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MSF presenta el proyecto musical ‘Positive Generation. Voces por un futuro sin sida’

En el Día Mundial del Sida, la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) lanza Positive Generation. Voces por un futuro sin sida, un proyecto musical basado en los coros formados por los grupos de apoyo de pacientes de VIH en Zimbabue, a los que se han sumado desinteresadamente varios artistas españoles e internacionales –entre ellos, Alejandro Sanz, Estrella Morente, Antonio Carmona o Andrés Calamaro–. Esta fusión musical busca aunar voces en favor de la expansión del tratamiento antirretroviral y la prevención de la transmisión del VIH de madres a hijos, para dar un giro en positivo a las vidas de las personas que tienen la enfermedad y, en un futuro no muy lejano, conseguir que no nazcan más niños con el virus.

MSF utiliza la música como vehículo de información sobre el VIH/sida en sus proyectos de Zimbabue, para explicar que el tratamiento permite estabilizar la enfermedad, que es posible prevenirla, y que los pacientes y sus familias no están solos ante el virus y el estigma social. Los coros de los grupos de apoyo, en su mayoría formados por pacientes con VIH, son en sí mismos el mejor ejemplo del acercamiento abierto y positivo que requiere la lucha individual y colectiva contra el sida. Sus testimonios y canciones animan a otros a plantarle cara a la enfermedad.

“Con este proyecto queremos rendir tributo a toda una generación de personas que están viviendo ‘positivamente’ con el VIH. Sus testimonios son la mejor forma de luchar contra la estigmatización y de transmitir mensajes positivos. Gracias a la experiencia acumulada por MSF en la atención a pacientes de sida desde el año 2000 y a los últimos progresos científicos, sabemos que es posible conseguir una primera generación libre de sida si se implantan los programas adecuados en los países afectados. Tenemos que seguir luchando para alcanzar ese objetivo”, explica Mari Carmen Viñoles, coordinadora general de MSF en Zimbabue.

Grandes avances y falta de fondos
Positive Generation pone de manifiesto los avances conseguidos en la lucha contra el sida y al mismo tiempo subraya las amenazas que podrían frenarlos o incluso revertirlos. Las últimas investigaciones confirman que el tratamiento precoz tiene un impacto significativo en la reducción de la transmisión del virus, por lo que no solo contribuye a salvar vidas sino también a prevenir nuevas infecciones.

Zimbabue, el tercer país más afectado por la pandemia del sida en el sur del continente africano, con una tasa de incidencia del 14% (1,2 millones de personas infectadas, entre ellas, 150.000 niños), ha dado ambiciosos pasos para mejorar sus programas nacionales de VIH/sida con resultados positivos: un 63% de las personas que necesitan tratamiento lo reciben en la actualidad, frente al 5% en 2006. Esta cobertura ampliada ha permitido reducir en un 42% las muertes relacionadas con el VIH en el mismo periodo.

Pero estos progresos, que podrían augurar un futuro libre de VIH, están amenazados por la falta de fondos y el cierre de programas. Como otros muchos países de alta prevalencia, Zimbabue necesitará fondos adicionales en los próximos años y, sin embargo, está ocurriendo lo contrario: la financiación se reduce, tal y como se confirmó en la reunión de la junta directiva del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria celebrada la semana pasada en Ghana, que decidió suspender la siguiente ronda de reposición de fondos por falta de apoyo de los países donantes.

“La situación es muy grave. En más de una década de tratamiento de pacientes con VIH/sida, nunca hemos estado en un momento tan prometedor, situados ante la posibilidad real de parar esta epidemia. Pero estas promesas se quedarán en nada si no hay dinero, y estamos incluso ante un serio riesgo de perder terreno en la lucha contra la enfermedad”, asegura Paula Farias, coordinadora del proyecto Positive Generation de MSF.

Si los países donantes no se esfuerzan por cumplir sus promesas y aumentar su apoyo con el fin de responder a las necesidades reales, los países afectados por la epidemia no podrán seguir adelante con sus programas. En consecuencia, los beneficios conseguidos gracias a los fondos invertidos hasta ahora se perderán y no habrá oportunidad de demostrar el alto impacto que pueden tener los programas de sida, por no hablar de las graves consecuencias en las vidas de miles de personas afectadas.

El refuerzo de la financiación también es esencial para implantar estrategias clave para conseguir una generación libre de sida en países de alta prevalencia como Zimbabue: garantizar una respuesta al sida pediátrico, que necesita estrategias específicas y tratamientos adaptados, y consolidar los programas de prevención de la transmisión materno-infantil.

Todos los ingresos de Positive Generation se destinarán a tratar a personas con VIH/sida en los proyectos de MSF en África.

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