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Carlos Herrera, ¡qué tarde naciste!

OPINIÓN de Julio Ortega   

Al Señor Carlos Herrera – pero qué ganas me entran de ponerle comillas a ese tratamiento para eliminarle cualquier connotación positiva –, no le gustan las Iniciativas Legislativas Populares. Él prefiere gobernar por decreto. Y como de momento no está capacitado para llevar a los parlamentos su interpretación cesarista del poder, la pone en práctica en su Empresa, la Cadena Onda Cero. El cese que ha determinado para Pilar Rahola así lo demuestra.

¿Las razones?: que el insultador se ha sentido ofendido. Lo ha hecho por la respuesta lúcida y certera que la periodista le ha dado ante los ataques por él lanzados a los abolicionistas de las corridas en general y a los abolicionistas catalanes en particular. Tampoco sorprende su reacción, porque el fascismo siempre tiene dificultades para disfrazarse y a este individuo, bajo su traje de comunicador librepensador que le queda varias tallas pequeño, le asoman los yugos, las flechas y hasta las espadas y las banderillas. Sin olvidar el bolígrafo de las destituciones.

El hombre, recalcitrante mecenas moral de la exhibición de tortura y apología de la violencia que la tauromaquia constituye, llamó en su programa “chusma” y “basura nacionalista” a todos los que trabajaron por el fin de las infamantes corridas de toros en Catalunya – e imagino que por extensión también a los de Canarias, pero con estos le falla la rastrera estrategia de poder echarle la culpa a un pretendido nacionalismo fóbico - . Al igual que hace tiempo calificó de “conjunto de perfectos cretinos” a los parlamentarios catalanes que rechazaron las enmiendas a la totalidad de la ILP.

Carlos Herrera, taurófilo con tufo a NODO y a Tribunal de Orden Público del franquismo: ¿sabes?, yo, con otros millones de ciudadanos, seré para ti chusma, pero tú, elitista, especista y pancista donde los haya, ya puedes aferrarte al micrófono desde el que escupes tanta inquina y seguir regándolo con la misma baba que secretas cuando contemplas la tortura de un toro, porque lo que representas es cada día más historia, historia negra. Y ningún despido acallará las voces que tanto te molestan por recordarte tus miserias y la enconada defensa que realizas de símbolos que encarnan conductas crueles, atrasadas y, a pesar de tus esfuerzos, felizmente superadas poco a poco. Son las consecuencias de estar endiosado sin ser dios: rabia y venganza.

Hay alguna cuestión puntual, que nada tiene que ver con la tauromaquia, en la que no coincido con Pilar Rahola, pero te garantizo que tú, aspirante a tertuliano en Intereconomía, no rozas ni aún subiéndote a ese pedestal de egocentrismo desde el que intoxicas, la suela de la dignidad, humanidad y sentido de la justicia de esta Señora. Y ella no necesita comillas, como tú.





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