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En 2011 el mundo decidirá el destino de las ballenas

Por Fabiola Leyton

La caza de las ballenas para obtener beneficio de su carne y de su grasa es una actividad tan antigua como la especie humana, pero es en el siglo XX, con la llegada de los buques factoría, que diferentes especies de ballena se encuentran bajo seria amenaza de extinción por su caza indiscriminada. Los buques factoría son barcos que persiguen, matan, descuartizan y almacenan en frío a los animales. Tienen cada vez mayor capacidad en su bodega y, según la FAO, existen atualmente 38.400 buques de más de 100 toneladas de capacidad en la flota mundial de barcos factoría. Toda una industria casi militarizada al servicio de la muerte de estos mamíferos marinos.

En la década de 1930, se mataban anualmente más de 50.000 ballenas, por lo que se creó la Comisión Ballenera Internacional (CBI) para "conservar el stock de ballenas y hacer posible el desarrollo de la industria ballenera" (Ver Convenio Internacional Fundacional).

Esta comisión, como podemos ver, no se forma para proteger a las ballenas sino para cuidar su "manejo sostenible" (cuidar que no se mate a las madres o las poblaciones jóvenes) para tener más ballenas que matar a futuro y así continuar manteniendo una industria que persiste gracias a la demanda de productos de ballena: carne, grasa y sus subproductos (como el aceite) que se utilizan para diferentes fines industriales.

Desde su creación en 1940 hasta la década de los '80, la CBI no reguló ni hizo nada por detener o racionalizar la caza de ballenas. Esto agravó la situación de la población de ballenas, y sólo en el año 1986 y gracias a la presión de organizaciones civiles y de ciudadanos preocupados, se estableció una moratoria a la caza comercial de ballenas, lo que ha permitido una recuperación de la población de estos grandes cetáceos.

Sin embargo, tres potentes países "balleneros" (Japón, Islandia y Noruega) están presionando fuertemente para que finalice esta moratoria, e incluso han llegado a violarla permanentemente enviado sus flotas al mar para cazar ballenas "con fines de investigación científica". Esto es una burla a la moratoria, a la comunidad internacional y a la biodiversidad. Gracias a la presión de estos tres países mentirosos y ávidos por seguir matando ballenas, se corre el peligro de que la CBI ceda a su presión y ponga fin a la moratoria.

Ello implicaría el fin de las ballenas, que dentro de esta moratoria han vuelto a repoblar los mares e incluso han regresado a lugares de los que habían desaparecido, como los Santuarios Australes en América del Sur. En estos sitios, se puede potenciar el turismo de avistamiento de los cetáceos y se puede fortalecer a la población local en el cuidado y respeto de estos grandes mamíferos marinos.

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