Por Jorge Zavaleta Alegre
Despu茅s de la segunda guerra mundial, los principales l铆deres nazis huyeron por el mundo, especialmente a peque帽as ciudades de Am茅rica del Sur, donde anteriores generaciones hab铆an emigrado con gran 茅xito, en la presunci贸n de burlar el ajuste de cuentas por sus cr铆menes y asesinatos colectivos.
Uno de esos presuntos seguidores del supremo f眉hrer, se instal贸 en Caraz, una ciudad del Callej贸n de Huaylas, muy parecida al paisaje suizo, ofreciendo servicios m茅dicos a los pobladores, seg煤n revela un cuento corto de C.E Zavaleta, quien acaba de fallecer en Lima, a los 83 a帽os, dejando una frondosa literatura de alta calidad que ha surcado mares y exigentes centros acad茅micos de los EE UU, Inglaterra y Espa帽a.
La literatura de los a帽os 50, fue precisamente la de cuentos y novelas sobre fugitivos, entrelazados con historias de amor como una forma pedag贸gica para explicar la barbarie nazi y contrarrestar aquella ideolog铆a que destruy贸 Europa y buscaba extenderse por las antiguas colonias.
Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928 - Lima 27 de Abril 2011), fue quien dedic贸 su mayor creaci贸n a tratar de romper los “misterios locales” como una forma de evitar la creciente escisi贸n de nuestras naciones multiculturales como es el Per煤. Caminamos por el siglo XXI y el pa铆s de 30 millones de habitantes, lejos de unirse, la geograf铆a y el poder econ贸mico en manos de unos cuantos, generan m谩s pueblos atrapados en at谩vicos rencores y creciente pobreza material.
Despu茅s de la segunda guerra mundial, los principales l铆deres nazis huyeron por el mundo, especialmente a peque帽as ciudades de Am茅rica del Sur, donde anteriores generaciones hab铆an emigrado con gran 茅xito, en la presunci贸n de burlar el ajuste de cuentas por sus cr铆menes y asesinatos colectivos.
Uno de esos presuntos seguidores del supremo f眉hrer, se instal贸 en Caraz, una ciudad del Callej贸n de Huaylas, muy parecida al paisaje suizo, ofreciendo servicios m茅dicos a los pobladores, seg煤n revela un cuento corto de C.E Zavaleta, quien acaba de fallecer en Lima, a los 83 a帽os, dejando una frondosa literatura de alta calidad que ha surcado mares y exigentes centros acad茅micos de los EE UU, Inglaterra y Espa帽a.
La literatura de los a帽os 50, fue precisamente la de cuentos y novelas sobre fugitivos, entrelazados con historias de amor como una forma pedag贸gica para explicar la barbarie nazi y contrarrestar aquella ideolog铆a que destruy贸 Europa y buscaba extenderse por las antiguas colonias.
Carlos Eduardo Zavaleta (Caraz, 1928 - Lima 27 de Abril 2011), fue quien dedic贸 su mayor creaci贸n a tratar de romper los “misterios locales” como una forma de evitar la creciente escisi贸n de nuestras naciones multiculturales como es el Per煤. Caminamos por el siglo XXI y el pa铆s de 30 millones de habitantes, lejos de unirse, la geograf铆a y el poder econ贸mico en manos de unos cuantos, generan m谩s pueblos atrapados en at谩vicos rencores y creciente pobreza material. La tierra natal de C.E. Zavaleta y el resto de ciudades del Callej贸n de Huaylas son extraordinarios observatorios de los principales nevados del Per煤 como el Huandoy y el Huascar谩n, entre otros. Cuando caen sobre los nevados los rayos del sol y/o de la luna, sus habitantes, congregados en sus campi帽as o plazas p煤blicas, disfrutan del paisaje id铆lico, y a煤n m谩s durante los d铆as festivos. Al son de bandas musicales, multicolores danzantes y quema de castillos artificiales, la gente de todas las edades y lugares circulan por las calles a la espera de un nuevo y venturoso amanecer.
En la plaza principal de Caraz, que cobij贸 a Sim贸n Bol铆var durante su traves铆a por los andes hacia la batalla final por la independencia de cinco rep煤blicas, otro gran atractivo nocturno, igualmente bello, son los desfiles de sus mujeres lugare帽as. Ya el Libertador constat贸 la c谩lida acogida de sus pobladores, adem谩s de las “tres” o “doce etc”, seg煤n las tradicionalistas Celso V. Torres y Ricardo Palma.
Para los j贸venes estudiantes, caus贸 sorpresa la aparici贸n en la Plaza Bol铆var, de un alemana rubia y escultural, que obsequiaba sonrisas a sus admiradores; en tanto su pareja, un hombre bajo de estatura, calvo y taciturno, se le ve铆a agotado por las sombras de los muertes en Auschwitz y Birkenau, campos de concentraci贸n, de experimentaci贸n m茅dica y de exterminio en masa de los prisioneros tras la invasi贸n de Polonia de 1939.
Desde esa noche singular, los alumnos del centenario colegio nacional “2 de Mayo”, sol铆an caminar siempre detr谩s de aquellos novios germanos, con la obsesi贸n de c贸mo arrancarle el amor al huidizo alem谩n. Y Carlos Eduardo, en versi贸n premonitoria, anunci贸 que muy pronto esa enso帽adora mujer no tardar铆a en traicionar al amante ultramarino. Y as铆 fue semanas despu茅s.
En efecto, la belleza berlinesa apareci贸 con otro acompa帽ante. Su antigua pareja hab铆a desaparecido, sin aviso alguno, para nunca m谩s volver. La justicia, aunque tarde, hab铆a llegado con un lapidario fallo de los tribunales de guerra.
Estas y otras m煤ltiples historias convirtieron a C.E. Zavaleta en uno de los escritores m谩s destacados del Per煤 desde mitad del siglo pasado. Fue animador de poetas y narradores peruanos y extranjeros, cuya obra 茅l admir贸 o discuti贸. Adem谩s de traductor, profesor universitario, fue estudiante de medicina, periodista, viajero, y ejerci贸 con talento las funciones diplom谩ticos de su pa铆s en varias capitales de Europa y Am茅rica. Carlos Eduardo, no dud贸 en protestar cuando un joven caracino fue detenido por la polic铆a, por el hecho de vivir a Cuba en el momento que el senador Edward Kennedy iniciaba un discurso en la plaza de Caraz, en 1962, pocas semanas despu茅s de que un deslizamiento del nevado Huascar谩n sepultara el pueblo de Ranrahirca.
Junto con Jos茅 Mar铆a Arguedas, Ciro Alegr铆a y Manuel Scorza, logr贸 conjugar esfuerzos, como n煤cleo de su visi贸n, para exportar la creaci贸n cultural urbana del Per煤 en busca de una relaci贸n arm贸nica de car谩cter mestizo. Y lo hizo, desde tribunas importantes como las universidades norteamericanas de Lawrence, Duke, Columbia, Complutense de Madrid, y London University.
No ces贸 su labor cultural a trav茅s de las revistas Centauro, Letras Peruanas, Bolet铆n Cultural Peruano y como traductor de autores como T.S. Eliot, James Joyce, Ezra Pound, Nathaniel Hawthorne, Tenessee Williams. S贸lo el arte popular en sus m谩s diversas manifestaciones ha sido capaz de mostrar y defender, al margen del Estado oficial, el extraordinario mosaico de culturas y el valor de los recursos naturales de la Amazon铆a, de los Andes y de la franja costera del Pac铆fico.
Desde 1948, C.E. Zavaleta fue el introductor en su pa铆s de las nuevas t茅cnicas narrativas en el cuento y la novela. Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010, confes贸 en un reciente discurso de agradecimiento a San Marcos, la universidad m谩s antigua de Am茅rica, que por culpa de Carlos Eduardo Zavaleta, escuch贸 hablar de William Faulkner y Joyce, en los a帽os cincuenta “escritores que m谩s me han marcado".
Autoridades de la provincia de Huaylas, amigos y familiares de Carlos Eduardo comparten la posibilidad de llevar una parte de sus cenizas a la ciudad de Caraz. El alcalde Fidel Broncano; los m煤sicos David Flores, director de la Lira Huaylina; Efra铆n Rosales, investigador del huayno o Canto del Cucul铆; Agusto Alva, bi贸grafo del bandolero Luis Pardo y de las rebeldes comunidades ancashinas; la poes铆a de Isa铆as Zavaleta Figueroa y el asentimiento del general del ej茅rcito Rudecindo Zavaleta Rivera, hermano mayor del escritor, entre otras opiniones, ayudar谩 a que la nueva sede de la biblioteca caracina lleve el nombre de C.E Zavaleta, el m谩s grande escritor que Ancash haya tenido hasta ahora.
Pero esta decisi贸n municipal no pondr谩 fin al debate de lo que significa el terru帽o. Carlos Eduardo, hijo de un din谩mico telegrafista, acompa帽贸 a su padre desde La Pampa, en la provincia de Corongo y otras poblaciones que recib铆an los servicios de correos y telecomunicaciones. Despu茅s creci贸 y vivi贸 en Caraz y otras localidades, circunstancias que le permitieron entender y explicar que el ser humano puede ser de muchos lugares o “uno es de donde quiere ser”.
“Mi vida me permiti贸 conocer el Per煤 y me permiti贸 conocerme a m铆 mismo. Me acuerdo n铆tidamente de las escenas serranas que est谩n en mis cuentos, el paisaje, la gente pobre, pero resistente. Los ancashinos han pasado tremendos aluviones, peligros, terremotos salvajes. Son indestructibles”, declar贸 en el 2008 al diario peruano El Comercio, respuesta dirigida a revalorar su terru帽o, como un pedazo de tierra donde uno encuentra la mayor felicidad.
Precisamente, Jos茅 Mar铆a Arguedas (Andahuaylas, enero de 1911 - Lima, 2 de diciembre de 1969), en el “Zorro de arriba y zorro de abajo”, realiz贸 una conmovedora descripci贸n de c贸mo los campesinos fueron tragados por el mar de Chimbote para lograr el “boom” pesquero que benefici贸 solo a la industria agr铆cola de Europa y Asia y no del desarrollo local. Finalmente se pregunt贸 qu茅 es mejor para el hombre: la competencia individual o la cooperaci贸n fraternal de todos los hombres.
Con enfoque parecido trabaj贸 Carlos Eduardo Zavaleta. Autor de libros como El Cristo Villenas, El cielo sin cielo de Lima, El c铆nico, Los Ingar, Los aprendices, Retratos turbios, Un joven, una sombra, Campo p谩lido pero sereno, Hu茅rfano de Mujer, es considerado un innovador de la narrativa peruana al alejarse del indigenismo y difundir la obra de autores extranjeros. Fue uno de los novelistas que m谩s ha contribuido a reconocer la tierra natal como el lugar m谩s preciado, en tanto todos sus habitantes sean reconocidos.
En su “Autobiograf铆a fugaz” (2000) ratifica el valor de la cr铆tica, y recuerda el permanente retorno a su id铆lica provincia de Huaylas para presentar, a trav茅s de la municipalidad, cada nueva obra literaria. Ahora, cuando se le esfum贸 la vida, los devotos de la cultura de la muerte, multiplican homenajes, ratificando as铆 que ninguna persona de val铆a “es profeta en su tierra”, porque la cultura, para una econom铆a de libre mercado, es el lado oscuro de la luna, es la negaci贸n de la educaci贸n p煤blica de calidad para las comarcas m谩s alejadas.
Estas y otras m煤ltiples historias convirtieron a C.E. Zavaleta en uno de los escritores m谩s destacados del Per煤 desde mitad del siglo pasado. Fue animador de poetas y narradores peruanos y extranjeros, cuya obra 茅l admir贸 o discuti贸. Adem谩s de traductor, profesor universitario, fue estudiante de medicina, periodista, viajero, y ejerci贸 con talento las funciones diplom谩ticos de su pa铆s en varias capitales de Europa y Am茅rica. Carlos Eduardo, no dud贸 en protestar cuando un joven caracino fue detenido por la polic铆a, por el hecho de vivir a Cuba en el momento que el senador Edward Kennedy iniciaba un discurso en la plaza de Caraz, en 1962, pocas semanas despu茅s de que un deslizamiento del nevado Huascar谩n sepultara el pueblo de Ranrahirca.
Junto con Jos茅 Mar铆a Arguedas, Ciro Alegr铆a y Manuel Scorza, logr贸 conjugar esfuerzos, como n煤cleo de su visi贸n, para exportar la creaci贸n cultural urbana del Per煤 en busca de una relaci贸n arm贸nica de car谩cter mestizo. Y lo hizo, desde tribunas importantes como las universidades norteamericanas de Lawrence, Duke, Columbia, Complutense de Madrid, y London University.
No ces贸 su labor cultural a trav茅s de las revistas Centauro, Letras Peruanas, Bolet铆n Cultural Peruano y como traductor de autores como T.S. Eliot, James Joyce, Ezra Pound, Nathaniel Hawthorne, Tenessee Williams. S贸lo el arte popular en sus m谩s diversas manifestaciones ha sido capaz de mostrar y defender, al margen del Estado oficial, el extraordinario mosaico de culturas y el valor de los recursos naturales de la Amazon铆a, de los Andes y de la franja costera del Pac铆fico.
Desde 1948, C.E. Zavaleta fue el introductor en su pa铆s de las nuevas t茅cnicas narrativas en el cuento y la novela. Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010, confes贸 en un reciente discurso de agradecimiento a San Marcos, la universidad m谩s antigua de Am茅rica, que por culpa de Carlos Eduardo Zavaleta, escuch贸 hablar de William Faulkner y Joyce, en los a帽os cincuenta “escritores que m谩s me han marcado".
Autoridades de la provincia de Huaylas, amigos y familiares de Carlos Eduardo comparten la posibilidad de llevar una parte de sus cenizas a la ciudad de Caraz. El alcalde Fidel Broncano; los m煤sicos David Flores, director de la Lira Huaylina; Efra铆n Rosales, investigador del huayno o Canto del Cucul铆; Agusto Alva, bi贸grafo del bandolero Luis Pardo y de las rebeldes comunidades ancashinas; la poes铆a de Isa铆as Zavaleta Figueroa y el asentimiento del general del ej茅rcito Rudecindo Zavaleta Rivera, hermano mayor del escritor, entre otras opiniones, ayudar谩 a que la nueva sede de la biblioteca caracina lleve el nombre de C.E Zavaleta, el m谩s grande escritor que Ancash haya tenido hasta ahora.
Pero esta decisi贸n municipal no pondr谩 fin al debate de lo que significa el terru帽o. Carlos Eduardo, hijo de un din谩mico telegrafista, acompa帽贸 a su padre desde La Pampa, en la provincia de Corongo y otras poblaciones que recib铆an los servicios de correos y telecomunicaciones. Despu茅s creci贸 y vivi贸 en Caraz y otras localidades, circunstancias que le permitieron entender y explicar que el ser humano puede ser de muchos lugares o “uno es de donde quiere ser”.
“Mi vida me permiti贸 conocer el Per煤 y me permiti贸 conocerme a m铆 mismo. Me acuerdo n铆tidamente de las escenas serranas que est谩n en mis cuentos, el paisaje, la gente pobre, pero resistente. Los ancashinos han pasado tremendos aluviones, peligros, terremotos salvajes. Son indestructibles”, declar贸 en el 2008 al diario peruano El Comercio, respuesta dirigida a revalorar su terru帽o, como un pedazo de tierra donde uno encuentra la mayor felicidad.
Precisamente, Jos茅 Mar铆a Arguedas (Andahuaylas, enero de 1911 - Lima, 2 de diciembre de 1969), en el “Zorro de arriba y zorro de abajo”, realiz贸 una conmovedora descripci贸n de c贸mo los campesinos fueron tragados por el mar de Chimbote para lograr el “boom” pesquero que benefici贸 solo a la industria agr铆cola de Europa y Asia y no del desarrollo local. Finalmente se pregunt贸 qu茅 es mejor para el hombre: la competencia individual o la cooperaci贸n fraternal de todos los hombres.
Con enfoque parecido trabaj贸 Carlos Eduardo Zavaleta. Autor de libros como El Cristo Villenas, El cielo sin cielo de Lima, El c铆nico, Los Ingar, Los aprendices, Retratos turbios, Un joven, una sombra, Campo p谩lido pero sereno, Hu茅rfano de Mujer, es considerado un innovador de la narrativa peruana al alejarse del indigenismo y difundir la obra de autores extranjeros. Fue uno de los novelistas que m谩s ha contribuido a reconocer la tierra natal como el lugar m谩s preciado, en tanto todos sus habitantes sean reconocidos.
En su “Autobiograf铆a fugaz” (2000) ratifica el valor de la cr铆tica, y recuerda el permanente retorno a su id铆lica provincia de Huaylas para presentar, a trav茅s de la municipalidad, cada nueva obra literaria. Ahora, cuando se le esfum贸 la vida, los devotos de la cultura de la muerte, multiplican homenajes, ratificando as铆 que ninguna persona de val铆a “es profeta en su tierra”, porque la cultura, para una econom铆a de libre mercado, es el lado oscuro de la luna, es la negaci贸n de la educaci贸n p煤blica de calidad para las comarcas m谩s alejadas.

