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Juan Gelman revela una "similitud" entre Enrique Cadícamo y Heinrich Heine

 "Ante todo, tenía el mérito de conocer la obra de Heine; y, desde mi punto de vista, la mejoró".

AGENCIAS.- El poeta argentino Juan Gelman afirmó que los cruces entre sus textos literarios y el tango, condensados en el espectáculo "Del amor", son "naturales" y, al evocar su relación con los más reconocidos autores del género, recordó una anécdota con Enrique Cadícamo.

Gelman señaló a la agencia de noticias Télam que el autor de tangos célebres como "Madame Ivonne", "Anclao en París" o "Nieblas del Riachuelo", escribió un tango llamativamente similar a una texto del poeta alemán Heinrich Heine.

"En el tango 'Ella se reía', Cadícamo cuenta la historia de un chorro que está enamorado de una mina; cae y lo condenan y el día que se lo llevan a Ushuaia, la mina se levanta otro tipo. En el texto de Heine es la misma historia, aunque ahí le cortan la cabeza. Todas las estrofas, en los dos casos, terminan con la frase 'ella se reía'".

Gelman cuenta que una vez que se cruzó con Cadícamo y le hizo notar la sospechosa similitud. "Enrique, cómo hizo para inspirarse con esa letra, le dije".

"Y él, mirando al horizonte, me dijo: bueno Gelman, usted es poeta, ya sabe como es esto".

Gelman, de alguna manera, justificó el "préstamo" de Cadícamo porque, al cabo, dijo, "ante todo, tenía el mérito de conocer la obra de Heine; y, desde mi punto de vista, la mejoró".

La letra que escribió Cadícamo en el tango "Ella se reía", en clave de lunfardo, es la siguiente:

Ella era un hermosa nami del arroyo.

Él era un troesma pa' usar la ganzúa.

Por eso es que cuando de afanar volvía,

ella en la catrera contenta reía,

contenta de echarse dorima tan púa.

De noche él robaba hasta la alborada.

De día dormían los dos abrazados.

Hasta que la yuta, que lo requería,

lo alzó de su saca... Y ella se reía,

mientras a Devoto iba el desdichado.

Tras la negra reja de la celda, el orre

a su compañera llorando batía:

"¡Por vos me hice chorro! ¡Quereme, paloma!..."

Pero, indiferente al dolor del choma,

alzando los hombros, ella se reía...

Pasaron los meses... Vino la sentencia...

Pa' Tierra del Fuego al punga embarcaban

a las seis en punto de una tarde fría...

A la siete, ella se apiló a otro rufa;

a las ocho, andaba con él de garufa y,

al sonar las nueve, curda se reía ...

(Télam)

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