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Mañana de carnaval

OPINIÓN de Carlos tena  

Como en los mejores días de carnaval, los partidos mayoritarios del arco parlamentario cumplirán de nuevo su papel como comparsas del gran esperpento que significa esta democracia de rebajas, que los padres de la constitución actual parieron como epílogo a una transición absolutamente bastarda.

El protagonista de esta nueva legislatura tragicómica desvelerá la composición de un gobierno del que pocas cosas buenas pueden esperarse. Pasado el mediodía, Mariano Rajoy ya avanzó que las primeras medidas que tome el ejecutivo “no van a ser gratas para la sociedad española”.

Que nadie tiemble, porque lo que se avecina es lo mismo que padeceríamos de haber continuado el PSOE en el poder.


Alfredo Pérez, o sea, Rubalcaba, dicen que prepara una intervención de esas que hacen babear a los de la Zeja, sobre todo cuando se lance a la arena para“defender el estado del bienestar” (?) que su presidente Zapatero quiso encarnar. Sin embargo, cedió a las presiones de quienes apuestan por el esclavismo light (patrones y banqueros) dejando a los habitantes de esta monarquía bananera en condiciones tan precarias como indignantes.

Lo más repulsivo será sin duda la intervención de Rosa Diez, en su más lamentable papel de “La española cuando insulta es que insulta de verdad“.

La psicópata, líder de UPyD, supera sin duda a su mentor espiritual, Fernando Savater, en delirios represivos.

Ahi es nada proponer la ilegalización de Bildu y Amaiur, como si con ello trabajara por aliviar tensiones que ya, por fortuna, el pueblo vasco aparcó tras las últimas elecciones municipales y legislativas.

La francesa Marine Le Pen, comparada con la Díez, resulta una socialista a lo Felipe González.

Izquierda Unida ya con grupo propio y 11 escaños, hablará en nombre de 1.700.000 de votantes. Lo malo del caso es que el partido ganador, que obtuvo 10.700.000 de sufragios, multiplique por dieciocho la representación de IU en número de diputados. El kilo de izquierdista está por las nubes, pero lograr uno para el PP resulta barato. Extraña democracia esta que permite que menos de una cuarta parte de la sociedad imponga, a través de los ahijados de Francisco Franco, una mayoría absoluta en ambas cámaras.

Cuando todo da lo mismo, que decía Krahe, ¿por qué no hacer alpinismo?… Por mi parte, que no cuenten conmigo como espectador del carnaval, del cambalache, del esperpento siniestro que se cuece entre bambalinas. Como peripatético militante, me voy a dar un paseo por la sierra, aprovechando que ha salido el sol, mientras en el parlamento, 186 señorías cerrarán filas cara al sol.

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