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Woody Allen y el bodrio parisino

Por Carlos Tena     

El film más esperado en el próximo Festival de Cine de Cannes 2011 es sin duda Minuit à Paris, la más reciente obra del cineasta norteamericano Woody Allen, empeñado últimamente en sacar dinero de donde sea, con tal de seguir haciendo películas, aunque el resultado fuera tan espantoso como el logrado con Vicky Cristina Barcelona, mancha que no empaña la impresionante carrera del genial realizador, pero que dibuja una sombra de sospecha acerca de los métodos que emplea a la hora de financiar sus guiones más actuales, siempre salpicados de ingenio, romanticismo, sexo y problemas psiquiátricos de los protagonistas, a quienes hace mensajeros de sus nunca negados traumas familiares.

Un París luminoso, bello hasta decir basta, ha sido el escenario de esta última entrega del original clarinetista, que pasa de Oscar y de los festejos de Hollywood, convencido de que las alharacas y el peloteo no le suelen agradar tanto como a sus actores, sobre todo a Penélope Cruz y esposo, Banderas y esposa, que han trepado a la cima de sus sueños profesionales aunque, como en el caso de Javier Bardem, uno esperase que la inteligencia estuviera algo reñida con el amarillismo sensiblero que ambos han mostrado en sus intervenciones públicas más recientes

Aquel bodrio en Barcelona habrá que perdonarlo
Woody Allen necesita dinero y Carla Bruni, tibio fenómeno del pop francés (no alcanzará jamás a Françoise Hardy), del que Johnny Halliday sigue siendo el mito más aplaudido y vituperado (de todo hay en la viña de Alá) le ha llevado del brazo hasta su tronco Sarkozy, que mira por donde es presidente del gobierno galo, para que el rodaje no tuviera que pasar por la taquilla del ayuntamiento, abonando los impuestos y precios que se exigen a cualquier productora para rodar en las calles avenidas, plazas y barrios de la ciudad del Sena.

El negocio de Woody llega hasta la banda sonora del disco de la película, en la que la Bruni interpreta un par de canciones, aunque quienes han visionado el filme no han elogiado precisamente esta comedia romántica, en la que Carla hace un breve papel como cicerone de turistas americanos. Además de ese cameo, recuerdo que la consorte del mandatario francés hizo un pequeño papel en 1994, cuando Robert Altman la eligió para hacer de maniquí en la película Prêt-à-Porter

Mi amigo Ramón Ortega, compañero de colegio, cinéfilo donde los haya, que ha tenido la suerte de ver Minuit à Paris antes de su estreno, me dice textualmente: “No sé qué le pasa a nuestro querido Woody. Hemos visto todas sus obras desde que comenzó a dirigir, pero tanto aquel bodrio en Barcelona, como esta historia parisina, son de lo más mediocre en su larga historia”. Gracias por el aviso, amigo.

El 11 de Mayo será la première mundial en la gala de apertura del Festival de Cannes, y ese mismo día se estrenará en todo el país, y llegará a las pantallas americanas el 20 de ese mismo mes.

Lo que me jode muchísimo es que tendré que verla. Uno quiere a los genios por sus defectos.
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