Atabaque.- El D铆a Mundial de la Diversidad Cultural para el Di谩logo y el Desarrollo declarado por UNESCO en el 2001, es buena ocasi贸n para destacar una cuesti贸n de importancia real como valor 茅tico y aporte al desarrollo de los pueblos.
Resultado del natural mestizaje planetario forzado o buscado, traemos tesoros culturales propios de nuestras etnias originarias, potencialidades, aptitudes, diferentes capacidades, opciones de vida, nacionalidades, filosof铆as y un etc茅tera tan infinito como riqu铆simo en aportes humanos a la creatividad y saludable convivencia.
Nuestra diversidad cultural local, en principio; refiere a lo que somos como sociedad, nuestros usos y costumbres moldeados a partir de las contribuciones de quienes antes caminaron estos suelos: habitantes naturales o abor铆genes en proceso de recuperaci贸n biol贸gica y cultural grupal a pesar del pretendido exterminio charr煤a, la poblaci贸n africana capturada y esclavizada, visiblemente presente en rasgos fenot铆picos y expresiones art铆sticas definidoras de identidad nacional, y colonizadores europeos de los cuales nace el criollismo. A eso agregamos variedad de inmigrantes en busca de mejores horizontes econ贸micos, contingente humano que pobl贸 nuestra geograf铆a, a menudo huyendo de pasados conflictos b茅licos. Hasta llegar al hoy; que contin煤a siendo poblacionalmente fluyente y tan diverso como fascinante.
Si como resultado de las hist贸ricas y contempor谩neas mezclas tenemos una forma de ser representativa, original y 煤nica, necesariamente debemos proyectarla y darla a conocer para reafirmar su existencia. La huella digital uruguaya inserta en la m煤sica, el canto, las danzas, las comidas, el idioma y sus giros, las creencias, tradiciones y costumbres en general, contiene lo que somos, nuestros par谩metros de convivencia, desarrollo y cohesi贸n social.
En ese sentido; es muy importante defender la producci贸n cultural local para conservar nuestro ADN colectivo.
La Convenci贸n Internacional sobre la Protecci贸n y Promoci贸n de la Diversidad de las Expresiones Culturales, es una normativa internacional de car谩cter vinculante para los Estados ratificantes entre los que Uruguay se encuentra. El flamante instrumento jur铆dico en pleno vigor, es una enorme victoria en la lucha por la protecci贸n integral de las culturas vern谩culas. La idea es que los tratados comerciales no regulen la oferta cultural como cualquier mercanc铆a, protegiendo la producci贸n de saberes dom茅sticos de la invasi贸n globalizadora y hegem贸nica basada en el poder铆o econ贸mico, as铆 como facilitar la llegada de nuestros bienes culturales al mundo. Las econom铆as de los pa铆ses emergentes no est谩n capacitadas por si solas para salir al mercado mundial con su producci贸n cultural a iguales niveles de competitividad, y esta herramienta se plantea corregir tal inequidad.
Esperemos activamente mientras buscamos promover nuestra manera de ser para continuar sellando la impronta en diferentes expresiones, logrando que Uruguay, el peque帽o gigante, siga siendo un potente generador de inteligencia y creatividad reflejadas en la cultura. Seamos proactivos en acciones que pongan de relieve las caracter铆sticas de nuestra diversidad m谩s t铆pica.
Recomponer los or铆genes es apelar a la esencia de nuestra identidad valorizando lo que somos. Otras formas de ser y de sentir casi siempre postergadas, tienen derecho a darse a conocer a eventuales p煤blicos consumidores.
Resultado del natural mestizaje planetario forzado o buscado, traemos tesoros culturales propios de nuestras etnias originarias, potencialidades, aptitudes, diferentes capacidades, opciones de vida, nacionalidades, filosof铆as y un etc茅tera tan infinito como riqu铆simo en aportes humanos a la creatividad y saludable convivencia.
Nuestra diversidad cultural local, en principio; refiere a lo que somos como sociedad, nuestros usos y costumbres moldeados a partir de las contribuciones de quienes antes caminaron estos suelos: habitantes naturales o abor铆genes en proceso de recuperaci贸n biol贸gica y cultural grupal a pesar del pretendido exterminio charr煤a, la poblaci贸n africana capturada y esclavizada, visiblemente presente en rasgos fenot铆picos y expresiones art铆sticas definidoras de identidad nacional, y colonizadores europeos de los cuales nace el criollismo. A eso agregamos variedad de inmigrantes en busca de mejores horizontes econ贸micos, contingente humano que pobl贸 nuestra geograf铆a, a menudo huyendo de pasados conflictos b茅licos. Hasta llegar al hoy; que contin煤a siendo poblacionalmente fluyente y tan diverso como fascinante.
Si como resultado de las hist贸ricas y contempor谩neas mezclas tenemos una forma de ser representativa, original y 煤nica, necesariamente debemos proyectarla y darla a conocer para reafirmar su existencia. La huella digital uruguaya inserta en la m煤sica, el canto, las danzas, las comidas, el idioma y sus giros, las creencias, tradiciones y costumbres en general, contiene lo que somos, nuestros par谩metros de convivencia, desarrollo y cohesi贸n social.
En ese sentido; es muy importante defender la producci贸n cultural local para conservar nuestro ADN colectivo.
La Convenci贸n Internacional sobre la Protecci贸n y Promoci贸n de la Diversidad de las Expresiones Culturales, es una normativa internacional de car谩cter vinculante para los Estados ratificantes entre los que Uruguay se encuentra. El flamante instrumento jur铆dico en pleno vigor, es una enorme victoria en la lucha por la protecci贸n integral de las culturas vern谩culas. La idea es que los tratados comerciales no regulen la oferta cultural como cualquier mercanc铆a, protegiendo la producci贸n de saberes dom茅sticos de la invasi贸n globalizadora y hegem贸nica basada en el poder铆o econ贸mico, as铆 como facilitar la llegada de nuestros bienes culturales al mundo. Las econom铆as de los pa铆ses emergentes no est谩n capacitadas por si solas para salir al mercado mundial con su producci贸n cultural a iguales niveles de competitividad, y esta herramienta se plantea corregir tal inequidad.
Esperemos activamente mientras buscamos promover nuestra manera de ser para continuar sellando la impronta en diferentes expresiones, logrando que Uruguay, el peque帽o gigante, siga siendo un potente generador de inteligencia y creatividad reflejadas en la cultura. Seamos proactivos en acciones que pongan de relieve las caracter铆sticas de nuestra diversidad m谩s t铆pica.
Recomponer los or铆genes es apelar a la esencia de nuestra identidad valorizando lo que somos. Otras formas de ser y de sentir casi siempre postergadas, tienen derecho a darse a conocer a eventuales p煤blicos consumidores.
