OPINI脫N de Ileana Alamilla
Nuestra tierra, recursos naturales y medioambiente nos est谩n dando su respuesta al abandono, saqueo, explotaci贸n irracional, expoliaci贸n, malos manejos y la desidia con la que los hemos tratado. Hoy nuestros problemas se multiplican y la calamidad p煤blica decretada por el presidente es, en realidad, la descripci贸n de nuestro modo de vida. Y es en este marco de problemas a帽ejos irresueltos que las mujeres rurales demandaron al Estado que aliente el acceso a la tierra y al manejo de los recursos naturales, como estrategia para resolver el problema de inseguridad alimentaria que afecta a sus familias y a sus comunidades.
Las miles de v铆ctimas del hambre no pueden esperar a que se atienda esta emergencia, similar a otras muchas anteriores, que han ocasionado esos desastres sociales. La situaci贸n estructural del pa铆s, que permanece necia e intacta, afectando a las mayor铆as, contin煤a haciendo estragos en las capas sociales desfavorecidas, especialmente las que se ubican en el 谩rea rural.
Los pol铆ticos han sido especialistas en venta de quimeras, sue帽os e ilusiones, pero los resultados al final de cada gesti贸n son los mismos: nuevos ricos gracias al erario nacional y las mayor铆as se quedan esperando el cumplimiento de las ofertas, viviendo tragedias que reiteradamente les arrebatan despiadadamente a sus seres queridos.
Los responsables por parte del Estado de garantizar el acceso a los alimentos deben estar sufriendo pesadillas, porque adem谩s de estas lluvias, ya se hab铆a anunciado un alza en su ya alto precio, augurios que impactar谩n de manera terrible en el campo, donde contin煤an pol铆ticas de reconcentraci贸n de la propiedad agraria. Los necios y los injustos se oponen a un abordaje adecuado de las pol铆ticas para favorecer un desarrollo rural integral; sobre sus conciencias pesar谩 la cantidad de v铆ctimas que la inseguridad alimentaria reportar谩 de nuevo, pronto.
La demanda campesina ha sido persistente. Pero hay una actora que nunca aparece, las mujeres rurales, cuyo trabajo productivo y reproductivo es desvalorizado e invisibilizado. Hay una ceguera intencional al no querer ver que sobre sus espaldas llevan el peso de la alimentaci贸n de sus familias, de acarrear el agua, de procurarles salud, en la adversidad.
Ellas, esas mujeres rurales, integrantes de unas 20 organizaciones, estuvieron en la Plaza de la Constituci贸n para denunciar los graves problemas que afrontan, debido precisamente a la concentraci贸n de las tierras, su uso por parte de los terratenientes para la siembra de monocultivos para la producci贸n de biocombustibles que matan la vida, al afectar la producci贸n de alimentos, mientras que ellas protegen la relaci贸n entre la madre tierra y manejan sustentablemente los recursos.
Aseguraron que si “tuvieran acceso a la propiedad generar铆an suficientes alimentos para abastecer a las poblaciones, lo que contribuir铆a a combatir los problemas de hambre, inseguridad alimentaria, disminuci贸n de los costos de los productos de la canasta b谩sica y conservaci贸n de los bienes naturales del Estado”. Ellas son indispensables en el combate del hambre.
*Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA
Nuestra tierra, recursos naturales y medioambiente nos est谩n dando su respuesta al abandono, saqueo, explotaci贸n irracional, expoliaci贸n, malos manejos y la desidia con la que los hemos tratado. Hoy nuestros problemas se multiplican y la calamidad p煤blica decretada por el presidente es, en realidad, la descripci贸n de nuestro modo de vida. Y es en este marco de problemas a帽ejos irresueltos que las mujeres rurales demandaron al Estado que aliente el acceso a la tierra y al manejo de los recursos naturales, como estrategia para resolver el problema de inseguridad alimentaria que afecta a sus familias y a sus comunidades.
Las miles de v铆ctimas del hambre no pueden esperar a que se atienda esta emergencia, similar a otras muchas anteriores, que han ocasionado esos desastres sociales. La situaci贸n estructural del pa铆s, que permanece necia e intacta, afectando a las mayor铆as, contin煤a haciendo estragos en las capas sociales desfavorecidas, especialmente las que se ubican en el 谩rea rural.
Los pol铆ticos han sido especialistas en venta de quimeras, sue帽os e ilusiones, pero los resultados al final de cada gesti贸n son los mismos: nuevos ricos gracias al erario nacional y las mayor铆as se quedan esperando el cumplimiento de las ofertas, viviendo tragedias que reiteradamente les arrebatan despiadadamente a sus seres queridos.
Los responsables por parte del Estado de garantizar el acceso a los alimentos deben estar sufriendo pesadillas, porque adem谩s de estas lluvias, ya se hab铆a anunciado un alza en su ya alto precio, augurios que impactar谩n de manera terrible en el campo, donde contin煤an pol铆ticas de reconcentraci贸n de la propiedad agraria. Los necios y los injustos se oponen a un abordaje adecuado de las pol铆ticas para favorecer un desarrollo rural integral; sobre sus conciencias pesar谩 la cantidad de v铆ctimas que la inseguridad alimentaria reportar谩 de nuevo, pronto.
La demanda campesina ha sido persistente. Pero hay una actora que nunca aparece, las mujeres rurales, cuyo trabajo productivo y reproductivo es desvalorizado e invisibilizado. Hay una ceguera intencional al no querer ver que sobre sus espaldas llevan el peso de la alimentaci贸n de sus familias, de acarrear el agua, de procurarles salud, en la adversidad.
Ellas, esas mujeres rurales, integrantes de unas 20 organizaciones, estuvieron en la Plaza de la Constituci贸n para denunciar los graves problemas que afrontan, debido precisamente a la concentraci贸n de las tierras, su uso por parte de los terratenientes para la siembra de monocultivos para la producci贸n de biocombustibles que matan la vida, al afectar la producci贸n de alimentos, mientras que ellas protegen la relaci贸n entre la madre tierra y manejan sustentablemente los recursos.
Aseguraron que si “tuvieran acceso a la propiedad generar铆an suficientes alimentos para abastecer a las poblaciones, lo que contribuir铆a a combatir los problemas de hambre, inseguridad alimentaria, disminuci贸n de los costos de los productos de la canasta b谩sica y conservaci贸n de los bienes naturales del Estado”. Ellas son indispensables en el combate del hambre.
*Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA
