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Jara y Sedal y el macho montés

OPINIÓN de Julio Ortega Fraile



Hace muy pocos días la página de escopeteros Jara y Sedal publicaba –con tono de hazaña- que J.A.B.S. había matado en la Sierra de Gredos el macho montés con el trofeo más grande de 2021. En el desarrollo de la “proeza cinegética” cuenta este adicto a terminar con vidas de seres inocentes que no tenía pensado ir a cazar ese domingo, pero le avisaron de que habían visto a ese animal después de dos años cuando ya pensaban que se había muerto, así que explica: “Sin dudarlo cambié inmediatamente mis planes. Aunque me encontraba en Madrid hice que llevaran mi rifle hasta Ciudad Real y de allí que me lo subieran a Gredos”. Emocionado cual Willi Mentz durante sus paseos nocturnos con pistola, acudió armado al lugar indicado y, cuando vieron al desdichado macho montés, tan ajeno a su espantoso destino, le disparó desde 250 metros. Lo hizo con un rifle Magnum de 7 mm y bala Norma. Es decir: desde lejos y con un artilugio que le aseguraba no fallar. Mató, sí, como matan los más cobardes. 

Está claro que todo cazador acaba con vidas porque eso le entretiene y, en no pocos casos, cree que le ayuda a superar ciertos complejos que están ampliamente tipificados por la medicina en personajes como ellos, pero cómo sería en esta ocasión que incluso varios cazadores al ver la imagen de esa criatura - vieja criatura (15 años)- criticaron lo ocurrido con comentarios como: “Un ricachón matando un animal como ese sólo por el trofeo”, “El que pagó más lo ha matado y de tan viejo ni se marchó”, “De este tipo de caza enlatada no quiero saber nada”, “Estos que sobreviven tanto tiempo no se deberían matar”, “Un ejemplar excepcional al que no merecía la pena tirarle, pero si no le tira él lo hará otro”, “Debía ser un espectáculo verlo en libertad, id a por los gorrinos y dejaros de trofeos”, “Un seguidor menos de esta página”... Repito, los anteriores no son comentarios de animalistas sino de cazadores, cuyo desprecio al sufrimiento de los animales y respeto a su vida no difieren mucho de quien mató a este macho montés, pero cómo habrá sido en esta ocasión para que incluso entre ellos haya detractores. La verdad es que la imagen le revuelve el estómago y el alma al más flemático: 

El cadáver de ese impresionante animal en primer plano y, detrás, el desnutrido moral que acabó con su vida. Sonriendo, como hacen los depravados después de causar un daño atroz. Echándose la mano a la cabeza, como queriendo expresar el esfuerzo –y acaso riesgo- que le supuso su repugnante acción, cuando como ya he dicho le descerrajó un tiro con un arma de altas prestaciones y desde un cuarto de kilómetro. Pero así son los cazadores: además de ir de respetuosos con la naturaleza y animales y de salvadores de la sociedad, se las dan de valientes, pero sólo son sádicos carentes de ética, valientes con una escopeta en sus manos, con las aptitudes físicas y mentales a menudo muy cortas pero rápidos de gatillo (demasiado rápidos, así luego confunden a ciclistas con conejos) y muy largos de violencia. 

El caso es que los comentarios que suscitó esa publicación de Jara y Sedal hicieron que muchos internautas, asqueados con lo ocurrido, expresaran su opinión. Fue tal el rechazo y el asco demostrados que el Diario Público lo contó en su página incluyendo esos mensajes en tuiter, y a los de Jara y Sedal se les cortó su sangrienta digestión al comprobar la difusión de su publicación pero con el efecto contrario al que pensaban. Donde ellos esperaban admiración encontraron repulsa y una buena lección de lo que realmente la sociedad opina de su sangrienta forma de divertirse y presumir.

 

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