Otra información es posible

En busca de voces perdidas

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- Y un día el Frente Amplio uruguayo (FA), subrepticiamente despertó, recordando que tiene pendiente nada menos que un Congreso. Más precisamente su dirección orgánica y sus desiguales y espasmódicos canales de comunicación, muy precariamente estructurados algunos, e inexistente otros. El resto sigue el ritmo circadiano de su propia homeostasis. Algunos en la vigilia de sus preocupaciones, interrogantes, luchas e intercambios, o ensimismados en la organización de sus sectores y alianzas, mientras otros, durmiendo el sueño de los inocentes, o peor aún, ya alejados de todo interés político aunque llegado el momento, se avengan a votar(nos) cada 5 años. En las últimas 6 horas de esta madrugada de viernes en la que escribo estas líneas, toda la variedad de canales de comunicación informales y autoadministrados, fueron activándose y poniéndose en alerta. Para advertirnos que el mismo viernes cerraba la inscripción vía web de los congresales a cada una de las 4 comisiones que sesionarán en la reapertura del Congreso Rodney Arismendi, actualmente en cuarto intermedio. En una sección de la página oficial del FA, los delegados se deberían haber inscripto en la comisión que el organismo al que representan le hubiera asignado.

El triste (in)Maduro político

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- El triunfo de Lenín Moreno en la segunda vuelta electoral ecuatoriana del pasado domingo trae apenas un ligero alivio en el agobiante contexto sudamericano y mundial. No deja por ello de reflejar un ascenso de la derecha más recalcitrante que va reconquistando hegemonía prácticamente en el mundo entero, salvo muy acotadas excepciones, no exentas de complejidad y amenazas. Desde el año 2006, no se realizaba allí un ballotage cuando Rafael Correa derrotó a Noboa con el 56,7% de los votos, ya que en 2009 el mismo Correa obtuvo un 52% en primera vuelta, para llegar por el mismo camino en 2013 al 57,17%. No sólo en este caso reflejó la imposibilidad de haber alcanzado en febrero el umbral del 40% (y una diferencia de más del 10% sobre la segunda minoría) para evitar el ballotage, sino que muestra tanto una caída de 18 puntos respecto a la elección de 4 años atrás, como el acortamiento de la distancia de sus adversarios tanto en primera como en segunda vuelta. Inversamente, Maduro, pudo conservar en su única elección presidencial el caudal electoral chavista para malversarlo inmediatamente después.

Patriarcalismo femenino

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Cuando cerré la columna del pasado domingo, no contaba con la totalidad de la información sobre la monumental movilización del 8 de marzo contra el patriarcado. Infería inductivamente de mi experiencia en la ciudad uruguaya de Minas que la repercusión sería importante, pero la recolección posterior de datos del resto del mundo -sin dejar de destacar la marea humana que recorrió las calles de la capital montevideana- exhibe una magnitud de la resistencia verdaderamente alentadora. Pero no debe esperarse de ella una correlación inmediata entre esta capacidad movilizadora y transformaciones políticas, culturales y económicas.

Mujeres en marcha

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.-  El miércoles 8 el mundo vivió una jornada histórica, una nueva experiencia de resistencia que multiplica las precedentes. Millones de personas nos movilizamos en miles de ciudades contra las incontables formas fenoménicas de expresión del patriarcado. Una manifestación de hartazgo ante la violencia y la desigualdad cotidianamente naturalizadas. Absolutamente contraria al festejo y más aún a la babosa edulcoración de la “femineidad”. Cualquier referencia histórica o inmediata evoca tragedia y convoca a la protesta callejera y a la lucha, no a la florería. En esta oportunidad, sumó una novedad cualitativa con estimulantes perspectivas: las mujeres convocaron a un paro internacional. La casi totalidad de las miradas, incluyendo a buena parte de las izquierdas y progresismos, atribuye al patriarcado una naturaleza cultural. Superada la obviedad de que cualquier sistema de explotación y hasta cualquier manifestación humana es ontológicamente cultural, el patriarcado se explica desde sus cimientos con -y se combate apelando a- categorías analíticas de la economía política. Hoy es un complemento sustantivo de la acumulación de capital, como antiguamente lo fue de la renta feudal o más lejos aún de la apropiación privada del trabajo esclavo. Que no forme parte de los conceptos de “El Capital” es atribuible mucho más al carácter incipiente y acotado del movimiento feminista de mediados del siglo XIX y a la concepción y práctica machista de Marx, a diferencia de Engels.

Militancias hormiga

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- La casi totalidad de las preocupaciones directivas del Frente Amplio uruguayo (FA) se encuentran concentradas en lo que en Uruguay se denomina “rendición de cuentas”, que no es otra cosa que una ley que el poder ejecutivo envía al parlamento para su tratamiento. Establece los instrumentos tributarios y asigna a su vez las partidas presupuestarias para cada sector del Estado, garantizando su funcionamiento y metas. Sintoniza de este modo la prioridad que el Presidente Tabaré Vázquez le asignó en su discurso del miércoles por cadena nacional. Resulta una curiosidad, particularmente para lectores del exterior, que la comunicación presidencial (que al cumplirse cada año de mandato dirige a los ciudadanos) la conciba encomiablemente con el mismo significante: rendición de cuentas. Algo que había ejercitado en su primer mandato y que reitera en éste, constituyendo una marca distintiva con toda la tradición fiduciaria y jurídicamente irresponsable de todos los gobiernos conservadores que precedieron al del FA. Cualquiera sea la evaluación del contenido de tal devolución a la ciudadanía, el sello resulta indeleble y sienta un precedente a modo de peldaño en la escalera política de construcción consciente del destino de la sociedad. A ello debe sumarse el énfasis puesto en el cumplimiento del programa de gobierno con el que se postuló ante el electorado, cuya confección no le pertenece en exclusividad, sino que fue el resultado de una compleja -y tan admirable como perfectible- elaboración colectiva de más de 1.500 representantes en el Congreso Hugo Cores de noviembre de 2013.

Iniciativa participativa en el FA: cuartointermedio.org

OPINIÓN Emilio Cafassi, Argentina.- Hoy* se pone en línea la página web http://cuartointermedio.org que invita a todo aquel que se sienta frenteamplista a participar igualitariamente de la aventura de elaboración colectiva de propuestas, de debate e interacción entre verdaderos pares. Con la excusa del Congreso del FA (que se comenzó a celebrar en noviembre del año pasado y que, mediante un cuarto intermedio, debería retomarse a principios de abril), esta herramienta online pretende empoderar al militante y darle un canal expresivo a la gran mayoría de frentistas, hoy asordinados. Es decir, compañeros y compañeras, desde la presidencia hasta el último simpatizante que quiera intervenir en los debates del Congreso, realizar aportes, tomar contacto con otros integrantes o bien simplemente acceder a información y conocer las propuestas y opiniones. No es una iniciativa exclusiva para delegados congresales, sino para todo el pueblo frenteamplista. Una invitación a despertar.

El Frente Amplio hoy: ¿independientes o sectorizados?

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.-.- Más de un militante del Frente Amplio uruguayo (FA), hoy replegado en su ámbito privado, me ha manifestado razones de malestar o insatisfacción con el curso del gobierno. Pero si las políticas gubernamentales le resultaran óptimas, ¿no abandonaría también su rol militante para devenir en espectador del destino colectivo de su país? ¿Hace algo el FA para recuperarlo a su tejido organizativo y discutir las razones de su quietismo?

Podemos y el Frente: parecidos y diferentes

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Hoy* el partido político español “Podemos” termina su Asamblea Ciudadana, el equivalente a un congreso partidario como el que, por ejemplo, culminará el Frente Amplio uruguayo (FA) a comienzos de abril. Del evento de hoy tomo conocimiento por el muy preciso y detallado cronograma en la página web de esa fuerza política, el software que lo organiza y el interés mediático puesto en el encuentro. De la fecha del rioplatense, por un reportaje de este diario, ya que a los comités de base no llegó información alguna al respecto. De las múltiples analogías y diferencias que pueden trazarse entre ambas experiencias, he aquí un síntoma, aunque muy menor, de distancia entre sus modos de organización y comunicación. Siguiendo con los ejemplos anecdóticos, Podemos vuelve a celebrar su encuentro (luego de una asamblea fundacional) en el Palacio Vistalegre de Madrid para discutir documentos -además de candidaturas internas- mientras el FA lo reitera en el Palacio Peñarol de Montevideo, para culminar la redacción de un texto ideológico relevante. Todo el resto serán distancias abisales entre los contextos nacionales en los que desarrollan su actividad, las diferencias de edad (no sólo como fuerzas políticas, sino de sus principales referentes), sus referencias o vertientes teórico-ideológicas, sus logros y fracasos. Sin embargo, me interesará aquí esbozar algunos paralelismos sobre aspectos menos superficiales como la organización de las decisiones colectivas, el cuidado por la distribución informativa, la transparencia y el ordenamiento del poder colegiado.

La Trump(a) devastadora

OPINIÓN de Emilio Cafassi.-  El huracán Trump ya amenaza con convertirse en devastación aunque, como con los ciclones con nombre propio que los estadounidenses sufren con frecuencia, no se sepa con certeza el curso futuro y la potencia concreta de sus efectos. Mientras al día siguiente de su asunción multitudes se hacían presentes en movilizaciones -aún fuera de sus fronteras- para denunciar su misoginia, racismo y desprecio, su primera reacción fue visitar la CIA para agradecer las acciones de sus agentes. Ya pasados unos días fue por más al deslizar que la técnica de tortura llamada submarino “funciona” y que no lo va a impactar frente a las prácticas medievales del ISIS. El mismo día, The New York Times y The Washington Post difundieron un supuesto borrador de “orden ejecutiva” que establecía la reapertura de las prisiones clandestinas de la CIA (aquellas distribuidas en países europeos y árabes) que habían sido prohibidas, aunque el documento fue desmentido por el vocero oficial Sean Spicer. Obviamente esto supone la continuidad de la cárcel de Guantánamo, que a pesar de sus promesas Obama supo preservar.

La justicia apresada

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- En los titulares de esta semana se han puesto de manifiesto las limitaciones que le impone a la justicia la compleja relación entre las esferas jurídica y política, tal como se dan en la democracia representativa (que vengo denominando liberal-fiduciaria), sobre todo en lo referido a la igualdad de los ciudadanos ante la ley. A tal punto que en las proteicas fronteras que comparten los poderes del Estado, la arbitrariedad y la impunidad suelen ser una constante. Cumplir con algo tan elemental como defender la vida, o condenar a quienes la amenazan, mortifican o conculcan, parece exceder las posibilidades de los jueces, si alguna porción del poder político pasado, presente o futuro se ve involucrado en ellas por acción u omisión. No sólo en países pobres y dependientes, sino en lo que se considera “primer mundo”. Lo atestiguan dos recientes episodios que, aunque separados por un océano, encuentran en la ceguera judicial y hasta el absurdo un puente que los comunica: por un lado, el juicio que en la causa “Plan Cóndor” se desarrolló en Roma sobre casi tres decenas de criminales sudamericanos, y por otro la conmutación de penas que el saliente Presidente norteamericano Obama decretó a modo de cosmética despedida demagógica.

La ficción de Obama: constitución, valores y democracia

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Buenos Aires.-  Obama pronunció su último discurso presidencial en la ciudad de Chicago, eludiendo toda referencia a sus “promesas” de campaña, tanto como un necesario balance escrupuloso de sus dos períodos de gestión. Su objetivo no era rendir cuentas a la ciudadanía. Contrariamente, concentró su perspectiva en “la democracia”, una única posible y ya dada, simplista y mistificada, una vez que fue vaciada de todo contenido participativo concreto y sustento distributivo de poder. Hasta se permitió atribuirse conquistas económico-sociales, gracias a cuya ausencia práctica se explica parcialmente el crecimiento del atractivo electoral que conquistó Trump.

Uruguay. El cuarto intermedio frentista como expresión del malestar interno

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El aún abierto Congreso Rodney Arismendi del Frente Amplio uruguayo (FA) debería ser un punto de inflexión en su rica historia, no sólo por el carácter trascendente de la iniciativa que lo convocó -nada menos que la reforma de la constitución nacional- sino además por la oportunidad que inaugura para repensar críticamente su arquitectura organizativa y fundamentalmente sus canales de comunicación. El cuarto intermedio finalmente resuelto luego de un fuerte contrapunto de argumentaciones fue tanto una expresión de la necesidad de continuación de los debates, cuanto un síntoma del malestar al interior de la fuerza política, que contrasta con el exultante y acrítico discurso del Presidente Miranda. No podría ser de otro modo: los comités de base, están expuestos a la más inclemente intemperie organizativa, librados a su propia suerte e iniciativa y obligados a intervenir sin líneas directrices ni estímulo a la elaboración política. Cuando por impulso propio producen documentos, realizan actos o desarrollan luchas, carecen de canales para reflejarlos o influir en decisiones del conjunto.

Las supuestas exequias de la reforma constitucional

OPINIÓN de Emilio Cafassi.-  El domingo pasado* intentaba trazar desde esta página un somero balance del reciente congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) que pasó a cuarto intermedio. El mismo día, el periodista Leonardo Pereyra hacía lo propio pero en el diario El Observador. Ya desde los títulos se podrían advertir las diferencias.

La fantasía realizable de la elaboración colectiva

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Uruguay.- Tal como muchos preveíamos, aunque no menos dudaran, el Frente Amplio uruguayo (FA) recreó el pasado fin de semana su pasión por los debates, la elaboración colectiva y las precisiones de sus fundamentos y perspectivas de intervención e iniciativa políticas. Al punto que concluyó llamando a un cuarto intermedio de su congreso hasta marzo o abril para poder tratar con detenimiento las varias decenas de parágrafos del documento de valores y principios que no llegaron siquiera a discutirse. Lo que supone a la vez la posibilidad de reelaborarlos en el interregno. Probablemente sea una de las iniciativas más audaces e inéditas en la historia congresal del FA. De los cinco capítulos que contiene, sólo pudo aprobarse el primero, aunque a través de una discutible metodología aceleradora de último momento consistente en la inclusión de muchos puntos en un paquete integrador que, a pesar de la atenta concentración de los delegados para evitar malos entendidos, ha dejado cierta confusión y no pocas dudas. Por ejemplo, con el insólito parágrafo 41 que liga mecánicamente derechos con obligaciones y -si la atención e inexperiencia no me han jugado una mala pasada- habría quedado en la versión definitiva.

¿Qué esperar del Congreso Rodney Arismendi?: Emancipación Permanente

Sesión plenaria y cierre del Congreso del Frente Amplio

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El Frente Amplio uruguayo (FA) vive hoy su clímax encendido por la pasión de los debates y la fascinación por las decisiones colectivas. Escogerá entre el impulso a una sustantiva reforma constitucional, su postergación o un simple retoque. Aprovechará también para rememorar y actualizar sus principios. La variedad temática, conceptual y de problemas que aborda el congreso no reconoce límites ni se circunscribe exclusivamente al Uruguay. Lo que está en debate es nada menos que el modelo de sociedad a la que se aspira y por la que se lucha, se trabaja y se le otorga -inclusive- sentido a la vida.

Revolución política y reforma constitucional

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- Hasta qué punto una reforma constitucional puede transformar las condiciones de vida de una nación, es algo que recorre tácitamente el debate en torno a la iniciativa del Frente Amplio uruguayo (FA) en el Congreso Rodney Arismendi del próximo fin de semana. Hasta qué punto sus dirigentes y delegados están dispuestos a transformar radicalmente la política, incluyendo la distribución o limitación de su propio poder en la ciudadanía acompaña hoy algunos de los debates. La discusión no está exenta de intereses y pasión.

La inventiva institucional como conversión de libertades en derechos

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- La opinión pública internacional está conmovida esta semana por el acceso al poder de la retórica xenófoba, sexista y violenta -aunque sincera- que porta Trump. Sin embargo es sólo el eslabón de una cadena ideológica internacional que comenzó en los años ´80 con el Frente Nacional de Le Pen en Francia, se despliega hoy con toda potencia también en el Reino Unido, en Austria y el norte de Europa, y en cada país -central o periférico- encuentra exponentes en diversa proporción. La estampida de refugiados de los países del oriente cercano y medio sometidos a barbaries vernáculas e imperios intervencionistas auxilia la tendencia. Apenas unos días atrás, en Argentina para no ir tan lejos, el presidente del -autodefinido progresista- bloque kirchnerista del Senado, Pichetto, culpó a la inmigración boliviana y peruana de la miseria y la inseguridad. Si bien el discurso de Clinton pulía exabruptos, no era precisamente pacificador, ni inclusivo. Menos aún su práctica diplomática en la primera gestión de Obama. En suma, en la disputa por la administración del capitalismo de los diversos estados-nación, tienden a consolidarse y ocupar representaciones parlamentarias y en ocasiones a dirigir los estados, exponentes violentos y fascistas de las clases dominantes, que a su vez atraviesan transversalmente a partidos y coaliciones políticas hegemónicas. Desbrozar la compleja multicausalidad de este averno político de época, excede estas líneas y mi capacidad analítica, aunque en alguna proporción aún no cuantificada, guarda correlato con la expropiación de la soberanía popular que concede la autonomización de dirigentes y representantes en lo que llamo la democracia liberal-fiduciaria. Temática que, a propósito del próximo congreso del Frente Amplio uruguayo (FA) sobre una posible propuesta de reforma constitucional, me propuse ir desarrollando domingo a domingo y no será esta página la que contradiga este objetivo.

La trampa de la confianza

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- El domingo pasado intentaba subrayar desde estas páginas la tarea asumida por el Frente Amplio uruguayo (FA) de organizar su próximo congreso sometiendo a debate la posible iniciativa de reforma de la constitución nacional. Y simultáneamente que la discusión que se ponía a consideración de todas las instancias y particularmente de los comités de base, comenzara auscultando y revisando los valores que sustentan al FA, desde los cuales pergeñar los derechos, libertades, dispositivos de poder e institutos que encarnen y defiendan tales valores en una futura carta magna. Sin perjuicio de ello, sugería también una importante limitación metodológica de la que podrían inferirse algunas otras más teóricas o ideológicas. Al basarse exclusivamente en el consenso pleno de una organización tan heterogénea, resultaba un texto ambiguo y en ocasiones contradictorio, aunque no en todas las esferas necesariamente sino muy marcadamente en el plano político e institucional. Una referencia de este documento a un texto que en la tradición frentista se considera cardinal y hasta fundacional como las bases programáticas del ´84, me invitó a revisitar las fuentes y trazar algunas comparaciones entre aquellos documentos basales y el que comenté entonces y retomo ahora.

Valores por parir nuevos valores

OPINIÓN de Emilio Cafassi, Argentina.- En medio de un clima económico internacional y regional enrarecido, de una atmósfera política asfixiante con pronóstico de ambiente irrespirable, el Frente Amplio (FA) a través de su Plenario se dispuso a generar algo de oxígeno para el medio ambiente social en el que creció y se desenvuelve. En lo personal, me convoca a volver a inspirar algo de esos aires puros cada vez más esquivos e infrecuentes. Ejecutando una resolución del pasado congreso de 2013 para organizar la propuesta de reforma constitucional, dos comisiones del FA elaboraron documentos preliminares que serán debatidos en el próximo congreso de fines de noviembre. Uno intenta recoger valores y principios comunes. El otro, posibles contenidos de una reforma constitucional. Ambos son hoy el alimento de los escuálidos comités de base, famélicos de ideas y sedientos de participación, también de militantes partidarios aunque sospecho que se vienen filtrando por los poros de los movimientos sociales y las organizaciones demandantes de la sociedad civil, que cumplirán una futura tarea de engrosamiento y precisión de la agenda de derechos que recoja la propuesta política concreta.

Venezuela: Del pajarito al águila rapaz

OPINIÓN de Emilio Cafassi.- El huracán electoral que derribó la hegemonía chavista en la Asamblea Nacional el pasado domingo 9 de diciembre, tomó más fuerza de la anemia oficialista que de los 28 partidos que convergieron unificando a la oposición en una derecha destructiva e indómita, alentada material e ideológicamente por el imperio más próximo. El “voto castigo”, esa suerte de ilusión sancionatoria sobre el poder de turno, se impuso ese día con dramática elocuencia. Sin embargo, resolver los múltiples problemas que enfrenta el país, reorganizar un capitalismo desquiciado y fallido, será más complejo aún en la actual correlación de fuerzas. Aquella que no sólo expresa intereses de clase contrapuestos con su consecuente conflictividad, sino que pasará a oponer diametralmente a los propios poderes del Estado. Con la máxima mayoría requerida para desplegar su completo potencial, la unicameral Asamblea dejará de ejercer su doble función: como representantes que dictan las leyes y como “parlamento” o lugar donde se discuten los asuntos públicos, en el que las demandas sociales puedan ser representadas, reconocidas y negociadas. Probablemente se erija en exclusivo contrapoder del Ejecutivo, en pura negatividad activa con consecuencias más devastadoras aún que la acuciante actualidad política y económica. Cuando se alcanzan esas proporciones, la minoría es prácticamente espectadora.

Las inocultables conquistas sociales que introdujo el chavismo en beneficio de una mayoría de excluidos en el plano económico, educativo, sanitario y cultural, contribuyen a la explicación parcial de sus 18 triunfos electorales sobre 20, tanto como la imposibilidad de sostenerlas, esta reciente debacle. Pero el balance de las causas no puede clausurarse con una correlación mecanicista. Si una inflación imprecisable aunque siempre del orden de los tres dígitos, el desabastecimiento de productos indispensables y el crecimiento del crimen tienden a licuar lo conquistado, el enriquecimiento de funcionarios y militantes y el doble discurso convierte el retroceso social en irritación ciudadana incontenida. La magnitud y extensión de la corrupción y el nepotismo, tanto como la burocratización con su ineficiencia y conservadurismo, juegan un papel tan relevante como la propia crisis económica y comprometen hasta el ejercicio del poder, como puede apreciarse también en varios de los progresismos sudamericanos. Si el capitalismo genera desigualdad y opacidades, cuántas más produce un capitalismo negro cuyo descontrolado enraizamiento se acrecienta día a día a pesar de que hasta la guerra económica ha sido militarizada, aspecto que excede a la economía para depender de la cultura y la política, hasta envolver a la retórica.

Menos de cuatro meses atrás, estando en Venezuela, me detuve a observar a una columna militar armada y uniformada, cuya “batalla” consistía en venderle a precio oficial, una cantidad acotada de pañales a las ciudadanas que formaban interminable cola para obtenerlos. Probablemente una proporción de esos pañales serán vendidos por las adquirentes en el mercado negro a valores muy superiores para a su vez obtener con lo recibido otras mercancías en el mismo mercado informal. Es difícil encontrar ciudadanos que no sean además cambistas informales de dólares cuya cotización está prácticamente regida por la página “dolartoday” editada en el exterior, que difiere de los varios tipos oficiales de cambio hasta llegar a brechas que pueden superar el 100 a 1. Lejos del socialismo del Siglo XXI que pregonaba Chávez, se desarrolla un capitalismo cada vez más oscuro, en sentido polisémico, sin control popular alguno, sino inversamente, con un masivo involucramiento popular en él. Combatir la especulación, el acaparamiento y el mercado negro apoyándose en una institución tan desacostumbrada a los controles y la transparencia, tan acorazadamente corporativa como las fuerzas armadas, mientras la mayoría de la sociedad se alimenta malamente de migajas especulativas, es echar la casi gratuita nafta bolivariana a la hoguera. De este modo, hasta las revolucionarias transformaciones democráticas de la reforma constitucional chavista que obligan al gobierno a someterse a elecciones frecuentes, incluyendo la posibilidad revocatoria, se degradan en un marasmo extenuante.

La herencia recibida por Chávez 17 años atrás no le facilitó las cosas. Se encontró con una economía rentística dependiente y concentrada que no pudo superar su carácter originario aunque logró ser mucho más libre y distributiva. Pero no ha logrado siquiera soberanía alimentaria ni desarrollado un tejido industrial mínimo con lo cual depende de la magnitud de la –hoy exangüe- renta petrolera para sus importaciones y para combatir la miseria. Pero mucho más importante aún es que no halló una sociedad civil con umbral mínimo de organización y politización, sino que tuvo que construir el poder popular, las “misiones”, asambleas populares, y hasta su propio partido, PSUV, de arriba hacia abajo apoyándose fuertemente en sus camaradas de cuartel.

Ya no será un pajarito sino el águila del norte, adicta compulsiva al petróleo del mundo entero, la que sobrevuele a Maduro cada vez que se hinque a rezar.