadanos ejemplares y modernos que se mesan la moral para arrancarse la complicidad de las amputaciones a niños y adultos, pasan de largo si la víctima es un gato, incluso el suyo. porque al final de la historia su sofá está más bonito que un San Luis.

No lo dijo Gandhi pero sí nosotros: se puede conocer el grado de atraso y estupidez de un pueblo que trata mejor al mueble en el que aposenta el culo o guarda las bragas que a los seres vivos con los que convive.

*Adriana Mármol Fernández es veterinaria etóloga y Julio Ortega Fraile pertenece a la Asociación Animalista LIBERA!

ESPAÑA. Razzia animal sobre Toledo. Ejecuciones que se llaman eutanasia

OPINIÓN de Julio Ortega.- 

El Director General de Agricultura y Ganadería de la Junta de Comunidades, le recuerda a los municipios de la provincia de Toledo que la existencia de animales vagabundos está prohibida. Por tal motivo obliga los ayuntamientos a que recojan a los perros y gatos sin dueño y, si transcurrido el plazo legal, no son reclamados -¿quién va a reclamar a animales sin microchip, que fueron arrojados a la calle o que jamás tuvieron un hogar?- se autoriza su ejecución. A decir verdad en sus protocolos la denominan eutanasia, pero como no se trata de enfermos incurables sin otra alternativa para acabar con sus terribles sufrimientos físicos y psíquicos no me sirve el miserable eufemismo. Y digo miserable por su degeneración en boca de estos desdentados éticos, que el Derecho a Morir Dignamente me parece eso: un derecho inalienable.



Entonces, la conclusión es que no se autorizan los animales errantes pero se sigue permitiendo, con visado legal, la de criadores y de vendedores de mascotas, con visado moral la de niños que se encaprichan de un cachorrito y de padres que se lo compran, y con visado de dejadez penal la falta de microchip o el abandono. Pues a la vista de semejante jurisprudencia y por razones de coherencia abogo también por siguiente:

Prohibir los drogadictos pero no los narcotraficantes.

Prohibir el olor a monte y animales quemados pero no los pirómanos.

Prohibir las gaviotas varadas en chapapote pero no los vertidos en el mar.

Prohibir las mujeres con hematomas pero no los maltratadores.

Prohibir los sesos de los suicidas desparramados en las aceras pero no los desahucios...

Y si después, a pesar de la legislación y del refuerzo del control, nos encontramos con toxicómanos, caballos salvajes con quemaduras, pájaros cubiertos de petróleo o chicas con el tabique nasal roto, podrán ser asesin... ¡Perdón!, les podrá ser aplicada la eutanasia si nadie los reclama y esconde superado el tiempo legal. Los que se habían tirado por una ventana quedan excluidos de este apartado. 

Claro, que también se me ocurre que podíamos prohibir que juren el cargo políticos (y asesores-técnicos) inútiles en su imbecilidad y crueles en su ignorancia, pero decía Goethe que contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano. Qué no será nosotros que no somos dioses y las víctimas de la misma, que no son ni humanas.


Los perros del metro. Esclavos de cuatro patas

OPINIÓN de Julio Ortega.-

Siete días cada semana, cada día varios turnos, y en cada turno unas manos y una voz diferentes para sujetar la misma correa y dar las mismas órdenes. Pasan las horas y los hombres regresan a sus casas, pero ellos permanecen allí.

Su mirada es un naufrago en los andenes con un horizonte de túneles y escaleras. Sonidos de palabras y de vagones, de palabras y de vagones, de palabras... Y de vagones... El olfato condenado a un bucle de pisadas y vomitonas. La luz y el oxígeno siempre enlatados y la boca constantemente prisionera. Enjaulada como los ojos, como la nariz, como las orejas, como el cuerpo, como el alma, como la alegría, el juego y la esperanza, enterrados vivos en fosas con nombre, número y color. 


Son los perros, pastores alemanes en su mayoría, de la empresa de seguridad del Metro. La ciudad poco importa porque el modelo se repite. Hace poco escuche cómo un vigilante le decía a un recién incorporado: "si puedes escoge patrullar con compañero y no con perro, están medio locos porque no descansan y cada vez van con una persona distinta". Y bien, ¿quién no se volvería loco en su lugar?

No existe respeto ni espacio para la libertad en su vida, se los arrebataron a cambio de una nómina inexistente, por eso los exprimen hasta que revientan. Sí, también un perro puede enloquecer pero en su caso caso no hay chequeos médicos obligatorios, no hay baja por enfermedad, no hay convenio que lo ampare, sindicato que lo defienda ni juez que falle a su favor.

Hay, eso sí, cuando sus patas dejen de funcionar, cuando la displasia le haga arrastrar su dolor y su tristeza de estación en estación, un único destino, la recompensa a tantas horas de yugo y explotación: el sacrificio. El esclavo sólo es rentable en régimen de esclavitud, por eso una vez hecho trizas resulta más barato ejecutarlo que procurarle cuidados y manutención.

Esa es la realidad de los perros de seguridad que te cruzas en el Metro. Dicen que están ahí para protegerte. No te lo creas, son ellos los que necesitan tu protección porque ellos son las verdaderas víctimas. Y si uno de esos días que vas a trabajar o a tu casa te detienes durante unos segundos al lado de uno y le miras a los ojos te juro que me entenderás, porque podrás leer en ellos un gemido silencioso de auxilio imposible de no ver y de no escuchar, absolutamente imposible de olvidar.

Paredes de cristal y sufrimiento invisible

OPINIÓN de Julio Ortega.-  

Información que se ignora, ética que no padece

Del músico Paul McCartney es la cita: "Si los mataderos tuvieran las paredes de cristal todos seríamos vegetarianos". Bueno, puede que no todos, pero que bastantes más que ahora, seguro. Sin embargo no parece sensato suponer que vayan a sustituir o a construir los muros de los degolladeros con ese material y, a pesar de tal certeza, surge una pregunta: ¿de verdad es necesario?

La información es como los rayos X: una radiación cognitiva capaz de mudar en transparentes los tabiques de ladrillo y cemento y, por lo mismo, de atravesar un cuerpo opaco como la ignorancia para rasgar la tan sobada coartada del "¿quién iba a imaginar que algo así estaba ocurriendo?" En una sociedad prehistórica respecto a la nuestra en asuntos de comunicación como la del Tercer Reich, el hallazgo del diario del funcionario alemán Friedrich Kellner demostró que, a pesar de los posteriores gestos de sorpresa y horror, el ciudadano medio alemán sabía lo que ocurría intramuros de Auschwitz o de los cuarteles de la Gestapo.

No necesitamos sumergir nuestra mirada en las profundidades abisales para asimilar que una sola pila alcalina contamina 167.000 litros de agua. No es condición imprescindible asomarse a las ruinas de un barrio bombardeado para entender que entre los escombros hay gritos, sollozos, sangre y cuerpos desmembrados. Nos basta, ¿verdad?, con disponer de datos contrastados para, excepto en casos de locura o criminalidad (legal o ética), no arrojar pilas al mar o no desear la guerra porque todos conocemos sus consecuencias aún sin verlas.

El pensador Nietzsche, como McCartney y mediante una técnica de deconstrucción de morales aprendidas y de hábitos inculcados, de enfrentamiento con uno mismo y con otros muchos, fue capaz de arrancar de su bagaje emocional y conductual el desprecio a los derechos de los animales de otras especies y comprendió la suprema importancia del saber en ese proceso. De este filósofo alemán es la frase: "Mi noción del conocimiento es elevar toda profundidad hacia mi altura".

La profundidad de lo oscuro, de lo oculto, de lo silenciado, cobra forma y sonido a través de la información. A partir de ese momento, cuando llega a la altura de nuestros ojos, de nuestros oídos, cuando alcanza nuestro cerebro, ¿cuál es la disculpa para no ver, para no escuchar, para "ignorar" el sufrimiento y la muerte al otro lado de las paredes de los mataderos, de las granjas, de los laboratorios, de las trastiendas de circos y zoológicos que el conocimiento transformó en cristales, impenetrables únicamente para los Edipos que deciden arrancarse los ojos pero, en su caso y a diferencia del rey de Tebas, por no tener que admitir una verdad nítida e incontestable?

La respuesta está en la evidencia. Tu decisión habita en la sinapsis rota o íntegra entre tu verdad y La Verdad.

¿Eres humano? Perdón. ¿Eres animal? Que te den

OPINIÓN de Julio Ortega.- 

Debates medievales en 2013

Se llama Juan Carlos de Borbón y Borbón, con una aliteración más domesticadora que hemofílica, que ya se sabe que las conjunciones copulativas o las preposiciones siempre han ido en beneficio del Señor y en detrimento del vasallo. Trabaja de Rey en una Empresa llamada España, y aunque su nómina es más secreta que la fórmula de la Coca Cola o la edad de Marujita Díaz, cobra -oficialmente- no menos de 290.000 euros brutos anuales. El máximo lo ignoro, pero supongo que conociendo el mínimo el tope superior ya no es algo que tenga demasiado interés para las familias, para las miles y miles de familias, que ¿subsisten? con 5.112 euros netos anuales. Eso algunas. Otras con nada.

Este hombre, que además de Monarca es cazador (y taurino), se paga las vacaciones, los coches, las motos, las mariscadas, los viajes oficiales o privados, las entradas a las plazas, las escopetas y los cartuchos con dinero público, lo llaman "presupuesto para la Casa Real". Dinero del tuyo (ese que no tienes), y dinero del mío (ese que no tengo). Hace cerca de un año se marchó a Botswana a matar elefantes, que así es nuestro máximo Embajador: lo mismo, entre cabezada y cabezada, le ordena que se calle al Presidente de un País elegido democráticamente (y no como anexo suntuario y parasitario en una Constitución), que silencia para siempre a disparos el barritar un elefante y luego se hace una fotografía sonriendo con el cadáver del desdichado animal.

Dice la canción que la vida es una moneda y claro, da vueltas, por eso lo mismo hoy te tropiezas contra una puerta que mañana das un traspiés en un escalón. El caso es que nuestro campechano coronado y escopetero puede que tenga la sangre azul, pero comparte con nosotros la inhibición de glóbulos blancos o rojos o la fragilidad ósea, y por eso en Botswana se fracturó la cadera como en Madrid se hinchó un ojo. En todo caso peor parados salieron sus elefantes, como sus pumas o sus osos rellenos de vodka, que a todo le da, no son especistas los gatillos de las armas sino el dueño del dedo que los acciona. Y el regio índice del Borbón no hace ascos a disparar a casi ninguna especie. 

Pero él pidió perdón al salir del hospital y pelillos a la mar. Su cadera está tan soldada como la corona a su cabeza, su culo al trono y los emolumentos a su cargo. Lo que no está solucionada es la muerte del elefante. Porque las disculpas de este individuo le fueron impuestas como guión en razón de su cargo por haber realizado ese viaje en un momento dramático para el País, con millones de personas pasando por una situación de miseria y él, el que se paga los tropezones y sus trofeos con los presupuestos del Estado, tuvo los cínicos redaños de rogar austeridad y de solidarizarse con la tragedia de tantas familias. Que me parece fantástico (aunque una farsa en su boca), pero es un guión escrito por y para humanos. ¿Qué demonios pasa con sus víctimas de animales de otras especies? 

Se llama Antonio Cantó García pero todos le conocemos por Toni Cantó, que queda mejor en los créditos de un programa u ocupa menos caracteres en un tuit, red social en la que se está ganando a pulso el HT #AneuradoDelAño. Era modelo, era presentador, era actor, es -dicen él y su acta- diputado en el Congreso por UPyD, pero aquí tiene que haber alguna cámara oculta . O eso o en su partido han decidido que nada como tener a un tarado ético en sus filas para jugársela al todo o nada pensando: con este frikie o nos suicidamos políticamente o triunfamos. Cobra por nómina, y aquí presumiblemente faltan como antes con el inquilino de La Zarzuela los epígrafes que nos ocultan la inocencia, la ignorancia o el servilismo, unos 5.650 euros brutos al mes. Y en este caso lo que me asusta no es lo que gana, sino cómo lo gana. Mejor dicho: que lo siga ganando después de lo que dice. 

En un País como este en el que el paro, la ausencia absoluta de ingresos, la carencia de asistencia social, los desahucios y el hambre de los hijos están siendo la mano que desliza el nudo corredizo de la soga o la que empuja al vacío en una ventana a más de un ciudadano, nuestros políticos dan curso, como es de esperar al tratarse de un proceso democrático, a una votación para admitir o no a trámite una ILP que solicita que la tauromaquia sea declarada BIC. Y no es eso lo grave, lo aberrante es que votan mayoritariamente por un "SÍ", lo que implica dedicar más recursos, también económicos, a la tortura de animales en una España en la que empieza a haber más suicidios que corridas de toros.

Pues bien, ¿dije bien?, pues mal: en ese debate viene nuestro diputado Cantó y desde el estrado suelta la siguiente perlita: "los animales no tienen derecho a la vida ni a la libertad". No voy gastar yema de mis dedos en explicarle a este homo stultus stultusque él, para vergüenza de todos, también es un animal, de eso ya se ha encargado la Fundación Franz Weber con la remesa de libros de Biología, Filosofía y Derecho que le ha regalado. Pero de verdad que es como para amordazarlo o cortarle el cable del micro.

Seas Borbón o Cantó venido a más por apellido o padrino, también para este diputado la vida es una moneda, y el otro día volvió a caer para él de cruz, como la que llevan los ataúdes de algunas mujeres asesinadas, cuando el muy... ¿puedo escribir canalla (o pensarlo en alto) en este texto? afirmó que la mayoría de denuncias por violencia machista son falsas. Luego pidió perdón, ¿por pensar que había mentido?, ¿al recapacitar en el daño de sus declaraciones?, ¿por respeto a tantas mujeres heridas, asesinadas y aterrorizadas? No, lo hizo para no tener que despegar, como el otro, el culo de su poltrona, porque rápido añadió que estaba orgulloso del papel de su formación contra la violencia machista y que no abandonaría su cargo.

¿Por negarle a los animales el derecho a la libertad o a la vida? Ni un perdón, ni una palabra, ni un guiño, ni un mínimo rasgo de decencia, inteligencia o ética. Las mujeres que no exageraron o mintieron al denunciar que corrían riesgo de ser agredidas ya saben, cuando estén siendo estranguladas o apuñaladas, que cuentan con la credibilidad, aunque tardía, de Toni Cantó. Los perros ahorcados, los asnos empalados, los toros alanceados y quemados, las vaquillas atravesadas, los macacos abiertos en vivo, los visones despellejados, los leones drogados en los circos o las elefantas enfermas en los zoológicos, todos ellos y cualquier otro animal en el peculiar universo de este peligroso cafre puede darse por jo*ido. A ellos no hay perdón que pedirles, algo que al animal le importa un bledo, pero que le viene muy bien al violento para seguir sumando a su impunidad moral la legislativa, al menos si de este diputado depende. 

David Reboredo, un ex drogodependiente vigués que lleva diez años rehabilitado y tres sin consumir, continúa en la cárcel a la espera de un indulto que no acaba de llegar. Juan Lado Palmier "Cagón", el hombre que en Ribeira (A Coruña) mató a palos a su pastor alemán atado a una valla, o Jaime Ferrero, el "matagatos de Talavera", que acabó con la vida de varios de estos animales a pedradas y luego posó sonriente con sus cuerpos en internet, o el torturador de los cachorros de Badajoz, entran y salen de su casa cuando les viene en gana... Son sólo tres ejemplos de quienen torturaron y asesinaron a seres sintientes, que jamás pidieron perdón y ninguno de ellos pisó una prisión. Eso en un País, por supuesto, en el que la hipocresía, el interés y los asesores reales o políticos aconsejan retractarse públicamente de declaraciones miserables que dañan, y con razón, a muchos seres humanos, pero en el que cuando las víctimas son animales no humanos no hay lugar ni para el perdón, ni para la compasión, ni para el progreso moral, sólo cabe asignar partidas presupuestarias para seguir facilitando su explotación, maltrato y muerte.
¿Que he mezclado cuestiones para llevarlas también al terreno de los animales? Es cierto. Pero creo que si la tauromaquia llega al Parlamento para declararla BIC, la película Blancanieves, sobre la que pesa una denuncia de tortura y muerte de novillos a los Goya, o la matanza de perros a manos de cazadores a una orden dada por el Ayuntamiento de Punta Umbría, yo bien puedo traer a esta página su derecho a la libertad y a la vida, sí, a la libertad y a la vida, Toni Cantó, y la denuncia, al menos moral, lamentablemente sólo moral de momento, de quienes son un cáncer para un progreso cuyo debate, por lo medieval, duele pensar que esté vigente en 2013.

VOCES UNIDAS PIDEN #JusticiaParaLucha. La galga que el Metro de Madrid se empeñó en matar

Por Julio Ortega.-

Cuatro días de voluntarios por los andenes del Metro de Madrid, cuatro días de llamadas a la Empresa , de miles de mensajes en los muros de sus redes sociales, de ruegos y exigencias de asociaciones de protección animal, de famosos, de activistas y de ciudadanos particulares … Cuatro días que no sirvieron de nada, absolutamente de nada. “Lucha”, la galga que durante tantas horas derramó su miedo por los raíles acabó vertiendo su sangre al morir atropellada por un convoy. Y fue así porque desde el suburbano madrileño impidieron su rescate. Lo hicieron callando, negando, mintiendo, insultando a la perra e insultando a los voluntarios. 



Ya es tarde para “Lucha”, pero no lo es para reclamar justicia y depurar responsabilidades en una Compañía que, con 93 años de antigüedad y siendo la segunda de Europa por el número de kilómetros de su red, carece no sólo de un protocolo para situaciones así, sino también de sensibilidad y decencia. La ética, para demostrarla, no tendría que aparecer escrita en un plan de actuación ante incidencias. Se tiene o no se tiene. Y ha quedado claro que Metro de Madrid no la tiene.

Muchos son los que sienten rabia y dolor por lo ocurrido y no piensan permanecer callados ni olvidar. Las voces que leerán a continuación son de algunos de ellos, personas a las que agradezco que hayan respondido a la siguiente pregunta y, sobre todo, su reiterado y valiente compromiso en la defensa de los animales.

Julio Ortega Fraile @JOrtegaFr

Pregunta: ¿Qué te parece que, durante cuatro días, el Metro de Madrid se negase a detener momentáneamente la circulación de trenes en una zona para rescatar a la galga de las vías y que al final la matase un convoy?

Me parece incívico, indecente, indignante e inadmisible. Espero que les impongan una multa ejemplar por ese bárbaro acto de maltrato animal. Y, desde luego, tienen mi repulsa y mi desprecio.

Rosa Montero (Periodista y escritora) @BrunaHusky

Haberla detenido para rescatarla me parece la única opción sensata para una sociedad del siglo XXI.

Leonardo Anselmi (Director de la FFW para Sur de Europa y Latinoamérica). @LeoAnselmi

La respuesta de Metro de Madrid no tiene justificación posible. Entendiendo, "hasta cierto punto", que para no causar retrasos a los usuarios, no se suspendiera el servicio en la línea en que se había localizado a la perra, se podría haber montado el rescate en las horas en que el servicio no estaba activo, con la gran cantidad de voluntarios que se habían personado en la estación. De hecho pasaron muchas horas desde su localización hasta que murió atropellada por uno de los trenes. Esta esperpéntica realidad, la vivida hace pocos días, sólo se puede dar en un sistema de gestión del transporte público en el que sus responsables carecen del mas mínimo sentido de la empatía hacía los animales. Necesitamos de forma urgente, un reglamento que recoja y de solución a este tipo de incidencias, y en el que prime la salvaguarda de una vida, en este caso la de una perra, por encima de cualquier otro tipo de interés.

José Enrique Zaldívar (Presidente de AVAT - Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia ) @especismo

Me parece una salvajada. Me reconforta el total rechazo de las personas por una actuación tan cruel y desalmada. ¿Lo bueno?, que la sociedad está reaccionando ante las actuaciones psicópatas y despiadadas de algunos responsables, en este caso de Metro. Y qué bueno que haya personas que están encontrando el camino con la defensa de los animales, sintiéndose felices al descubrir que éstos merecen condiciones dignas, cuidados y que son tan importantes como beneficiosos en el tejido de nuestra sociedad.

Inma Serrano (Cantautora) @inma_oficial

Esta perrita representa el desprecio de nuestros dirigentes por todo aquello que consideran inferior. Estoy convencida de que no tendremos progreso económico mientras no consigamos el progreso moral, y ese pasa por respetar al vulnerable y proteger al indefenso.

Lucía Arana Igarza (Activista y Periodista) @LuciaArana

Revela no sólo falta de empatía y de sensibilidad, sino también un hueco alarmante en el protocolo de su actuación. Es una terrible falta de responsabilidad, y un hecho que despierta la repulsa de la mayoría de sus usuarios. A nivel personal, como viajera habitual de Metro Madrid, fue una decepción; nunca creí que procedieran de esa manera.

Espido Freire (Escritora)

El túnel de la miseria moral. Es descorazonador… ¡¡¡¿qué hacemos, qué hacemos, qué hacemos?!!! Estoy harta, más que harta.

Natalia Dicenta (Actriz)

Si no paramos en seco y lo impedimos, nos seguirán robando, amputando, dejando morir. Debemos desobedecer. Saltar a las vías de la conciencia y parar los trenes de esta cultura podrida. No seguir obedeciendo órdenes crueles e injustas. Si no lo hacemos, agonizaremos en el abandono, nos matarán en este túnel de miseria moral. Como a una pobre galga abandonada.

Ruth Toledano (Activista y Escritora) @ruthtoledano

Un síntoma de lo enferma que está nuestra sociedad. Un motivo para preguntarnos cómo y por qué nos hemos convertido en esto. Una razón para llorar. Una oportunidad para cambiar de rumbo.

Luisa Cuerda (Escritora) @mettacuento

La pasividad de la dirección del Metro de Madrid ante la denuncia de que un animal deambulaba por las vías es un hecho que me provoca una enorme vergüenza e indignación. Que hoy en día, en pleno siglo XXI, no se valore ni se respete la vida de un animal por parte de una empresa relevante de la capital de un Estado de la Unión Europea , me resulta absolutamente inconcebible. No puedo entenderlo. ¿Es que son extraterrestres en Barcelona o en Berlín, donde hay protocolos para el rescate de animales en el transporte del metro? No. Lamentablemente los extraterrestres están en el Metro de Madrid y espero que esta barbaridad y el escándalo consiguiente provoquen un cambio en la mentalidad de quienes toman las decisiones. Ojalá esta galga sea la última víctima de este tipo de accidentes, que son perfectamente evitables. Ya se sabe cómo impedirlo. Solo hace falta voluntad.

Chesús Yuste (Diputado por Izquierda Plural y Portavoz de la APDDA )

M parece imposible que los responsables de Metro de Madrid se nieguen a tomar una medida que debería ser obligatoria. No puedo entender a las personas que son indiferentes al sufrimiento de un animal. Y, además de indignante, la decisión me parece inhumana. Pobre, galga.

Nativel Preciado (Escritora y periodista) @NativelPreciado

Me parece que, por desgracia, indica el índice de barbarie que aún tenemos en esta sociedad.

Soledad Puértolas (Escritora y Académica de la Lengua )

Es algo típico de este país sin alma. De este país de ladrones, estafadores e insolidarios. De este país en el que cuatro "nenas" con zapatitos de pompón martirizan a un animal durante 20 ' para diversión de una sarta de sádicos, de un país que tiran a las cabras de los campanarios, en fin de un país que ojalá sea borrado del mapa.

Isabel Pisano (Actriz, Escritora y Periodista)

Lo que ha sucedido en el Metro pone de manifiesto cuánto trabajo hay aún que hacer en nuestro país para que se considere la sensibilidad y la compasión hacia los animales como un elemento ético plenamente integrante de nuestra cultura. Hay que hacer lo posible para que una situación así no se repita, exigiendo que se adopten, con carácter general, normas basadas en el respeto a la vida y en el principio de precaución. En el caso concreto del Metro, debería haberse producido una parada simultánea que sin duda no hubiera supuesto un retraso superior al que sufren ocasionalmente los usuarios cuando se produce una avería; y hay que poner en valor, una vez más, la actitud comprometida de muchas organizaciones de defensa de los animales.

Cristina Narbona (Miembro del Consejo de Seguridad Nuclear y Ex Ministra de Medio Ambiente) @CristinaNarbona


*Ilustración: “Aunke kon sangre lloremos” Juan Kalvellido (Dibujante) @JKALvellido

Metro de Madrid. Próxima parada: la muerte

OPINIÓN de Julio Ortega.- 

Si se hubiese tratado de una persona habrían parado inmediatamente la circulación. Si hubiera sido en Barcelona, como ya ocurrió, la orden sería detener los trenes para salvarla. Pero no, “sólo” era una perra corriendo asustada por el Metro de Madrid; “nada más” que una galguita -como esas que ahorcan tantos cazadores- que después de permanecer cuatro días deambulando por las vías ha muerto atropellada por un convoy.

La Compañía, durante ese tiempo, ha efectuado paradas en tres andenes: el del silencio, el de la mentira y el del desprecio. Silencio que únicamente rompieron cuando advirtieron que el asunto emergía del subsuelo para convertirse en viral por las redes sociales. Mentiras porque falsearon sus declaraciones, así fue al asegurar que desde el principio avisaron a una protectora y que la perra había salido al exterior al intentar rescatarla. Y desprecio porque entretanto, sabiendo que continuaba allí dentro, se limitaron a esperar a que un vagón hiciese el trabajo de atraparla arrancándole la vida y les ahorrase a ellos el esfuerzo. Y tal cual ocurrió: le arrancó la vida y le arrancó la pata. Su cadáver apareció con una colgando. 

Los muros del Metro en facebook y twitter han sido el rostro farsante de una empresa con ética: “estamos haciendo todo lo que podemos”, “el perro huyó, gracias por preocuparos”, “el perro no estaba herido, no os preocupéis”, “en todo momento intentamos rescatarla, “lamentamos que muriera”…Dentro la cara real, la mezquina: los vigilantes echando a los voluntarios entre insultos y al grito de “montáis un follón por un puto perro”, y los responsables sin hacer nada, absolutamente nada, por tratar de sacar de allí a la galga viva.

En Madrid, la capital de España, hay voluntad, tiempo, dinero y protocolo para cortar las calles al tráfico y que circulen por ellas elefantes, caballos, camellos, burros y ocas durante una cabalgata que dura horas, pero no para detener el tráfico del suburbano unos minutos, que entre un veterinario con una escopeta de dardos sedantes y rescatar a una pobre perra antes de que la reviente un tren. Durante más de tres días y con el estómago encogido muchas personas hicimos cuanto pudimos porque ese animal saliese de allí caminando. Lo ha hecho sin vida en los brazos de un voluntario. Ahora, Metro de Madrid, que sepas que nos sobran tiempo y ganas para que con ella muerta paguéis por ley lo que con ella viva no hicisteis por ética.

I+D+i para las torturas de animales

OPINIÓN de Julio Ortega.-

Yo era piloto de aviones (y sigo siendo pasajero). Conocer que hay empresas con departamentos de I+D+ì orientados a investigar para introducir mejoras en el sector de la aeronáutica me llena de satisfacción y tranquilidad. ¿Saben por qué? Porque además de por el bien de la rapidez en el transporte, de la economía o de la comodidad, es por el bien de la seguridad. Dedicar recursos a algo así, por encima de todo, salva vidas.

Carbures, una empresa que fabrica piezas de fibra de carbono para la aviación, en concreto para el constructor de aeronaves Airbus, ha destinado personal y dinero para llevar a cabo un proyecto I+D+i cuyo resultado final ha sido aligerar el estaquillador (palo donde se monta la muleta) y la espada de los matadores de toros, dotándola de mayor flexibilidad y resistencia a la rotura en un proceso denominado “carbonización”.

Como activista por los derechos de los animales y como ser humano esa noticia me produce asco y vergüenza. ¿Saben por qué? Porque tanto ingeniero, presupuesto y tiempo serán por el bien de la tortura y la muerte. Servirán para facilitar una costumbre sangrienta y violenta. Todos nos alegramos de que la estructura de un avión sea más ligera porque su consumo será menor, o de que tenga más resistencia a la fatiga de material, pero, ¿se sentirán dichosos los toros porque la espada que atraviese sus pulmones y los ahogue en su sangre pese menos y no se rompa?

El matador José María Manzanares, que ya utiliza tan moderno artefacto para matar en sus faenas, afirmó en la presentación que con este nuevo material su toreo se acerca más a la naturalidad y le evita lesiones en la muñeca. ¿Qué tiene de natural torturar a un animal?, ¿qué convertir eso en un espectáculo público, también para los niños, y dotarlo de subvenciones? Le molestan sus lesiones de muñeca… Las heridas del toro son mortales torero, ¡¡mortales!!

Terrible y aberrante que haya empresas preocupadas por la ergonomía del puesto de ¿trabajo? de verdugos que acaban con la vida de víctimas inocentes, y repugnante que nos lo quieran explicar como un feliz avance de la ciencia, cuando no es más que la técnica y el dinero puestos al servicio de la brutalidad y de la ignorancia que muchos se empeñan en perpetuar.

A Henry Ford, productor de camiones para los nazis y conocido antisemita, se le otorgó en 1938 la más alta condecoración aria para extranjeros: la Gran Cruz del Águila Alemana. Carlos Guillén, Presidente de Carbures, ya tiene la gratitud de los toreros. No sabemos si además, como Joaquín Sabina, recibirá de premio un capote manchado con la sangre de alguno de los toros que, gracias a él, ahora sufrirán y morirán sin que a su asesino le duela la muñeca.

"Blancanieves", lo que todos se empeñan en ocultar

OPINIÓN de Lucía Arana y Julio Ortega.- 

Si habéis puesto la tele, leído la prensa o escuchado la radio estos días, seguro que os habéis enterado ya de que la película Blancanieves está nominada a los premios Goya en 18 categorías. Un auténtico record. Todos los informativos dedicaron amplia cobertura a la gran noticia del cine español. Y todos olvidaron mencionar un asunto muy desagradable relacionado con esta producción.

Fotograma de la película "Blancanieves"

Sobre esta película pesa una denuncia interpuesta por la Plataforma La Tortura no es Cultura así como un expediente sancionador abierto recientemente por la Comunidad de Madrid, ambos por el presunto maltrato y posterior muerte de 9 novillos durante una lidia a puerta cerrada en la que se aprovechó para rodar algunas escenas del film, hechos tipificados como infracciónes muy graves en la legislación española.

Entendemos que una película que, según sus créditos finales, ha recibido subvenciones de la Generalitat de Catalunya, TV3 y Canal Plus necesita funcionar muy bien en taquilla y hay que echar mano de una campaña frenética de promoción en los medios, re-estrenos, nominaciones, festivales, etc., para llevar a los espectadores a las salas de cine. Y no estamos debatiendo aquí sobre su calidad, que no ponemos en duda, pero sería conveniente, y sobre todo muy ético, que cuando la gente compra su entrada conociera el precio real de lo que va a ver. Sin embargo, tras destinar recursos públicos para financiar una película que presuntamente ha vulnerado la ley, se niega a esos mismos ciudadanos que la han pagado el derecho a recibir toda la información sobre Blancanieves.

No sorprende que director, productor y actores silben y miren para otro lado en esta cuestión, o que incurran en silencios y en contradicciones ante las pruebas aportadas, pero sí es muy extraño que un asunto tan escandaloso y de indudable interés para los espectadores no despierte la más mínima curiosidad entre los reporteros de nuestro País.

El maltrato animal es un tema crítico y delicado para el que afortunadamente cada vez existe menos tolerancia en España. Eso es algo que la industria, en este caso la cinematográfica, y la administración saben bien. Ambas se pueden ver salpicadas en una trama bastante turbia, por lo que parece que tratan de desviar la atención a través del “olvido” informativo.

Pero como estamos seguros de que cualquier espectador con un mínimo de sensibilidad y de criterio estará muy agradecido de conocer estos datos antes de elegir plan para su próxima salida al cine, queremos que sepan que Blancanieves, la película rechazada en los Oscar y nominada a 18 premios Goya, es sospechosa - y presentadas están en el juzgado las pruebas - de haber maltratado y matado a 9 novillos para su rodaje, con lo que a cada animal muerto le corresponderían dos galardones. A titulo póstumo, claro. Hay omisiones vergonzosas e intolerables. Y no, con todas las posibilidades técnicas al alcance hoy en día, no hace falta torturar ni matar a ningún toro para hacer buen cine. Ni hace falta ni es legal.

Los modos fascistas del Circo Berlín

OPINIÓN de Julio Ortega.- 

Su gerente, un maltratador de animales humanos y no humanos

“La violencia es el miedo a los ideales de los demás” . Una reflexión de Mahatma Gandhi más allá del tiempo y de las culturas. Y miedo produce, al ruin, que alguien descubra que cobra por conceptos encubiertos que no figuran en su nómina, conceptos como la tortura, sobre todo cuando en el epígrafe del puesto reza algo así como: "hacedor de diversión, educación y arte". Sí, los ideales de otros generan pánico en quienes saben que una idea, pongo por caso acabar con la esclavitud, puede convertirse en realidad, y cuando avistan la superación del engaño o de la ignorancia que supondrá el final de las coartadas que garantizaban la impunidad de sus crímenes.

No es la primera vez que personajes vinculados a alguna forma de crueldad con los animales agreden a activistas que reivindican el respeto a los derechos básicos de otras especies. Y en esta ocasión le ha vuelto a tocar a miembros de la Asociación Igualdad Animal. Ahora no les han zurrado en la arena un ruedo, no han sido taurinos intentando cortarles la cuerda desde la que pendían a veinte metros de altura, ni cazadores armados amagando con dispararles y golpeándoles, esta vez fue el responsable y varios trabadores de un circo. De un circo con animales, claro. El Circo Berlín en Málaga.

Les rompieron el megáfono, les destrozaron las cámaras de fotos y les quitaron los móviles. Pero eso no es suficiente para quienes consideran que la violencia es un recurso y la utilizan a diario, así que completaron su actuación pegándoles en la cara y en la cabeza, y lo hicieron con tal ferocidad que fue necesaria su asistencia hospitalaria. Los partes de lesiones así lo corroboran.

Los activistas repartían folletos a los viandantes y les explicaban cuál es la realidad que esconden los circos con animales, pero a Franki Bügler, el gerente, eso no les gustó, así que allí se fue con sus secuaces (trabajadores obedientes a la voz de su amo) para empezar a apalearles sin mediar palabra. Los empleados del Circo Berlín, conscientes de que los superaban en número y de que los animalistas, por principios, son pacíficos, sabían que no corrían el menor riesgo. La cobardía es un rasgo común en los crueles con los animales y estos no han sido una excepción.

El año pasado conocí a Daniel Delgado, el activista al que le abrieron la nariz. Aquella noche cenamos juntos y `pude comprobar que él, al igual que sus compañeros agredidos, al igual que todos los que integran el movimiento por los derechos de los animales, representa lo contrario que sus agresores: el respeto, la libertad, la inteligencia, la sensibilidad, la cultura, el progreso.

El energúmeno del gerente y sus matones a sueldo saben que por ahí es por donde se les acaba un negocio basado en la explotación cruel de seres vivos, y a falta de argumentos éticos con los que defender su conducta pancista y bestial echan mano del cabezazo, del puñetazo o de la patada, el equivalente con humanos a sus tácticas con los animales a los que maltratan: el látigo, la descarga eléctrica, el hambre, las drogas y los palos.

Entre estos seres humanos y los animales obligados a ejercer conductas antinaturales bajo la carpa de ese circo existe una relación de explotación y, por lo tanto, cargada de violencia. Toda la parafernalia con la que se envuelve: música, risas, color, danzas, dulzor y fantasía, no son más que pura retórica al servicio de esa violencia que hace posible que el espectáculo continúe bajo una apariencia de inocencia que sólo esconde podredumbre y dolor.

Se dice que para el enemigo, y en este caso el nuestro lo es quién maltrata y explota a los animales, “violencia” son los actos que amenazan su poder (su negocio) porque no los puede controlar, y “paz” es en cambio la aplicación de su orden violento. Así que probablemente este empresario circense, con la intención de defenderse y en el mismo acto criminalizar a los activistas, les acusará de “ecoterroristas”, y lo cierto es que lo hará convencido, para él lo son porque ponen en peligro sus intereses al propugnar la libertad de los esclavos de los que se lucra.

Es a ti, mamá, es a ti, papá, y no a tus hijos, a quien corresponde analizar todos estos hechos y decidir si realmente quieres por una parte seguir alimentando ese bucle de mentiras, explotación y violencia, y por la otra si crees que lo más conveniente para la educación de tus pequeños es someterlos a un proceso domesticación y alienación que anule su capacidad de reflexión, de crítica y, por lo tanto, negarles las herramientas para que formen parte de un proceso de transformación (evolución) tan necesario, condenándoles a constituirse en baluarte del enquistamiento social en los tiempos del abuso y de la desigualdad amparadas por ley y conciencias.

No son los golpes lo que hoy más le duele a estos jóvenes, sino saber que esos pobres animales continuarán en manos de tan miserables y violentos personajes. Pero olvidando su dolor físico y arrastrando su dolor moral, seguirán, seguiremos, luchando cada día con mayor fuerza que el anterior, porque nosotros, los animales humanos, disponemos de comisarías en las que denunciar y de salas de juicio en las que vernos las caras con nuestros agresores, pero ellos, los esclavos de otras especies, sólo nos tienen a los que no dejaremos de partirnos el alma y la cara si hace falta con sus maltratadores y asesinos. En sus ojos veis el miedo, pero en los nuestros, hatajo de cobardes, sólo veréis coraje. Palabra de animalista.