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El Mercurio Digital cumple doce años

"La voluntad de belleza y la voluntad de justicia son hermanas siamesas, y es un error intentar separarlas", Eduardo Galeano


"El periodismo es libre o es una farsa", Rodolfo Walsh


•elmercuriodigital ▫ El Mercurio Digital cumple este miércoles doce años. El 12 de noviembre de 2002 comenzó a publicarse con periodicidad diaria elmercuriodigital.es para "desarrollar la profesión periodística sin los condicionantes que atan actualmente a los/as periodistas de los grandes diarios impresos y de las empresas informativas en general", y tras "la observación de una carencia informativa en un medio caracterizado por la uniformidad de contenidos y una información demasiado condicionada por intereses económicos e ideológicos".


El Mercurio Digital se comprometió entonces y se ha comprometido durante estos años "a responder sólo ante las lectoras y lectores, a hacer un periódico de contenido amplio, heterogéneo, en el que tengan protagonismo los asuntos que de una forma global preocupan a la persona crítica de este principio de milenio. A informar sobre la defensa del medio ambiente, de los animales, de la mujer, de la infancia, de las minorías maltratadas, de los pueblos indígenas... A utilizar un leguaje no sexista", a defender el derecho a la información y  la libertad de expresión, a informar con y para la ciudadanía"

Ajeno a la guerra de exclusivas, al imperio de la publicidad, a la lucha de intereses partidistas o a la carrera de audiencias, doce años después, el proyecto continúa descansando en lo principal: la información.


12 de noviembre
 Con un viejo ordenador, una conexión a Internet de tarifa plana de dos horas de duración y muchas, muchísimas ganas, el 12 de noviembre de 2012 comenzaba a publicarse diariamente elmercuriodigital. Apenas unos cuantos correos los días previos habían sido suficientes para poner en marcha el proyecto. Aunque hubo alguna voz incrédula (¿quién va a leer un periódico por Internet? ¿Cómo la vais a imprimir? ¿Cómo llega eso? ¿A través del enchufe?), las ganas de hacer periodismo y la percepción de la idoneidad del medio (Internet) fueron decisivas.  Gracias a todas y a todos quienes lo han hecho y lo siguen haciendo posible.

Gracias a nuestras lectoras y lectores por leernos, escribirnos, corregirnos, seguirnos y apoyarnos. Gracias a nuestras suscriptoras y a nuestros suscriptores por su fidelidad.



Gracias a quienes técnicamente han conseguido que nuestro periódico se haya publicado durante estos 12 años. Gracias a Leonardo González y a Carlos Mesa de Publimatic (Atenea On Line), a Andrés Felipe Vargas de Misucursalvirtual, a Elkin Botero de CMS Professional y a los técnicos de Google.

Gracias a  nuestros/as columnistas y colaboradores/as -periódicos, habituales u ocasionales- y a quienes simplemente nos permiten o han permitido en algún momento la reproducción de sus artículos. Gracias a Javier Ortiz y a José Saramago, a quienes seguimos leyendo. Gracias a Teodoro Rentería, Herbert Mujica Rojas, Sergio Ferrari, Luis Buero, Jorge Zavaleta, Livia Díaz, Emilio Marín, Eduardo Pérsico, Eduardo Galeano, Antonio Hermosa, Jorge Majfud, Álvaro Cuadra, Amy Goodman, Esther Vivas, Roberto Bardini, Pascual Serrano, Lenin Cardozo, Naomi Klein, Robert Fisk, Andrés Sal.lari, Federico Mayor Zaragoza, Fernando Buen Abad Domínguez, Bartolomé Clavero, Rafael Fernando Navarro, Franco Gamboa, Gustavo Duch, Salvador González Briceño, Ricardo Luis Mascheroni, Irene Lozano, Julio C. Gambina, Michel Balivo, Emilio Cafassi, Julio Ortega, Silvia Ribeiro, Gustavo Carrasquel, Fabiola Leyton, Leonora Esquivel, Rómulo Hernández, Mariano Cereijo, Atilio Borón, Jorge Gómez Barata, Nuria Querol, Aïda Gascón, Raúl Wiener, Rafael García Almazán, Gerald Fioretta, Cristian Frers, Ángel Guerra, James Petras,  Isaac Bigio, Bernardo Congote, Mario Zavaleta, Elías Galati, Salvador López Becerra, Antonio Marín, Ricardo Gómez Vecchio, Bruno Geller, Paco Azanza Telletxiki, Florencia Mangiapane, Rocío Alorda, Jesús Gómez, Jorge Capelán, Lucas León, Mariano Vázquez, Martin Khor, Roberto Bissio, Javier Couso, Antonio Criado, Mikel Itulain, Zenón Ramírez, Raúl García Hémonnet, Nazaret Castro, Mariano Asenjo, Ollantay Itzamná, Constanza Vieira, Sara Lovera, Mariano Cabrera Bárcena, Miguel Ángel Sánchez de Armas, Gustavo Espinoza, Samuel García Arencibia, Paulina Mogrovejo, Percy Francisco Alvarado, Eduardo Andradas, Ramón Cotarelo, Patacho Recio, Pura María García, Juan Domingo Sánchez, Carola Chávez, Carlos Carnicero, Vicenç Navarro, Juan Torres López, Marco A. Gandásegui,  Oscar Ugarteche, Lucía Sepúlveda, Virgilio Ponce, Atenea Acevedo, Kintto Lucas, Pedro Echeverría V., María García, Alejandra Pinto, Hernán Mancuso, Jos Rodríguez ... Gracias a Diego Olivera, Adolfo Ferrera Martinez, Miguel Guaglianone, Ernesto Tamara, Sylvia Ubal y todos los autores y autoras de Barómetro Internacional. Gracias a José Carlos García Fajardo y a todas las colaboradoras y colaboradores de Colaboraciones Solidarias, a los autores y autoras de Alainet, AlterPress, Voltairenet, Tlaxcala, Traducción por Siria y Rebanadas de Realidad. Gracias a Miguel Zicca y a Martín Martínez Peña por sus viñetas.

Gracias a las redactoras y a los redactores que han pasado por las diferentes redacciones, secciones, suplementos y revistas de elmercuriodigital bajo las firmas de El Mercurio Volante, Redacción Abierta, El Salero, Wild Cat, El Conventillo, El Mercurio del Medio Ambiente, El Mercurio de los Animales, El Mercurio de Madrid, El Mercurio del Sureste y Jaloque.

Gracias a las reporteras y reporteros que en Sri Lanka, Tanzania, Colombia, Perú, Guatemala, México, Brasil, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Chile, Bolivia, Siria, Birmania, Tailandia, Costa de Marfil, Camerún, Bangladesh, Marruecos, Mauritania, Túnez, Yemen, Irak, Irán, Bielorrusia, Uzbekistán..., anónimamente siempre  y muchas veces sin salario, se mantienen fieles al verdadero periodismo, al de informar sin ánimo de lucimiento, prestigio o fama y por encima de cualquier impedimento o presión.

Gracias a todas las agencias de noticias, gabinetes de prensa y servicios informativos. Gracias a Agencia Prensa Rural, Agenda de Reflexión, Altercom, AlterPresse,  Andes, Andina, ANRed, ANCA 24, Aporrea, APM, Aratiri, ALAI, ATCC, Bilaterals, IPS, Canal Solidario, Cerigua, CIMAC, Comunicaciones Aliadas, Contracultural,  Copenoa, CDC, CTA, CYTA Instituto Leloir, CVNE, Democracy Now!, El Militante , Fedaeps, FIDH, FPP, Fundeu, Guinguinbali, Globedia, Hands Off Cain, Hoyesarte, Ibérica 2000, IHR, IQNA, La Haine, Medios para la Paz, MOIR, Movimientos.org, Mundo Posible, Naiz, Nodo50, OMAL, Púlsar, Rebanadas de Realidad, Pikara Magazine, Presseurop, Press Releasses, Redhum, RiaNovosti, SINC, Canal Solidario, Casa África, Casa Asia, Casa de América,  Semlac, Servindi, Serpal, Social Watch, TOTAL News, VOA News, Servimedia, Xinhua, Reuters, Rock.com.ar, SciDev, France Presse, Ulan, ArgenPress, Hispan TV, Prensa Latina, RAI, Indymedia, NoticiasClaves, Herramientas.com, Vía Campesina, WebIslam, MarruecosDigital, AVN, IPP, RFI, Radio Praga, DWW, RNW, RT, NoTodo, Simpermiso, RedEco, Red Tercer Mundo, El Inconformista Digital, ABN, ANSA, FESP, Reporteros Sin Fronteras, IFEX,  SPM, AnimaNaturalis, El Refugio, NotiMex, Amnistía Internacional, HRW, Survival, Osce, Oxfam, Unicef, Médicos Sin Fronteras, Plan, Ecoportal, Greenpeace, Forest Peoples Programme, WWF, Ecologistas en Acción, PACMA, Anse, Igualdad Animal, Amnistía Animal, Salvalaselva, PETA, CIFOR, UNRWA, OIT, UNESCO, FAO, ILO, OAS, OCHA, OEA, IFAW...

Gracias a todos los medios digitales. Gracias a los que nos precedieron y abrieron camino, a Estrella Digital, el primer diario digital español. Gracias a los que han ido creciendo con nosotros: Kaosenlared, Rebelión, Rojo y Negro... Nuestro ánimo para los que llegaron después: El Plural, La República... Gracias a todos los medios que han colaborado en algún momento con nosotros.

Y gracias muy especialmente a quienes, sin haber sido citados/as aquí, han contribuido de manera callada en nuestra tarea.

"Walsh nos enseñó que se puede escribir sin venderse ni alquilarse y a valorar el oficio de periodistas, despreciado por los literatos", Eduardo Galeano.



Libertad de expresión

Nuestro llamamiento a defender la libertad de prensa se repite año tras año:
La prensa es poder y donde haya poder siempre habrá alguien que busque su control e influencia. Sin embargo, por definición, una prensa libre es una prensa indómita, capaz de hablar sin tapujos a la opinión pública; un vehículo esencial de la libertad de expresión.
Por esa razón, la prensa libre siempre ha estado y estará en el punto de mira.
Con la creciente consolidación de nuestra ciudadanía digital, los tiranos que se oponen a la libertad de expresión aprenden rápidamente cómo ejercer su fuerza opresora sobre los medios de comunicación digitales. Los ataques son más sofisticados y diversos, sus objetivos más numerosos. Nuestra atención y vigilancia deben reaccionar con igual voracidad.

La impunidad que disfrutan los asesinos de periodistas se extiende también a quienes acaban con la vida de blogueros. Al fin y al cabo, la censura no diferencia entre plataformas editoriales. Tampoco las prisiones, levantadas para los que ‘infringen la ley’, hacen distinciones.
Es imposible impedir que los opresores de la libertad de expresión cercenen nuestras libertades básicas. De hecho, como muestran los índices mundiales de la libertad de prensa, lo hacen con relativa frecuencia y sin temor a las consecuencias.
Nuestro derecho a buscar, recibir o difundir información y opiniones a través de cualquier soporte se halla contemplado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero los medios deben luchar día a día contra las injerencias para seguir siendo baluarte de la libertad de expresión. En cuanto guardián del poder, una prensa independiente actúa como ventana de la sociedad que pone a la vista del escrutinio público los abusos, las digresiones, las mentiras y los intereses de quienes mandan.
Para gobiernos corruptos, criminales y fundamentalistas de cualquier color, sería mejor que esa ventana permaneciese cerrada a cal y canto.
En México, por ejemplo, periodistas que se atreven a abrirla se enfrentan a represalias violentas e incluso mortales. Los efectos son devastadores: “Se engendra un clima de temor que hace que permanecer en silencio sea mejor que hablar de sucesos que puedan suponer una amenaza”, explica la periodista y escritora mexicana Anabel Hernández. “Esto conduce a la autocensura, que afecta a la libertad de expresión, que a su vez afecta a la calidad y la profundidad de la información que recibe la sociedad. Si la sociedad no conoce la realidad que la rodea, ¿quién puede tomar decisiones?”.
Independientemente del lugar en el que vivamos o de lo que hagamos, detengámonos un momento a reflexionar sobre qué tipo de sociedad tendríamos sin la existencia de unos medios inquisitivos.
¿Quién toma las decisiones en nuestro nombre y cuán transparente es el proceso?
Esta es, a fin de cuentas, la razón por la que defendemos a los/las periodistas y la libertad de prensa en todo el mundo.
No cabe duda de que Internet está poniendo las cosas más difíciles. Las reglas de control que ofrecen contrapeso al poder, de las que los medios tradicionales habían sido guardianes durante tanto tiempo, se están desplazando rápidamente más allá de los parámetros definidos.
Internet invita a los censores a entrar en nuestros hogares, a menudo inconscientemente, haciendo que la defensa de la libertad de expresión sea un tema de preocupación para todos aquellos que participan en redes sociales, se comunican por correo electrónico o disponen de un smartphone o un dispositivo tablet.
Al menos debería serlo. Paradógicamente, la gran revolución digital, que ha motivado el advenimiento de una era de verdadera conectividad mundial, brinda otro mecanismo de control y una manera de mermar la libertad de expresión. Puede que los medios de información on-line, alertados por las experiencias de la prensa escrita, estén mejor preparados para combatir el problema. Pero nosotros, como individuos, ¿lo estamos?
Tanto dentro como fuera de la Red, nos enfrentamos a sobrecogedores desafíos y amenazas. Cada año hacemos recuento de los periodistas perdidos, los profesionales de los medios de información que han sufrido cautiverio y las publicaciones que han recibido amenazas, intimidaciones o se han visto abocadas a cerrar sus puertas.
Esta celebración es una ocasión para recordar, con la solemnidad merecida, a los colegas que han sido víctimas de la violencia a causa de su trabajo. Especialmente aquellos que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión.
Una ‘profesión’ que no consistía simplemente en ofrecer noticias. Su labor – arriesgada, a veces peligrosa y siempre franca– iba más allá de unos titulares que muchas veces acababan siendo sus propias necrológicas. Su trabajo representa la creencia en un principio, anclado en la esencia misma de la democracia y tangible en cada artículo, cada imagen y cada reportaje.
Nos sentimos orgullosos y orgullosas  de defender ese principio sobre el que se cimienta nuestra industria y que hace que el periodismo siga adelante. (elmercuriodigital - World Association of Newspapers and News Publishers)




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