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Libia y la especulación petrolera

Por Salvador Briceño

Libia es el noveno país exportador de petróleo crudo a nivel mundial y el tercero del norte de África. Y la situación por la que atraviesa, donde están en jaque el dictador Kadafi y el Estado autocrático como tal por la revuelta de su pueblo que lo quiere fuera del poder, rompe la endeble estabilidad y pone a temblar a las economías que dependen del energético, sobre todo en aquellos países europeos que se ven directamente afectados por el cierre de los grifos libios.

Más aún, sensible como es el mercado especulador global, la primera reacción de las principales bolsas es el alza de los precios internacionales, por el temor a la propagación de las manifestaciones a otros países de Medio Oriente y norte de África; como Bahrein, Yemen, Irán, Argelia y, sobre todo, Arabia Saudita, el principal productor mundial de crudo. Londres y Nueva York así lo testifican, con niveles similares a septiembre de 2008 apenas ayer jueves 24. Y la expectativa de los analistas de mercado es que la situación de los precios no bajará pronto. Por lo tanto, al mundo le esperan días o semanas con precios elevados que impactarán la recuperación de las economías, incluida la estadounidense.

Pero los incrementos no responden al desabasto, cuanto a las expectativas de los mercados a futuro, los contratos del commodity (el WTI), que le apuestan a una baja en el abastecimiento, hasta en tanto la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) o la propia Arabia Saudita salga al quite con el faltante libio. Por lo tanto, mientras no se cubre la meta durante el corto/mediano plazo, los precios harán de las suyas; o mejor dicho, los corredores en las bolsas del mundo. Pues como dice The Economist en su última edición: “A los mercados petroleros no les gustan las sorpresas”.

Pero en realidad a quien no le agradan dichas sorpresas es a los especuladores. Pues por ahora no hay déficit en el suministro de petróleo en el mundo, porque los precios ya estaban elevados aún cuando las empresas extranjeras que operaban en Libia habían bajado su producción, como es el caso de la italiana Eni —la mayor petrolera extranjera en Libia—, la Repsol de España, la alemana Wintershall y la francesa Total. Las cuatro compañías confirmaron este miércoles, que habían decidido suspender algunas de sus operaciones de producción en el país del norte africano. La alemana dejaría temporalmente de extraer unos 100 mil barriles diarios, en tanto la francesa otros 55 mil barriles por día. Y en general, la producción se habría reducido hasta en un 25%, equivalente a unos 400 mil barriles diarios, de acuerdo con un reporte de Reuters.

Del mismo modo, es el mercado europeo el que mayormente sienta el impacto del desabasto o quien se vea afectado por el incremento en los precios del barril de petróleo, que apenas ayer alcanzó cotizaciones altas sólo equiparables a las de 2008, de 111.35 dólares el Brent al final de la jornada del viernes, tras rozar los 120 dólares. Así, en primer orden está Italia, que consume el 32% del total libio de un 75% del total que se extrae de este último y va para la Unión Europea. Le sigue Alemania, con el 13.4%, Francia y China con el 10% cada uno, España con el 8.6%, Estados Unidos con apenas un 6% y Brasil con un 3%.

Como decíamos, por el lugar que ocupa en el mercado mundial, Libia produce diariamente cerca de 1.7 millones de barriles de crudo (equivalente apenas al 2% de la producción mundial). De eso, el país norafricano exporta unos 1.2 millones, de acuerdo con la OPEP. En tanto para su economía representa el 95% de sus exportaciones y le asigna el 50% de sus ingresos, lo que contribuye con un 25% a su Producto Interno Bruto.

Y tan es asunto de los especuladores, que en la bolsa neoyorquina hay empresas que se han llevado enormes ganancias: como ConocoPhillips (2.56%), Marathon (3.08%), Hess (5.19%); en tanto retroceden en Dow Jones y el Nasdasq. Porque unos pocos ganan y la mayoría pierde con este “negocio” de los precios del petróleo aprovechando presunto desabasto o problemas que todavía no detonan en otros países productores.

Bueno. Ya dijimos que la caída en la producción libia o la salida de las empresas italiana o española que laboraban antes de los disturbios, no han impactado en los precios o al desabasto. De hecho no hay tal desabasto por ahora en el mercado, aunque The Economist diga lo contrario. Pero hay un pequeño inconveniente que se está manejando como una de las variables del presunto déficit del mercado petrolero, cuando no es así. Se trata de la tesis de que las cosas pueden variar en dichos precios que tocan los niveles de 2008, en la medida que Arabia Saudita cubra el hueco dejado por Libia en cuestión de semanas.

Pero esa es, decíamos, una tesis falsa. Según medios especializados en el tema, “Stuart Staniford no cree en la versión difundida por los saudíes, que podrían producir más [después de todo Arabia Saudita es el único país en el mundo que tiene una capacidad ociosa de 4 millones de b/d] y enviar más petróleo a través del oleoducto que llega hasta Yanbu en el Mar Rojo, para su envío a Europa”. Esto, porque el petróleo saudita es demasiado “amargo” [con más azufre] y las refinerías que transforman el petróleo libio necesitan crudos más “dulces” [con menos cantidad de azufre].

Sin contar que la OPEP asegura contar con al menos 6 millones b/d, cuando la cifra está entre 4-5 millones de b/d, y de los cuales entre 3-3.5 millones de b/d está en manos de Arabia Saudita. Son las cartas para sostener los engaños de los especuladores; patrañas que se convierten en enormes ganancias en tanto el mundo consumidor de las gasolinas, como siempre, es el que la paga. Sin importar que sean de los países desarrollados o en desarrollo. Todos por igual.

Sólo resta decir que, ciertamente, en gran medida el incremento de los precios retrasa la recuperación de las economías de la globalización. Y si bien esta crisis de precios le pega directamente a la zona Euro, también lo hará con la economía estadounidense. Y las que están fuertemente colgadas de esta última como la economía mexicana que no cuenta con políticas energéticas propias sino dependen de los intereses de EU.

En fin, mientras avanzan las marchas multitudinarias en contra de los tiranos en el mundo árabe y amenaza con propagarse hacia el Medio Oriente, nunca faltan los avorazados que a río revuelto sacan ventaja. Los precios son mera especulación, gracias a los mercados a futuro. Los financieros la aplicaron otra vez. A ver hasta cuándo.




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