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México, el doble compromiso

OPINIÓN de Salvador González Briceño 

Dadas las circunstancias actuales, México enfrenta dos peligros crecientes derivados tanto de sus condicionantes internas como de sus relaciones con el exterior, y que exigen una revisión de fondo.

1.—El del modelo económico anquilosado que ha conducido al país al desastre, dada la aplicabilidad de las políticas neoliberales desde los años 80 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hasta la fecha, y ahora por los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN).

2.-- La del imperio estadounidense que ha estado instrumentando una serie de operativos —por todos los medios posibles— tendientes a imponer por la fuerza sus políticas geoestratégicas a su vecino del sur.

La amenaza derivada de las condicionantes desde adentro está generando en México una inestabilidad política y una incertidumbre como nación de tal magnitud, que ponen en riesgo la viabilidad dada la algidez de los problemas brota cada vez más amenazante, sin aparente y suficiente remedio desde la acción gubernamental.

Y es que, por un lado está la inviabilidad mostrada desde las mismas políticas públicas operadas por el Estado, que tienen como soporte el absurdo de los preceptos de un liberalismo ortodoxo en desuso; de la mano de un presidencialismo que está mostrando una incapacidad en cuanto a la conducción del país que deriva, o bien en situaciones de ingobernabilidad o peor aún en el surgimiento de fenómenos alternos que, tratando de llenar los huecos dejados por aquél, rompen con el hilo conductor de una Política como nación.

No está demás mencionar los antiguos lastres que paralizan al propio sistema económico/político/social mexicano, y tienen que ver con la profundización de fenómenos como la corrupción, la impunidad y la violación de los derechos humanos fundamentales de los mexicanos; además de la incapacidad sistémica de renovación en sentido democrático y, sobre todo, de incidir en cambios trascendentales que solucionen también de raíz los problemas que atizan la descomposición.

En ese contexto se insertan también los temas políticos relativos a la continuidad del sistema político —porque lejos está de la muy sonada, en tiempos electorales, transición democrática—, y el cambio de estafeta en el poder presidencial que ocurrirá en el 2012, ya sea a favor de un partido político o de otro, del PRI o el PAN. No obstante ambos partidos han orquestado lineamientos similares, tanto en las políticas internas como frente al exterior.

La presión desde afuera dirigida por el gobierno de los Estados Unidos y sus intereses geoeconómicos están apuntando recién en contra de México, y se están convirtiendo en una latente amenaza de seguridad nacional. Eso incluye la posibilidad de una ¡invasión armada! Soterrada, pero continuamente preparada tanto en términos políticos como diplomáticos. Todo bajo el precepto gringo de que los acontecimientos internos de México representan una amenaza para su seguridad nacional imperial.

Ni se diga que la declarada guerra contra el crimen organizado, especialmente dirigido a las bandas del narcotráfico y la violencia derivada desde entonces, se asume como un pretexto por EU para operar militarmente en contra de México (el perverso plan Rápido y furioso no tiene otro interés). Y lo más grave de todo es que internamente no hay reacciones a tamañas políticas imperiales, a pesar de tantas evidencias que apuntan en ese sentido, ni desde el gobierno ni a partir del poder legislativo mexicano.

Aquí, en Maniobras del poder hemos insistido en esa posibilidad, cada vez que EU trata de justificar sus amenazantes políticas. Los acontecimientos internacionales, fuera de la relación EU/México, tienen también una relevancia que igual demandan una atención puntual, e igualmente serán abordados.

Por ello, porque ambos puntos señalados supra son prioritarios y exigen asumir el reto con una mayor responsabilidad analítica, es que a partir de ahora esta columna dejará —temporalmente y en cuanto las circunstancias no exijan otra cosa— el modo de columna/diario con temas de coyuntura tratados siempre bajo el mismo formato, para asumir el compromiso del análisis ensayístico. Porque las condiciones lo requieren y porque es urgente hurgar también en el renglón de la propuesta para enderezar el rumbo como país.


*Nota Bene. Quiero agradecer a todos aquellos lectores y medios impresos, que hasta ahora habían recibido el material bajo el formato de columna cinco días a la semana, y pedir su comprensión porque a partir de hoy publicaré tres días o en cuanto el material esté preparado en forma de un pequeño ensayo, bajo una extensión que todavía no tengo precisa. Para mis amigos de las WEB supongo que no habrá problema, porque en estos medios los espacios no tienen mayores límites que los propios del autor. Mucho agradezco a todos por su preferencia y compresión.




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