OPINI脫N de Miguel 脕. Ortega/ Cuadernos de crisis.-
En un informe publicado en 2010, la ONU reconoci贸 que la agricultura y los combustibles f贸siles son las dos principales amenazas para el medio ambiente de la Tierra. La mayor铆a de los lectores entender谩n r谩pidamente la alusi贸n a los combustibles f贸siles, pero seguramente la calificaci贸n de la agricultura como amenaza ambiental planetaria requiere una explicaci贸n m谩s detenida.
Probablemente, el impacto m谩s obvio de la agricultura sobre la naturaleza es la deforestaci贸n de enormes superficies para conseguir tierras de cultivo. Esta pr谩ctica es responsable del actual paisaje de grandes extensiones tanto en Espa帽a como en otros pa铆ses. El crecimiento de la poblaci贸n mundial conlleva una continua expansi贸n de las tierras agr铆colas a costa de ecosistemas de elevada biodiversidad, como es el caso de las selvas tropicales y otros bosques de pa铆ses en v铆as de desarrollo. En este sentido, dos de los cultivos m谩s nocivos para la salud del planeta son la soja y la palma de aceite. El aceite extra铆do de esta palmera es ingrediente de margarinas, cereales, patatas fritas, dulces, jabones, cosm茅ticos, etc. En las etiquetas de los alimentos figura como “grasas o aceites vegetales”.
El comercio de larga distancia aumenta el perjuicio sobre el clima, puesto que incrementa la quema de combustibles f贸siles para el transporte de los productos y, con ella, las emisiones de CO2, el principal gas responsable del cambio clim谩tico. 脡ste es uno de los rasgos de la Globalizaci贸n, y afecta tambi茅n a la agricultura. Por ello es muy aconsejable comprar alimentos de temporada producidos lo m谩s cerca posible del punto de consumo. Este planteamiento es hoy d铆a un tanto pol茅mico, puesto que en opini贸n de algunas instituciones perjudica la econom铆a de pa铆ses en v铆as de desarrollo agroexportadores. En mi opini贸n, lo que realmente perjudica a estos pa铆ses es su especializaci贸n en un tipo de agricultura de exportaci贸n que conlleva considerables inconvenientes, entre los cuales se pueden citar:
La concentraci贸n de la capacidad inversora y productiva del pa铆s en una actividad generadora de bajo nivel a帽adido y muy expuesta a vaivenes de precios.
La generaci贸n de desequilibrios sociales, pues se trata de agricultura intensiva que requiere grandes superficies, gestionada por empresas agroindustriales y que margina a los peque帽os propietarios. Adem谩s est谩 destinada m谩s a cubrir la demanda de exportaci贸n que la propia demanda interna, por lo cual se llega a dar la paradoja de que algunos pa铆ses exportadores de alimentos sufren hambrunas peri贸dicamente.
Su elevado impacto ambiental y alto consumo de recursos naturales, como el agua y la energ铆a.
La dimensi贸n m谩s lesiva social y ambientalmente de la agricultura es la producci贸n no vinculada directamente a la alimentaci贸n humana. Aqu铆 entran la producci贸n de “alimentos” para coches (agrocombustibles) y para el ganado. Los agrocombustibles se impulsaron precisamente para sustituir a la gasolina y al gas贸leo y as铆 luchar contra el cambio clim谩tico. Pero diversos estudios han demostrado que muy a menudo el cultivo de estas plantas, su procesado y transporte consume m谩s energ铆a y produce m谩s emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, metano, N2O) que las que se evitan con su quema en los motores de los coches. Adem谩s, desde el punto de vista 茅tico, es bastante cuestionable dedicar tierras a “alimentar” coches, cuando hay todav铆a muchas necesidades alimenticias humanas por satisfacer.
En el caso de los piensos y el forraje para criar el ganado se produce tambi茅n un uso muy ineficiente de la tierra. Seg煤n un estudio citado en la Revista Ambienta (editada por el Ministerio de Agricultura, Alimentaci贸n y Medio Ambiente), mientras para producir un kg de vegetales se requieren 1,7 m2 de superficie, para producir un kg de carne es preciso ocupar unos 7 m2. La importaci贸n de alimento para el ganado es un gasto enorme, responsable del d茅ficit del comercio agr铆cola espa帽ol. Este es otro aspecto muy desfavorable, puesto que la inmensa mayor铆a de esas importaciones procede de Am茅rica, y el transporte implica un plus de contaminaci贸n y de efecto invernadero, responsable del cambio clim谩tico. Seg煤n el citado art铆culo de la Revista Ambienta, si quisi茅ramos producir en Espa帽a la cantidad de piensos y forrajes importados que come nuestro ganado, necesitar铆amos dedicar en exclusiva a este fin una superficie equivalente a la de Navarra. Desde el punto de vista energ茅tico es un absurdo puesto que, de nuevo seg煤n Ambienta, la energ铆a contenida en los alimentos que consumimos los espa帽oles asciende a 235 Petajulios, pero para producirla se gastan 1.400 (equivalente a casi 239 mil millones de calor铆as).
Por ello no es de extra帽ar que la producci贸n de un filete de vacuno de 120 gr para el mercado espa帽ol genere, en el mejor de los casos, 3,18 kg de CO2, lo cual es comparable a recorrer 22 km con un coche de tipo medio. Y digo “en el mejor de los casos” porque esta cifra surge de suponer que la carne importada no procede de tierras que antes eran bosque, y eso es mucho suponer. En t茅rminos energ茅ticos y medioambientales es mucho m谩s eficiente el consumo de vegetales. Una vez m谩s encontramos un ejemplo de aquello de que “es de necios confundir valor y precio”. En realidad vivimos de prestado, pues una parte del precio real de las cosas lo van a pagar las generaciones futuras, quienes vivir谩n en un planeta m谩s deteriorado, extremo en lo que al clima se refiere y quienes, por tanto, deber谩n soportar los costes econ贸micos de esas peores condiciones de vida. Es necesario que seamos muy conscientes de todo esto, porque, en definitiva, nuestra comodidad puede significar la desgracia de otras personas, muchas de las cuales ni siquiera han nacido.
En un informe publicado en 2010, la ONU reconoci贸 que la agricultura y los combustibles f贸siles son las dos principales amenazas para el medio ambiente de la Tierra. La mayor铆a de los lectores entender谩n r谩pidamente la alusi贸n a los combustibles f贸siles, pero seguramente la calificaci贸n de la agricultura como amenaza ambiental planetaria requiere una explicaci贸n m谩s detenida.
Probablemente, el impacto m谩s obvio de la agricultura sobre la naturaleza es la deforestaci贸n de enormes superficies para conseguir tierras de cultivo. Esta pr谩ctica es responsable del actual paisaje de grandes extensiones tanto en Espa帽a como en otros pa铆ses. El crecimiento de la poblaci贸n mundial conlleva una continua expansi贸n de las tierras agr铆colas a costa de ecosistemas de elevada biodiversidad, como es el caso de las selvas tropicales y otros bosques de pa铆ses en v铆as de desarrollo. En este sentido, dos de los cultivos m谩s nocivos para la salud del planeta son la soja y la palma de aceite. El aceite extra铆do de esta palmera es ingrediente de margarinas, cereales, patatas fritas, dulces, jabones, cosm茅ticos, etc. En las etiquetas de los alimentos figura como “grasas o aceites vegetales”.
El comercio de larga distancia aumenta el perjuicio sobre el clima, puesto que incrementa la quema de combustibles f贸siles para el transporte de los productos y, con ella, las emisiones de CO2, el principal gas responsable del cambio clim谩tico. 脡ste es uno de los rasgos de la Globalizaci贸n, y afecta tambi茅n a la agricultura. Por ello es muy aconsejable comprar alimentos de temporada producidos lo m谩s cerca posible del punto de consumo. Este planteamiento es hoy d铆a un tanto pol茅mico, puesto que en opini贸n de algunas instituciones perjudica la econom铆a de pa铆ses en v铆as de desarrollo agroexportadores. En mi opini贸n, lo que realmente perjudica a estos pa铆ses es su especializaci贸n en un tipo de agricultura de exportaci贸n que conlleva considerables inconvenientes, entre los cuales se pueden citar:
La concentraci贸n de la capacidad inversora y productiva del pa铆s en una actividad generadora de bajo nivel a帽adido y muy expuesta a vaivenes de precios.
La generaci贸n de desequilibrios sociales, pues se trata de agricultura intensiva que requiere grandes superficies, gestionada por empresas agroindustriales y que margina a los peque帽os propietarios. Adem谩s est谩 destinada m谩s a cubrir la demanda de exportaci贸n que la propia demanda interna, por lo cual se llega a dar la paradoja de que algunos pa铆ses exportadores de alimentos sufren hambrunas peri贸dicamente.
Su elevado impacto ambiental y alto consumo de recursos naturales, como el agua y la energ铆a.
La dimensi贸n m谩s lesiva social y ambientalmente de la agricultura es la producci贸n no vinculada directamente a la alimentaci贸n humana. Aqu铆 entran la producci贸n de “alimentos” para coches (agrocombustibles) y para el ganado. Los agrocombustibles se impulsaron precisamente para sustituir a la gasolina y al gas贸leo y as铆 luchar contra el cambio clim谩tico. Pero diversos estudios han demostrado que muy a menudo el cultivo de estas plantas, su procesado y transporte consume m谩s energ铆a y produce m谩s emisiones de gases de efecto invernadero (CO2, metano, N2O) que las que se evitan con su quema en los motores de los coches. Adem谩s, desde el punto de vista 茅tico, es bastante cuestionable dedicar tierras a “alimentar” coches, cuando hay todav铆a muchas necesidades alimenticias humanas por satisfacer.
En el caso de los piensos y el forraje para criar el ganado se produce tambi茅n un uso muy ineficiente de la tierra. Seg煤n un estudio citado en la Revista Ambienta (editada por el Ministerio de Agricultura, Alimentaci贸n y Medio Ambiente), mientras para producir un kg de vegetales se requieren 1,7 m2 de superficie, para producir un kg de carne es preciso ocupar unos 7 m2. La importaci贸n de alimento para el ganado es un gasto enorme, responsable del d茅ficit del comercio agr铆cola espa帽ol. Este es otro aspecto muy desfavorable, puesto que la inmensa mayor铆a de esas importaciones procede de Am茅rica, y el transporte implica un plus de contaminaci贸n y de efecto invernadero, responsable del cambio clim谩tico. Seg煤n el citado art铆culo de la Revista Ambienta, si quisi茅ramos producir en Espa帽a la cantidad de piensos y forrajes importados que come nuestro ganado, necesitar铆amos dedicar en exclusiva a este fin una superficie equivalente a la de Navarra. Desde el punto de vista energ茅tico es un absurdo puesto que, de nuevo seg煤n Ambienta, la energ铆a contenida en los alimentos que consumimos los espa帽oles asciende a 235 Petajulios, pero para producirla se gastan 1.400 (equivalente a casi 239 mil millones de calor铆as).
Por ello no es de extra帽ar que la producci贸n de un filete de vacuno de 120 gr para el mercado espa帽ol genere, en el mejor de los casos, 3,18 kg de CO2, lo cual es comparable a recorrer 22 km con un coche de tipo medio. Y digo “en el mejor de los casos” porque esta cifra surge de suponer que la carne importada no procede de tierras que antes eran bosque, y eso es mucho suponer. En t茅rminos energ茅ticos y medioambientales es mucho m谩s eficiente el consumo de vegetales. Una vez m谩s encontramos un ejemplo de aquello de que “es de necios confundir valor y precio”. En realidad vivimos de prestado, pues una parte del precio real de las cosas lo van a pagar las generaciones futuras, quienes vivir谩n en un planeta m谩s deteriorado, extremo en lo que al clima se refiere y quienes, por tanto, deber谩n soportar los costes econ贸micos de esas peores condiciones de vida. Es necesario que seamos muy conscientes de todo esto, porque, en definitiva, nuestra comodidad puede significar la desgracia de otras personas, muchas de las cuales ni siquiera han nacido.
*Miguel 脕ngel Ortega, economista y director de la Asociaci贸n Reforesta
