Por Rafael Fernando Navarro
El Partido Popular ha manifestado siempre su aspiraci贸n a ser un partido de centro. Aspirar entra帽a una lucha por llegar a ser. Pero sus dirigentes nunca han desarrollado una acci贸n ni un esfuerzo por conseguirlo. En su largo camino, nunca consumado, han ido identific谩ndose con la extrema derecha de antigua raigambre y con esa nueva extrema derecha que todos los d铆as hace gala de su condici贸n de tal. No hay m谩s que ver su continua presencia en medios de comunicaci贸n como Intereconom铆a y los aplausos que recibe de un peri贸dico, La Gaceta. Ambos medios predican su orgullo de ser de derecha. Lo de “extrema” prefieren ocultarlo, pero lo incluyen. Aunque personalmente pienso que una extrema derecha como la que ostentan estos medios se descalifica a s铆 misma como vac铆a de contenido intelectual, porque no acuden a argumentos serios, sino que se nutren de descalificaciones pueriles. El m茅dico D谩vila contribuy贸 a mejorar la sanidad arrepinti茅ndose de su carrera, aunque vino a infectar el periodismo con sus aportaciones desquiciadas. Y ah铆 tenemos las tertulias, con generales, soci贸logos, periodistas e invitados diarios del PP.
Ese partido centrista y centrado gan贸 las elecciones del 22 de Mayo en gran parte de las Comunidades y Alcald铆as de Espa帽a. Mis respetos para los elegidos porque as铆 lo ha querido el pueblo. Pero debemos vigilar nuestra democracia despu茅s de ese triunfo. Que nadie asuste a nadie con la llegada de la derecha. Pero debemos posicionarnos ante actos y posturas manifiestamente regresivas.
En Catalunya CIU ha emprendido unos recortes en sanidad y en ayudas sociales que ha puesto en pie a varias poblaciones y estamentos de la sociedad. En Galicia, Madrid, Castilla La Mancha, Valencia, etc. estamos contemplando con escalofr铆o que el futuro est谩 gravemente amenazado. Despidos masivos de profesores, sanidad privatizada, aportaciones multimillonarias a la ense帽anza privada, farmacias al borde del colapso. Y Mariano Rajoy asegurando que esas medidas son las que hay que tomar y que habr谩 que esperar otras m谩s duras. ¿Hay que hacer recortes? Sin duda. ¿Aplastando el estado del bienestar? No. Los espa帽oles hemos sido pisoteados durante cuarenta a帽os y cuando por fin nos hemos librado de la bota militar nos encontramos con el regreso a la miseria. El enfermo es el ciudadano m谩s pobre porque tiene en vilo su propia vida. Y se ataca a la sanidad que tiene en sus manos la existencia de ese enfermo. Lo entregamos a manos de unos cuantos que s贸lo har谩n negocio. Sanidad y negocio encierra una confrontaci贸n con ventaja clara para el dinero. Y se ataca frontalmente el futuro de un pa铆s cuando no se invierte en educaci贸n. El futuro brota en las escuelas y universidades. Sin ellas nos despe帽amos hacia la marginaci贸n europea y mundial.
El Partido popular critica, y a veces con raz贸n los nacionalismos catal谩n y vasco. Pero desv铆a la mirada cuando un alcalde promueve un homenaje a Primo de Ribera dedic谩ndole la plaza, como en un pueblo conquense. O se organiza un acto en honor “a los ca铆dos por Dios y por Espa帽a” en un pueblo toledano con participaci贸n incluida del ej茅rcito. ¿No piensa el Partido Popular que esto significa construir en el presente un fascismo que cre铆amos superado? ¿Es esta la libertad de expresi贸n que tanto cost贸 conseguir? ¿Es posible que un partido sin duda democr谩tico, llamado a gobernar Espa帽a en su momento, comulgue con decisiones que nos retrotraen a la oscuridad de un golpe de estado, de negros recuerdos asesinos?
Y junto a ciertos cargos elegidos del Partido Popular habr铆a que preguntarle a la Jerarqu铆a de la Iglesia por qu茅 no exige que se excluya el nombre de Dios en semejantes homenajes. ¿O es que sigue a帽orando el sacr铆lego matrimonio con una infame dictadura? ¿Persiste la complicidad sacr铆lega de sotanas y uniformes? ¿Es nuevamente El Pardo la sede desde donde se impone por decreto el nacional catolicismo? ¿Son estos mandatarios los nuevos h茅roes que implantar谩n una cruzada santa? ¿Tendr谩 la Jerarqu铆a preparados los palios para pasearlos por las calles adoquinadas de amargura?
Convendr铆a ahora que todos nos quit谩ramos la careta. Cada cual en su sitio. Con claridad de amanecer. Con tallos de luz erectos. Sin un Dios de derechas. Sin una derecha con dioses manchados. Trasparentes como el cuerpo hermoso de una primavera.
El Partido Popular ha manifestado siempre su aspiraci贸n a ser un partido de centro. Aspirar entra帽a una lucha por llegar a ser. Pero sus dirigentes nunca han desarrollado una acci贸n ni un esfuerzo por conseguirlo. En su largo camino, nunca consumado, han ido identific谩ndose con la extrema derecha de antigua raigambre y con esa nueva extrema derecha que todos los d铆as hace gala de su condici贸n de tal. No hay m谩s que ver su continua presencia en medios de comunicaci贸n como Intereconom铆a y los aplausos que recibe de un peri贸dico, La Gaceta. Ambos medios predican su orgullo de ser de derecha. Lo de “extrema” prefieren ocultarlo, pero lo incluyen. Aunque personalmente pienso que una extrema derecha como la que ostentan estos medios se descalifica a s铆 misma como vac铆a de contenido intelectual, porque no acuden a argumentos serios, sino que se nutren de descalificaciones pueriles. El m茅dico D谩vila contribuy贸 a mejorar la sanidad arrepinti茅ndose de su carrera, aunque vino a infectar el periodismo con sus aportaciones desquiciadas. Y ah铆 tenemos las tertulias, con generales, soci贸logos, periodistas e invitados diarios del PP.
Ese partido centrista y centrado gan贸 las elecciones del 22 de Mayo en gran parte de las Comunidades y Alcald铆as de Espa帽a. Mis respetos para los elegidos porque as铆 lo ha querido el pueblo. Pero debemos vigilar nuestra democracia despu茅s de ese triunfo. Que nadie asuste a nadie con la llegada de la derecha. Pero debemos posicionarnos ante actos y posturas manifiestamente regresivas.
En Catalunya CIU ha emprendido unos recortes en sanidad y en ayudas sociales que ha puesto en pie a varias poblaciones y estamentos de la sociedad. En Galicia, Madrid, Castilla La Mancha, Valencia, etc. estamos contemplando con escalofr铆o que el futuro est谩 gravemente amenazado. Despidos masivos de profesores, sanidad privatizada, aportaciones multimillonarias a la ense帽anza privada, farmacias al borde del colapso. Y Mariano Rajoy asegurando que esas medidas son las que hay que tomar y que habr谩 que esperar otras m谩s duras. ¿Hay que hacer recortes? Sin duda. ¿Aplastando el estado del bienestar? No. Los espa帽oles hemos sido pisoteados durante cuarenta a帽os y cuando por fin nos hemos librado de la bota militar nos encontramos con el regreso a la miseria. El enfermo es el ciudadano m谩s pobre porque tiene en vilo su propia vida. Y se ataca a la sanidad que tiene en sus manos la existencia de ese enfermo. Lo entregamos a manos de unos cuantos que s贸lo har谩n negocio. Sanidad y negocio encierra una confrontaci贸n con ventaja clara para el dinero. Y se ataca frontalmente el futuro de un pa铆s cuando no se invierte en educaci贸n. El futuro brota en las escuelas y universidades. Sin ellas nos despe帽amos hacia la marginaci贸n europea y mundial.
El Partido popular critica, y a veces con raz贸n los nacionalismos catal谩n y vasco. Pero desv铆a la mirada cuando un alcalde promueve un homenaje a Primo de Ribera dedic谩ndole la plaza, como en un pueblo conquense. O se organiza un acto en honor “a los ca铆dos por Dios y por Espa帽a” en un pueblo toledano con participaci贸n incluida del ej茅rcito. ¿No piensa el Partido Popular que esto significa construir en el presente un fascismo que cre铆amos superado? ¿Es esta la libertad de expresi贸n que tanto cost贸 conseguir? ¿Es posible que un partido sin duda democr谩tico, llamado a gobernar Espa帽a en su momento, comulgue con decisiones que nos retrotraen a la oscuridad de un golpe de estado, de negros recuerdos asesinos?
Y junto a ciertos cargos elegidos del Partido Popular habr铆a que preguntarle a la Jerarqu铆a de la Iglesia por qu茅 no exige que se excluya el nombre de Dios en semejantes homenajes. ¿O es que sigue a帽orando el sacr铆lego matrimonio con una infame dictadura? ¿Persiste la complicidad sacr铆lega de sotanas y uniformes? ¿Es nuevamente El Pardo la sede desde donde se impone por decreto el nacional catolicismo? ¿Son estos mandatarios los nuevos h茅roes que implantar谩n una cruzada santa? ¿Tendr谩 la Jerarqu铆a preparados los palios para pasearlos por las calles adoquinadas de amargura?
Convendr铆a ahora que todos nos quit谩ramos la careta. Cada cual en su sitio. Con claridad de amanecer. Con tallos de luz erectos. Sin un Dios de derechas. Sin una derecha con dioses manchados. Trasparentes como el cuerpo hermoso de una primavera.
