OPINI脫N de Alejandro Daus谩.-
202 a帽os
El departamento de Santa Cruz se encuentra celebrando los 202 a帽os del grito libertario de 1810. Se trata del pronunciamiento instalado a lo largo de la historia por los grupos de poder, que se ocuparon a la vez de invisibilizar la verdadera primera sublevaci贸n contra la Corona espa帽ola, protagonizada en 1809 por esclavos de origen africano e in铆genas v铆ctimas del tributo. Es un buen ejemplo de la doble historia de la regi贸n: una proclamada y establecida por las clases poderosas, y otra padecida por los grupos subalternos.
El relato de los sectores se帽oriales tuvo y tiene m煤ltiples rostros, pero en general se ocupa de subrayar dos elementos: Santa Cruz como v铆ctima del centralismo de diferentes gobiernos nacionales, y a la vez como heroico ejemplo de desarrollo en solitario. Este 煤ltimo aspecto deriv贸, entre otros fen贸menos de la 煤ltima d茅cada, en movilizaciones sociales para lograr la autonom铆a departamental. Dos son los hitos que la casta dominante enfatiza: el “cabildo del mill贸n” del a帽o 2006 (una multitudinaria concentraci贸n que supuestamente “orden贸” al gobierno departamental dotarse de un r茅gimen auton贸mico) y la ratificaci贸n sobre lo anterior v铆a un refer茅ndum (ilegal y con uso indiscriminado de dineros p煤blicos) en el a帽o 2008. Un tercer componente, que hoy las 茅lites prefieren silenciar sencillamente porque fracas贸, fue la simple y llana secesi贸n territorial, proyectada desde la Media Luna conformada por al menos cuatro departamentos, el dise帽o m谩s extremo de la Naci贸n Camba, y la contrata de grupos de mercenarios con experiencia en la guerra serbo-croata.
2012
Superados aquellos intentos extremos ¿cu谩l es el panorama actual? Sorprendentemente, los grupos de poder cruce帽os gozan de excelente salud comercial y financiera. Pron贸sticos y pesadillas relacionadas con posibles confiscaciones e intervenciones de un partido de gobierno socialista quedaron en el pasado: hoy hacen estupendos negocios que incluyen al Estado, y s贸lo deben moderar o dejar para el 谩mbito privado las conductas racistas.
La frontera agr铆cola del departamento sigue ampli谩ndose a la sombra de la bonanza soyera y agroganadera. M谩s de un mill贸n de hect谩reas est谩n en manos de inversores brasile帽os y argentinos. El costo en deforestaci贸n y degradaci贸n de suelos es ocultado. Pero Santa Cruz no es s贸lo ganado vacuno y oleaginosas. Existe una potente avanzada de explotaciones mineras, poco conocida pero con iguales caracter铆sticas depredadoras, donde act煤an desde la monstruosa Votorantim hasta empresarios locales o sus testaferros. Seg煤n la detallad铆sima investigaci贸n de Alicia Tejada Soruco, recientemente publicada, cubren un total de 350.000 hect谩reas otorgadas a 420 concesionarios[1].
¿Qu茅 hacer con el poder? ¿Qu茅 hacer con la gesti贸n p煤blica?
En la actualidad las diferentes formas auton贸micas se encuentran constitucionalizadas y en la Ley Marco de Autonom铆as y Descentralizaci贸n. Lejos de facilitar avances, es notable la crisis permanente y creciente en la gesti贸n p煤blica, en particular a nivel de los 贸rganos del gobierno departamental y del municipio capitalino, que cuenta con el presupuesto m谩s alto del pa铆s (equivalente a m谩s de un mill贸n de d贸lares por d铆a para el a帽o 2013).
Lo inaudito no es la conducta de asamble铆stas y concejales representantes de la vieja partidocracia, que son mayor铆a en las dos instancias mencionadas y funcionan como lo han hecho siempre, sino el notable embotamiento de concejales y asamble铆stas del MAS.
Lejos de romper con los mecanismos tradicionales, se muestran fascinados por los h谩bitos y costumbres del Estado patriarcal, verticalista y prebendal. De esa manera, lo peor del Estado se帽orial es asumido con agilidad, y se va desarrollando y multiplicando una din谩mica de “astucias criollas”, burocratismos y maniobras con escasa vocaci贸n 茅tica, cada vez m谩s lejos de las extraordinarias posibilidades que est谩n plasmadas en la Constituci贸n. Eso s铆, hay que reconocer que se han convertido en expertos en el manejo de la gestualidad de izquierda (pu帽o en alto, consignas altisonantes, lemas pomposos) y en atribuirle todo mal a la derecha. Por lo dem谩s, y salvo honrosas y puntuales excepciones, son un calco de estructuras y conductas que dieron suficientes pruebas de agotamiento y fracaso en la historia boliviana.
[1] Alicia Tejada Soruco, Miner铆a en las tierras bajas de Bolivia, CEDIB, 2012.
202 a帽os
El departamento de Santa Cruz se encuentra celebrando los 202 a帽os del grito libertario de 1810. Se trata del pronunciamiento instalado a lo largo de la historia por los grupos de poder, que se ocuparon a la vez de invisibilizar la verdadera primera sublevaci贸n contra la Corona espa帽ola, protagonizada en 1809 por esclavos de origen africano e in铆genas v铆ctimas del tributo. Es un buen ejemplo de la doble historia de la regi贸n: una proclamada y establecida por las clases poderosas, y otra padecida por los grupos subalternos.
El relato de los sectores se帽oriales tuvo y tiene m煤ltiples rostros, pero en general se ocupa de subrayar dos elementos: Santa Cruz como v铆ctima del centralismo de diferentes gobiernos nacionales, y a la vez como heroico ejemplo de desarrollo en solitario. Este 煤ltimo aspecto deriv贸, entre otros fen贸menos de la 煤ltima d茅cada, en movilizaciones sociales para lograr la autonom铆a departamental. Dos son los hitos que la casta dominante enfatiza: el “cabildo del mill贸n” del a帽o 2006 (una multitudinaria concentraci贸n que supuestamente “orden贸” al gobierno departamental dotarse de un r茅gimen auton贸mico) y la ratificaci贸n sobre lo anterior v铆a un refer茅ndum (ilegal y con uso indiscriminado de dineros p煤blicos) en el a帽o 2008. Un tercer componente, que hoy las 茅lites prefieren silenciar sencillamente porque fracas贸, fue la simple y llana secesi贸n territorial, proyectada desde la Media Luna conformada por al menos cuatro departamentos, el dise帽o m谩s extremo de la Naci贸n Camba, y la contrata de grupos de mercenarios con experiencia en la guerra serbo-croata.
2012
Superados aquellos intentos extremos ¿cu谩l es el panorama actual? Sorprendentemente, los grupos de poder cruce帽os gozan de excelente salud comercial y financiera. Pron贸sticos y pesadillas relacionadas con posibles confiscaciones e intervenciones de un partido de gobierno socialista quedaron en el pasado: hoy hacen estupendos negocios que incluyen al Estado, y s贸lo deben moderar o dejar para el 谩mbito privado las conductas racistas.
La frontera agr铆cola del departamento sigue ampli谩ndose a la sombra de la bonanza soyera y agroganadera. M谩s de un mill贸n de hect谩reas est谩n en manos de inversores brasile帽os y argentinos. El costo en deforestaci贸n y degradaci贸n de suelos es ocultado. Pero Santa Cruz no es s贸lo ganado vacuno y oleaginosas. Existe una potente avanzada de explotaciones mineras, poco conocida pero con iguales caracter铆sticas depredadoras, donde act煤an desde la monstruosa Votorantim hasta empresarios locales o sus testaferros. Seg煤n la detallad铆sima investigaci贸n de Alicia Tejada Soruco, recientemente publicada, cubren un total de 350.000 hect谩reas otorgadas a 420 concesionarios[1].
¿Qu茅 hacer con el poder? ¿Qu茅 hacer con la gesti贸n p煤blica?
En la actualidad las diferentes formas auton贸micas se encuentran constitucionalizadas y en la Ley Marco de Autonom铆as y Descentralizaci贸n. Lejos de facilitar avances, es notable la crisis permanente y creciente en la gesti贸n p煤blica, en particular a nivel de los 贸rganos del gobierno departamental y del municipio capitalino, que cuenta con el presupuesto m谩s alto del pa铆s (equivalente a m谩s de un mill贸n de d贸lares por d铆a para el a帽o 2013).
Lo inaudito no es la conducta de asamble铆stas y concejales representantes de la vieja partidocracia, que son mayor铆a en las dos instancias mencionadas y funcionan como lo han hecho siempre, sino el notable embotamiento de concejales y asamble铆stas del MAS.
Lejos de romper con los mecanismos tradicionales, se muestran fascinados por los h谩bitos y costumbres del Estado patriarcal, verticalista y prebendal. De esa manera, lo peor del Estado se帽orial es asumido con agilidad, y se va desarrollando y multiplicando una din谩mica de “astucias criollas”, burocratismos y maniobras con escasa vocaci贸n 茅tica, cada vez m谩s lejos de las extraordinarias posibilidades que est谩n plasmadas en la Constituci贸n. Eso s铆, hay que reconocer que se han convertido en expertos en el manejo de la gestualidad de izquierda (pu帽o en alto, consignas altisonantes, lemas pomposos) y en atribuirle todo mal a la derecha. Por lo dem谩s, y salvo honrosas y puntuales excepciones, son un calco de estructuras y conductas que dieron suficientes pruebas de agotamiento y fracaso en la historia boliviana.
[1] Alicia Tejada Soruco, Miner铆a en las tierras bajas de Bolivia, CEDIB, 2012.
