OPINI脫N de Teodoro Renter铆a Arr贸yave
Por nuestro compromiso de hermanos latinoamericanos, reproducimos a continuaci贸n las palabras de Ricardo Alarc贸n de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional Popular de Cuba al cumplirse este lunes 13 a帽os del injusto cautiverio de los cinco h茅roes de cuba en Estados Unidos, en el marco de la Jornada de Solidaridad con los Cinco, en el cine Astral de La Habana.
“Ser茅 breve para que sean los artistas quienes levanten sus voces en solidaridad con Gerardo, Ram贸n, Antonio, Fernando y Ren茅.
Hoy se cumplen trece a帽os de una terrible injusticia que ya ha durado demasiado. Sobre ellos recayeron las peores condenas y un trato cruel que, entre otras cosas, les ha dificultado las visitas familiares llegando al extremo de inhumanidad con la prohibici贸n a Adriana y Olga de encontrarse con Gerardo y Ren茅. Se les castiga tambi茅n con el silencio total que impone la tiran铆a medi谩tica y cuyo prop贸sito es apagar la solidaridad que ellos merecen y ocultar la gran verdad: est谩n en prisi贸n por oponerse a los terroristas enemigos de Cuba y de su pueblo.
Un d铆a como hoy, Washington los detuvo y los someti贸 a un proceso fraudulento y repleto de arbitrariedades por un solo motivo: proteger y apoyar al terrorismo anticubano que fue creado por el gobierno de Estados Unidos hace medio siglo y ha contado siempre con su respaldo activo o su tolerancia c贸mplice.
Los actuales gobernantes tendr谩n muy pronto que enfrentarse al dilema de continuar o no con el cinismo inmoral de sus predecesores. El pr贸ximo 7 de octubre saldr谩 de la prisi贸n Ren茅 Gonz谩lez Sehwerert tras haber cumplido hasta el 煤ltimo minuto de su injusto encarcelamiento.
A Ren茅 se abrir铆a un per铆odo de tres a帽os de la llamada “libertad supervisada” que constituye un riesgo cierto para nuestro compa帽ero y una injusta sanci贸n adicional para 茅l y su familia. Pero significa tambi茅n un reto para la Administraci贸n Obama que ojal谩 sepa afrontar con sabidur铆a y sentido com煤n. A partir de ese d铆a estaremos ante uno de los aspectos m谩s reveladores, y por eso m谩s silenciados, del s贸rdido proceso al que fueron sometidos nuestros compa帽eros.
Dije antes que el caso de los Cinco es prueba irrefutable de la complicidad de Washington con los terroristas. Cr茅anme que no exageraba. Eso lo muestran las actas y otros documentos del juicio de Miami. La Fiscal铆a exigi贸 que a los acusados les fueran impuestas las penas m谩s duras y exageradas pero adem谩s, insisti贸 en que para Washington hab铆a algo tan importante como el m谩ximo castigo carcelario. Ese algo, que llamaron “incapacitaci贸n”, consiste en tomar medidas para que, despu茅s de concluir sus t茅rminos de prisi贸n, ninguno de los acusados pudiera estar en condiciones de intentar siquiera algo contra los terroristas y sus planes.
En la sentencia dictada contra Ren茅 esa exigencia se expres贸 con estas palabras: “Como una condici贸n especial adicional de la libertad supervisada se le proh铆be al acusado acercarse a o visitar lugares espec铆ficos donde se sabe que est谩n o frecuentan individuos o grupos terroristas.”
Esto lo proclam贸 un tribunal federal norteamericano en diciembre de 2001, apenas tres meses despu茅s del abominable acto terrorista del 11 de septiembre y lo hizo a solicitud expresa y formal de los farsantes que desataban una llamada “guerra contra el terrorismo”, fundada en la mentira y la ilegalidad, que ha causado la muerte y el sufrimiento a incontables inocentes en muchas partes del mundo.
Mientras se lanzaba a esa empresa tan cruel como hip贸crita, el r茅gimen de Bush reconoc铆a que en el sur de la Florida hay individuos y grupos terroristas, que sabe donde est谩n y por donde se desplazan. Pero en vez de capturarlos y juzgarlos como es su obligaci贸n los protege descaradamente y exige que ni Ren茅 ni nadie pueda molestarlos.
¿Qu茅 har谩 ahora el actual gobierno? Pedirle que anule esa sanci贸n contra Ren茅 y que se atreva a enviar a sus agentes a detener a los terroristas que ellos conocen, en los lugares donde “saben que est谩n o frecuentan”, quiz谩s ser铆a pedirle demasiado. Tiene, sin embargo, la posibilidad de evadir el problema, dejando que Ren茅 regrese a Cuba ahora, a su casa y su familia. Si se obliga a Ren茅 a permanecer all谩 un solo d铆a despu茅s del 7 de octubre, el Presidente Obama tendr谩 que elegir de qu茅 lado colocarse en la lucha contra el terrorismo.
Otras cosas deber谩 responder Washington. La burda manipulaci贸n de las supuestas “pruebas” contra Gerardo para acusarlo por asesinato y despu茅s verse obligado a reconocer el 30 de mayo de 2001 que le era imposible probar esa acusaci贸n y pedir retirarla en lo que calificaron “un acto sin precedentes”.
La dimensi贸n de su conspiraci贸n con los medios locales de Miami y con los fingidos “periodistas” a los que financi贸 con el presupuesto federal para que mintieran y crearan un ambiente de odio contra los Cinco, que los condenaba de antemano. Las im谩genes de sus sat茅lites espaciales que oculta hace quince a帽os porque ellas muestran que el incidente del 24 de febrero de 1996 ocurri贸 en territorio cubano y por tanto sobre el mismo no ten铆a Washington jurisdicci贸n alguna y en consecuencia carec铆a de base legal para acusar a nadie. Su negativa a que se admita el recurso de Habeas Corpus de Gerardo y a que se le conceda una audiencia en la que 茅l pueda hablar y en la que el gobierno tenga que discutir abiertamente sus falsos alegatos. ¿A qu茅 teme Washington?
La esencia de la actitud oficial norteamericana es el ocultamiento. Si poco o nada conocen los ciudadanos de ese pa铆s sobre este tema no podr谩n hacer esas preguntas elementales. Cuando conozcan la verdad ellos ser谩n capaces de persuadir al Presidente Obama que haga lo que tiene que hacer: Poner en libertad a los Cinco, a todos y cada uno de ellos, sin condiciones.
Derribar el muro de silencio es por eso lo m谩s importante. Tratemos de lograrlo por todos los medios posibles. Que horaden ese muro la canci贸n, el poema, el amor”.
Por nuestro compromiso de hermanos latinoamericanos, reproducimos a continuaci贸n las palabras de Ricardo Alarc贸n de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional Popular de Cuba al cumplirse este lunes 13 a帽os del injusto cautiverio de los cinco h茅roes de cuba en Estados Unidos, en el marco de la Jornada de Solidaridad con los Cinco, en el cine Astral de La Habana.
“Ser茅 breve para que sean los artistas quienes levanten sus voces en solidaridad con Gerardo, Ram贸n, Antonio, Fernando y Ren茅.
Hoy se cumplen trece a帽os de una terrible injusticia que ya ha durado demasiado. Sobre ellos recayeron las peores condenas y un trato cruel que, entre otras cosas, les ha dificultado las visitas familiares llegando al extremo de inhumanidad con la prohibici贸n a Adriana y Olga de encontrarse con Gerardo y Ren茅. Se les castiga tambi茅n con el silencio total que impone la tiran铆a medi谩tica y cuyo prop贸sito es apagar la solidaridad que ellos merecen y ocultar la gran verdad: est谩n en prisi贸n por oponerse a los terroristas enemigos de Cuba y de su pueblo.
Un d铆a como hoy, Washington los detuvo y los someti贸 a un proceso fraudulento y repleto de arbitrariedades por un solo motivo: proteger y apoyar al terrorismo anticubano que fue creado por el gobierno de Estados Unidos hace medio siglo y ha contado siempre con su respaldo activo o su tolerancia c贸mplice.
Los actuales gobernantes tendr谩n muy pronto que enfrentarse al dilema de continuar o no con el cinismo inmoral de sus predecesores. El pr贸ximo 7 de octubre saldr谩 de la prisi贸n Ren茅 Gonz谩lez Sehwerert tras haber cumplido hasta el 煤ltimo minuto de su injusto encarcelamiento.
A Ren茅 se abrir铆a un per铆odo de tres a帽os de la llamada “libertad supervisada” que constituye un riesgo cierto para nuestro compa帽ero y una injusta sanci贸n adicional para 茅l y su familia. Pero significa tambi茅n un reto para la Administraci贸n Obama que ojal谩 sepa afrontar con sabidur铆a y sentido com煤n. A partir de ese d铆a estaremos ante uno de los aspectos m谩s reveladores, y por eso m谩s silenciados, del s贸rdido proceso al que fueron sometidos nuestros compa帽eros.
Dije antes que el caso de los Cinco es prueba irrefutable de la complicidad de Washington con los terroristas. Cr茅anme que no exageraba. Eso lo muestran las actas y otros documentos del juicio de Miami. La Fiscal铆a exigi贸 que a los acusados les fueran impuestas las penas m谩s duras y exageradas pero adem谩s, insisti贸 en que para Washington hab铆a algo tan importante como el m谩ximo castigo carcelario. Ese algo, que llamaron “incapacitaci贸n”, consiste en tomar medidas para que, despu茅s de concluir sus t茅rminos de prisi贸n, ninguno de los acusados pudiera estar en condiciones de intentar siquiera algo contra los terroristas y sus planes.
En la sentencia dictada contra Ren茅 esa exigencia se expres贸 con estas palabras: “Como una condici贸n especial adicional de la libertad supervisada se le proh铆be al acusado acercarse a o visitar lugares espec铆ficos donde se sabe que est谩n o frecuentan individuos o grupos terroristas.”
Esto lo proclam贸 un tribunal federal norteamericano en diciembre de 2001, apenas tres meses despu茅s del abominable acto terrorista del 11 de septiembre y lo hizo a solicitud expresa y formal de los farsantes que desataban una llamada “guerra contra el terrorismo”, fundada en la mentira y la ilegalidad, que ha causado la muerte y el sufrimiento a incontables inocentes en muchas partes del mundo.
Mientras se lanzaba a esa empresa tan cruel como hip贸crita, el r茅gimen de Bush reconoc铆a que en el sur de la Florida hay individuos y grupos terroristas, que sabe donde est谩n y por donde se desplazan. Pero en vez de capturarlos y juzgarlos como es su obligaci贸n los protege descaradamente y exige que ni Ren茅 ni nadie pueda molestarlos.
¿Qu茅 har谩 ahora el actual gobierno? Pedirle que anule esa sanci贸n contra Ren茅 y que se atreva a enviar a sus agentes a detener a los terroristas que ellos conocen, en los lugares donde “saben que est谩n o frecuentan”, quiz谩s ser铆a pedirle demasiado. Tiene, sin embargo, la posibilidad de evadir el problema, dejando que Ren茅 regrese a Cuba ahora, a su casa y su familia. Si se obliga a Ren茅 a permanecer all谩 un solo d铆a despu茅s del 7 de octubre, el Presidente Obama tendr谩 que elegir de qu茅 lado colocarse en la lucha contra el terrorismo.
Otras cosas deber谩 responder Washington. La burda manipulaci贸n de las supuestas “pruebas” contra Gerardo para acusarlo por asesinato y despu茅s verse obligado a reconocer el 30 de mayo de 2001 que le era imposible probar esa acusaci贸n y pedir retirarla en lo que calificaron “un acto sin precedentes”.
La dimensi贸n de su conspiraci贸n con los medios locales de Miami y con los fingidos “periodistas” a los que financi贸 con el presupuesto federal para que mintieran y crearan un ambiente de odio contra los Cinco, que los condenaba de antemano. Las im谩genes de sus sat茅lites espaciales que oculta hace quince a帽os porque ellas muestran que el incidente del 24 de febrero de 1996 ocurri贸 en territorio cubano y por tanto sobre el mismo no ten铆a Washington jurisdicci贸n alguna y en consecuencia carec铆a de base legal para acusar a nadie. Su negativa a que se admita el recurso de Habeas Corpus de Gerardo y a que se le conceda una audiencia en la que 茅l pueda hablar y en la que el gobierno tenga que discutir abiertamente sus falsos alegatos. ¿A qu茅 teme Washington?
La esencia de la actitud oficial norteamericana es el ocultamiento. Si poco o nada conocen los ciudadanos de ese pa铆s sobre este tema no podr谩n hacer esas preguntas elementales. Cuando conozcan la verdad ellos ser谩n capaces de persuadir al Presidente Obama que haga lo que tiene que hacer: Poner en libertad a los Cinco, a todos y cada uno de ellos, sin condiciones.
Derribar el muro de silencio es por eso lo m谩s importante. Tratemos de lograrlo por todos los medios posibles. Que horaden ese muro la canci贸n, el poema, el amor”.
