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Me voy con Glutamato


EL SALERO.- Fue junto a Parálisis, Gabinete o Derribos, una de las bandas clave en la época dorada de la escena madrileña. Líder de las llamadas Hornadas Irritantes, despareció, volvió a aparecer, desapareció nuevamente y AHORA VUELVE y lo hace en una de los pocos locales de la época de Tierno Galván que permanecen, la Sala El Sol de Madrid. Los assitentes, además de gozar de uno del directo de la banda, recibirán como regalo un CD de versiones de "Un hombre en mi nevera"  por Poch, Happy Losers, Julián Hernández, Postergel, o Nagasaki.
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Erase una vez un grupo que cantaba a la 'Narcosis' y al 'Holocausto Caníbal'... Glutamato Ye Ye cautivó a aquellos que teníamos el “Corazón loco”. La historia se remonta al año 1979, cuando Ramón Recio e Iñaki Fernandez, amigos de pandilla, deciden formar un grupo. Para ello contarán con Manuel Recio y Alberto Haro. Para aquel entonces Ramón ya tiene el nombre del grupo: Glutamato, al que Iñaki le añade el Ye Ye. Su debut se produce en la Sala el Sol en 1980, junto al Aviador Dro y sus Obreros Especializados.

Por aquellos inicios pasa bastante gente por el grupo hasta conseguir una formación más o menos estable, formada por: Iñaki Fernandez (voz), Manuel “Patacho” Recio (guitarra), Eugenio Haro (guitarra), Jacinto Golderos (bajo) y Carlos Durante (batería), sin olvidar al desaparecido Ramón Recio, que siempre fue alma del grupo y compositor de varios temas.

En 1981 fichan por Spansuls y en noviembre de ese año graban en Doubletronics su primer Ep, aunque lo que hubiera sido el pnk-001, se convirtió en el dro-005, al venderle Spansuls el master a Servando Cavallar. En Agosto de 1982 entran a grabar su primer Lp, aunque la marcha a la mili de Iñaki provoca que se quede en un Minilp, 'Zoraida'.

En 1982 Ramón crea el sello discográfico Goldstein, que inauguran la Fracción del Ejercito Rojo, el cual produce ya en 1983 el single 'Comamos Cereales'. Por aquél entonces el grupo ofrece conciertos en locales emblemáticos de la escena madrileña (Rockola, Consulado, Carolina, Escalón, etc), amén de su particular lucha contra los grupos “babosos”, a través de las Hornadas Irritantes (Glutamato, Derribos Arias, Sindicato Malone y Pelvis Turmix).
Concierto de Glutamato en el Rock-Ola en 1984
La quiebra de Pancoca, distribuidora del sello Goldstein, provoca la desaparición de éste último, dejando a Glutamato en la calle. Pero pronto la suerte les sonríe y se convierten en el primer grupo independiente fichado por una multinacional. Ariola les graba ya en 1984 el Minilp 'Todos los negritos tienen hambre ( y frío)', del cual llegan a vender 40.000 copias. La canción suena en 40 principales y es fácil ver al grupo por la televisión en programas como La edad de oro y Caja de ritmos. Una imagen típica era la de Iñaki con su bigotito hitleriano agarrando una pata de pollo. Con la famosa canción son elevados a los altares, para que pronto fueran enviados directamente, y sin pasar por la casilla de salida, a los más profundos infiernos, pues alguien explicó el verdadero significado de “tu pones tu granito... que yo ya pondré el mío”.

Al año siguiente se edita 'Guapamente', que aunque no cumple las expectativas de ventas, el grupo es propuesto para ir al festival de Eurovisión, con la canción 'Alicia'.
Le escribo esta canción
Señor Presidente
escuche atentamente
si es que tiene ocasión.

Me acaban de llegar
noticias militares
para ir a otros lugares
y a la gente matar.

Estimado Señor
yo no lo quiero hacer
ahora lo va usted a ver
tome una decisión.

No se lo tome a mal
que he de comunicarle
que he tirado su sable
y voy a desertar.

A poco que nací
la muerte he conocido
a mis seres queridos
los he visto sufrir.

Mi madre murió al fin
y oculta entre las sombras
se burla de las bombas
de usted y de mi.

Perdí a mi mujer
estando prisionero
todo lo que más quiero
recuerdos del ayer.

Al amanecer
Voy a dar con la puerta
a esta época muerta
y ahí se quede usted.

Me iré a mendigar
por los pueblos de España
por Valles y montañas
gritando a los demás.

No obedezcais
no vayais a la guerra
quedaos en vuestra tierra
haced lo que querais.

Si la sangre hay que dar
Señor Presidente
dadla por vuestra gente
sería una heroicidad.

Si me manda a buscar
adviertale a los guardias
que yo no llevo armas
que pueden disparar.


Le seguirá en 1986 el Lp 'Vive Subida', un disco marcadamente antimilitarista. Ese mismo año se produce la desaparición del grupo, sin claros motivos. Iñaki forma los Beatos y el resto de la banda pasa a formar parte de formaciones como Desperados y La Banda del otro lado. Por deseo expreso de Ramón, el grupo se reune el 2 de enero de 1987 para ofrecer un concierto de despedida, que editará Twins bajo el nombre 'Esto fue todo'.
Entrada al concierto de despedida en 1987
A partir de esa fecha, el grupo se une en diversas ocasiones, unas con carácter más jovial, como el concierto del 31.07.89, grabado en la vaquería de la Calle de la Libertad, y editado por la Fabrica Magnética. También editaron una canción en un Ep compartido con La Banda del otro lado (rip-001) para rendir homenaje a todos los que se quedaron por el camino: Ramon Recio, Alberto y Eugenio Haro .


Glutamato Ye-yé han sido siempre: Iñaki: voz y, ocasionalmente, trompeta Patacho: guitarras y, ocasionalmente, de todo un poco. Alguna vez han sido glutamatos entre otros: Baterías: Carlos Durante, Caniche, el Neuras, Ñete, Pato, Chus, Julián, Carlos Torero, Mauro, Lani, El Chavalín. Bajos: Jacinto Golderos, Ricardo del Castillo, Rodrigo de Lorenzo, Fino Oyonarte, el Chori, Rafa Parálisis, Ángel Cordero, José Ángel "de Burgos", David Jarabo, Jaime Urrutia, Paco Makoki, Julio Sincopado, Juan Verdera. Guitarras: Alberto y Eugenio Haro, Josele Santiago, Julián Infante, Rafa Hernández, el Goma, Ángel Altoaguirre, Ariel Roth, Manolito Rodríguez, Pablo Salvador, Juanma Elegante, Alberto Descartado, Juan Jarén. Teclados y sintes: Poch, Alejo Alberdi Luismi, María José Ripoll, Mario Gil, Sebastián Ruiz, Marcos Mantero, Teddy Bautista, Peter MacNamee. Percusiones: Pepe Ébano, Sergio Urquía, Paul Gunlach, Wally Fraza. Vientos: Ulises Montero, Justo Bagüeste, Javier "Moro", Pepe el Víbora, Carlos Polansky, Andreas Prittwitz, Charly, Antonio Mira, Stephen Franckievitch. Voces: Amparo, Fernando Malone, Lola, Teresa Rossenvinge, Luis Malone, Martita, Webo, María, Maisa, Balbi, Vicky Pelvix, Paco Clavel, Luis Vida, Kike Turmix, Julián Hernández, Loquillo, José Mª Granados, Artemio, Carlos Llanos, Comemé, Eva, Elena, Laura, Espe, Luigi Flai, Cristi, Martin Max. El 5º elemento: Ángel Aparicio y por supuesto: Ramón Recio. Y como si hubieran sido glutamatos:ciento y la madre,todo el que quiera incluirse en la lista, algún que otro más , y, por supuesto, el mod bajito



Glutamato con Ulises Montero



Actualmente Glutamato Ye-Yé lo forman Iñaki, Patacho, Fino Oyonarte y Charly Hens.Sounds Like“Sin trampa ni cartón. Esto es Glutamato Ye-Yé” Julio Ruiz. Radio Popular, 14-4-81 “(Glutamato) Lo forman un cantante en plan Adolfo Hitler (Iñaki), un guitarra depauperado (Alberto), otro que parece un príncipe azul (Manolo-Patacho), un bajo punkie (Rodrigo) y un batería con aspecto de gangster (Mauro)...” Eugenio Haro, El País Semanal, 7-6-81 “Glutamato es toda una jocosa sensación, son divertidos, frívolos, banales e intrascendentes. Groucho Marx hubiera sido, con toda probabilidad, fans incondicional del grupo.” Diario de Granada, 8-9-82 “Una conocida historia del pop madrileño: niños de familias bien haciendo el gamberro con instrumentos electrónicos... pero la realidad es que son necesarios. Su primer EP es un glorioso desbarre.” Diego A. Manrique, Metal Hurlant nº 8, 1982 “Definitivamente son geniales. Los reyes del desenfado.” Miguel Ángel Arenas, Rock Espezial, octubre 82 “Aunque la hornada se pasase, ellos siguen irritando.” Tomás F. Flores, Popular 1, 1-83 “Tocaron mucho y bien. Tremebundos, iconoclastas y anticonvencionales por naturaleza física y psíquica.” Javier Ribera, Diario 16, 16-2-83 “Suelen ser malos en directo y en estudio (pero no importa).” Cambio 16, 13-6-83 “La gente en Metro aguanta la que le echen... y si además son visitados por sus primos ricos de la capital (ya somos modernos), mucho mejor.” M. Diumenjo. Rock Espezial, 3-83 “Los de todos modos insufribles Glutamato Ye-Yé enamoraron a todo el público que tuvieron en Zeleste. A dios lo que es de dios.” M. Diumenjo, Rock Espezial, 4-83 “¡Todo en Glutamato Ye-Yé es lo bastante consistente como para que te fijes en ellos!” Diego Silva, El pop español, 1984 “Pop cínicamente escapista, pero con matices que indican un denso transfondo.” F. Martín, El País, 16-6-84 “El grupo más disoluto y disparatado del panorama musical de Castilla la Vieja.” ABC, 10-7-84 “Son la pesadilla de cualquier dama de la beneficencia que se precie de serlo.” Ignacio Juliá, Rock de Lux nº 4, 1984 “El único grupo que basa toda su transcendencia en la pura y simple diversión a través de la desenfadada ironía.” R.G. de Pomar, Candilejas, 10–84 “Las canciones parten de un esquema basado en la ingenuidad inicial de la música adolescente. Pero ellos no son nada ingenuos, y cargan de intención unas letras aparentemente disparatadas. Otro mérito adicional, pero importante, es que las canciones tienen enganche. Y con estas historias de Glutamato Ye-Yé se logra renovar el cargado arsenal de himnos excursionistas, canciones de la mili y coplas de borrachería, en general.” Pedro Calvo, Diario 16, 2-12-84 “Glutamato Ye-Yé, el resplandor de la hoguera.” Tomás Cuesta, ABC, 3-12-84 “Glutamato Ye-Yé es, ante todo, un grupo necesario.” Tomás Cuesta, Época, junio 85 “Glutamato acabó con cualquier sombra de aburrimiento. Puso en marcha el motor de su epilepsia contenida para divertir, al menos, a todo el mundo. Todo es una broma, nunca se sabe con ellos si el público se divierte a su costa, o ellos a la del público.” E.R.M., ABC, 17-5-85 “Mucho humor y textos entre el pop y una delirante preocupación social.” Pedro Calvo, Diario 16, 28-6-86 “La despedida de Glutamato Ye-Yé marca el fín de una época.” J.M. Costa, ABC, 4-1-87 “Sus conciertos siempre fueron divertidos, aunque en honor a la verdad, el grupo siempre sonó a rayos.” Pedro Calvo, Diario 16, 4-1-87 “Eran los únicos que practicaban una mezcla de rock y pop fuerte e intenso, con guitarras durísimas, músicas desvergonzadas y textos ácidos, críticos, humorísticos y corrosivos. Guapamente.” N. Sáenz de Tejada, El País, 2-1-87 “Excepcional concierto de reunión.” José Luis Fuentes, Boogie, agosto 89 “Con Glutamato al infierno.” J.M. Costa, Diario 16, 2-8-89 “Lo mejor de Glutamato está por llegar.” Carlos Moral, El Mundo, 16-12-97 Un hombre en mi nevera. “… canciones abracadabrantes, sicalípticas, desquiciadas, centelleantes, aberrantes: una locura tan especial como la de estos monstruitos produce todo tipo de efectos. Tantos colegios de pago para que terminen así, señor...” Rock Espezial nº 12, 1982 Zoraida. “Siguen tan desquiciados como siempre, aunque pueden engañarnos brevemente... Unos perfectos canallas sin posible remisión... Además Glutamato Ye-Yé son peligrosos... Frivolizan temas con la mayor seriedad... Se han descolgado con un Mini-LP malsano y subversivo como pocos. No pagad más de 525 pts. por esta infame obra.” Diego A. Manrique, Metal Hurlant, 1982 Glutamatonavidad (Glutamato ye-yé) “Un alegre himno a la esquizofrenia” Javier Barquin, Pueblo 15-12-82 Comamos cereales. “Las canciones inflagaitas. (Se limitan a agarrar una frase tonta y unas cuantas notas y ya está resuelto el problema). Ya veremos quien se acuerda dentro de cuarenta años de Comamos cereales.” Olmo, El correo Español-El pueblo vasco. 28-10-83 “Sus letras les convierten en el grupo más poco serio de todos los que circulan por el país.” Santi Carrillo, Rock Especial, abril 83 “Bien, bien la imaginación no tiene límites.” El Gran Musical, diciembre 83 “...Única actuación de esta banda en digno homenaje a uno de los mejores letristas españoles, responsable de tantas y tan agradables majaderías que se contaban en las canciones de Glutamato.” Sol Alonso, El País, abril, 1991 ...Y al tercer año. “Un disco que hará las delicias de todos aquellos que un día tomaron partido por las inolvidables Hornadas Irritantes.” José Luis Fuentes, Boogie, marzo, 1990 Canta con nosotros ”Es como si los tontos del pueblo del pop nacional (papel que ellos mismos escogieron y desarrollaron), se hubieran convertido en los primeros de la clase. Algún día, no muy lejano tal y como van las cosas, tú serás como ellos.” Ignacio Juliá, Rock Espezial, septiembre 84

Glutamato con Poch
GLUTAMATO YE-YÉ POR SIEMPRE GUAPAMENTE La historia que viene a continuación parece solo el eco de tiempos remotos. Un tiempo muy lejano. Una extraña época de prodigios, libertad, afán de abrir caminos inexplorados y de acabar con un siglo y un milenio prendiéndole fuego a todo; destruyendo para poder construir un mundo realmente nuevo. Unos años que, a la luz de lo que estamos viviendo ahora, nos llevan a preguntarnos si existieron en realidad o si, tal vez, solo los hemos soñado. Menos mal que quedan los discos y las canciones para dar fe de que Glutamato Ye-Yé habitó alguna vez en el mundo de los vivos. La cosa empezó, como muchas otras, en un parque. El del Retiro, en Madrid, en 1975. Allí se conocen cuando ambos atisban los 18 años Iñaki Fernández Arnáiz y Ramón Recio. Son colegas de pandilla, comparten porros y aficiones propias de la edad. Con el pasar del tiempo, Iñaki pasa por casi todos los estadios posibles en un joven de la época: es rojo, hippy, irá a Francia a una comuna de los hare krishna y hará una breve parada en el psiquiátrico, que nunca viene mal. Ramón, amigo a su vez de otro personaje clave de la época: Fernando Márquez el Zurdo, mantiene a su vez una tremenda inquietud literaria y un inmenso interés por toda la contracultura que se cuece fuera de las ollas oficiales. Juntos descubren las delicias al aire libre en Formentera, los tripis, la tremenda explosión de insolencia que provoca el punk y la marea que alcanzó la capital de España y que aquí dió en llamarse la movida. En noviembre del 79 Patacho, hermano de Ramón, pone discos en el bar Susie Q, harto de tener que viajar todos los días a Alcalá de Henares a estudiar Económicas. Por allí se pasan una noche Ramón e Iñaki, este descalzo, con melena y barba y traje blanco. El portero del local, un rocker, espetó a éste último: “aquí no queremos hippys”. Iñaki confiesa ahora que aque¬lla frase le “hizo espabilar, tomar conciencia”. Tanto que se puso al cuello un collar de perro y se plantó ante Patacho, que ya le conocía de unas Fallas en Valencia en las que apareció con una caja de manzanas de caramelo, y le empezó a decir de repente cosas como “¿Quieres ser mi amo?”. Ramón contempló la escena, digna de Lewis Carroll, y se le encendió la bombilla: ¡había que hacer inmediatamente un grupo de música! Porque entonces lo más maravilloso que podía hacer un chaval era tocar en un grupo de música. La idea no fraguó inmediatamente, sino que unos días después se presentaba en casa de Patacho un joven larguirucho con cara de crío despistado. Se llamaba Alberto Haro Ibars y llevaba una guitarra y un pequeño amplificador consigo: “Hola. Que me ha dicho Iñaki que tenéis un grupo y que venga a ensayar”. Patacho llama a Iñaki y a Ramón y éste último decide que ha llegado la hora. Naturalmente, ninguno de ellos tiene maldita idea de qué hacer con un instrumento de música. Iñaki será cantante y Patacho recibe la misión de comprarse una guitarra y convertirse en guitarrista. Ramón tiene ya hasta el nombre para el grupo. El glutamato monosódico es un elemento químico que potencia el sabor de las comidas, lo cuál no deja de ser algo simbólico si se tiene en cuenta lo que la banda hará en un futuro: potenciar el sabor de la vida, tomada a cucharadas por unos temerarios jóvenes con hambre de vida y de todo lo que la vida que se vivía entonces aquí hurtaba a la juventud española. Sobre todo si la comparamos con la de fuera en aquellos años. Iñaki le añade el Ye-Yé al nombre, como homenaje al pop español de los sesenta y su estética, que cuadraba que ni pintada con la de la nueva ola madrileña. Ahora había que buscar el resto de componentes para que Glutamato Ye-Yé echara a rodar como entidad de descontrol total, disfra¬zada de grupo musical que practicaba cierta suerte de “pop psicotrópico” Su debut se produce en la sala El Sol a principios de la década de los 80, en un concierto junto a el Aviador Dro y sus Obreros Especializados en la presentación de un libro del periodista Jaime Noguerol. Allí interpretan dos canciones –Sabes bien, la primera que han compuesto, y Madison, una versión del Dúo Dinámico–, mientras presentan el nuevo look del cantante, que con el tiempo se hará característico y bien reconocible. La noche de Nochevieja del 79 Iñaki, para comenzar con buen pie la nueva y ansiada década, decide cortarse las greñas y afeitarse las barbas, dejándose un pequeño bigotillo hitleriano. No obstante este concierto y los que el grupo va ofreciendo en el creciente circuito de locales de la capital –El Escalón, el Muro, la sala Carolina…–, tardan un tiempo en consolidar una formación estable. En seis meses llegan a pasar seis baterías por Glutamato, hasta que Carlos Durante, que marcó el ritmo en una de las primeras bandas de la movida: Los Bólidos, asienta sus reales frente a los parches y los platos. El bajo pasa de las manos de José Luis El Chori, que luego militaría en los Elegantes, a las de Rodrigo de Lorenzo, más tarde fundador de Ciudad Jardín, quedándose al final en los dedos de Jacinto Golderos, peculiar individuo que trabajaba en Correos y con una imagen personal que recordaba al primer Keith Richards. Para entonces, Alberto se ha marchado a formar otra banda, Sindicato Malone, y su puesto lo ha tomado su hermano Eugenio, quien, como afirma Carlos, “era un tipo cojonudo. Lo suficientemente loco como para despertarse una mañana, coger su 2CV y largarse a Dinamarca porque si”. Esta formación –Iñaki, Patacho, Eugenio, Jacinto y Carlos– será la más estable a lo largo de la vida en activo de Glutamato. En aquel entonces, las primeras píldoras de la movida van siendo asimiladas y las compañías discográficas se deciden por fin a “modernizarse” y fichar a los grupos con una imagen más pulcra y estilos más asequibles: Mamá, Los Secretos, Nacha Pop… Estos sufrirán por parte de sus detractores el apelativo de “babosos”. Precisamente como reacción a su música, germinan a su lado otras bandas de individuos con mucho menos pedigrí y ninguna gana de ir por la vida de “buenos chicos”. De este lado están Sindicato Malone, Pelvis Turmix o los inclasificables Derribos Arias, en donde militan los singulares donostiarras Poch y Alejo Alberdi junto al ibicenco Juan Verdera y, por supuesto, Glutamato Ye-Yé. Como colaboración entre estos últimos cabe destacar el tema Dios salve al lehendakari, que terminarían por grabar ambas formaciones. Esta horda de grupos, cuya intención es aberrar hasta poner de los nervios a los que se creían muy modernos y a los que sabían perfectamente que no lo eran, asumen por su parte la etiqueta de “Hornadas Irritantes” y vive Dios que consiguen tocar las narices en montones de fiestas-conciertos en el mítico Rock-Ola y en los primeros sitios en los que se atreven a contratarles sin saber muy bien lo que contratan. “En aquellos tiempos”, recuerda Carlos, “sólo pensábamos en pasárnoslo bien, en tocar, en beber y en follar”. El sello Dro, adalid de la independencia discográfica de la época, les propone editar un e.p. con cuatro canciones. Estas serán Corazón loco, compuesta por Eugenio Haro y el más tarde Gabinete Caligari Jaime Urrutia, Un hombre en mi nevera, Holocausto caníbal y Narcosis. Se graban en los estudios Doubletronics a finales de noviembre de 1981 con Jesús Gómez como productor, y en él colaboran Poch, Alejo, el ahora productor Paco Trinidad y el guitarrista Ángel Altolaguirre. La portada la hizo Teresa Rossenvinge, novia de Eugenio. El resultado sonoro del disco era lo suficientemente delirante para una España dispuesta a todo y sirvió para que Glutamato Ye-Yé comenzara a hacerse un nombrecito. El 12 de agosto de 1981 el grupo da su primer concierto “importante” en la plaza de Las Vistillas de Madrid, contándose entre el público a la hoy concejal Cristina Almeida. Mientras tanto la fiesta sigue en Rock-Ola, en donde Jacinto ejerce de contacto magnífico para conseguir actuaciones cada poco, con aberrantes conciertos en los que se acoge a todos los colegas músicos de la época que pasan por allí: el teclista Mario Gil, los saxofonistas Ulises Montero y Justo Bagüeste, el guitarrista El Goma, el cantante Luis Malone… El grupo empieza a tocar fuera de Madrid y precisamente el 2CV de Eugenio fue la primera furgoneta de Glutamato Ye Yé en aquellas actuaciones de tintes surrealistas en Campo de Criptana, Valencia, Zaragoza… Glutamato entra a grabar su primer L.P. en agosto de 1982, pero la mili de Iñaki, que en las actuaciones es sustituido por Amparo Úbeda, novia de Ramón, hace que el disco quede en un mini-elepé con sólo siete temas. En él colabora Ulises Montero y la portada la realiza Fernando Caballero, entonces cantante de Sindicato Malone y hoy afamado pintor. Por cierto, el empeño del grupo por incluir el precio del disco en la portada provocó la negativa de muchas tiendas a venderlo. También graban el tema Glutamatonavidad en noviembre de 1982, para el elepé compartido Navidades Radioactivas, con Fernando Malone y Teresa Rossenvinge en los coros. Iñaki seguía en la mili y su voz se añadió más tarde, aunque no a tiempo de incluirla en el disco. Para entonces Ramón, que ejerce de elemento aglutinador externo del grupo, les hace dar un paso en dirección a tratar de estabilizar su propio management, algo imprescindible a la hora de lidiar con las actuaciones, y a tener su propio sello discográfico. Así, Ramón crea el sello Goldstein que el grupo inaugura con un single que verá la luz en el 83. El disco, con una excelente portada por el diseñador Oscar Mariné, lleva en su cara A uno de los primeros himnos del grupo: Comamos cereales. En la B va La balada de Karen Quinlan, siendo esta segunda la primera canción seria de Glutamato Ye-Yé. Por primera vez entran en la lista de Los 40 Principales y actúan en su primer Gran Musical de la cadena SER. Más aún, salen elegidos “Grupo Revelación del Año” y su presencia en los programas musicales de televisión de la época –La Edad de Oro, La Caja de Ritmos, Tocata,…– comienza a ser habitual. No obstante, las diferencias personales empiezan ya a bullir y desatarse entre el quinteto, cobrándose la marcha de Eugenio Haro, que pasa a integrarse en Ciudad Jardín. A este pequeño terremoto se le une otro tan o aún más grave: por descontroles económicos de Pancoca, la distribuidora de Goldstein, el sello enfila hacia el garete dejando a Glutamato de nuevo en la puñetera calle. Sin embargo, la suerte vuelve a ponérseles de cara. 1984 recibe al grupo con la llegada de Paco Martín como responsable del producto nacional de Ariola, quien inmediatamente les ficha para grabar el disco que marcará el punto álgido en la carrera del ahora cuarteto: el mini-elepé Todos los negritos tienen hambre (y frío). Este se salda nada menos que con 40.000 copias vendidas y la llegada de la fama. De este modo, de un día para otro mucha gente empieza ya a saber quién es ese extraño individuo que va en el metro con flequillo, gabardina de corte militar, bigote a lo Hitler y una pata de pollo colgada al cuello. Pero no sólo es éso, sino que gran parte del público parece incapaz de discernir la ironía y la mala leche que contienen las letras y algunos, incluso, se las creen a pies juntillas. Patacho jura que, yendo a ensayar a los locales de la calle General Perón, al pasar junto a una iglesia escuchó al típico grupo parroquial cantar en tono de misa y con guitarras españolas Todos los negritos…¿Qué pasaría por la mente de aquellos tiernos infantes al llegar a lo de “tú pones tu granito, que yo ya pondré el mío…”. El disco es nº 1 de 40, aunque sólo en provincias, lo cual lleva a la banda a una enloquecida gira por toda la geografía española con Ángel Aparicio como road-manager y toda una pléyade de colaboradores ocasionales: Juanma de Los Elegantes, Josele de Los Enemigos, el exTequila Julián Infante y Ricardo del Castillo, quien no tardaría en ocupar plaza fija en el grupo. A estos se sumaban aquellos espontáneos que cualquiera del grupo, Iñaki mayormente, decidía que podían tocar en la siguiente actuación. A veces algún que otro miembro oficial se perdía en algún pueblo haciendo “amistades” o “bussiness” y el grupo tenía que encarar la siguiente fecha con instrumentos de menos. La gira fue el vivo ejemplo del desaparramo que se espera de una banda de rock’n’roll con todas sus consecuencias, siempre con el alcohol, las drogas y la juerga de fondo. Pero todo iba aún bien y parecía que el tíovivo no pararía de girar nunca. No obstante iniciaría la frenada justo al año siguiente, cuando el siguiente disco de Glutamato Ye-Yé, Guapamente, no alcanza las expectativas de ventas: apenas 11.000. Eso no impidió, sin embargo, que les propusieran para representar a España en el Festival de Eurovisión con el tema Alicia. Tenían muchas posibilidades de haber ido, pero el asunto se torció por temas de compromisos de T.V.E. con las compañías discográficas. Patacho dice al respecto: “La verdad es que nos hacía ilusión”. Aquel 1985 y con el grupo como una olla expréss a punto de cocción a causa de los egos desatados, el descontrol químico y el dinero que empezaba a generar el grupo, fue Jacinto quien saltó o fue invitado a saltar del barco, que para todo hay versiones. El guitarrista Ricardo del Castillo entra para tocar el bajo y Luismi se ocupa de los teclados. En el 86 entraron de nuevo al estudio para grabar Vive subida, con la producción de Marcos Mantero y Carlos Martos, aunque de nuevo la fortuna se les mostró obstinadamente esquiva. Las letras del disco tenía un marcado tinte antimilitarista y ellos habían pensado lanzar como primer single Banderín de enganche. Pero sucedió que aquel mismo año se celebraba el glorioso referéndum para la entrada en la OTAN y la compañía decidió que sería mucho más oportuno y menos polémico sacar Todo va dabuten. Para colmo de males, Manolo Díaz, su valedor en Ariola, se marcha de la compañía y la nueva dirección de la misma les hace saber que se acabó el apoyo promocional, con lo que el disco pasa sin pena, ni gloria. El grupo se refugia entonces en el directo y Ricardo vuelve a la guitarra, pasando el bajo a Fino Oyonarte, que venía de los almerienses Amor de Madre y fue fichado en una de las giras que Glutamato realizó por allí. Finalmente, el pueblo de Mula sería testigo de la última actuación del grupo, siendo Iñaki quien decidió abandonar por motivos que quedaran, como los asesinatos de JFK o el asunto de las vacas locas, en el misterio. Glutamato Ye-Yé se enfrentaba a la siempre terrible disyuntiva –para un grupo de rock– de tener que continuar con nuevo cantante o bien mandarlo todo a hacer gárgaras.Optaron lo último. Iñaki se iría con Ricardo a planear una aventura por su lado, Carlos Durante no tardó en fichar por Desperados y Patacho comenzaría a dar forma a un nuevo proyecto junto a Fino y José Mª Granados, de Mamá: La banda del otro lado. La salud comenzó a pasar factura por la diversión de tantos años y Ramón Recio, alma de la banda y autor de más del 80% de las letras, cayó enfermo de manera irremediable. Por deseo expreso suyo, Glutamato Ye-Yé se reagruparon para dar un último concierto en la desaparecida Sala Universal de Manuel Becerra, en Madrid, el 2 de enero de 1987. Aquella actuación fue recogida en un doble elepé llamado Esto fue todo y editada por Twins, sello de Paco Martín). En ella puede encontrarse el emblemático Soy un socio del Atleti. El 5 de abril de 1988 fallecía Ramón Recio y en su funeral el sacerdote leía en voz alta la letra de Todos los negritos… Poco después se iría también Albertito Haro y Eugenio a los dos años. Antes ya se había marchado Ulises Montero. Muchos muertos a la espalda. Se diría que a la muerte le gusta la música y por eso se suele llevar jóvenes a sus intérpretes: para que le toquen en exclusiva, como si fuera una fan celosa. Como homenaje a Ramón, Glutamato reviviría otro 5 de abril en la sala Revólver en un concierto titulado Por mis muertos, estrenando y grabando allí un tema inédito: Conjuro a medias. Después, varias reuniones de carácter acústico y grabaciones realizadas por Iñaki y Patacho harían que el nombre de Glutamato Ye-Yé volviera a figurar durante estos últimos años en los periódicos. Nada es para siempre. Ni siquiera las despedidas. Como decía al principio, vista desde aquí parece que esta historia fuera argumento de un comic, leyenda de rockeros irredentos del siglo pasado, aventura de mocosos irresponsables que a cada minuto se la juegan con el morboso vértigo que da el no darte cuenta de que en realidad estás caminando sobre el alambre y abajo no hay red. Pero quedan las canciones. Aquí están, registradas como prueba de que una generación de chicos hizo bien su trabajo, que no era otro que el de abrir caminos inexplorados para que ahora nos resulte tan normal ver a niños con el pelo teñido o con piercing o tocando ruidosos estilos de música. Como Buñuel, Lorca, Dalí o el resto de los surrealistas, Glutamato Ye-Yé fueron geniales, aún hoy siguen siendo geniales y a ellos no se les puede culpar porque lo que haya venido después simplemente no esté a la altura. Fernando Martín, Madrid, marzo de 2001 P.S. Por cierto,… ¿Alguien sabe dónde está Jacinto?

Discografía
- 'Un hombre en mi nevera'. 1982, Ep editado por Dro (Dro 005)
- 'Zoraida'. 1982, Minilp editado por Dro (Dro-009)
- 'Glutamatonavidad'. 1982, corte en el recopilatorio 'Navidades Radiactivas'
- 'Comamos Cereales'. 1983, Single editado por Goldestein (Gold-003)
- 'Todos los negritos tienen hambre (y frío)'. 1984, Minilp editado por Ariola 1984
- 'Guapamente'. 1985, Minilp editado por Ariola
- 'Vive Subida'. 1986, Lp editado por Ariola
- 'Esto fue todo'. 1978, Doble Lp editado por Twins
- 'Y al tercer año'. 1989, Lp editado por La Fabrica magnética
- 'No tienes ni idea'. 1991, corte en el recopilatorio Homenaje a Poch
- 'Conjuro a medias'. 1991, Ep.
- 'No sabes amar'. 1998, corte extraido del 'Flamingo All Stars'
- 'Grandes Éxitos, inéditos y rarezas'. 2001. Triple Cd recopilatorio editado por Lollipop .
Glutamato en la sala El Sol
Las entradas para el concierto se pueden conseguir en Escridiscos (Navas de Tolosa, 4) y en Zoe Café (Santa María, 28) al precio de 15 euros. En taquilla se venderán a 20 euros. Apertura de puertas: 23:00 horas.

El Sol
C/ Jardines, 3
Madrid

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