CARTA de Alejandro Prieto Orviz
Cuando se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ¿no se est谩n socializando las responsabilidades? Extender la culpa del descontrol de manera indiscriminada, ¿es justo o acertado? Por qu茅 asumir la se帽al del dedo acusador cuando uno no se siente part铆cipe o autor de los destrozos dejados tras finalizar el espect谩culo. Y a la hora de repartir cuotas de responsabilidad, tampoco debe perderse de vista el papel jugado en el desaguisado, pues este es un asunto en el que los matices tienen su importancia. Unos dise帽aron y organizaron; otros no llevaron a cabo con la debida planificaci贸n, eficiencia u honestidad las tareas de regulaci贸n, inspecci贸n y prevenci贸n asignadas o propias del cargo desempe帽ado; y hubo quien acept贸 con gusto y escaso c谩lculo la invitaci贸n para participar como figurantes en la fiesta.
El ciudadano de a pie puede hacer un mal uso de las infraestructuras y servicios prestados por el Estado, cuesti贸n que no debe causar excesiva sorpresa si no se educa y conciencia acerca del valor de lo p煤blico desde la infancia, pero no es el ciudadano an贸nimo quien se reparte el bot铆n obtenido al introducir el brazo en la hucha de los contribuyentes, ni el que toma la decisi贸n de llevar a cabo inversiones millonarias en infraestructuras sobredimensionadas o caprichosas e innecesarias, tampoco tiene en sus manos la capacidad de configurar y gestionar la arquitectura de las administraciones p煤blicas, ni es el ciudadano quien dispone de las herramientas e instrumentos del Estado para vigilar y perseguir materias como el fraude fiscal, ni el responsable de hacer pol铆ticas que facilitan y promuevan la especulaci贸n, ni quien abri贸 el grifo del cr茅dito imprudente o temerario y, mucho menos, quien ha sido agraciado con pensiones millonarias por ... La responsabilidad no es hu茅rfana, pero no puede decirse que fuera el com煤n de los ciudadanos quienes dilapidaron y cogieron la pasta gansa. Aunque s铆 quienes debemos hacernos cargo de la factura y sus consecuencias.
Cuando se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ¿no se est谩n socializando las responsabilidades? Extender la culpa del descontrol de manera indiscriminada, ¿es justo o acertado? Por qu茅 asumir la se帽al del dedo acusador cuando uno no se siente part铆cipe o autor de los destrozos dejados tras finalizar el espect谩culo. Y a la hora de repartir cuotas de responsabilidad, tampoco debe perderse de vista el papel jugado en el desaguisado, pues este es un asunto en el que los matices tienen su importancia. Unos dise帽aron y organizaron; otros no llevaron a cabo con la debida planificaci贸n, eficiencia u honestidad las tareas de regulaci贸n, inspecci贸n y prevenci贸n asignadas o propias del cargo desempe帽ado; y hubo quien acept贸 con gusto y escaso c谩lculo la invitaci贸n para participar como figurantes en la fiesta.
El ciudadano de a pie puede hacer un mal uso de las infraestructuras y servicios prestados por el Estado, cuesti贸n que no debe causar excesiva sorpresa si no se educa y conciencia acerca del valor de lo p煤blico desde la infancia, pero no es el ciudadano an贸nimo quien se reparte el bot铆n obtenido al introducir el brazo en la hucha de los contribuyentes, ni el que toma la decisi贸n de llevar a cabo inversiones millonarias en infraestructuras sobredimensionadas o caprichosas e innecesarias, tampoco tiene en sus manos la capacidad de configurar y gestionar la arquitectura de las administraciones p煤blicas, ni es el ciudadano quien dispone de las herramientas e instrumentos del Estado para vigilar y perseguir materias como el fraude fiscal, ni el responsable de hacer pol铆ticas que facilitan y promuevan la especulaci贸n, ni quien abri贸 el grifo del cr茅dito imprudente o temerario y, mucho menos, quien ha sido agraciado con pensiones millonarias por ... La responsabilidad no es hu茅rfana, pero no puede decirse que fuera el com煤n de los ciudadanos quienes dilapidaron y cogieron la pasta gansa. Aunque s铆 quienes debemos hacernos cargo de la factura y sus consecuencias.
Cuando se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ¿no se est谩n socializando las responsabilidades? Extender la culpa del descontrol de manera indiscriminada, ¿es justo o acertado? Por qu茅 asumir la se帽al del dedo acusador cuando uno no se siente part铆cipe o autor de los destrozos dejados tras finalizar el espect谩culo. Y a la hora de repartir cuotas de responsabilidad, tampoco debe perderse de vista el papel jugado en el desaguisado, pues este es un asunto en el que los matices tienen su importancia. Unos dise帽aron y organizaron; otros no llevaron a cabo con la debida planificaci贸n, eficiencia u honestidad las tareas de regulaci贸n, inspecci贸n y prevenci贸n asignadas o propias del cargo desempe帽ado; y hubo quien acept贸 con gusto y escaso c谩lculo la invitaci贸n para participar como figurantes en la fiesta.
El ciudadano de a pie puede hacer un mal uso de las infraestructuras y servicios prestados por el Estado, cuesti贸n que no debe causar excesiva sorpresa si no se educa y conciencia acerca del valor de lo p煤blico desde la infancia, pero no es el ciudadano an贸nimo quien se reparte el bot铆n obtenido al introducir el brazo en la hucha de los contribuyentes, ni el que toma la decisi贸n de llevar a cabo inversiones millonarias en infraestructuras sobredimensionadas o caprichosas e innecesarias, tampoco tiene en sus manos la capacidad de configurar y gestionar la arquitectura de las administraciones p煤blicas, ni es el ciudadano quien dispone de las herramientas e instrumentos del Estado para vigilar y perseguir materias como el fraude fiscal, ni el responsable de hacer pol铆ticas que facilitan y promuevan la especulaci贸n, ni quien abri贸 el grifo del cr茅dito imprudente o temerario y, mucho menos, quien ha sido agraciado con pensiones millonarias por ... La responsabilidad no es hu茅rfana, pero no puede decirse que fuera el com煤n de los ciudadanos quienes dilapidaron y cogieron la pasta gansa. Aunque s铆 quienes debemos hacernos cargo de la factura y sus consecuencias.
Cuando se dice que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ¿no se est谩n socializando las responsabilidades? Extender la culpa del descontrol de manera indiscriminada, ¿es justo o acertado? Por qu茅 asumir la se帽al del dedo acusador cuando uno no se siente part铆cipe o autor de los destrozos dejados tras finalizar el espect谩culo. Y a la hora de repartir cuotas de responsabilidad, tampoco debe perderse de vista el papel jugado en el desaguisado, pues este es un asunto en el que los matices tienen su importancia. Unos dise帽aron y organizaron; otros no llevaron a cabo con la debida planificaci贸n, eficiencia u honestidad las tareas de regulaci贸n, inspecci贸n y prevenci贸n asignadas o propias del cargo desempe帽ado; y hubo quien acept贸 con gusto y escaso c谩lculo la invitaci贸n para participar como figurantes en la fiesta.
El ciudadano de a pie puede hacer un mal uso de las infraestructuras y servicios prestados por el Estado, cuesti贸n que no debe causar excesiva sorpresa si no se educa y conciencia acerca del valor de lo p煤blico desde la infancia, pero no es el ciudadano an贸nimo quien se reparte el bot铆n obtenido al introducir el brazo en la hucha de los contribuyentes, ni el que toma la decisi贸n de llevar a cabo inversiones millonarias en infraestructuras sobredimensionadas o caprichosas e innecesarias, tampoco tiene en sus manos la capacidad de configurar y gestionar la arquitectura de las administraciones p煤blicas, ni es el ciudadano quien dispone de las herramientas e instrumentos del Estado para vigilar y perseguir materias como el fraude fiscal, ni el responsable de hacer pol铆ticas que facilitan y promuevan la especulaci贸n, ni quien abri贸 el grifo del cr茅dito imprudente o temerario y, mucho menos, quien ha sido agraciado con pensiones millonarias por ... La responsabilidad no es hu茅rfana, pero no puede decirse que fuera el com煤n de los ciudadanos quienes dilapidaron y cogieron la pasta gansa. Aunque s铆 quienes debemos hacernos cargo de la factura y sus consecuencias.
