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¡A México!, guerra antiterrorista

Por Salvador González Briceño    

Urge. Prioritario para los mexicanos. Para, al tiempo de exigir al gobierno de Felipe Calderón una revisión de su fallida estrategia contra el crimen organizado, particularmente el narcotráfico —en todo caso relanzarla con tantos frentes como se requiere, si es que no se está camuflando el problema; ¿un trabajo sucio para quién o a beneficio de qué intereses?—, brinde una explicación al país sobre qué tanto y en qué materias ha negociado o cedido frente a los Estados Unidos, que impacte su seguridad nacional y sus intereses económicos y estratégicos como nación.

La urgencia es que, a juzgar por la ofensiva emprendida por EU contra su vecino del sur, ya no lo mira como amigou sino bien parece tenerlo ya de enemigo. Esta consideración, porque desde los autoatentados del 11/S a las Torres Gemelas de Nueva York, EU modificó los principios de su política exterior al pasar de una relación de mero espionaje, a otra contra quien se le ponga enfrente y amenace su “seguridad nacional”. Y México, como muchos otros países del mundo, parece que cayó también de todas sus gracias.

Sabido es que, tras la urgencia de los halcones de EU, los guerreros que llevaron a George W. Bush de la mano cuando inventaron el pretexto de la “guerra contra el terrorismo”, está el asunto este de “seguridad nacional” para ellos que es el abastecimiento de petróleo, dadas sus exigencias de consumo a futuro inmediato que crece a pasos acelerados. Recordemos los datos: “De 1999 a 2002, EU quintuplicó su consumo de petróleo hasta llagar a los 22 mil millones de barriles diarios. E importa más de la mitad, es decir, 12 mil millones por día. Y para 2025, se calcula que consumirá ¡30 millones de barriles! Y tendrá que importar más de 20. Lo que quiere decir que, EU pasará de una dependencia del 55 al 70% del exterior para el consumo. Por eso el petróleo del Golfo de México es declarado de ‘seguridad nacional’ para EU. ¿Y México qué?”. [En “PRI/PAN=EU, con Pemex”, http://maniobrasdelpoder.blogspot.com, 02-septiembre-2011]. También el gas del norte del país.

De ahí la ofensiva gringa sobre México. Muy similar a la que se dio cuando, so pretexto de la “guerra contra el terrorismo”, se atacó tanto a Irak como Afganistán. Por eso el espíritu guerrero del imperio contra su vecino del sur, el primero del ¡patio trasero! O la geopolítica del imperio con fines geoestratégicos y geoeconómicos.

Pero de ahí también salen las explicaciones siguientes:

1) El por qué las ofensivas en todos los sentidos del terreno diplomático de EU con México. El papel del espía principal, con cartera de embajador, Carlos Pascual, y su injerencismo en la política interior de México [las revelaciones del portal Wikileaks que nunca fueron desmentidas, desnudaron tamaño proceder en las embajadas del mundo]. El arribo de más espías, el caso de los agentes de la CIA, de la DEA y del Pentágono: unos asentados en el corazón de México, en Reforma 265; los más, en una base militar en el norte del país [luego se ubicó en Escobedo, Nuevo León], los planeadores de guerra de Afganistán e Irak. ¿A qué llegaron? ¿Quién los llamó y para qué?

2) Las amenazas continuas que están atrás de los descalificativos también constantes emitidos por políticos gringos todo calibre. Como aquél de México como Estado fallido —que en este espacio hemos abandonado, por ser útil a los intereses de EU—; o la clasificación de “narcoinsurgencia”, como se catalogo recién a la violencia desatada por los carteles de las drogas, que más parecen aliados del “trabajo sucio” contra los mexicanos y favorables al interés vital de los gringos. ¡Ni hablar de narcoterrorismo!

3) La tan llevada y traída —pero nunca cumplida—, y famosa corresponsabilidad prometida por los más altos niveles del gobierno de Washington, tanto el propio presidente Barack Obama como su ahora nada confiable y secretaria de Estado, Hillary Clinton, para atender el problema del narcotráfico como un asunto común. O de los dos países, con EU a la cabeza como principal demandante/consumidor, y de México como abastecedor, sea por cultivo/proceso o trasiego desde Centro o Suramérica.

4) El sospechosísimo programa Rápido y furioso, en el cual ha quedado de manifiesto que participaron altos funcionarios desde el despacho de Clinton —la ATF no se manda sola; y menos para un proyecto tan delicado de armar a peligrosas bandas—, y más parece un programa para fortalecer al enemigo de México, a los carteles de las drogas y así calentar la zona norte del país, que para seguir la pista de las armas hasta alcanzar la detención de los capos que encabezan los carteles mexicanos. ¡Tamaña tomadura gringa!

5) Ya toca a la puerta el sucesor de Pascual. Al ser palomeado ya por el Senado de su país, como el nuevo embajador de EU en México, Earl Anthony Wayne no tarda. Un diplomático experto en seguridad. Pero que viene desde Afganistán, como segundo de a bordo en ese país al que EU llevó su guerra para apoderarse del negocio de la amapola. ¡Ah, perdón!, pero es que el señor Wayne sabe cómo ayudar a los estados en cuestión para impulsar su desarrollo económico. De todos modos cabe preguntar, ¿a qué viene a México; lo sabe el gobierno de Calderón? ¿Por qué el gobierno mexicano no cuestionó seriamente ese nombramiento al de EU? ¿Por qué el mutis de alfombra roja de Relaciones Exteriores? ¿Y el Senado de México para qué sirve?

6) Pues mal. Lo último de la lista, por ahora, es que México está en la mira de EU para expandir su guerra contra el terrorismo. ¿No que no? Es lo nuevo. Con revelaciones, entre otros medios, de The Washington Post y de la prensa mexicana. Que el mismo comando que aniquiló en un operativo secreto a Osama bin Laden, compuesto por fuerzas especiales militares Seals, ahora EU pretende traer contra su vecino del sur. Se trata del Comando Conjunto Operaciones Especiales del Pentágono (JSOC), la fuerza militar más poderosa de los gringos.

Los reporteros del Post, Dana Priest y William Arkin, revelaron que “México está primero en la lista de sus deseos”. Sobre las tácticas y los enfoques de la guerra antiterrorista estadounidense, “los militares intentan aplicar en México lo mismo que hicieron en Afganistán”, reveló un oficial de EU también a The New York Times. Lo aprendido contra los terroristas de Al Qaeda, lo quieren traer a México para el combate a los carteles de las drogas. ¿Nada más? De entrada, como se sabe, las naves no tripuladas, los llamados drones —tecnología belicista más moderna—, ya sobrevuelan territorio mexicano. ¿Sólo la frontera compartida? ¿Qué sabe de todo esto el gobierno de México?



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