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La Economía del 2010

Por Julio C. Gambina

A modo de balance de las políticas económicas del 2010, Julio Gambina analizó las condiciones actuales de la Argentina en el marco de la crisis económica mundial.

El economista afirmó que el año mostró una ecuación de beneficios muy clara, ya que mientras el 30% de la población posee la capacidad de manejar cuantiosos recursos, “la mayor parte de la sociedad solo recibe beneficios sociales compensatorios como paliativo a la situación coyuntural, pero que no resuelven el problema estructural de la baja calidad de vida”.

“Es erróneo considerar que la Argentina está al margen de la crisis”

El tema central de la economía durante el 2010 fue la crisis mundial. Esta afecta a todos los países, aunque algunos tengan tasas de crecimiento elevadas. Probablemente la Argentina cierre este año con un crecimiento del 9%, y es evidente que es una tasa muy elevada, comparada con el crecimiento del Producto Bruto en el mundo, o en países de la Unión Europea que están sufriendo la crisis en mayor grado, como el caso de Irlanda.

Pero es erróneo considerar que países como Argentina o China no son parte de una economía mundial en crisis porque sus economías crecen. Crisis no es lo mismo que recesión, ni significa que caigan las economías nacionales en particular.

Hay que preguntarse por qué crece el precio de la soja, uno de los factores que contribuye al crecimiento económico argentino. O por qué pasa lo mismo con los precios del petróleo y las materias primas, que es una de las razones por la cual América Latina pareciera estar al margen de la esta situación. A través de la mega minería a cielo abierto, Argentina es productora y exportadora de oro, cuyo precio crece porque al haber crisis se convierte en una inversión de resguardo. Y del mismo modo, la suba de los precios de la soja, el petróleo, las materias primas y los alimentos está asociada a la crisis, con mecanismos especulativos a nivel internacional.

“Nadie puede pronosticar el fin de la crisis”

A principios del 2010 se decía que se estaba saliendo de la crisis. El 2009 fue un año de recesión para la economía mundial, la Argentina sólo creció 0,9%, y entonces parecía que este dato era compatible con el decrecimiento de la economía a nivel global. Pero a principios de 2010 los pronosticadores decían que este era año en el cual se salía de la crisis.

Pero el derrumbe de Grecia fue un baldazo de agua fría, que mostró que la crisis no se estaba terminando, y el 2010 comenzó y terminó con Europa siendo el epicentro mundial de la misma. Y nadie, incluidos los grandes organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, tiene un pronóstico certero sobre cuando terminará la crisis económica mundial.

“Mientras Paraná Metal sigue sin funcionar, la industria automotriz bate récords”

América Latina es un territorio de cuantiosas riquezas, que están siendo demandadas por la economía mundial. En la Argentina creció mucho la producción de soja para la exportación, pero también lo hizo la industria automotriz.

Más del 70% de la producción automotriz se exporta, pero la situación es peor en relación a otras épocas. Esto se demuestra claramente con el caso de Paraná Metal, la autopartista más importante del país y la tercera en América Latina, donde 700 de sus 900 trabajadores se quedaron en la calle, en el mismo momento en que la Argentina bate todos los récords de producción y venta de automotores.

La diferencia es que antes se fabricaban automotores para vender en el mercado interno, y ahora las automotrices los exportan. Y actualmente, más de la mitad de los automotores que compran los argentinos son importados.

“Hay que preguntarse si este modelo productivo sirve, más allá del crecimiento actual”

Argentina está inserta en la transnacionalización de la economía, por la exportación de soja y los productos de la mega minería a cielo abierto, como el oro y la plata; pero también por la industria automotriz y alimenticia en su conjunto.

La inserción argentina en un mercado mundial en crisis, es lo que nos demuestra que hay que tener cuidado con los análisis que indican que el país está al margen de esta situación económica. Esto no es así. Con datos de crecimiento de la macroeconomía y el PBI, Argentina está inserta en el marco de la crisis mundial. Por lo anterior, el sentido común indica que a medida que vaya creciendo la economía, puede haber recursos fiscales que sirvan a la distribución de la riqueza.

Por supuesto que es mejor el crecimiento que el decrecimiento, pero cuando se debate sobre el tipo de crecimiento de la economía argentina y se descubre la desigualdad que existe, esto nos lleva a discutir, por ejemplo, si sirve que crezca la industria automotriz cuando Villa Constitución sufre en forma directa el impacto por la situación de Paraná Metal. En conclusión, nos lleva a discutir si este es el modelo productivo que necesita el país.

“La inflación es un impuesto que pagan los sectores de menores ingresos”

La inflación es un mecanismo de transferencia de recursos desde los sectores que no pueden establecer los precios, hacia aquellos que sí lo pueden hacer. Los únicos que pudieron defenderse de la inflación son los trabajadores sindicalizados en relación de dependencia, que forman una minoría que está incluida en los convenios colectivos de trabajo, y lograron abrir las discusiones paritarias para no perder capacidad de compra con sus salarios.

El asesinato de Mariano Ferreyra puso en evidencia que gran parte de los trabajadores argentinos están flexibilizados y tercerizados, con salarios que a veces son un tercio menores a los que perciben un trabajador regularizado, que participa en un sindicato y tiene acceso a paritarias. Por lo cual la inflación es un impuesto que pagan los sectores de menores ingresos.

La intervención del Indec

Otro tema importante es cómo se mide la inflación. Existe una distorsión enorme, una gran estafa, que es la intervención que opera sobre el Indec, que modificó los indicadores a “gusto y paladar” de las necesidades del poder ejecutivo nacional, y que desembocó en una situación donde el gobierno tiene que reconocer que necesita al FMI para elaborar un índice de precios creíble.

Lo lamentable es que fue el propio gobierno nacional quien convocó a un Consejo Asesor, integrado por las universidades públicas, y cuando estas hicieron un informe negativo sobre los indicadores que venía trabajando el Indec, el Ministerio de Economía convocó al Fondo Monetario en vez acudir a los técnicos y profesionales universitarios para corregir lo que estaba mal.

Tres ejes de análisis para entender la economía argentina

Soberanía Alimentaria


La soberanía alimentaria es un tema que hay que resolver a nivel nacional, regional y mundial. La Argentina está subordinada al paquete tecnológico de la producción mundial, principalmente de la soja, y a las grandes empresas transnacionales como Monsanto y Cargill, entre otras.

Esta subordinación hace que el régimen productivo del campo y el uso de la tierra en el país, estén atados a las necesidades de este paquete tecnológico. Las rutas, los puertos, el modo de producción, el transporte y el comercio exterior están sujetos al mandato del mercado mundial.

Se debería poner el acento en satisfacer las necesidades alimentarias de la población argentina y de la región.

Soberanía Energética

La problemática energética es otro eje importante. Hace poco, se anunció con bombos y platillos el descubrimiento por parte de Repsol-YPF de una cuenca gasífera muy importante en Neuquén, justo cuando se estaban agotando las reservas de gas y petróleo del país.

Pero la pregunta es: ¿Quién administra estos recursos? Y la respuesta es que en la Argentina los administra el capital privado, cuando el 90% de las reservas hidrocarburíferas del mundo están en manos estatales.

Soberanía Financiera

Argentina termina el año recibiendo al FMI, con la escusa de que lo hace para que colabore en la elaboración de un índice de precios, pero en realidad es una forma de reinstalar a este organismo internacional.

No es casual que el Fondo Monetario venga justo cuando el gobierno nacional comenzó las negociaciones con el Club de París, para pagar una deuda odiosa que fue contraída mayormente por la última dictadura militar, y que no debería pagarse, o por lo menos debería ser investigada.

La discusión es si los recursos nacionales se usan para resolver las necesidades de los acreedores externos, teniendo en cuenta que son países en crisis que necesitan conseguirlos de cualquier forma. ¿Y quién les va a facilitar estos recursos? Argentina.

Los recursos financieros de América Latina tienen que ser administrados por y para América Latina.

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