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El problema Siria: la soluci贸n,en otra parte


Por Antonio Hermosa

Cinco meses y dos mil muertos despu茅s, la vida sigue igual en Siria: protestas masivas y multiplicadas de la poblaci贸n civil y su difamaci贸n, deshumanizaci贸n, tortura y asesinato por parte del r茅gimen criminal encabezado por el actual v谩stago de la dinast铆a Asad. El ej茅rcito disparando al blanco contra manifestantes indefensos y la sociedad internacional no mueve un m煤sculo, como no sea el del aburrimiento o el de la indiferencia, para fingir alguna protesta ante lo feo que resulta hacer correr la sangre en p煤blico, en contra de la benem茅rita tradici贸n mantenida hasta ahora de lavar con ella los trapos sucios en casa.

¿Para qu茅 servir谩 la Liga 脕rabe, aparte de para nada? Porque tiene gracia la ni帽a: de un lado, su consternaci贸n ante el espect谩culo aumenta hasta perder el sue帽o, dice; de otro, le falta tiempo para, casi en la misma frase, a帽adir una dura admonici贸n contra todo aqu茅l, con cara de extranjero, que pretenda inmiscuirse en los asuntos internos de un pa铆s 谩rabe… incluidos los propios 谩rabes, seg煤n parece. ¿No les da pena la ni帽a, el ser y no ser que a un tiempo vive? ¿No tendr铆an Vds. alg煤n caramelito a mano que la consuele?

¿O para qu茅 servir谩 la ONU, aparte de para escenificar al mismo tiempo la comedia del poder y la impotencia? Antes, cuando era m谩s joven, ¡cuidadito con el que tocaba a un Estado soberano! Todo cuanto acaeciese dentro de unas fronteras era sagrado e iba al cielo. Si Vd. fuera tirano no me diga que no le habr铆a encantado estar dentro de organizaci贸n tan mundial, devorando conciudadanos cual vulgar Saturno y con la perspectiva de holgar con alguna hur铆 terrenal en premio. Pero ahora, que ya tenemos hasta nuevo concepto, el de la “responsabilidad de proteger”, pensado precisamente contra Vd., so tirano, y que demostr贸 su virtualidad fundando la intervenci贸n en Libia, pues ahora sucede, en determinados casos, lo de antes. As铆 que, ¡felicidades, don Bachar el Asad!

Lo pintoresco del asunto es que ciertos miembros de ambas organizaciones, aun cuando a t铆tulo individual, s铆 le reprochan al s谩trapa sirio lo que hace; lo atrabiliario, en cambio, es que entre esos miembros est谩, por ejemplo, Arabia Saud铆; s铆, Arabia Saud铆, la misma que viste y calza, la que s贸lo coincide con la libertad cuando asiste a su entierro, y que, sin ir m谩s lejos, no ha mucho que envi贸 tropas a Bahr茅in para impedir que los naturales hicieran contra su amo y se帽or lo que ahora aplaude en Siria. Pues aqu铆 anda, alineada junto a Obama, nada menos, exigiendo sanciones contra el r茅gimen sirio. Tambi茅n es verdad que esto es la escena internacional, y que en ella, que fuerza al derecho a que su reino no sea de dicho mundo, la mayor parte de los gatos que cuentan acaban siendo pardos. Por cierto, que este asunto va quitando m谩scaras entre los pa铆ses emergentes –o, si Vd. lo prefiere, ya emergidos-, como Brasil o India, alineados juntos a Bachar el Asad, al que no han condenado en Naciones Unidas y para el que siguen predicando m谩s tiempo para llevar a cabo las prometidas reformas; ¿y cu谩nto le damos, hasta que extermine a todos los activistas o le fijamos un porcentaje? Servidumbres de potencia, que constri帽e al pa铆s que alcanza su estatus a girar en la 贸rbita ciega de la Realpolitik, el mundo en el que inter茅s prima, cuando no los abate, sobre los principios y en manos de la necesidad se a铆sla lo primero del pasado que le llev贸 hasta ah铆.

¿Y por qu茅 Libia s铆 y Siria no? ¿Qu茅 tiene 茅sta que no tenga aqu茅lla para sufrir la ofensa de tama帽o agravio comparativo? ¿Es que no ha asesinado a tantos o m谩s que las tropas del siniestro coronel libio, es que los m茅todos empleados a tal fin desmerecen los de aqu茅l, o ser谩 que sus v铆ctimas son menos v铆ctimas que las del pa铆s norteafricano? ¡A ver si ahondando en la cosa lo que acabamos descubriendo es un caso de racismo encubierto contra Siria que ha requerido salir a la luz de tan torcida manera para hacerse notar! ¿Y el numerito montado gracias a ella en el concierto internacional –ah铆 es nada unir a EEUU con los jeques saud铆es, a Israel con Egipto, a los ciudadanos 谩rabes contra su amo, m谩s el aterrizaje reci茅n producido de Turqu铆a en ese campo-: acaso eso no cuenta nada? Se han dado varias explicaciones, directa o indirectamente convergentes en el inter茅s estrat茅gico del mantenimiento del status quo, lo mejor para el (des)orden actual, se dice; as铆, se nos recuerda que, en el fondo-fondo, EEUU y Siria se aman bastante, lo que pasa es que no quieren que se les vea mucho juntos para no escandalizar a vecinos como Turqu铆a o Ir谩n; que es el perfecto hermano enemigo de Israel, sin cuya ben茅vola animosidad mutua ambos litigantes tendr铆an, si no que cambiar de hechos, s铆 al menos de excusas; que sin su concurso no hay soluci贸n para L铆bano e incluso Iraq; que, en Siria misma, no hay ning煤n movimiento rebelde en grado de encabezar la revuelta, mientras el ej茅rcito sirio es poderoso y permanece unido, listo siempre para cuanto el tirano guste destruir o matar; que la propia ciudadan铆a –y 茅sta ser铆a una causa aducida para intentar explicar por qu茅 hay revueltas en gran parte del pa铆s en tanto sus dos ciudades m谩s pobladas, la capital Damasco y Alepo, aparecen tranquilas a ojos del visitante, v谩lida tambi茅n aqu铆-, aun adversa al r茅gimen y temerosa de su violencia, se halla todav铆a m谩s amedrentada ante la posibilidad de que su pa铆s pase a imitar a L铆bano o Iraq; o tambi茅n que a Europa, tras la intervenci贸n de Libia y en los tiempos que corren, como no le toque la loter铆a pronto no le quedar谩 ni para balas, y a Estados Unidos, que s铆 le quedan, tampoco le sobran; etc., etc.

S贸lo faltar铆a que los analistas tuvieran raz贸n, con lo cual no se demostrar铆a que todo ello explique la no intervenci贸n en Siria, a diferencia de lo ocurrido en Libia, pero s铆 nos habr铆an brindado la ocasi贸n de aprehender aqu铆 un espl茅ndido aleccionamiento de inmoralidad por parte de la comunidad internacional, ya que la apuesta por preservar el statu quo conllevar铆a eo ipso la justificaci贸n de los hechos del gobierno sirio, torturas y asesinatos incluidos.

Quiz谩 la m谩s s贸lida explicaci贸n de dicha no intervenci贸n resida en algo que puede ocurrir igualmente tanto si la hay como si no, esto es, la posibilidad de una nueva guerra, cuyo epicentro sea el conjunto de Oriente Medio; o, por mejor decir, en el deseo de no anticiparla. No creo que al gobierno sirio le haya hecho falta desencadenar su feroz represi贸n contra su ciudadan铆a para aprender que las tensiones internas, en el mundo de hoy, y dependiendo de diversos factores, f谩cilmente devienen conflictos externos, con su eterna vocaci贸n por lograr su forma sublime: por ser guerra. Como tampoco creo que haya necesitado de la renuncia turca a proseguir sus inversiones en el pa铆s, a causa del rechazo por el gobierno sirio de su plan de paz (por no llamarlo por su genuino nombre), para constatar que en la sociedad internacional ciertas decisiones econ贸micas son simult谩neamente elecciones pol铆ticas. El caso es que dicha negativa ha provocado la movilizaci贸n en Turqu铆a de miles de reservistas, y su traslado a la zona fronteriza con Siria, lo que da idea de la fragilidad de la soberan铆a de un pa铆s menor a tiro de una potencia real o potencial.

¿Hasta qu茅 punto, en efecto, es Siria due帽a de su destino, aun si la comunidad internacional sigue concedi茅ndole patente de corso en la matanza de sus ciudadanos? ¿Qui茅n le atrae m谩s como pareja, Ir谩n u Occidente? Del conflicto sirio la opini贸n p煤blica iran铆 nada sabe a trav茅s de los cauces ordinarios, porque esos son ya todos oficiales y seg煤n ellos la ciudadan铆a tampoco tiene por qu茅 enterarse de todo: si no se entera no se altera y el Estado iran铆 velando por su salud. Ir谩n, mientras tanto, ya ha transferido recientemente medio bill贸n de d贸lares a Siria, y seg煤n fuentes iraqu铆es ha pedido a Iraq que le transfiera un bill贸n m谩s, seg煤n aseguraba Zvi Bar’el en un art铆culo publicado en Haaretz el pasado d铆a 12. ¿Dejar铆a Ir谩n a Siria engancharse libremente a Occidente si sus autoridades as铆 lo decidieran, con lo bien que estar铆a, por ejemplo, como campo de pruebas de la anunciada futura guerra entre ambos bandos?

Supongamos ahora el caso contrario: que Siria descubra de pronto que Occidente no le va y, cual amante despechado, lo rechace intempestivamente y caiga de una vez por todas en brazos del gal谩n iran铆. ¿Se quedar铆a con los brazos cruzados o se sentir铆a picado en su orgullo, sobre todo al comprobar c贸mo crece de inmediato el peligro asociado a los grupos amamantados por ambos, profesionales del fanatismo y el terror?

Supongamos cualquiera de los dos casos: ¿c贸mo reaccionar谩 Turqu铆a? Lejos parecen quedar los d铆as en los que orgullosamente mendigaba su entrada en el club europeo¸ y muy recientes en cambio los de la manifestaci贸n de sus tentaciones expansionistas, de las que su reci茅n concluida luna de miel con Siria no era sino uno de sus fen贸menos. Ahora que ya ha iniciado su deriva autoritaria, que el partido en el poder, con su triple y consecutiva victoria electoral, est谩 haciendo buenas las predicciones de quienes le acusaban de fingir adoptar la democracia 煤nicamente para llegar adonde quiere, que es m谩s lejos de donde est谩; ya ha conseguido, en efecto, plegar al ej茅rcito y a los jueces, los dos vestigios de la Turqu铆a kemalista que se le resist铆an, y mientras planifica su objetivo de transformar el actual sistema parlamentario en uno presidencialista, a fin de sentar a Erdogan a la diestra de Mahoma, ha desplegado un aterrador mecanismo de eliminaci贸n, incluso f铆sica, de adversarios pol铆ticos, del que el caso Sledgehammer es su m谩s resuelto paradigma. Esa nueva Turqu铆a en curso, digo, ¿c贸mo reaccionar谩? ¿Consentir谩 sin m谩s, por plantear una sola cuesti贸n, el aumento del poder kurdo en el interior de las fronteras sirias, como suceder铆a con la atribuci贸n de la ciudadan铆a siria a 250.000 miembros de esta naci贸n, seg煤n les prometiera el gobierno el pasado marzo? Se mire por donde se mire mucho y muy h谩bilmente tendr谩 que trabajar la diplomacia para evitar una nueva guerra. Con todo, no en balde la pol铆tica es un arte.

Mientras eso sucede, la desvalida, esto es, desarmada, ciudadan铆a siria contin煤a plantando cara al ej茅rcito que aspira a su exterminio, y merece que las palabras de Obama invitando al l铆der sirio a irse ganen concreci贸n, tanto deslegitimando al r茅gimen como legitimando su opci贸n. Su estrategia les ha convencido de la racionalidad de la misma, al computar como otras tantas victorias cuantas promesas, que saben escritas en el agua, han obtenido del r茅gimen, en cuanto manifestaciones de su debilidad. Son ellos, y s贸lo ellos, con su dignidad y su valor, los responsables de que un d铆a la democracia llegue a habitar en Siria. En el 铆nterin, son esas mismas cualidades las que evitan que caiga sobre los muertos la difamaci贸n o el olvido, dos formas de impunidad para los asesinos que para ellos representar铆a su segunda muerte.

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