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Didactismo Über Alles!

Crítica. Por Jos Rodríguez

Para enfrentarse en un cine a esta película hay que tener la mente abierta, las ideas claras y saber que estamos ante la proyección de un film, no de una clase de política catalana. Si, está en catalán y de momento solo se exhibe en Cataluña ya que Madrid no estaba dispuesta a dar cabida en su cartelera a un producto hablado en catalán ni con subtítulos (palabras del director). Apostaban por doblarlo al castellano pero Ramón Térmens y su equipo, sabiamente, se negaron. Tenga o no calidad, todo su mensaje quedaría desvirtuado reproduciéndose en un idioma al que tampoco parecen tener mucho cariño, la verdad. La cuestión es que hay que intentar valorarla como obra cinematográfica, por mucho que el director empleé un tono didáctico exasperante y la sutilidad no sea su punto fuerte. Muchas de las escenas pretendidamente dramáticas son ridículas y casi todas ellas están en la primera historia, la del violador. Poco ha faltado para considerarlas gag.

En una especie de Crash catalán-castizo(vaya mezcla), Térmens divaga sobre el racismo, la xenofobia, el miedo a lo desconocido, la culpa, el perdón, la redención, etc. Las tres entretenidas historias (la segunda es la mejor) cargan con el mismo lastre: las ganas del creador de contestar las preguntas que él mismo formula de forma simple, autocomplaciente y de modo pedagógico. La mejor manera de dejar en shock a tu espectador es dejarle a él que tome las decisiones, así la película tiene una vida infinita y versiones como usuarios la vean. Pero no, las tres tienen un principio y un final. Eso no sería nada malo de no ser por el contexto y el tema que tratan. Según Térmens, necesitamos una respuesta y la suya es la válida.
Por otra parte, casi todas las interpretaciones del elenco principal son más que correctas. No así de muchos secundarios y sobre todo, extras, siendo este un mal endémico del cine español. Es muy difícil encontrar a una persona que sepa expresar con naturalidad un "buenos días" o que ande por la calle sin parecer que tiene el cuerpo agarrotado (no es exclusivo del cine independiente, Almodóvar también lo sufre). Apostaría a que los autores del libreto, el propio Ramón Térmens y Daniel Faraldo, son admiradores de la majestuosa The Wire, de la que han querido sacar su capacidad de síntesis y su lenguaje (no) narrativa con, obviamente, resultados desiguales.

Realmente es cine reivindicativo que será más y mejor valorada fuera de España debido al candente debate político España-Cataluña y a la indiferencia que causa el lenguaje catalán. Apuesto a que muchos de los críticos españoles que se rasgan las vestiduras ante este hecho, no lo harían tanto a la hora de juzgar una película-protesta sobre el IRA, el conflicto Israel-Palestina o e 11S sea cual sea el idioma de origen. Otra cosa es que la denuncia ejercida sea inteligente y el mensaje se interponga en el camino de una crítica profesional cinematográfica.

Para acabar, la frase que mejor resume la película:

Joel Joan a una prostituta: Qué te gusta?
Prostituta: Me encanta Cataluña. Los catalanes son muy simpáticos, no como en Rumanía.
Acto seguido, nadie puede parar a Joel Joan y su bragueta.

http://twitter.com/jlamotta23

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