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Francia incinerará 19 millones de vacunas contra la gripe, cuyo costo es de 400 millones de euros

OPINIÓN de Carlos Tena   

Tanto las vacunas adquiridas por España o Francia contra la gripe A (habrá que preguntar a Trinidad Jiménez, antecesora en el ministerio de Salud de su colega Pajín) costaron un ojo de la cara, como se dice popularmente, para luego ser destruidas o mal vendidas, en un puro ejercicio de nulidad profesional, cuando no de irresponsabilidad manifiesta por parte de personajes como la citada, hoy encargada de las relaciones exteriores del sucumbido gobierno de España.
Y digo sucumbido, porque no ha podido salir a flote con o sin Rubalcaba, ante las poderosas personalidades de la más rica mediocridad que pasta en los predios del PP.

Y es que si el populismo tiene nombre en castellano, habría que citar a Juan Carlos de Borbón, una de las plagas más dañinas de la Europa del siglo XX y XXI, seguido por Felipe González, a quien conocerás por sus amigos y allegados, la mayor parte delincuentes de toda ralea; sin olvidar al actual presidente, Rodríguez Zapatero, cuyas palabras y discursos formarían una colección majestuosa de “paridas cum laude“, a las que llega sin dificultad alguna el excelso Mariano Rajoy, demostrando que la clase política española tiene una calidad, profundidad y estilo es paralelos a los contenidos en la progamación de los canales de TV.

Francia, cuyo primer mandatario cotiza en el mercado de la felonía universal al lado de Aznar y Tony Blair, Cameron y Obama, acaba de reconocer que las vacunas han envejecido tanto como la perpsicacia y estilo de Pedro Almodóvar en sus propuestas cinematográficas, cuando en lugar de estremecernos logra el silencio a punto de estallar en carcajadas. 

No conocía la comedia-thriller, pero su último bodrio confirma el hallazgo, aunque lejos del gracejo de “El jovencito Frankstein”, al que podríamos calificar como obra maestra del terror-hilarante.
Como el país vecino tiene que ahorrar, lo hace quemando vacunas que costaron 400 millones de euros, cifra que podría paliar el gasto que suponia la gratuidad del transporte escolar, que desaparece por decisión de las administraciones locales. 

Me corroe la pregunta: “¿La piel que habita Trinidad Jiménez no es pavorosamente dúctil y maleable?”. Si como Boss-Woman dejó en el aire el tufo de la sospecha cuando como Jefa de la Sanidad patria compró a un delicuente como Chenney 30 millones de vacunas contra la nada peligrosa gripe-a, ¿a qué empresa irá a trabajar cuando cese en Noviembre como canciller del borbón? 

Se admiten apuestas y porras varias.

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