Otra información es posible

Estrategia y distribución del poder

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- Mientras el Congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) se encontraba en cuarto intermedio, el Secretariado -a través de una comisión redactora- alumbró el borrador de documento de estrategia política hacia el 2020 para ser inicialmente discutido en el Plenario Nacional (PN) el próximo sábado. Afortunadamente el documento fue ampliamente distribuido a todos los órganos a fin de que los representantes al PN reflejen las posiciones de sus representados por tratarse de una instancia representativa de sectores y bases de forma proporcional a su peso electoral. De este modo honró viejas tradiciones frentistas, cuya frecuencia de puesta en acto, parecía menguante. Más decreciente aún resultaba que los delegados (al menos los de la región a la que pertenezco) estimularan los debates y se propusieran recoger las opiniones para reflejarlas en este ámbito ampliado de dirección que por su magnitud no puede tener gran asiduidad. No queda más que celebrar que en este caso, esté sucediendo lo contrario.

Poder colectivo

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El pasado sábado 6 de mayo, el Congreso Rodney Arismendi del Frente Amplio uruguayo (FA) -autodeclarado en cuarto intermedio desde fines de noviembre- logró presionar por última vez la recurrente tecla punto que todo autor espera, cuando es final, para cerrar un texto que siempre tendrá vínculo, tácito o explícito, con una nueva aventura literaria. Los 4 capítulos del documento de principios y valores compartidos, pendientes de enmienda y corrección fueron concluidos. De este modo, el FA renovó el complejo y apasionante mecanismo de elaboración colectiva de sus textos fundantes, concluyendo definitivamente el Congreso. No puedo aseverar que sea la única fuerza política en el mundo que distribuye de un modo tan masivo el poder de producción documental, particularmente de sus textos fundantes y categóricos. Pero aún si compartiera esta metodología con otros partidos en otras latitudes, pertenecerá a un estrechísimo círculo de valiosos precursores de la democratización partidaria. Nunca es sencilla ni espontánea coautoría alguna, aún entre escasas plumas. Menos puede serlo de a miles de ellas. Sería más difícil aún, si no presuponemos que su militancia leyó detenidamente el original disparador, deliberó sobre contenidos y formas, participó de la elaboración de alguna propuesta o moción, mandatando finalmente a sus delegados para defender, rechazar o modificar cada línea. Aunque no es algo que los integrantes puedan hacer por exclusiva voluntad o iniciativa, sino que es la propia estructura organizativa y sus coyunturales direcciones, las que deben estimular y facilitar la elaboración conjunta.

Democratizar la estrategia política

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Uruguay.- En apenas 6 días sesionará el Congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) culminando la redacción colectiva del documento de principios y valores compartidos, pendiente a través de un cuarto intermedio. Se cerrará una etapa que, además de alumbrar un documento, debiera arrojar luz sobre el futuro de las decisiones colectivas frentistas. Pero no es -ni debiera ser- el único motivo de atención de la militancia porque exactamente 3 semanas después, se reúne el Plenario Nacional (PN) de esa fuerza política para adoptar dos decisiones relevantes. Por un lado el impulso o no de una reforma constitucional y -en caso afirmativo- a través de qué vías constitucionalmente previstas. Mientras por otro, profundizar la discusión y conclusiones de un escueto pero muy sugerente borrador de documento sobre estrategia política hacia el 2020. Si bien el lanzamiento de un nuevo documento de debate es sin duda distractivo de las energías y concentración sobre el de resolución del aún pendiente, tal vez estimule cierta reanimación de los debates e intercambios. En la columna del domingo pasado aludí al despertar que conllevaba el levantamiento del cuarto intermedio luego de más de 5 meses de virtual hibernación, aunque el despertador haya sonado antes de que aclare mientras, para colmo, las bombillas de iluminación están quemadas. Buena parte de los delegados se vestirán a tientas.

En busca de voces perdidas

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- Y un día el Frente Amplio uruguayo (FA), subrepticiamente despertó, recordando que tiene pendiente nada menos que un Congreso. Más precisamente su dirección orgánica y sus desiguales y espasmódicos canales de comunicación, muy precariamente estructurados algunos, e inexistente otros. El resto sigue el ritmo circadiano de su propia homeostasis. Algunos en la vigilia de sus preocupaciones, interrogantes, luchas e intercambios, o ensimismados en la organización de sus sectores y alianzas, mientras otros, durmiendo el sueño de los inocentes, o peor aún, ya alejados de todo interés político aunque llegado el momento, se avengan a votar(nos) cada 5 años. En las últimas 6 horas de esta madrugada de viernes en la que escribo estas líneas, toda la variedad de canales de comunicación informales y autoadministrados, fueron activándose y poniéndose en alerta. Para advertirnos que el mismo viernes cerraba la inscripción vía web de los congresales a cada una de las 4 comisiones que sesionarán en la reapertura del Congreso Rodney Arismendi, actualmente en cuarto intermedio. En una sección de la página oficial del FA, los delegados se deberían haber inscripto en la comisión que el organismo al que representan le hubiera asignado.

El triste (in)Maduro político

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- El triunfo de Lenín Moreno en la segunda vuelta electoral ecuatoriana del pasado domingo trae apenas un ligero alivio en el agobiante contexto sudamericano y mundial. No deja por ello de reflejar un ascenso de la derecha más recalcitrante que va reconquistando hegemonía prácticamente en el mundo entero, salvo muy acotadas excepciones, no exentas de complejidad y amenazas. Desde el año 2006, no se realizaba allí un ballotage cuando Rafael Correa derrotó a Noboa con el 56,7% de los votos, ya que en 2009 el mismo Correa obtuvo un 52% en primera vuelta, para llegar por el mismo camino en 2013 al 57,17%. No sólo en este caso reflejó la imposibilidad de haber alcanzado en febrero el umbral del 40% (y una diferencia de más del 10% sobre la segunda minoría) para evitar el ballotage, sino que muestra tanto una caída de 18 puntos respecto a la elección de 4 años atrás, como el acortamiento de la distancia de sus adversarios tanto en primera como en segunda vuelta. Inversamente, Maduro, pudo conservar en su única elección presidencial el caudal electoral chavista para malversarlo inmediatamente después.

Patriarcalismo femenino

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Cuando cerré la columna del pasado domingo, no contaba con la totalidad de la información sobre la monumental movilización del 8 de marzo contra el patriarcado. Infería inductivamente de mi experiencia en la ciudad uruguaya de Minas que la repercusión sería importante, pero la recolección posterior de datos del resto del mundo -sin dejar de destacar la marea humana que recorrió las calles de la capital montevideana- exhibe una magnitud de la resistencia verdaderamente alentadora. Pero no debe esperarse de ella una correlación inmediata entre esta capacidad movilizadora y transformaciones políticas, culturales y económicas.

Mujeres en marcha

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.-  El miércoles 8 el mundo vivió una jornada histórica, una nueva experiencia de resistencia que multiplica las precedentes. Millones de personas nos movilizamos en miles de ciudades contra las incontables formas fenoménicas de expresión del patriarcado. Una manifestación de hartazgo ante la violencia y la desigualdad cotidianamente naturalizadas. Absolutamente contraria al festejo y más aún a la babosa edulcoración de la “femineidad”. Cualquier referencia histórica o inmediata evoca tragedia y convoca a la protesta callejera y a la lucha, no a la florería. En esta oportunidad, sumó una novedad cualitativa con estimulantes perspectivas: las mujeres convocaron a un paro internacional. La casi totalidad de las miradas, incluyendo a buena parte de las izquierdas y progresismos, atribuye al patriarcado una naturaleza cultural. Superada la obviedad de que cualquier sistema de explotación y hasta cualquier manifestación humana es ontológicamente cultural, el patriarcado se explica desde sus cimientos con -y se combate apelando a- categorías analíticas de la economía política. Hoy es un complemento sustantivo de la acumulación de capital, como antiguamente lo fue de la renta feudal o más lejos aún de la apropiación privada del trabajo esclavo. Que no forme parte de los conceptos de “El Capital” es atribuible mucho más al carácter incipiente y acotado del movimiento feminista de mediados del siglo XIX y a la concepción y práctica machista de Marx, a diferencia de Engels.

Militancias hormiga

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- La casi totalidad de las preocupaciones directivas del Frente Amplio uruguayo (FA) se encuentran concentradas en lo que en Uruguay se denomina “rendición de cuentas”, que no es otra cosa que una ley que el poder ejecutivo envía al parlamento para su tratamiento. Establece los instrumentos tributarios y asigna a su vez las partidas presupuestarias para cada sector del Estado, garantizando su funcionamiento y metas. Sintoniza de este modo la prioridad que el Presidente Tabaré Vázquez le asignó en su discurso del miércoles por cadena nacional. Resulta una curiosidad, particularmente para lectores del exterior, que la comunicación presidencial (que al cumplirse cada año de mandato dirige a los ciudadanos) la conciba encomiablemente con el mismo significante: rendición de cuentas. Algo que había ejercitado en su primer mandato y que reitera en éste, constituyendo una marca distintiva con toda la tradición fiduciaria y jurídicamente irresponsable de todos los gobiernos conservadores que precedieron al del FA. Cualquiera sea la evaluación del contenido de tal devolución a la ciudadanía, el sello resulta indeleble y sienta un precedente a modo de peldaño en la escalera política de construcción consciente del destino de la sociedad. A ello debe sumarse el énfasis puesto en el cumplimiento del programa de gobierno con el que se postuló ante el electorado, cuya confección no le pertenece en exclusividad, sino que fue el resultado de una compleja -y tan admirable como perfectible- elaboración colectiva de más de 1.500 representantes en el Congreso Hugo Cores de noviembre de 2013.

Iniciativa participativa en el FA: cuartointermedio.org

OPINIÓN Emilio Cafassi, Argentina.- Hoy* se pone en línea la página web http://cuartointermedio.org que invita a todo aquel que se sienta frenteamplista a participar igualitariamente de la aventura de elaboración colectiva de propuestas, de debate e interacción entre verdaderos pares. Con la excusa del Congreso del FA (que se comenzó a celebrar en noviembre del año pasado y que, mediante un cuarto intermedio, debería retomarse a principios de abril), esta herramienta online pretende empoderar al militante y darle un canal expresivo a la gran mayoría de frentistas, hoy asordinados. Es decir, compañeros y compañeras, desde la presidencia hasta el último simpatizante que quiera intervenir en los debates del Congreso, realizar aportes, tomar contacto con otros integrantes o bien simplemente acceder a información y conocer las propuestas y opiniones. No es una iniciativa exclusiva para delegados congresales, sino para todo el pueblo frenteamplista. Una invitación a despertar.

El Frente Amplio hoy: ¿independientes o sectorizados?

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.-.- Más de un militante del Frente Amplio uruguayo (FA), hoy replegado en su ámbito privado, me ha manifestado razones de malestar o insatisfacción con el curso del gobierno. Pero si las políticas gubernamentales le resultaran óptimas, ¿no abandonaría también su rol militante para devenir en espectador del destino colectivo de su país? ¿Hace algo el FA para recuperarlo a su tejido organizativo y discutir las razones de su quietismo?

Podemos y el Frente: parecidos y diferentes

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Hoy* el partido político español “Podemos” termina su Asamblea Ciudadana, el equivalente a un congreso partidario como el que, por ejemplo, culminará el Frente Amplio uruguayo (FA) a comienzos de abril. Del evento de hoy tomo conocimiento por el muy preciso y detallado cronograma en la página web de esa fuerza política, el software que lo organiza y el interés mediático puesto en el encuentro. De la fecha del rioplatense, por un reportaje de este diario, ya que a los comités de base no llegó información alguna al respecto. De las múltiples analogías y diferencias que pueden trazarse entre ambas experiencias, he aquí un síntoma, aunque muy menor, de distancia entre sus modos de organización y comunicación. Siguiendo con los ejemplos anecdóticos, Podemos vuelve a celebrar su encuentro (luego de una asamblea fundacional) en el Palacio Vistalegre de Madrid para discutir documentos -además de candidaturas internas- mientras el FA lo reitera en el Palacio Peñarol de Montevideo, para culminar la redacción de un texto ideológico relevante. Todo el resto serán distancias abisales entre los contextos nacionales en los que desarrollan su actividad, las diferencias de edad (no sólo como fuerzas políticas, sino de sus principales referentes), sus referencias o vertientes teórico-ideológicas, sus logros y fracasos. Sin embargo, me interesará aquí esbozar algunos paralelismos sobre aspectos menos superficiales como la organización de las decisiones colectivas, el cuidado por la distribución informativa, la transparencia y el ordenamiento del poder colegiado.

La Trump(a) devastadora

OPINIÓN de Emilio Cafassi.-  El huracán Trump ya amenaza con convertirse en devastación aunque, como con los ciclones con nombre propio que los estadounidenses sufren con frecuencia, no se sepa con certeza el curso futuro y la potencia concreta de sus efectos. Mientras al día siguiente de su asunción multitudes se hacían presentes en movilizaciones -aún fuera de sus fronteras- para denunciar su misoginia, racismo y desprecio, su primera reacción fue visitar la CIA para agradecer las acciones de sus agentes. Ya pasados unos días fue por más al deslizar que la técnica de tortura llamada submarino “funciona” y que no lo va a impactar frente a las prácticas medievales del ISIS. El mismo día, The New York Times y The Washington Post difundieron un supuesto borrador de “orden ejecutiva” que establecía la reapertura de las prisiones clandestinas de la CIA (aquellas distribuidas en países europeos y árabes) que habían sido prohibidas, aunque el documento fue desmentido por el vocero oficial Sean Spicer. Obviamente esto supone la continuidad de la cárcel de Guantánamo, que a pesar de sus promesas Obama supo preservar.

La justicia apresada

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- En los titulares de esta semana se han puesto de manifiesto las limitaciones que le impone a la justicia la compleja relación entre las esferas jurídica y política, tal como se dan en la democracia representativa (que vengo denominando liberal-fiduciaria), sobre todo en lo referido a la igualdad de los ciudadanos ante la ley. A tal punto que en las proteicas fronteras que comparten los poderes del Estado, la arbitrariedad y la impunidad suelen ser una constante. Cumplir con algo tan elemental como defender la vida, o condenar a quienes la amenazan, mortifican o conculcan, parece exceder las posibilidades de los jueces, si alguna porción del poder político pasado, presente o futuro se ve involucrado en ellas por acción u omisión. No sólo en países pobres y dependientes, sino en lo que se considera “primer mundo”. Lo atestiguan dos recientes episodios que, aunque separados por un océano, encuentran en la ceguera judicial y hasta el absurdo un puente que los comunica: por un lado, el juicio que en la causa “Plan Cóndor” se desarrolló en Roma sobre casi tres decenas de criminales sudamericanos, y por otro la conmutación de penas que el saliente Presidente norteamericano Obama decretó a modo de cosmética despedida demagógica.

La ficción de Obama: constitución, valores y democracia

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Buenos Aires.-  Obama pronunció su último discurso presidencial en la ciudad de Chicago, eludiendo toda referencia a sus “promesas” de campaña, tanto como un necesario balance escrupuloso de sus dos períodos de gestión. Su objetivo no era rendir cuentas a la ciudadanía. Contrariamente, concentró su perspectiva en “la democracia”, una única posible y ya dada, simplista y mistificada, una vez que fue vaciada de todo contenido participativo concreto y sustento distributivo de poder. Hasta se permitió atribuirse conquistas económico-sociales, gracias a cuya ausencia práctica se explica parcialmente el crecimiento del atractivo electoral que conquistó Trump.

Uruguay. El cuarto intermedio frentista como expresión del malestar interno

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El aún abierto Congreso Rodney Arismendi del Frente Amplio uruguayo (FA) debería ser un punto de inflexión en su rica historia, no sólo por el carácter trascendente de la iniciativa que lo convocó -nada menos que la reforma de la constitución nacional- sino además por la oportunidad que inaugura para repensar críticamente su arquitectura organizativa y fundamentalmente sus canales de comunicación. El cuarto intermedio finalmente resuelto luego de un fuerte contrapunto de argumentaciones fue tanto una expresión de la necesidad de continuación de los debates, cuanto un síntoma del malestar al interior de la fuerza política, que contrasta con el exultante y acrítico discurso del Presidente Miranda. No podría ser de otro modo: los comités de base, están expuestos a la más inclemente intemperie organizativa, librados a su propia suerte e iniciativa y obligados a intervenir sin líneas directrices ni estímulo a la elaboración política. Cuando por impulso propio producen documentos, realizan actos o desarrollan luchas, carecen de canales para reflejarlos o influir en decisiones del conjunto.

Las supuestas exequias de la reforma constitucional

OPINIÓN de Emilio Cafassi.-  El domingo pasado* intentaba trazar desde esta página un somero balance del reciente congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) que pasó a cuarto intermedio. El mismo día, el periodista Leonardo Pereyra hacía lo propio pero en el diario El Observador. Ya desde los títulos se podrían advertir las diferencias.

La fantasía realizable de la elaboración colectiva

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Uruguay.- Tal como muchos preveíamos, aunque no menos dudaran, el Frente Amplio uruguayo (FA) recreó el pasado fin de semana su pasión por los debates, la elaboración colectiva y las precisiones de sus fundamentos y perspectivas de intervención e iniciativa políticas. Al punto que concluyó llamando a un cuarto intermedio de su congreso hasta marzo o abril para poder tratar con detenimiento las varias decenas de parágrafos del documento de valores y principios que no llegaron siquiera a discutirse. Lo que supone a la vez la posibilidad de reelaborarlos en el interregno. Probablemente sea una de las iniciativas más audaces e inéditas en la historia congresal del FA. De los cinco capítulos que contiene, sólo pudo aprobarse el primero, aunque a través de una discutible metodología aceleradora de último momento consistente en la inclusión de muchos puntos en un paquete integrador que, a pesar de la atenta concentración de los delegados para evitar malos entendidos, ha dejado cierta confusión y no pocas dudas. Por ejemplo, con el insólito parágrafo 41 que liga mecánicamente derechos con obligaciones y -si la atención e inexperiencia no me han jugado una mala pasada- habría quedado en la versión definitiva.

¿Qué esperar del Congreso Rodney Arismendi?: Emancipación Permanente

Sesión plenaria y cierre del Congreso del Frente Amplio

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El Frente Amplio uruguayo (FA) vive hoy su clímax encendido por la pasión de los debates y la fascinación por las decisiones colectivas. Escogerá entre el impulso a una sustantiva reforma constitucional, su postergación o un simple retoque. Aprovechará también para rememorar y actualizar sus principios. La variedad temática, conceptual y de problemas que aborda el congreso no reconoce límites ni se circunscribe exclusivamente al Uruguay. Lo que está en debate es nada menos que el modelo de sociedad a la que se aspira y por la que se lucha, se trabaja y se le otorga -inclusive- sentido a la vida.

Revolución política y reforma constitucional

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Hasta qué punto una reforma constitucional puede transformar las condiciones de vida de una nación, es algo que recorre tácitamente el debate en torno a la iniciativa del Frente Amplio uruguayo (FA) en el Congreso Rodney Arismendi del próximo fin de semana. Hasta qué punto sus dirigentes y delegados están dispuestos a transformar radicalmente la política, incluyendo la distribución o limitación de su propio poder en la ciudadanía acompaña hoy algunos de los debates. La discusión no está exenta de intereses y pasión.

La inventiva institucional como conversión de libertades en derechos

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- La opinión pública internacional está conmovida esta semana por el acceso al poder de la retórica xenófoba, sexista y violenta -aunque sincera- que porta Trump. Sin embargo es sólo el eslabón de una cadena ideológica internacional que comenzó en los años ´80 con el Frente Nacional de Le Pen en Francia, se despliega hoy con toda potencia también en el Reino Unido, en Austria y el norte de Europa, y en cada país -central o periférico- encuentra exponentes en diversa proporción. La estampida de refugiados de los países del oriente cercano y medio sometidos a barbaries vernáculas e imperios intervencionistas auxilia la tendencia. Apenas unos días atrás, en Argentina para no ir tan lejos, el presidente del -autodefinido progresista- bloque kirchnerista del Senado, Pichetto, culpó a la inmigración boliviana y peruana de la miseria y la inseguridad. Si bien el discurso de Clinton pulía exabruptos, no era precisamente pacificador, ni inclusivo. Menos aún su práctica diplomática en la primera gestión de Obama. En suma, en la disputa por la administración del capitalismo de los diversos estados-nación, tienden a consolidarse y ocupar representaciones parlamentarias y en ocasiones a dirigir los estados, exponentes violentos y fascistas de las clases dominantes, que a su vez atraviesan transversalmente a partidos y coaliciones políticas hegemónicas. Desbrozar la compleja multicausalidad de este averno político de época, excede estas líneas y mi capacidad analítica, aunque en alguna proporción aún no cuantificada, guarda correlato con la expropiación de la soberanía popular que concede la autonomización de dirigentes y representantes en lo que llamo la democracia liberal-fiduciaria. Temática que, a propósito del próximo congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) sobre una posible propuesta de reforma constitucional, me propuse ir desarrollando domingo a domingo y no será esta página la que contradiga este objetivo.